miércoles, 17 de diciembre de 2014

MÚSICA: Lo nuevo de Laura Marling.

Para acabar el año con buena nota (a pesar de que queden 14 días, 14 de 365 no es nada) Laura Marling presenta hoy un adelanto de su quinto trabajo, Short Movie, que saldrá a la venta el 23 de Marzo del año que viene. La canción es la que da nombre al disco y el vídeo es muy cuco y muy bonico:



Lo sé, queda MAZO para el 23 de Marzo.






Off Topic: ¿Hay ultimamente (siendo "ultimamente" un eufemismo de "el último par de años") un boom de los videoclips animados o es mi imaginación?

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Qué pasa con SHIELD?



Si alguien me hubiese dicho hace un año que iba a estar escribiendo una entrada en favor de Agents of SHIELD, le hubiese llamado loco. Y probablemente me hubiese dado un poco la risa también.

Y es que hace un año Agents of SHIELD era "Loca academia de agentes secretos", un procedimental vulgar y corriente protagonizado por unos personajes tan intrascendentes que no podían ser más molestos, con unos triángulos amorosos forzadisimos y sin ningún tipo de argumento real. Hace 365 días, Agents of SHIELD era el primer gran fracaso de Marvel como productora audiovisual (sí, primer GRAN FRACASO, peor que Iron Man 2 o el primer Thor), una mierda de serie que no servía ni como placer culpable.

365 días después la serie se ha convertido en uno de los mejores entretenimientos puros que se emiten ahora mismo en televisión. Ahora mismo ha eliminado prácticamente todo lo que la hacía horrorosa y la ha sustituido por todo aquello que le faltaba. Agents of SHIELD ha pasado de ser el gran fracaso marvelita a ser uno de sus mayores aciertos, ha pasado de ser el producto menor a ser la conexión más fuerte con Los Vengadores 2, de ser el tipo vago al final del grupo a ser el líder que dirige el camino. 

Y es loquísimo.

Y me encanta.


(a partir de aquí va a haber SPOILERS de Capitán América: El soldado de invierno y la serie)

¿Qué es lo que ha cambiado? Para eso tendríamos que remontarnos al piloto y a los primeros cuatro o cinco episodios de la serie, analizar lo que era, y mirar lo que es a día de hoy. Hace un año Marvel presentó una serie que seguía a un equipo especial pequeño de SHIELD que Nick Furia permitía montar a Phil Coulson. Un equipo formado por Ward, un súper-espía, Melinda May, anterior espía al nivel de la viuda negra venida a menos por una vida de misiones, el duo Fitz/Simmons, una pareja de súper-científicos jóvenes y Skye, una hacker a la que casi recogían por lastima en el piloto. Cada episodio era una nueva aventura del equipo, enfrentándose a diversas amenazas que poblaban el mundo marvelita y representada principalmente en forma de tecnología alienígena muy jodida o, de cuando en cuando, tipos con superpoderes. Los focos de la serie estaban en la relación Ward/Skye y en el misterio acerca de cómo Phil Coulson podía haber resucitado de entre los muertos.

Y era un coñazo. No os voy a engañar. Ninguno de los integrantes originales del equipo era interesante en esta primera etapa. Todos estaban vagamente desarrollados y no terminaban de encajar (especialmente Skye, Fitz y Simmons) en la idea de una súper-organización de inteligencia. No había (aparentemente) un rumbo o un objetivo, y el misterio de la serie, aquello sobre la muerte de Coulson, no era lo suficientemente interesante como para mantenerte pegado al asiento semana a semana. Ni siquiera los cameos con cuenta gotas de actores provenientes de las películas del estudio, o sus cruces con aquellas tramas (como la de Thor) servían para mantener el interes. Eran episodios forzados, metidos más como guiño a los fans de las películas que otra cosa, y olían a intento desesperado por revitalizar las audiencias de la serie (que, obviamente, se habían desplomado).

Entonces Marvel estrenó una película llamada Capitán América: El Soldado de Invierno. En ella se descubría que HYDRA llevaba años oculta en SHIELD, para cuando la película terminó Nick Furia era dado por muerto (a ojos del gran público al menos) y la organización desaparecía por completo. Esto produjo muchos cambios en la serie, obviamente, por un lado el tono cambió. De procedimental ligero a serie de espías relativamente oscura en la que nadie era de fiar y todos podían ser unos traidores. Dio un villano al equipo, les puso contra las cuerdas e hizo que en la recta final de la primera temporada la cosa empezase a remontar. Hubo traiciones, cambios de bando, nuevos personajes y mucha más acción de la que había habido hasta el momento. Y al final, Nick Furia cedía a Phil Coulson el mando de SHIELD, haciéndole prometer que la reconstruiría de las cenizas y que sería discreto.

Y en esas estamos ahora. SHIELD ahora no va del pequeño equipo de espías de Phil Coulson si no de su pequeña organización en la sombra. Ahora hay (¿había?) un gran villano en forma de organización espía, hay una trama central con cierto peso, nuevos personajes, todos ellos súper agentes secretos, y sobre todo, los mierdas de la primera temporada (Simmons, Fitz y Skye) pasaron por tanto tras aquel final que son personas completamente diferentes ahora. Los dos científicos acabaron tocados y jodidos, su infantilismo y colegueo de patio de colegio ha dado paso a personalidades mucho más amargas y una relación mucho más jodida, mientras Skye decidió dejar de ser la dama en apuros para convertirse en una agente de campo más, bajo la tutela de Melinda May. Ahora SHIELD parece SHIELD, no los boy scouts. Los villanos son unos hijos de puta y la trama es interesante.

Pero a pesar de todo, todos esos cambios no son "lo mejor que les ha pasado". Lo mejor que les ha pasado han sido el nuevo Ward y la incorporación de Kyle MacLachlan en el papel de Cal, el padre de Skye. El primero el año pasado resultó ser un agente de HYDRA infiltrado, lo que le dio una capa de psicopatía muy cojonuda. Lejos de hacer lo habitual en este tipo de series y usar esta segunda temporada para redimirlo, los guionistas han preferido mantenerlo como as en la manga. Nadie tiene claro si es bueno o es malo, no parece responder ante lealtades de nadie y sobre todo, no es heroico ni quiere fingir serlo. Es un hijo de puta que nunca sabes por donde va a salir, siempre calmado, siempre implacable, y comparándolo con como era su personaje en el piloto de la serie... joder, lo que ha mejorado la cosa. El segundo es otro de los nuevos villanos. Kyle MacLachlan es mejor actor que toda la gente a la que tiene delante y se nota, su Cal es un personaje salvaje y perturbado (y perturbador) con unos cambios de humor terribles, y aunque es un villano pasadísimo de vueltas, MacLachlan lo interpreta con maestría y no cae en el ridículo si no en lo intimidante. 

Así que, sí, Agents of SHIELD ha mejorado. Mucho. Y está a un nivel LOQUÍSIMO. Y lo que han desarrollado para Vengadores 2 y la fase 3 de Marvel es canela fina. Ved la serie, de verdad, merece la pena muchísimo.

martes, 2 de diciembre de 2014

CINE: Human Traffic (1999)


Jip está preocupado porque no puede follar por miedo, a Koop le cuesta sobreponerse a sus paranoides celos y es incapaz de ver a su novia y no pensar que se está follando a otros, Nina está agobiada porque su vida ha alcanzado un punto muerto antes siquiera de empezar, Lulu no sabe si tiene que buscar a un tío o pelear por ser una mujer moderna e independiente, y el pasotismo crónico de Moff no es más que una fachada para ocultar que tiene un pánico absoluto a enfrentarse a la vida de verdad. Juntos estos cinco amigos (y el hermano de Nina) pasarán una noche de clubs, drogas y fiestas en la Cardiff de finales de los noventa. Miembros de la llamada Generación Extasis, los Ravers o la Generación Club. Hedonistas por naturaleza que viven por y para el fin de semana.

Esa es un poco la premisa de Human Traffic una pequeña película independiente inglesa que pude ver el otro día, que viene a ser un poco a las pastillas lo que Trainspotting es a la heroína. Como aquella, Human Traffic abraza las drogas, pero sin presentar casi ninguna de las partes malas de las mismas. Si acaso el bajón del éxtasis del final de la noche, el que revela la hipocresía generada por la droga. O la paranoia provocada por cerebros destrozados por sustancias estupefacientes. Pero más allá de ello esta es una película en la que sus protagonistas son unos yonkis casi orgullosos de serlo. No hay nada de malo en ponerse hasta el culo el fin de semana, mientras todos ellos puedan seguir siendo seres humanos relativamente funcionales el resto de días. El éxtasis no es heroína y ellos solo dependen de las pastillas para momentos de fiesta. Y, la verdad, no tengo ningún problema con ello. He conocido gente así, gente completamente funcional que de vez en cuando se pone hasta el culo, y no hay ningún problema con ponerse hasta el culo de vez en cuando. La droga de por sí no es mala. Si fuese mala no la tomaría nadie. No, es divertida y te hace sentir de la hostia. No hay nada de malo en querer sentirse de la hostia de vez en cuando.

-Y por más que suene exagerado, ser un pastillero o tomar speed el fin de semana no es peor (no mucho, al menos) que ser un alcohólico de fin de semana. La diferencia es la legalidad del producto consumido-

En cuanto a la película en sí, no hay tampoco tanto que decir. Para ser el primer trabajo (previo a esto tiene una T.V movie y un capítulo de una serie -y posterior solo otro trabajo) de Justin Kerrigan y dedicarse al guion y a la dirección al mismo tiempo... no está tan mal. Hay muy buenas ideas, y cuando la película quiere ser crítica lo es y mucho. Siempre desde un punto de vista de adolescente enfadado con el mundo, claro, no es sutil ni inteligente, pero eso no hace que su crítica funcione menos cuando se lo propone. Momentos como el baile del robot en el McDonalds, los reportajes televisivos, los subtítulos de la comida del domingo, la conversación sincera o, mi favorito, la política de los petas son geniales, funcionan y son, sobre todo, honestos. Cualquier persona que fume o haya fumado porros sabe que lo de la política del peta es real como la vida misma, igual que cualquier persona que se haya movido por según que ambientes sabe que la paranoia que representa la película es también es bastante veraz. En ese sentido la cinte se concede pocas concesiones. No intenta ocultar las cosas supuestamente malas si no que las alardea orgullosa. Pero claro, no las alardea tanto como debería.

Hay muchas partes en esta película que, o bien son un coñazo, o bien les sobran minutos. La parte en el club es demasiado larga y hay demasiados planos demasiado extensos de simplemente gente de fiesta. Puedo entender que, como el resto del modo en el que está rodada la película, esos planos están escogidos adrede y que todo pretende contribuir a esa especie de sensación de burbuja que destila toda la cinta como el abusivo uso de primeros planos -cuando no son planos mega cercanos acentuados por un ojo de pez- que ayuda a darle una sensación, tanto de cercanía (de que el espectador es parte del grupo) como de pseudo-mockumentary (subrayando cien veces lo de pseudo), o el sonido, que está mezclado de un modo en el que la música siempre está un grado por encima de la voz, lo que ayuda a inducir al espectador en esa sensación de agobio y sordera que se tiene en las discotecas. Aunque igual solo está mal contado y mal grabado el sonido y le estoy buscando yo tres pies al gato.

Tampoco está bien que la mitad de los personajes no terminen de ser definidos en ningún momento. Se sueltan pequeñas cosas aquí y allí para definirlos, pero jamás se profundiza demasiado en ellos. Cosas como el asunto de la madre de Jip o los problemas del padre de Koop aparecen y desaparecen de la película sin ninguna importancia. Jamás se termina de explicar bien el motivo de que el hermano de Nina los acompañe, lo que me lleva a pensar que solo está ahí para justificar dos coñas, y cuando al final intentan dar un mensaje al asunto, hablando de como no son unos yonkis si no que son unos fiesteros, desencadenado por el personaje más auto-destructivo del grupo, queda apresurado y no tiene demasiado sentido. No es que me parezca un mal mensaje (en el fondo la idea de "dejaremos de hacerlo cuando nos aburramos de ello" no tiene porque ser falsa o un mal mensaje) pero está ejecutada de forma demasiado abrupta.

Y ese creo que es el problema principal del que peca la película, que no termina de funcionar como retrato de una subcultura, pues prefiere quedarse en la superficie, ni como historia, porque, en el fondo, no tiene ninguna. Jip y sus amigos salen un día de fiesta... y ya. El protagonista tiene un arco, por llamarlo de alguna manera, pero es un arco tan intrascendente que llamarlo argumento no tiene ningún sentido. Ni siquiera todo el subtexto de la paranoia de la generación del éxtasis y sus viajes psicotrópicos termina de funcionar porque la película, salvo en momentos puntuales, tampoco quiere ser eso del todo. Así que al final tenemos un pastiche de crítica social, retrato generacional, drogas y música electrónica que no parece saber muy bien que es. Con esto no quiero decir que me haya parecido una película terrible, tiene muy buenas ideas, la banda sonora es buena, y los pocos momentos en los que, en su superficialidad, decide ser honesta es buenísima, pero los peros pesan mucho. Creo que es una película que funciona mejor como piloto de serie (porque duraría casi la mitad y posteriores episodios podrían profundizar en los personajes que presenta) que como película individual.

Eso sí, si como a mi la electrónica de finales de los noventa os mola, y el hedonismo idiota de los ravers de aquella época también os interesa es probable que os guste.

martes, 25 de noviembre de 2014

MÚSICA: LPIV (2014)


El cuarto disco de Los Punsetes probablemente sea el más flojo de los discos de la banda, lo que no quiere decir que sea malo, sólo quiere decir que es más flojo. 

En la primera escuchada me pareció un mojón, pero a base de escuchar más y más el disco, de escucharlo de verdad, atendiendo a las letras (tan fundamentales para entender a este grupo) me he ido dando cuenta de la genialidad que subyace bajo la aparente capa del tontipop más chusco hasta el momento. Musicalmente es mucho más alegre de lo que nos tienen acostumbrados, a nivel de letra tiene muchos de los temas más ácidos de los madrileños.

Desde los primeros versos de Amanece más temprano, con Ariadna cantando acerca del disgusto de ser una puta mierda humana, hasta los últimos y ruidosos coletazos de Nit de l'Albà, los 11 temas que componen este disco están cargados de la mala leche habitual de Los Punsetes. Canciones que hablan de odiarse a uno mismo (Amanece más temprano, Bonzo, Arsenal de excusas), desamores suicidas (Falso Documental- posiblemente la mejor del disco) o una canción desde el punto de vista de un Dios vengativo y genocida muy Antiguo Testamento (Los últimos días de Sodoma). Llenos de ese sentido del humor tan negro y jodido del que llevan haciendo gala desde hace 10 años y reservandose espacios para clásicos instantaneos como Me gusta que me pegues, qué, con suerte será la sucesora de Tus Amigos, u Opinión de mierda, canción en la que Los Punsetes dan una cera del carajo a los que nos dedicamos a escribir blogs en Internet como si le importasen a alguien.

Quizás las más flojas sean Museo de Historia Natural, Tan lejos, tan cerca y Vaya suerte que tengo, que parece querer ser la nueva Pinta de tarao y funciona mucho peor que aquella. Pero bueno, son tres de once así que ni tan mal, sobre todo cuando el resto funcionan bien. Tengo más pegas con el estilo músical de este disco, más... no sé... ¿pop? No sé como describirlo bien, la verdad, creo que el problema es que es demasiado pop. Demasiado animado. Demasiado bailongo.

No es que quede mal, pero Una Montaña Es Una Montaña era más guarro y (al menos desde mi punto de vista) funcionaba mejor. Y quizás ese sea el mayor lastre al que se enfrenta, que el anterior trabajo fue tan puto perfecto que continuar con aquello iba a ser casi de todas todas decepcionante. Este no llega a ser decepcionante, pero desde luego sí que tiene más de paso atrás.

(NO estoy diciendo que me parezca malo. No es un mal disco. Pero es más flojo que el resto de discos de Los Punsetes).

sábado, 8 de noviembre de 2014

CINE: Interestellar (2014)



 (Me ha quedado con unos pequeños SPOILERS, o más que eso -porque en realidad creo que no he dicho nada referente a la trama- he dado demasiados detalles. Todos muy vagos, pero detalles al fin y al cabo, así que si no pongo SI SOIS DE ESOS QUE CUALQUIER DETALLITO MINÚSCULO OS JODE Y NO QUERÉIS QUE VUESTRO VISIONADO SE VEA CONDICIONADO POR LOS LIGERISIMOS PSEUDO-SPOILERS QUE HAY EN LA CRÍTICA ID A VER LA PUTA PELÍCULA ANTES DE LEER ESTO igual alguien se enfada. Pero daros por avisados, el que siga leyendo lo hace bajo su propia responsabilidad. Insisto, no hay detalles concretos de la trama, pero si ciertas pistas que pueden joder)


Interestellar no es una película mala.

No hay nada "malo" en ella.

No está mal dirigida. No está mal escrita. Las actuaciones son buenas, los efectos especiales son espectaculares y la banda sonora está muy bien.

Y sin embargo se queda a medio gas, principalmente por el ritmo y la duración. Es lenta y dura demasiado para la historia que pretende contar. Es una historia que se puede contar en una hora menos y la película agradecería muchísimo durar una hora menos. No es tan inteligente como pretende ser, y no puedes ser contemplativa y pausada si tu guión no es rematadamente inteligente. Al final la historia que cuenta Interestellar es, por un lado, la de una expedición (la expedición más espectacular del ser humano, pero una expedición al fin y al cabo) y por otro la relación entre un padre y una hija centrándose en que el sentimiento de amor mueve montañas, o algo.

La película intenta hacer una reflexión profunda sobre la dicotomía ("dicotomía" parece que tengo estudios y leo) entre el instinto de supervivencia humano (puramente egoista) y el amor y el sacrificio por los de más (puramente altruista). ¿Avanzamos como seres humanos por altruismo o egoismo? ¿Nos mueve la necesidad de mejorar o de hacer una vida mejor para los de más?. Este discurso llega en el principio del tercer acto de la película, cuando aparece el cameo sorpresa (que no voy a decir quien es porque es eso, sorpresa) y todas las cartas están sobre la mesa. En ese momento, y en un estilo muy Nolaniano de gritarte las cosas directamente en lugar de ser sutil (podría dedicar una entrada entera a lo curioso que es que un tipo que dedica tres horas a contar una historia que se podía haber contado en dos no encuentre ni un solo minuto para ser sutil en lugar de obvio), las preguntas son lanzadas y a partir de ahí comienza el verdadero mensaje de la película.

Esperanza frente a desesperanza. Fe frente a hechos. Amor frente a supervivencia. Altruismo frente a egoismo. El objetivo personal del antagonista (o lo más cercano a un antagonista que tiene la película) pasa por no morir. El objetivo personal del protagonista pasa por no dejar que los de más mueran.

Pero ese discurso, ese dilema que presenta es obvio, grueso y moñas y, junto con la excesiva duración y el ritmo, lo que termina de lastrar la película. No voy a decir "condenar", porque, insisto, Interestellar está lejos de ser una mala película, pero sí es lo que impide que sea una obra maestra. Su reflexión final es simplista y complaciente para un envoltorio tan rimbombante como el que monta Nolan. La película se disfraza de profunda a interesante cuando, en el fondo, lo que está intentando contar el director (y sobre todo como lo está contando) es más simple que el mecanismo de un chupete. Dedica muchos minutos a presentar esa reflexión, muchos minutos que hacen que la otra parte de la historia (la que habla de exploración espacial) se vea lastrada y sea mucho más lenta.

Curiosamente es la parte de la exploración espacial y toda la pseudociencia (que supongo que tendrá una base en ciencia de verdad, pero para cada vez que los protagonistas intentan explicar algo yo lo único que escuchaba era "ciencia ciencia ciencia, ciencia ciencia, ciencia") la que encontré más interesante. Uno de los puntos álgidos de la película es cuando esta se enfrenta al problema de la relatividad, el tiempo y el espacio. En ese momento (que es una escena que durará 15 o 20 minutos -tal vez algo más, tal vez algo menos) la película toca techo. No está intentando hacer ningun tipo de reflexión, pero la amenaza es real, es natural (no es una amenaza que venga de alguien o algo) y notas la gravedad real de cada error que cometen los protagonistas. Nolan hace un trabajo buenísimo presentando el espacio como un sitio amenazante y misterioso en el que casi todo escapa al control de los protagonistas. La carga emocional del film, esa que se apoya en la relación entre McConaughey y su hija y que supone uno de los pilares fundamentales de la cinta, sigue presente y se ve reforzada por la amenaza a la que se enfrentan los protagonistas. No necesita hacerte una reflexión moñas sobre absolutamente nada, sabes lo que está en juego y lo que les cuesta cada cagada. Porque es de hecho la construcción de esa relación entre McConaughey y la hija uno de los puntos más fuertes de la historia. El actor hace un papelón que soporta todo el peso y la carga emocional y que deriva en que de verdad sientas empatía por el tipo y por lo que está en juego.

Como nota final decir que el climax se ve venir a kilómetros (más o menos) y que el epilogo sobra absolutamente. Es complaciente, no aporta NADA (literalmente, NADA) y se pasa un poco por el forro de los cojones parte de las propias normas que se había impuesto la película. Pero ya hablamos de ello otro día porque no quiero hacer spoilers.

En resumen. Interestellar es una película que funciona mucho mejor como aventura espacial que como reflexión sobre la naturaleza humana. Que ambos mundos no terminen de casar entre sí bien es un poco lo que deja la película a medio gas.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Dragones, Zorros y Tiburones.

Para mi, Dragon Ball "saltó el tiburón"* en el momento en el que Trunks del futuro se reveló como Super Saiyan. A partir de ahí, empezó el principio del fin.

No es que la saga de Célula me parezca mala, creo que tiene muchas cosas buenas. El villano es bueno, la trama temporal es interesante y estableció cosas como la sala del tiempo y el espacio que molan bastante (además de tener muchos de los momentos más épicos de la saga). Pero es floja e innecesaria, y re-enfocó la serie a otros derroteros más centrados en la batalla que en la historia o la aventura.

Una vez Goku venció a Freezer no había ningún sentido para continuar la serie. Goku no solo se había convertido en el legendario súper saiyan (teóricamente la versión de "el elegido" -esa que tienen todos los shonen- de Dragon Ball), si no que ya era el ser más poderoso del universo. Las pocas preguntas que se habían formulado a lo largo de la serie, cómo ¿Por qué Goku tiene cola y se transforma en mono? o ¿De donde vienen las bolas de dragón? ya estaban resueltas. Realmente, pensándolo en perspectiva, no había absolutamente ningún motivo para que, después de eso, la serie continuase.

Pero continuó. Y en el capítulo 331 del Manga (casi 200 episodios antes de su final) decidió presentar a Trunks, un misterioso guerrero que también podía convertirse en súper saiyan y que derrotó a un reconstruido Freezer con pasmosa facilidad. El problema era que el hecho de que hubiese un segundo súper guerrero (odio esa expresión pero es que no quiero estar escribiendo la misma palabra todo el rato) tiraba por tierra todo lo construido anteriormente. Toda aquella mierda del guerrero que aparecía cada mil años y tal... a tomar por saco, al final lo único necesario para convertirse en súper saiyan era entrenamiento y un corazón puro o algo así.

Lo que vino después todos lo sabéis, en Célula ya teníamos cuatro súper guerreros y dos niveles de transformación y para cuando Bu murió había cinco y tres niveles diferentes. A la serie ya no le importaban las técnicas ni el combate inteligente y sus batallas se habían convertido en competiciones por ver a quien le crecía la polla más. Y insisto, no es que la saga de Celula me parezca mala (la de Bu sí, la de Bu es una basura), si no que me parece innecesaria y sobre todo demasiado rupturista. Toriyama tenía una historia redonda, un circulo perfecto y le sacó un pico porque quiso (o porque se vio forzado a ello) y ya no quedaba tan bonito.

Sin embargo, que a mi me sobren casi 200 episodios del manga no significa que la serie me parezca menos importante, o menos buena. Prefiero acordarme de todo lo anterior antes de quedarme con el regusto de la saga de Celula o de Bu, de la misma manera que prefiero olvidar que Dragon Ball GT existió y no considerarlo canon. Me quedo con las primeras etapas y sobre todo con el arco de Piccolo y Freezer. Y lo de más... pues sí, es más mediocre, pero no voy a desmerecer a Toriyama por ello. Mantener un nivel altísimo más de 500 números es muy jodido y sería injusto infravalorarle por no poder hacerlo.

¿A qué viene todo esto? os estaréis preguntando. Bueno, esta semana se ha terminado Naruto, el manga que Masashi Kishimoto lleva(ba) publicando 15 años en la Shonen Jump. Se ha terminado en el episodio 700 aunque para muchos la serie llevaba muerta mucho más tiempo. No se si hay una ubicación exacta para el "salto al tiburón" de este manga de todos modos. Cada cual tendrá el suyo, supongo. Es probable que muchos, tras la muerte de Pain y la resurrección de Konoha piensen que la serie se fue al carajo, o puede que cuando se desveló que Tobi no era Madara realmente. O cuando empezó el eterno arco de la guerra, un arco final largo, aburrido y horrible que terminó de hundir la serie.

Para mi sin embargo, la serie saltó al tiburón en el episodio 627, "La respuesta de Sasuke". No descartaría que, en un par de años, cuando me la vuelva a leer entera y vea las cosas con un poco más de perspectiva, retrase el salto hasta cuando se desveló que Tobi no era Madara, porque al fin y al cabo, uno de los principales problemas con el final de Naruto viene de su falta de un villano decente en el último arco y eso se vio provocado por la decisión de Kishimoto de intentar engañar a los fans (que ya habían adivinado quien era Tobi) haciéndoles creer que Tobi era Madara cuando en realidad era Obito, pero de momento, a día de hoy, como persona que ha seguido la serie durante siete años de su vida, debo decir que el momento en el que me rendí, el momento en el que supe que a partir de entonces ya no había salvación ni vuelta a atrás y que la serie se había convertido en un coche sin frenos en una pendiente que termina en un acantilado, fue en ese capítulo.

En ese capítulo Sasuke, al que Kishimoto se había esforzado los dos o tres años anteriores en llevar a un punto de no retorno, convirtiéndole en un psicópata chiflado obsesionado con vengar la muerte de su hermano, decide, tras hablar con los cuatro Hokages muertos, ayudar en la guerra a proteger Konoha y todo por lo que había luchado Itachi. Para terminar de joderlo todo, el capítulo cierra con los cuatro Hokages, Sasuke y su hermandad de ninjas diabólicos (que de nuevo incluyen a la tía de las gafas que perdona a Sasuke que intentase matarla porque está bueno) y un resucitado (y mágicamente cambiado al bando de los buenos) Orochimaru, a punto de embarcarse hacia la gran batalla final. Los 77 episodios siguientes han sido la agónica muerte de una serie antaño grandiosa, que en lo único en lo que podía apoyarse ya para no perder a los escasos cuatro fans que le quedaban era en el fan service más gratuito.

Naruto ha terminado en un punto bajísimo. Algo que no importaría tanto si no fuese porque durante años fue, de lejos, LO PUTO MÁS. Y como suele decirse, cuanto más alto estés más dura será la caída. Por eso el regusto que deja este final a medio gas, que busca ser complaciente y para fans resulta tan amargo y deja un sabor de boca tan terrible. Porque cuando algo ha sido tan perfecto jode verlo tan en la mierda.

Sin embargo, y este es el motivo por el que he contado antes lo de Dragon Ball, ahora que toca analizar la serie en su conjunto merece la pena preguntarse si debe ser juzgada por su terrible final, o si, por el contrario, debería primar los muchísimos años en los que la serie del ninja rubio fue top. ¿Debe primar, en un análisis objetivo de la serie, todas las cosas buenas que tuvo Naruto o debemos olvidarlo todo porque su arco final fue tan agónico, sin sentido y terrible? O lo que es lo mismo, ¿Debo juzgar Dragon Ball por la mediocre e innecesaria saga de Célula y por la espantosa saga de Bu o porque todo lo anterior fue, simple y llanamente, absolutamente perfecto?

No parece muy justo ¿no? Valorar 15 años de trabajo de alguien por dos o tres malos, obviando que los 12 anteriores fueron buenísimos. O a lo mejor es que en el fondo yo soy muy fan de los personajes y el mundo que creo Kishimoto para valorar objetivamente la serie y reconocer que el final es casi lo más definitorio de cualquier producto de ficción, y que por tanto, un final tan sumamente terrible debería condenar la serie al ostracismo, del mismo modo que Perdidos es tratada de apestada ahora a pesar de lo imprescindible e importantísima que fue en su día.

No sé. Puede.

Puede que sea la nostalgia la que habla ahora mismo, o mi fanatismo, pero prefiero recordar a Kishimoto como el tipo que me regaló muchos de los mejores personajes del manga reciente, una de las mitologías más chulas con las que me he encontrado, y un protagonista sencillamente sensacional, a por un último arco dolorosamente agónico y el sabor a mierda que todavía tengo en la garganta. Prefiero recordar porque me gustaba tanto esta serie en su momento, y por qué tengo tantísimo cariño a los ninjas de la hoja, a pensar en por qué debería odiarles.

En el fondo creo que prefiero acordarme de Naruto como la serie que me llevó de nuevo al manga y al anime, a pesar de su final.




*El "Salto del tiburón" generalmente se usa para resaltar el punto álgido de una serie, pero originariamente (o eso tengo entendido) tenía un significado de "punto de no retorno" o "inicio del declive". Aunque puede que esté equivocado y lo haya entendido yo todo mal.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cada vez que intento explicar por qué la película de V de Vendetta me parece una mierda que destruye la obra original de Alan Moore, tengo que sacar a relucir las diferencias entre los discursos de V. Me parece el momento más básico, presente en ambas versiones, que establece de manera más definitiva las diferencias entre ambas. A pesar de tener más o menos el mismo mensaje, la cinematográfica no deja de ser la versión "for dummies". Y ese tufillo a idiotez es lo que, desde mi punto de vista persigue y jode la película.

Pero bueno, es mejor que las obras hablen por si solas, así que os dejo las dos versiones del discuros. La primera, la infantil y mongoloide versión de la película, y después la del comic. 

Película: 


Cómic:

"Buenas noches, Londres. Es hora de que tengamos una pequeña charla. ¿Están comodamente sentados? Entonces empezaré.

Imagino que se pregunta por qué le he convocado esta noche. Verá, últimamente no estoy del todo satisfecho con su trabajo... me tempo que su empleo peligra, y bueno, estamos considerando prescindir de usted. Sí, lo sé, lo sé, hace ya mucho tiempo que está en la compañía, casi... a ver, ¡Casi diez mil años! Caramba, ¡Cómo pasa el tiempo! Y parece que fue ayer... Aún recuerdo el día que comenzó su empleo, cuando bajo de los árboles, inocente y nervioso, agarrando un hueso con su puño peludo... "¿Por dónde empiezo, señor?" preguntó con tristeza. Recuerdo mis palabras con exactitud: "Ahí tiene una pila de huevos de dinosaurio, joven" dije, con una sonrisa paternal, "chupelos".

Bien, hemos recorrido un largo camino desde entonces ¿Verdad? Sí, sí, tiene razón, en todo este tiempo no ha faltado ni un día. Bien hecho, mi buen y fiel criado. Por favor, no piense que he olvidado su notable hoja de servicios, o las inestimables contribuciones que ha hecho a la compañía; El fuego, la rueda, la agricultura... una lista impresionante, veterano. Una lista impresionante de verdad, no me malinterprete, aunque... si he de ser sincero, también hemos tenido problemas, no podemos olvidarlo. Lo he pensado mucho y... ¿Sabe de donde viene el problema? De su innata falta de voluntad para adaptarse a la empresa. No parece querer enfrentarse a ninguna responsabilidad, ni ser su propio jefe. Dios sabe que ha tenido usted muchas oportunidades. Le hemos ofrecido ascensos una y otra vez, y los ha rechazado siempre. "No sabría hacerlo, señor" mentía "Sé cual es mi sitio"

Para ser sinceros, no se ha esforzado lo suficiente, ¿no?

Ya ve, ha estado quieto demasiado tiempo, y es algo que se empieza a reflejar en su trabajo. Y debo añadir que también en su conducta habitual. Ni las constantes discusiones en la fábrica han pasado mi atención, ni los recientes alborotos en la cantina del personal. Y después tenemos... hm.... está bien, no quería sacar a relucir esto, pero... verá, he oído algunos rumores inquietantes acerca de su vida personal. No importa quien me lo ha dicho. No puedo dar nombres. Tengo entendido que no se lleva bien con su esposa, que discuten, me ha dicho que le grita, se ha hablado de violencia. Sé de buena fuente que siempre hiere a quien ama... a la única que no debería herir. ¿Y qué me dice de los niños? Siempre son ellos los que sufren, como ya debe saber. Pobres pequeñines... ¿Qué van a pensar? ¿Qué van a pensar de sus intimidaciones, su desesperación, su cobardía y su arraigada intolerancia? La verdad, no lo está haciendo muy bien.

Y tampoco está bien echar la culpa a una mala gestión por cómo ha empeorado el nivel de trabajo... Aunque he de reconocer que la gestión ha sido pésima, de hecho, para hablar sin rodeos... ¡La gestión es nefasta! Hemos tenido a un montón de malversadores, impostores, mentirosos y lunáticos que han tomado decisiones catastróficas, es la pura verdad ¿Y quien los ha elegido? ¡Fue usted quien designó a esa gente! ¡Fue usted quien les dio poder para tomar decisiones por usted! Debo admitir que todos podemos equivocarnos alguna vez, pero cometer los mismos errores letales siglo tras siglo me parece intencionado. Ha apoyado a unos incompetentes maliciosos que han llevado el caos a su vida laboral, ha aceptado sin rechistar sus ordenes absurdas, les ha permitido llenar su espacio de máquinas nuevas y peligrosas.

Pudo haberlos detenido. Sólo tenía que decir "no".

No tiene empuje, no tiene orgullo. Ya no tiene valor para la compañía.

Aún así, seré generoso. Le proporcionaré dos años para que pueda demostrar alguna mejora en su trabajo. Si al final de este periodo sigue sin intentarlo... le despediré.

Es todo. Puede retornar a sus labores."



Vienen a decir lo mismo; "Despiera mundo". Solo que uno lo hace de forma complaciente y explicando todo bien bien y para que todo el mundo lo entienda, mientras que el otro es una bofetada explicada a través de una metáfora. Y basicamente así es todo el cómic. Inteligente, despiadado y audaz, mientras que la película es obvia, gruesa y complaciente.

domingo, 26 de octubre de 2014

MÚSICA: Of course you do (2014)


Casi que para mi la competición de "mejor disco del año" está cerrada. Para mi este año el premio se lo lleva Slothrust y su segundo LP Of Course You Do.


Con la música... esto no sé si le pasa a todo el mundo, pero a mi me pasa desde luego... con la música el rollo es que encuentro mucho más interesantes los grupos que he descubierto por mi mismo que los grupos que me comenta la gente que les molan. Sí, suena snob y hipster de mierda... y puede que haya mucho de eso, no lo niego, pero es un poco lo que pasa. Hay casos que no, obviamente, muchos de mis grupos y discos favoritos de los últimos años son grupos y discos que me enseñó la gente, pero creo que parte de lo que me mola de la música es descubrir bandas nuevas por mi cuenta. Indagar en las profundidades de Internet y localizar casi sin querer grupazos.

Esto es lo que me ha pasado con Slothrust... a medias.

Hará un mes, Alberto Rey, el bloguero de series de El Mundo, recomendó en su (por otra parte muy recomendable) blog una serie llamada You're the worst. No voy a entrar en detalles sobre esa serie porque tengo pendiente escribir la crítica en algún momento y ya profundizaré en ella entonces. El caso es que me flipó, y la canción de su intro tambien. Quería saber de quien era, y que mejor para localizar ese tipo de cosas que YouTube. Así terminé descubriendo no solo que era de un grupo llamado Slothrust si no que además su videoclip estaba alojado en el canal de Wreckroom Records (del que hablé hace mucho tiempo). Si tenían videoclips, tenían actuaciones y si tenían actuaciones probablemente tuviesen Bandcamp. Antes de darme cuenta estaba escuchando sus temas como un loco, me había descargado su segundo trabajo (primero con una discográfica importante) y estaba absolutamente enamorado del trio.

Desde ese primer verso "I try my best to hide that I care" con el que abre, las diez canciones que componen este Of Course You Do (casi todas originales salvo alguna re-grabación de su primer trabajo como 7:30 A.M o No Eye Candy) son grunge puro y duro y están cargadas de rabia y mala leche. Canciones como Crockpot, Juice, The Couch Incident o la Beowulf que cierra el album están cargadas de la furia noventera de la Generación-X. Las letras de Leah Wellbaum (cantante, compositora, guitarra principal y en general alma y corazón de la banda) son acojonantes, llenas de desencanto adolescente, sin llegar a ser en ningún momento dramáticas. Y a nivel de sonido esta gente no anda coja tampoco. Las dos partes que componen Magnets y sobre todo el vals punk Homewreck Wifey son tres de los temas más interesantes que he oido en los últimos años. Sin ser en ningún momento el adalid de la originalidad, pero aportando en todo momento su grantido de arena al genero, es precisamente ese revival noventero, esa especie de tributo a la generación perdida de américa, lo que hace de Of Course You Do un disco tan potente.

Leah Wellbaum y sus chicos son un grupo al que seguir de cerca. Ojito con ellos.




Os dejo un enlace al disco en Spotify aquí. Dadles una oportunidad que a lo mejor os sorprenden.

miércoles, 22 de octubre de 2014

MÚSICA: Lo nuevo de Punsetes

Los Punsetes se confirmaron como una de mis bandas españolas favoritas en su anterior disco, Una montaña es una montaña. Ese disco me pareció lo mejor de 2011, y, en general, colocó al grupo como uno de mis indispensables. Pocos grupos combinan tan bien sensaciones tan dispares, la felicidad dramática de sus letras, cargada de mala hostia y humor ácido, su música, su no-cantante... todo me encanta.

Pero después de tres años tenía ganas de escuchar algo nuevo, y aquí está. Adelanto de su próximo trabajo, LP IV, que saldrá el cuatro del próximo mes de Noviembre.

Los Punsetes VS El Hombre Piñata.

Tambien conocida como Me gusta que me pegues:


domingo, 21 de septiembre de 2014

MÚSICA: This Is Cave Music (2014)


A los miembros de Moon Hooch les prohibieron la entrada en una de las estaciones del metro de Nueva York. Cuando estaban empezando tocaban en los andenes para sacar algo de dinero lo que generalmente desembocaba en grandes fiestas en la estación, hasta el punto que en un momento dado se armó una rave tan gorda que la policía les prohibió la entrada allí.

O algo así, la información que pulula por Internet sobre el incidente es un pelín vaga y confusa. Desde luego cuando tuve la ocasión de verlos este verano en Londres, no solo comprobé que esa historia es absoluta y completamente verosímil, si no que si esta gente estaba tocando allí, que se monte una rave en medio del metro es el único resultado lógico. En la escasa media hora que duró el concierto al que asistí (era su primer bolo en la ciudad, en un pequeño garito al lado de mi casa en donde por algún motivo solo les permitieron tocar 30 minutos -y no pude ir a ninguno de los otros siete conciertos que hicieron en la ciudad aquella semana, maldita mi suerte) había más energía y potencia que en la mitad de los conciertos a los que he asistido. Energéticos, trayeros, durísimos, su electrónica acústica es la definición de fiesta. Y ellos ayudan a generar esa fiesta, claro.

Por eso cuando esta semana salió This Is Cave Music, su segundo trabajo, tuve que escucharlo al segundo. Y la verdad, siendo lo mismo es un disco bastante distanciado del primer y homónimo álbum de la banda. El primero, aún siendo pura fiesta, era bastante suave. Este segundo ya desde la primera canción apuesta por el jaleo, apuesta por un sonido más cercano a lo que son sus directos que el anterior, y vaya si funciona. Ese No.6 con el que abre el álbum es espectacular y te pone a tono para lo que te espera a continuación, una ristra de 10 canciones absolutamente maravillosas que juegan con todo el espectro del sonido moon hooch, desde el house analógico al dubstep físico, desde canciones como Mountain Song o Rainy Day, que tienen bastante de pop electrónico ochentero (o, más bien, de los grupos actuales que quieren sonar a pop electrónico ochentero), a absolutos pepinos como EWI o Bari 3 que son pura fiesta.

Sin romper de forma radical con el sonido que los hizo conocidos -no mucho, pero vamos, para que alguien en Bilbao se entere de que existen un poco conocidos si que tienen que ser- pero madurándolo, este This Is Cave Music es brutal. Los únicos peros que puedo ponerle es que Moon Hooch no sean más conocidos y que no exista una posibilidad real de llegar a ver en un futuro cercano a estos tres locos en directo. Y eso, aunque no lo parezca, son problemas derivados del disco, porque es tan bueno que te recuerda lo injusto que es el planeta a veces, y la industria musical casi siempre.

Tenéis el disco completo online en SoundCloud, clic AQUÍ



Por cierto, como es poco probable que les conozcáis os dejo un vídeo de su canal de YouTube, en donde no solo tocan una de las mejores canciones de su anterior trabajo, si no que además tiene una historia graciosa detrás:


Gente que monta festivales en España, el año que viene deberíais traerlos. Un consejo que os dejo, así, gratis.

jueves, 28 de agosto de 2014

Reivindicando The Amazing Spider-Man 2


El otro día volví a ver The Amazing Spider-Man 2 y me acordé que no escribí la crítica en su día. No sé bien por qué no lo hice, pero es un error que pretendo corregir. Porque ASM2 me parece tremendamente reivindicable y, de lejos, la mejor película de Spider-Man hasta la fecha. Sí, mejor que la del Doctor Octopus. 

Odiadme.

Me gusta lo que ha hecho Marc Webb con el personaje. Mucho más que lo que hizo Raimi. Las cosas que son iguales me parece que funcionan mejor en las de Webb, y el director de 500 días juntos se ha atrevido a meterse en terrenos que el de Posesión Infernal no quiso ni tocar. La parte cientifica de Peter, su sentimiento de culpa, la relación con su tía... Raimi ni tocó esos temas, bien porque le parecían chorradas o bien porque SU versión de Spider-Man mamaba directamente de los primeros cómics del personaje y tenían que ceñirse a cierto tono clásico (que funcionaba más o menos en el contexto de esas películas, pero hacía aguas en cuanto el estudio empezó a pedirle cosas más modernas). Webb en lugar de coger la versión más clásica del personaje, decide optar por la versión más moderna. Este Spider-Man tiene más de Ultimate que de su contrapartida original, y en pleno S.XXI la verdad, lo agradezco. Y no es una cuestión de tono unicamente, los personajes agradecen ese cambio.

Peter está mejor definido en esta saga. La Tía May deja de ser una anciana inútil y empieza a ser una señora forzada a sacar a su familia adelante por las circunstancias (y sobre todo, el hecho de que no sea idiota perdida y sepa perfectamente que Peter es Spider-Man le da muchos puntos), la relación del protagonista con Harry funciona mejor y sobre todo, porque aquí es donde de verdad gana la película, su relación con la chica, Gwen Stacy, es una de las mejores relaciones de pareja que se han visto en una película de superhéroes hasta la fecha. Y todo se debe a que Gwen es un personaje y no un cliché con patas como Mary Jane era en la primera saga.

Vuelvo a eso en un rato, de momento vamos a hablar de la película en sí, empezando por las cosas que la película hace mal (porque hace muchas cosas mal, no nos engañemos) y luego ya las cosas que hace muy bien.

Entre las cosas que la película hace mal está el hecho de que haya tres villanos. Tres villanos es excesivo, incluso aunque el tercero sea un cameo. A pesar de ello no creo que Harry y Electro no funcionen, el viaje del joven Osborn al lado oscuro funciona mejor (a nivel de guión) que toda la trama de Electro junta, pero Electro como villano exclusivo de la película es lo suficientemente espectacular como para sostener toda la cinta sobre si mismo. Dicho así uno podría pensar que los dos villanos se complementarían bien (uno con una buena historia y el otro con el espectaculo) pero no es así, al final terminamos teniendo dos películas distintas, por un lado la subnormalada que solo busca ser espectacular (Electro) y por el otro una trama que parece querer explorar, en la medida que el género le permite, a sus personajes y sus motivaciones (Duende Verde). El tono de ambas tramas no casa entre sí y queda un batiburrillo que no termina de cuajar del todo. La última pelea con Electro es un climax de libro, y un momento en el que se podría haber terminado la cinta (hay varios así) y sin embargo sigue con el Duende, porque ya lo teníamos presentado, claro, y había que aprovecharlo. Igual que el Rhino.

A pesar de ello, y por compararla con otras películas de género con tres villanos, esta anda más cerca de El Caballero Oscuro que de la infame Spider-Man 3. Si no funciona tan bien como la de Nolan es porque el villano espectacular de aquella (Joker) era un personaje mucho mejor que el del tontaco de Electro.

-Por cierto, no es casualidad que compare el Batman de Nolan a esto. Webb lleva intentando marcarse un Nolan desde que empezó esta franquicia. Sus dos películas copian de forma descarada las dos primeras de la trilogía del murcielago. Pero eso lo dejamos para otro día.-

Pero no todo lo de esta película es malo ni mucho menos. La relación de Peter y Gwen es creible, interesante y funciona. No solo porque Gardfield y Stone (pareja en la vida real) tengan QUÍMICA (algo que el tontaco de Tobey y Dunst jamás tuvieron) si no porque sus personajes son más interesantes. Ella es lo mejor que le ha pasado a la franquicia del hombre araña, y al genero en general, una chica que no necesita ser rescatada (más o menos) que es capaz de ayudar de forma activa al héroe y que no permite que su personaje se vea definido por las decisiones de su pareja. Ojalá el género de los tipos en mallas tuviese más intereses amorosos así, de verdad. Puedes entender por qué un tipo como Peter Parker se puede enamorar de una tía como Gwen Stacy, más allá del hecho de que Gwen tiene la cara de Emma Stone y Emma Stone rubia está muy buena. He visto por ahí que precisamente lo de profundizar en la relación entre ambos es una de las cosas que menos ha gustado a la gente, pero a mi es una de las cosas que más me gustaron.

Y es inevitable hablar de ese personaje sin hablar del giro y de la razón principal por la que creo que esta película es mejor que todo lo que hizo Raimi con el personaje (a pesar que, por ser una película destinada al público infantil, tire por tierra todo lo conseguido en las últimas escenas). Estoy hablando por supuesto de (SPOILERS) la muerte de Gwen Stacy.  (FIN SPOILERS). Esto era uno de los puntos de la trama que no tenía claro que fuesen a tener pelotas de explorar. Porque una cosa es matar al Capitán en la primera película, que al final no deja de ser un secundario que no pinta mucho en la historia, y otra cosa es esto. Mark Webb ha tenido pelotas de explorar los tres pecados capitales de Peter, y eso se merece un aplauso. Batman funciona por venganza, Superman por sentido del deber, Spider-Man funciona por culpa. En los cómics, los tres errores de Spider-Man (la muerte de su tío, del padre de su novia y de su novia) fueron lo que le movieron a seguir luchando durante años. Su un gran poder conlleva una gran responsabilidad significa que cada vez que no se pone el traje (o cada vez que se lo pone y fracasa) la gente muere. 

Esa es una de las cosas que más definen a Spider-Man y me alegra ver que un director haya tenido pelotas de explorarlo. Dicho lo cual de la misma manera que aplaudo a Webb por hacerlo, me cago en sus muertos por tirarlo por tierra con el epilogo innecesario. Y es que sin duda lo peor de esta película (peor incluso que la trama de los padres -y de eso no he querido ni hablar porque ahí estoy con vosotros, SOBRA Y ES LA MIERDA) es que la película no se atreva a terminar en un tono dramatico. Que la película no se atreva a acabar con el héroe derrotado porque en el fondo es una película para niños.

Aquí tampoco quiero culpar tanto al director como al Hollywood moderno. No creo que sea culpa de Webb si no del mundo en el que vivimos ahora, en donde no podemos permitir que nuestros hijos vean una película que acabe mal, no vaya a ser que se marchen tristes a casa, cuando en realidad creo sinceramente que acabar en un tono dramatico (teniendo en cuenta que va a haber una tercera de Spider-Man) sería precisamente lo mejor que podrías darle a los críos de la sala. Es lo mismo que cuando leíamos cómics de pequeños y los personajes eran derrotados, lo que te producía no era bajón, eran ganas de leer el siguiente número porque querías, que digo querías, NECESITABAS ver al héroe volverse a levantar y derrotar a sus enemigos. El vinculo emocional que se formaba con los héroes se reforzaba si por un momento podías llegar a pensar que no eran inmortales y que no ganaban siempre. En lugar de explorar eso sin embargo la película prefiere incluirte los quince primeros minutos de la tercera parte y volver a enseñarte a Peter ya levantado. Porque para qué dejarte con la intriga ¿no?

La otra cosa que de verdad condena la película por cierto es su campaña promocional, que nos había enseñado todo mucho antes de verla, pero eso, como la existencia de esta saga, no es culpa de la película en sí, si no del estudio que está detrás, así que no creo que deba afectar a mi opinión acerca de Amazing Spider-Man 2.

Así que, en resumen, si nos olvidamos del pastiche argumental y de ese epilogo innecesario lo que nos queda es la película más humana y espectacular del personaje de Stan Lee. Una cinta con un buen ritmo, unas escenas de acción espectaculares, un climax emocional y arriesgado y una mejor definición del Hombre Araña. Está lejos de ser perfecta, es verdad, pero, y esto es mi humilde opinión, está muy por encima de sus antecesoras y de muchas de las de más películas de género. 




Otro día ya si eso os cuento como el Spider-Man de Webb es el Batman de Nolan para niños.

lunes, 4 de agosto de 2014

CINE: Guardianes de la Galaxia (2014)


Ah... joder...

¿Habéis visto Thor: El Mundo Oscuro?

¿Os gustó?

Lo digo porque Guardianes de la Galaxia es basicamente la misma película. Esas dos preguntas van a definir vuestra opinión acerca de la película, en serio, si habéis visto Thor 2 y la disfrustasteis, esta os encantará, si la habéis visto y no os gustó, esta la odiareis, y si como yo, la visteis y ni fu ni fa... pues más de lo mismo aquí.

Y mira que quería que me gustase, pero esta vez no me puedo unir al entusiasmo general, basicamente porque no hace tanto de Thor 2 (apenas un año) y es que es literalmente la misma película. Sí, en vez de un gordo, un chino, un rubio, una tía chunga y a Loki tenemos a un luchador de wrestling, un árbol parlante, una tía chunga y un mapache con pistolas, pero más allá de esos ligeros cambios, ambas películas son exactamente la misma. Y me jode que venga de James Gunn, un tipo que demostró tener unas pelotas de acero en la nunca suficientemente valorada Super y que aquí no es más que un mercenario cuya personalidad desaparece en el tono general de las películas de una productora obsesionada con "SU METODO". Marvel se llega, le gusta llegarse y no le gusta que otros vengan a tocarsela.

Ant-Man va a ser una puta mierda...

En fin, hablemos de la película, el tema es que el Capitán Kirk de las películas modernas de Star Trek es abducido por una nave un día cuando es niño y 26 años después roba el mismo objeto (no es literalmente el mismo pero cumple la misma función) que el moco rojo y negro aquel de Thor 2, entonces un malo que ni sabes quien es ni importa quien sea, que es malo un poco por que sí (quiere destruir a los Nova Corps pero en ningún momento se explica porque los Kree o los Nova Corps están enfrentados, o que es lo que tiene esa gente que le jode tanto) y otro puñado de seres intergalacticos, empiezan a pelear por ver quien se queda con la piedra. Por el camino, Kirk se hace coleguilla de unos perdedores entre los que se encuentran Zoe Saldana haciendo de Zoe Saldana en una película de acción, un luchador de Wrestling con un cosplay de Kratos, un Mapache con sindrome de Urkel (o poniendonos en lo peor, de Poochie) y un árbol parlante al que ninguna crítica está haciendo ni caso y que ya os digo desde ya es lo mejor de la película CON DIFERENCIA.

Todo lo que sabes que va a pasar en esta película al final pasa. Incluso un montón de cosas pasan un poco porque sí y porque la trama tiene que avanzar de algun modo. Pero en general esta película ya la has visto un millón de veces.

Ojo, no todo es malo, que me meta tanto con ella no significa que no sea graciosa o entretenida, yo me partí mucho el culo y es divertidisima, pero eso no basta. No digo que quiera que Marvel apueste por la oscuridad de mojones cómo Man of Steel, no quiero más superhéroes lloricas, pero quiero un poco más de mala leche. Un poco menos de PG-13 y un poco más de personalidad y RIESGO REAL. En serio, creía que era la apuesta más arriesgada de Marvel y todo el riesgo se ha quedado en apostar por unos personajes que no conoce nadie (que, que quieres que te diga, es un riesgo a medias), para todo lo de más Marvel ha apostado por la formula segura y funcional, Macguffin y final sin sentido incluido, y es que al final lo que derrota al villano haría hacer un facepalm hasta a Masashi Kishimoto (y esto no es spoiler porque la referencia y el chiste lo vais a entender CUATRO).

A ver, no es mala. Pero tampoco es buena. Es una película que no aporta nada, una que ver el día del espectador o cuando el cine de vuestra localidad haga 2X1 y ya. Pasáis dos horas y pico entretenidos y riendonos y mañana os olvidáis, cómo Thor 2. Me jode decirlo porque quería que me flipase, pero es así. Ni enfurece de lo mala que es ni entusiasma por buena, es una más de Marvel y ya. O al menos eso pienso yo, que parece, leyendo las críticas por ahí, que soy el único que piensa así, porque el resto del mundo está cagando puto confetti despues de ver esta peli. Pero también cagaban confetti con Man of Steel así que a saber. 

Fíate tú de la gente.

miércoles, 30 de julio de 2014

CÓMIC: Hawkeye


Iba a hablar de SAGA, qué es un poco el cómic de moda que ha conseguido entusiasmar a crítica y público, pero la verdad, no me apetece. No me apetece basicamente porque no me parece tan bueno, está bien, es entretenido, pero ni es tan original ni tan imaginativo cómo quiere ser. Tiene sus cositas, lo reconozco, el dibujo está muy bien y muchos de los personajes molan un montón, pero sus protagonistas son (en comparación al resto) un coñazo de gente y la trama sólo se mueve por clichés (en el segundo arco que empezó en el número #19 sobretodo). Tal y cómo yo lo veo es un Star Wars para modernetes, y habrá a quien eso le entusiasme, pero a mi me gusta y ya está, no me vuelve loco. No cómo el cómic del que voy a hablar ahora al menos.

Y es que hoy voy a hablar del que para mí es el mejor cómic que hay ahora en el mercado. Un cómic que sus autores tardan meses en publicar y en lugar de enfadarme me encanta. Un cómic en el que los números salen en desorden (porque "fuck everything") en un tiempo no estimado entre 2 y 4 meses. Un cómic que después de uno de los cliffhangers más jodidos que he leído en tiempo te mete un especial navideño que no tiene nada que ver en FEBRERO. Un cómic que dedica un número entero a contarte eventos que ya has visto desde la perspectiva del perro o que cuando por fin decide retomar la historia tras el cliffhanger del que os hablaba lo hace en lenguaje de signos porque el protagonista está sordo.

Y así es cómo representas la mente de un perro.
Estoy hablando de Hawkeye, de Matt Fraction y (principalmente) David Aja. Una serie que explota el medio al que pertenece al máximo y que viene a ser eso a lo que nos referimos cuando decimos que los cómics son arte.

No mucha gente es consciente de esto, pero hay mucho más allá de la narrativa convencional del cómic. De las viñetas de izquierda a derecha y los bocadillos de texto. Hay un puto universo por explorar ahí con el que sólo unos pocos se atreven a experimentar, y os lo digo yo, que llevo leyendo y dibujando cómics desde que puedo recordar. Y cada vez que alguien experimenta, cada vez que algún dibujante y algún guionista se atreven a mear fuera del tiesto... me la pone muy dura, las cosas cómo son, y más cuando viene de una de las dos editoriales de superhéroes más grandes que hay y aún más cuando se hace con la maestría con la que lo hace David Aja. Es de locos que un gigante cómo Marvel permita a sus autores hacer una serie cómo esta y dice muchisimo a su favor, porque Hawkeye, que sigue las aventuras del conocido arquero cuando no está por ahí trabajando cómo vengador, es una marcianada muy minoritaria.

Su historia se centra en el mencionado personaje, que se muda a un edificio que está amenazado por una banda de gangsters en chandal (provenientes de un país no identificado de euroasia) así que cuando no está salvando al mundo con los héroes más poderosos de la tierra está protegiendo su edificio, entablando una especie de relación paternofilial con la otra Ojo de Halcón, cuidando de su perro, intentando manejar a sus ex-novias, involucrandose en delitos con pelirrojas peligrosas o intentando ayudar a su hermano (y supervillano) a encauzar su vida de nuevo. Hawkeye es una serie de superhéroes atípica, igual que su protagonista, y no podría ser mejor.

Pero no sería justo sólo mencionar la genialidad del trabajo de Aja y Fraction sin hablar también de su colorista, Matt Hollingsworth, porque el color de esta serie es lo que termina de hacerla perfecta. Transmitiendo un montón sólo a través de como ilumina y los colores y los tonos que escoge. En serio, este trio está al nivel de aquel equipo formado por Rick Remender, Jerome Opeña y Dean White, y saben los chinos que amo con locura a ese trío y sus Imposibles X-Force.

En resumen, Hawkeye es la serie del momento. Una lectura altamente recomendable para todos los que sepáis apreciar el cómic cómo medio, los superhéroes en general o tengáis puto alma. Es EL cómic que deberíais estar leyendo. Es el puto noveno arte.
P.D: Echar un ojo a sus portadas porque son también LO PUTO MÁS.

jueves, 24 de julio de 2014

CINE: Boyhood (2014)


Hay una escena al principio de la última película de Richard Linklater que me parece muy básica para explicar el tono general de la cinta. Esto es un ligerísimo SPOILER que en realidad no tiene ninguna importancia, pero supongo que al más purista a lo mejor le fastidia así que imagino que podéis saltaros este primer párrafo. El caso es que a los cinco o diez minutos de película el protagonista se muda a otra ciudad con su madre. Por circunstancias que no vienen al caso no consigue despedirse de su mejor (y aparentemente único) amigo, sin embargo mientras el coche de Mason se aleja por la carretera, vemos a su amigo pedalear hasta el cruce a toda velocidad para poder despedirle con la mano.

En cualquier otra película este momento sería un punto de inflexión. Puede que incluso el climax. La pérdida de la inocencia, la primera gran perdida, una cicatriz de por vida y todas esas gilipolleces de cine. Pero en Boyhood es sólo una escena más. Porque Boyhood no es una historia, es una vida, y la vida de Mason, cómo la tuya o la mía, no tiene un argumento. No hay un objetivo final ni una misión por cumplir. No existe un planteamiento, un nudo y un desenlace en tu vida. Es una sucesión de anécdotas aparentemente intrascendentes qué, miradas en conjunto, conforman tu historia. Y Boyhood es básicamente eso.

El director de la trilogía Antes de... empezó a rodar esta película en 2002. Su idea era la de reunir a los mismos actores dos semanas al año para dirigir pequeñas escenas que, en última instancia, conformasen una película sobre la vida, y viendo el resultado final... joder, el tipo lo ha vuelto a hacer. Si aquella trilogía fue el retrato más honesto del amor y las relaciones de pareja jamás rodado (opinión de un servidor) esta probablemente sea lo propio con la vida así en general. Y es que más allá de contar la vida de un chico, y ser un relato sobre el paso a la madurez y todo ese montón de mierda, la peli habla de VIDA así en mayúsculas. Y es tan intrascendente, larga y sin objetivo como las vidas de los demás, pero es cuando termina y piensas en ella que te das cuenta de todo el camino recorrido y cómo todas aquellas anécdotas sin importancia al final parece que sí que la tenían.

A Mason en su viaje lo acompañan un soberbio Ethan Hawke que cada vez que aparece en pantalla se la come y una estupenda Patricia Arquette, así como otro montón de perfectos desconocidos, bien todos (en mayor o menor medida) en sus pequeños papeles. En cuanto al protagonista, Ellar Coltrane sorprende lo bien que lo hace para ser un chico sin aparente entrenamiento en esto de actuar, lo que hace la película más curiosa una vez te pones a pensar en lo fácil que hubiese sido que con un niño de cinco años (o siete o con los que sea que empezase la película) al llegar a la adolescencia te saliese rara.

Sin embargo, más que los actores, lo que de verdad hace la película enorme son los diálogos. Cómo ya pasase en la mentada trilogía, Linklater consigue un tono absolutamente realista y natural, nada forzado, lo que ayuda al espectador a empatizar a un nivel muy extremo con lo que está pasando en pantalla. Y es que al final, si estás vivo, si llevas más de dos décadas en la tierra y eso, y sobre todo, si eres hombre... te vas a sentir identificado en uno u otro momento con esta película. Todos hemos pasado por lo que pasa Mason en su viaje. Todos hemos tenido padres, amigos, primeras cervezas a escondidas, primeros cigarros, primeros besos, primeras noches fuera de casa, primeros amores, primeros desamores... Lo vivimos, lo sobrevivimos y aquí estamos. Es imposible no empatizar con una historia que, en el fondo, es un poco la de todos (a no ser que nazcas en un país de esos en donde terminas trabajando en una fábrica con cinco años quiero decir).

En general creo que Boyhood no es sólo que sea la mejor película del año, si no que probablemente sea una de las 20 mejores películas que he visto en mi vida. Y no hablo de opiniones o gustos personales, no hablo de películas que pueda ver una y mil veces, sobre todo porque dudo que vaya a volver a ver esta película otra vez en un futuro cercano, entre otras cosas porque no tiene historia (literalmente, no la tiene) y dura casi tres horas, si no que hablo de calidad cinematográfica a todos los niveles. Cómo está contada la no-historia, cómo están interpretados los personajes y cómo están escritos los diálogos... es otro rollo. Un experimento que podría haber salido rana y ha terminado siendo la gran obra que su director había prometido. Un MUST SEE en toda regla.

En serio, lo mejor de este año.

martes, 22 de julio de 2014

CINE: El Amanecer del Planeta de los Simios (2014)


Hace tres años el reboot de la saga El Planeta de los Simios sorprendió a propios y a extraños. Cuando todos creíamos que no se podía hacer nada más con la franquicia, sobre todo después de aquella cosa que hizo Tim Burton, de pronto surgió una película original y brutal que nadie esperaba. Un blockbuster con mucho más corazón de lo habitual y que conseguía transmitir un montón de emociones a través de unos puñeteros monos digitales.

Este año se ha estrenado la segunda parte de esta nueva saga (porque, sí, vale, es un reboot, pero no) y la verdad, estamos ante otra grata sorpresa. Situada 10 años después de los eventos de la primera película (10 o 20 no estoy completamente seguro) la historia nos muestra a un Ceasar y unos simios que ya han empezado una sociedad primitiva. Tienen sus leyes, sus normas y cada simio representa un cargo para la comunidad. Mientras la sociedad simia está dando sus primeros pasos, la humana, al borde de la extinción, está dando sus últimos pasos. En estos diez años los seres humanos lo han perdido todo, primero por una infección mundial que diezmó casi por completo a la raza humana y luego una guerra que terminó de joderlo todo. Los hombres están jodidos mientras los monos, que siguen en aquel bosque en el que les abandonamos al final de la última cinta, están sólo empezando.

Pero El Amanecer del Planeta de los Simios no es una película acerca del conflicto humano o simio, si no una película, cómo la anterior, acerca de un líder, Ceasar. Un líder que cree que otro camino es posible y que irá, progresivamente, aceptando que no lo es. Hay un mensaje puramente pesimista en esta cinta, que por cierto, es mucho más compleja de lo que los trailers lo vendían por culpa de un villano del que no sabíamos practicamente nada (y cuya identidad no revelaré por aquello de no joderos la sorpresa). Un mensaje que básicamente viene a decir que las buenas personas siempre serán saboteadas por las malas. Que el amor y la paz siempre serán destruidos si la guerra y el miedo se ponen en medio.

También es una metáfora sobre las sociedades humanas, los monos, al final, no son más que una sociedad humana primitiva. La superioridad de la que hacen gala al principio de la película se fundamenta en la falacia de "cómo todavía no la hemos cagado, significa que somos mejores que los humanos", pero al final su recién adquirida inteligencia y consciencia los llevarán a los mismos pecados capitales de los que por desgracia hacemos gala día sí día también los seres humanos. La codicia, el poder, la mentira... comportamientos antinaturales que surgen derivados de la inteligencia. Uno de los grandes triunfos de esta película es cómo los monos se enfrentan a esa realidad.

Ceasar sigue siendo uno de los diez mejores personajes de este siglo, tanto él como en menor medida su hijo, consiguen transmitir un montón sin decir practicamente nada en una combinación perfecta entre actores reales y efectos digitales. Es cierto que en las escenas de acción (las burras -que son dos al final- cuando cientos de monos digitales atacan al mismo tiempo) el hecho de saber que no están ahí pueden sacarte de la película, pero en los momentos pequeños transmiten muchísimo. Sigue asustándome que empatice mucho más con un mono digital en esta película que con muchos actores de carne y hueso, y el merito del asunto hay que atribuirselo tanto a Andy Serkis como al equipo de animadores de Ceasar. Ese carisma y esa capacidad de liderazgo es increíble. De verdad impone.

Los humanos de la película, como pasaba en la anterior, son simple y llanamente funcionales. Cumplen su propósito y poco más, tampoco es que la trama les deje hacer mucho más. El que se lleva la mejor parte es el co-protagonista de la cinta, Jason Clarke, que sin ser excelente (al final su personaje es el que es) sí que ayuda a difuminar esa línea de grises que hay entre simios y humanos a través de un nada disimulado paralelismo con el protagonista. Ambos son ejemplos maduros de sus respectivas especies que han visto y han sufrido más de lo que deberían y saben que el conflicto debe evitarse en la medida de lo posible.

En cuanto a la historia, sin ser el adalid de la originalidad, se guarda un par de sorpresas buenísimas gracias en gran medida a una de las camapañas promocionales más engañosas que puedo recordar. Sin revelar mucho, las promos de esta película se han empeñado en vendernos el origen del conflicto de un modo que poco o nada tiene que ver con cómo se soluciona la película. El único pero que puedo ponerle a la trama (sin revelar mucho) es que en el momento del giro inesperado tienen la oportunidad de llevarlo todo mucho más lejos y lo desperdician. No lo digo como algo malo, ojo, la historia está muy bien como está, pero es un terreno que me hubiese gustado que explorasen.

Por lo general, esta secuela es superior a su predecesora a todos los niveles, y para una segunda parte en la que las apuestas estaban tan jodidamente altas, eso ya es muchísimo.

miércoles, 16 de julio de 2014

T.V: Spaced (1999-2001)


Iba a hablar de la segunda temporada de Orange is The New Black, pero no tengo demasiadas cosas buenas que decir de ella (tampoco es que tenga muchas cosas malas, ojo) así que no le veo el sentido a perder el tiempo contandoos cómo se está llendo al carajo de manera progresiva. En su lugar prefiero hablaros de otra serie, una serie de principios de siglo que dirigio Edgar Wright y escribió Simon Pegg (a cuatro manos con su co-protagonista Jessica Hynes), la serie que permitió a ambos comenzar lo que se terminaría convirtiendo en la trilogía cornetto, SPACED.

Spaced comienza cuando a Tim Bisley (Simon Pegg) su novia lo abandona por su jefe. Con 27 años, sin casa y con un futuro de lo más negro (aspira a ser dibujante de cómics) conoce en una cafetería a Daisy Steiner (Jessica Hynes), una aspirante a escritora que también se ha quedado sin hogar. En su incesante busqueda de una habitación en Londres terminan encontrando la casa perfecta, salvo por el hecho de que sólo admiten parejas en el edificio. Así Tim y Daisy se mudan juntos fingiendo ante su casera (y su vecino pintor durante un tiempo) que son pareja sentimental.

Un inicio relativamente normal para una serie que, sin ser el adalid de la original y estando bastante anticuada (es demasiado de finales de los 90/principios del S.XXI) es bastante efectiva y cómica. Y breve además pues, siguiendo la tradición inglesa, sus dos únicas temporadas cuentan solo de 7 episodios cada una. Pero cómo suele decirse, lo bueno, si breve, dos veces bueno ¿no?.

En los pros de la serie, esos por los que deberíais darle una oportunidad, están los protagonistas. Simon Pegg y Jessica Hynes tienen química entre ellos y incluso aunque Daisy sea un personaje molesto a ratos terminas cogiendole cariño. Los secundarios ayudan también, Nick Frost aparece una vez más cómo el amigo del alma de Pegg (¡qué raro!) y los otros dos secundarios están perfectos en sus esperpénticos papeles, tanto Mark Heap cómo el torturado artista Brian como Julia Deakin cómo la alcohólica casera Marsha.

La serie está cargada de referencias, muchas de ellas muy de la época. En la segunda temporada por ejemplo es gracioso ver las reacciones a eventos contemporaneos cómo el estreno de la primera Matrix (hay un capítulo entero en el que los villanos son los agentes de Matrix, de hecho el agente Smith es parodiado por el mismisimo Mark Gatiss -Mycroft en Sherlock) o el estreno de La Amenaza Fantasma. Son chistes que ya hemos oído y visto cien veces, pero no deja de ser divertido verlos cuando eran actuales, recientes y nuevos. Edgar Wright hace gala además de su habilidad para sacar el máximo partido del mínimo presupuesto. Las ensoñaciones de sus personajes son constantes, muy en la línea de Scrubs (o más bien Scrubs va en la línea de esto) y lejos de parecer cutres o forzadas funcionan de puta madre.

Si os gusta el director además es divertido verle en sus origenes, ya que, aunque cuando salió esta serie tenía varios trabajos a sus espaldas, sigue sin tener el estilo pulido y dinámico que mostraría en Shaun of the Dead.

En general, si sois fans del trio Wright-Pegg-Frost esta serie es de obligado visionado. Entre otras cosas porque, aunque no es el primer trabajo del trio, si es el primer trabajo relevante. Si no lo sois pero tenéis un humor friki y con pocos prejuicios (y os gustan series como Scrubs o The Big Bang Theory) esto también debería ser un must see. Aparte, son 14 episodios de media hora cada uno, seguro que en verano podéis sacar un rato.

sábado, 5 de julio de 2014

CINE: Extraterrestre (2011)

Una pelota de tenis/Un tarro de melocotones

 Con motivo del estreno de la tercera película de Nacho Vigalondo, Open Windows, parecía el momento perfecto para ponerme al día con la filmografía de este caballero y ver de una puñetera vez su segundo largo, Extraterrestre.

No hay mucho que decir de Vigalondo a estas alturas, la verdad. Con una nominación al oscar y tres películas a sus espaldas (así como un montón de cortos que merecen muchisimo la pena) está todo un poco dicho ya. Es lo más parecido a un alquimista cinematográfico que tenemos en España, un tío que puede coger unos medios de mierda y transformarlos en oro puro, y así lo demostró con su primera película, Los Cronocrimenes, un thriller de viajes en el tiempo hecho en una montaña Cantabra con cuatro duros (para lo que una película de viajes en el tiempo debería necesitar en un principio). En aquella película, cómo en sus cortos, Vigalondo convertía la falta de medios en una fortaleza en lugar de una debilidad. Que la película fuese "pequeña" no afectaba a la historia para nada, en todo caso la reforzaba, dejandola en algo no demasiado complicado pero increiblemente funcional.

En Extraterrestre, sin embargo, eso no pasa, y la falta de medios es aquí un lastre.

La película sigue a Julio, un perdedor que se levanta un domingo de resaca en la cama de "la chica más maravillosa del mundo" (vamos a entrecomillar eso), Julia. Sin recordar bien cómo pudo tener tanta suerte ni si llegaron o no a follar, antes de que la chica pueda echarle de su casa, ambos se dan cuenta que el planeta ha sido invadido por alienigenas. Forzados a permanecer juntos en el piso empieza así una comedia de enredo que involucra no solo a los protagonistas si no a un vecino acosador y al novio de Julia, Carlos.

Tal vez decir que "la falta de medios es un lastre" no sea acertado. El tema es que esta película tiene un inicio muy potente y un final increible, pero una mitad lenta, aburrida y que no va a ninguna parte. Y no va porque a parte de episódica, la historia de Julio y Julia no tiene demasiado sentido. Ella no tiene ningún motivo para actuar cómo actua y él... mierda, si te enamoras de una chica porque folláis durante una semana estás loco. Su "historia de amor" (que en realidad no lo es tanto) es forzosa y solo existe cómo excusa para el último acto del film. Desde la aparición de Carlos nada en la película funciona. El propio director ha dicho varias veces que ese era precisamente el objetivo, que el personaje de Julián Villagrán fuese un secundario en su propia historia, y hasta cierto punto... funuciona, pero no me quito la sensación de la cabeza que Extraterrestre funcionaria mejor como medio-metraje (o incluso corto) que como película completa. Por no hablar de que el hecho de que casi todo ocurra en el mismo escenario contribuye a crear esa sensación de repetición y hastío, que es por lo que digo que en este caso al menos, la falta de medios le hace un flaco favor.

Otra de las cosas que juega en su contra es que se vendiese como COMEDIA. No es una comedia. Sí salen Carlos Areces y Raul Cimas que son dos putos animales cómicos y sus personajes son lo suficientemente esperpenticos cómo para sacarte una sonrisa, incluso, sí, de acuerdo, los cameos de Miguel Noguera son una risa, pero la película no es una comedia. Tampoco diría que es un drama, pero desde luego me pareció más cercana a eso que al humor. La historia de Julio y Julia no es un amor de comedia romántica, es un sinsentido que jamás debería haber ocurrido. Julio lo sabe y va transformandose en un hijo de puta dispuesto a todo para no ser expulsado del piso, Julia lo sabe y deja que Julio haga lo que le de la gana a pesar de que cada paso "malvado" que da su amante a ella solo la vuelve más y más desgraciada.

Pero dicho esto, la película está lejos de ser una mala película, ojo. Los actores bordan sus papeles, especialmente Cimas (que al parecer sabía actuar y no nos habían dicho nada) y Areces, a los que solo da pena no ver más. Villagrán y Jenner están también geniales cómo Julio y Julia. Villagrán borda el papel de absoluto perdedor parasitario y ella lo clava cómo chica perdida que no tiene ni idea de lo que quiere en la vida. La historia, a pesar de perderse a la mitad, tiene como ya he dicho un gran inicio y un final tremendo y satisfactorio que casi hasta consiguió que me olvidase de lo que me había aburrido en su parte central, ese climax con la última mentira y, sobre todo, ese último plano con Villagrán y Noguera fumando al amanecer es oro puro. Los dialogos son fantásticos también, Vigalondo es bueno escribiendo personajes que suenen relativamente sinceros en su patetismo y conversaciones como la última entre Areces y Julio son geniales.

Sin embargo no puedo olvidar sus contras y no puedo evitar pensar que siendo una película mucho más sencilla que su primer trabajo, Extraterrestre funciona muchisimo peor que Los Cronocrimenes.

A la espera de poder ver Open Windows, que me imagino será cuando salga en DVD o algo, para comprobar si la carrera de Vigalondo va hacía arriba o ya lo hemos visto todo. Aunque la verdad, por el trailer y por como está hecha (que es una locura) no tiene ninguna pinta.

domingo, 1 de junio de 2014

Las oportunidades perdidas


 El otro día vi por fin la película de Lego, o La Lego Película cómo se llamó en España para que pudiesen aprovechar el poster americano. No quiero hacer una crítica sino más bien un comentario sobre un aspecto de la película que no me gustó y que creo, si hubiese sido de otro modo, habría convertido esta cinta en un clásico atemporal y la mejor peli infantil de los últimos 10 años (incluyendo las de Pixar).

Sobra decir que va a haber spoilers así que si no la habéis visto y sois de los que se van a sentir ofendidísimos si os enteráis de los giros argumentales de una película para niños... pues dejad de leer ya, y eso.

Vale, antes de hablar de lo que quiero hablar tengo que hacer un pequeño inciso para explicar una cosa. Uno de mis libros favoritos es Momo, de Michael Ende. Me parece acojonante como el autor mezcla unos temas altamente críticos sobre el mundo moderno en un cuento sobre una huérfana que sabe escuchar. La primera vez que lo leí yo no tendría más de diez años, evidentemente en aquella primera lectura no entendí todo el mensaje crítico, pero sin embargo, una vez empecé a crecer y a descubrir cómo funciona en realidad el mundo, comencé a encontrar paralelismos con la novela. Me di cuenta que los hombres grises existían y que aunque los bancos del tiempo no existían físicamente sí estaban ahí. También me di cuenta del repudio que hace la sociedad moderna a las humanidades y las cosas sin valor. Cómo se rechaza lo divertido e imaginativo si no tiene una finalidad objetiva. Según fui creciendo fui encontrándome cientos de paralelismos con aquella novela y para cuando decidí volver a leérmela me di cuenta del todo de lo absolutamente increíble que era.

Ya sé lo que estás pensando "¿A qué viene esto?", bueno... viene un poco a que la película de Lego tiene dos momentos en los que parece que va a jugar a ser Momo y luego decide tirarlo todo por la borda y echar mano de todos los tópicos posibles para contar una historia que ya hemos visto un millón de veces. Estos dos momentos de los que hablo son el inicio de la película y el final.

Al empezar la peli, y no me refiero al prólogo, me refiero a la primera escena en la que vemos a Emmet, descubrimos un montón de cosas de cómo funciona la vida del protagonista y la vida de la ciudad en general. Por un lado vemos que todos (aparentemente) en la ciudad de Lego viven de acuerdo al manual de instrucciones. Tienen un manual para saber cómo comportarse en cada momento y no hacen nada si no aparece en el manual. Todos van a trabajar prácticamente a la misma hora, comen la misma mierda, escuchan la misma canción y ven el mismo programa idiota de televisión. De hecho, cuando Emmet enciende la televisión descubrimos que el villano de la película (que nos han presentado en la escena anterior) es ahora el presidente del mundo, en su discurso sugiere que va a destruirlos a todos y antes de que Emmet (o cualquiera) pueda entender lo que acaba de decir, empieza un programa llamado "¿Dónde están mis pantalones?" y al protagonista la risa le hace olvidar lo que acaba de pasar.

En cosa de cinco minutos nos han presentado un mundo en el que los legos viven sin identidad, siempre trabajando sin hacer preguntas, como piezas en un gran engranaje, donde los políticos son los villanos y donde la tele trabaja como organismo público para idiotizar a las masas. Y todo a ritmo de "Everything is Awesome".

Esa presentación es ORO. Suficientemente imaginativa como para que los niños se diviertan, suficientemente sutil para no caer en la moralina barata, pero lo suficientemente directa como para que el adulto se entere y al niño se le quede en el subconsciente. Esa presentación básicamente es Momo hasta el culo de farlopa, y por un momento, un mágico instante, parece que estás ante un clásico atemporal, una cinta con crítica al mundo moderno en el que todo son cadenas, todo está homogeneizado, todo el mundo escucha las mismas cosas, ve los mismos programas, escucha los mismos éxitos. En donde la individualidad y la imaginación se han perdido en pos del encajar en el grupo y el orden. Es brutal.

Y entonces empieza la película. Y empiezan las referencias a la cultura pop (te odio, Shrek), los chistes de Batman y la historia del elegido que hemos visto cien mil millones de veces ya. E incluso aunque el mensaje esté un poco ahí (al final los héroes de la película son los antisistema, los librepensadores, los que se niegan a someterse al yugo del sistema porque valoran su individualidad y su libertad) es prácticamente inexistente. Una vez arranca la historia, la película se convierte en un anuncio caro. Y se mantiene así hasta el último acto.

En el clímax de la película Emmet, el protagonista, decide sacrificarse para salvarles a todos. En un giro inesperado, pero bastante coherente dentro de la historia (te lo llevan insinuando casi desde la primera escena), en lugar de morir el personaje pasa al otro lado. De pronto descubrimos que todo lo que acabamos de ver estaba en la imaginación de un niño. Un niño de verdad quiero decir, un niño que está jugando con unas maquetas enormes de Lego que tiene en el sótano de su casa. El padre del niño llega entonces a casa y ya te dejan claro que toda la historia que acabamos de ver no es más que un paralelismo de la vida del niño. El villano de la historia (Lord Business) es un reflejo de su padre. La obsesión por el orden y seguir las instrucciones es un paralelismo con la obsesión de su padre por que su hijo no juegue con sus Lego perfectamente construidos tal y como dictan las instrucciones. Hasta el mcguffin del pegamento y el tapón surgen del mundo real, ya que el padre lleva tiempo queriendo fijar con cola sus maquetas para mantener ese orden y ese control. Por su parte, el niño lo que quiere es jugar, quiere construir cosas que no se hayan construido antes y contar historias que no se hayan construido.

De pronto en esa película que parecía haber perdido el norte del todo hay un rayo de esperanza. Toda esa metáfora sobre la sociedad moderna se amplía hasta límites insospechados, está poniendo su mensaje crítico en un contexto que un niño puede entender. Ya la película no está siendo sutil, está gritando a los niños (presentando al niño como el héroe y al padre como el villano) que a veces tienen que desafiar la autoridad por hacer lo correcto. Les está enseñando que las cosas sin sentido práctico son válidas, que la imaginación y la creatividad son más importantes que el frío orden absoluto. Está invitando a los niños a que creen, jueguen y en última instancia, piensen, por sí mismos. La película deja de ser Matrix y decide volver a ser Momo otra vez.

Y entonces Emmet se mueve sólo en el mundo real.

No puedo explicaros a cuantísimos niveles me parece que eso, que Emmet se mueva en el mundo real, es el mayor error cinematográfico que he visto en años. No tiene sentido, no aporta absolutamente nada bueno (los niños que fuesen a ver la película podrían haber entendido perfectamente la historia si todo hubiese surgido de la voluntad del crío protagonista de defender ante su padre aquello en lo que cree) y básicamente deja claro que es una película mágica y que lo que hemos visto antes, todo el viaje de Emmet, ha pasado realmente en algún tipo de dimensión paralela. Ya no es Momo, ahora es otro anuncio. La parte real ha dejado de ser un modo de potenciar el mensaje para convertirse en un modo de potenciar la compra de juguetes. La peli ya no está diciendo a los niños que defiendan aquello que crean si no "¡Ey, mirad, todas esas cosas superchulas que habéis visto las podéis montar si os compráis los legos!".

Con un simple gesto la cinta decide no ser grande y mandarlo todo a la mierda.

No me malinterpretéis, no me ha parecido una mala película. Es entretenida y tiene algunos chistes buenos. Pero se esfuerza más en vender juguetes que en contar una historia. Y es una pena, la verdad.