domingo, 26 de noviembre de 2017

Carnívoros


La etapa universitaria es, tradicionalmente, el momento en el que uno/a se conoce a si mismo/a. Especialmente si estudia fuera de casa y lejos del control de las figuras paternas. Es una época de experimentación y autodescubrimiento, de probar cosas nuevas y encontrar quien eres realmente.

Crudo (Julia Ducournau, 2016), cuenta el primer semestre en la facultad de veterinaria de una chica que ha crecido en una familia vegana llamada Justine, de las novatadas a las que la someten los veteranos de la residencia, la relación con su compañero de habitación y su hermana y en general del autodescubrimiento. Claro que lo hace añadiendo un giro gore y salvaje y pasado de vueltas que convierte esta historia de llegada a la madurez en un cuento torcido y una espiral perturbadora que solo se vuelve peor según pasan los minutos, y por eso mola tanto.

No se como clasificar la ópera prima de la directora francesa porque a pesar de que la ficha de IMDb la señale como "terror y drama" no creo que sea ninguna de las dos cosas. Sí, es salvaje y es perturbadora por las imágenes que pasan (y lo jodidamente rara que se pone la historia), pero no diría que es terror. No da miedo ni creo que esté intentando dar miedo. De hecho muchos de los momentos más dramáticos se ven un poco lastrados por esa explicitud de la que hace gala, especialmente el momento del dedo, que es jodido y loco, pero es tan jodido y tan loco que me parece inevitable que te entre un poco la risa.

Garance Marillier y Ella Rumpf hacen un gran papel como las hermanas Justine y Alexia, su relación es muy natural y su rivalidad (al menos hasta que la película se pone rara) resulta muy sincera. Alexia es la mayor y más experimentada mientras que Justine es la hija obediente y responsable que no entiende qué es lo que le está ocurriendo a su hermana. Sí, es una relación un tanto tópica, pero funciona y es lo que mueve la película hasta el final. Pero si hay algo que me parece destacable es la atmósfera que crea Julia Ducournau casi desde el primer minuto. Entre la ambientación (con esa facultad pública europea semi-abandonada), la luz fría, la música y todo se genera una sensación muy perturbante que solo se pone peor según avanza.

Este tipo de cintas son las que más complicadas me resultan a la hora de escribir una crítica sobre ellas, porque me encantó la película, pero no puedo entrar en profundidad a hablar de ella sin entrar a saco en el terreno de los spoilers. Y como Crudo creo que es una película que se va a disfrutar mucho más cuanto menos se sepa de ella, tengo que terminar la entrada aquí.

Ved Crudo, que es muy salvaje y muy divertida. No se que tal os sentará si sois muy animalistas o sois de estomago flojo, pero vedla que mola muchísimo.







Esta es la quinta película en mi lista de "Las mejores películas que he visto este 2017, aquí dejo el resto de críticas:

jueves, 23 de noviembre de 2017

Spring Break Forever.


Mi relación con la obra de Harmony Korine se reduce (o más bien se reducía) a que vi una vez Kids hace como 12 años y no me gustó y vi Gummo hará unos 8 y todavía tengo pesadillas. No es que la segunda me pareciese espantosa, nada más lejos de la realidad, es que aquel retrato crudo, puro y perturbador de la america más profunda tenía momentos que se quedaron grabados en mi retina, como la primera vez que miraste a un gato atropellado o la imágen del cadaver de un pariente en la cama de un hospital. Gummo es como mirar un accidente multiple, a ratos es horrible y sin embargo es imposible apartar la vista.

Spring Breakers, la película que sacó en el año 2013, sigue un poco la línea de su ópera prima, pero trasladando la ambientación. Ya no habla de los deformes, los pobres y los olvidados de américa, ahora habla de los hedonistas y los universitarios y utiliza el contexto del Spring Break (o vacaciones de primavera si lo preferís) para hacer un comentario acerca, o al menos así la interpreté yo, la hipocresía de la gente que vive con el placer como fin último y el hedonismo extremo que se le presupone y del que alardea la generación del instagram. Y es tan maravillosa y tan fantástica que no se ni como empezar a hablar de ella en profundidad.

La cinta de Korine es lo más explicito y hortera que podáis encontrar ahí fuera. Es una oda a la generación de los tronistas y Snooki, la del dubstep para las masas y las drogas bien vistas. La de las mujeres sexualmente liberadas que se objetivizan voluntariamente en las redes sociales y los machitos de gimnasios que dedican la mitad de su día a preocuparse de su aspecto trasnformándose a si mismos en hombres objeto. Es una celebración del nuevo trash, es la moda del trap antes de que el trap se pusiese de moda. Y todo envuelto en muchas de las imágenes más fascinantes y maravillosas que he visto en muchos años. La escena en la que James Franco canta Everytime de Britney Spears posiblemente sea mi cosa favorita que he visto este año.

Pero debajo de todo ese neón, de los oros, de la música machacona, las drogas, las tetas y las armas, hay una historia y un mensaje.

Para hablar de ello hay que mencionar primero la cámara de Korine. Durante la primera mitad de la película, el director californiano no está juzgando nada de lo que pasa en pantalla y por eso puede permitirse ser tan explicito como es. Igual que en Gummo no miraba a los protagonistas con ojos juzgadores ni buscaba en ningún momento la burla, simplemente te mostraba que esa gente existía, aquí no busca hacer ningún juicio de valor acerca de las festividades del Spring Break, simplemente te está mostrando la realidad. Si tu la consideras sexista, machista, moralmente reprochable y en general desagradable, si te sientes incómodo, como un voyeur con sentimiento de culpabilidad y vergüenza, es TÚ problema. Y creo que por eso para mucha gente esta película puede resultar tan contradictoria, porque cuando llega la segunda parte (cuando aparece Alien), es cuando empieza a contar de verdad su historia y exhibe la "moraleja" de su perturbadora fábula. Y ese mensaje lo más probable es que choque directamente con tus ideas personales.

Esta es una película sobre la pureza y la falta de prejuicios. Es una cinta que habla sobre donde ponemos el límite entre lo que nos parece bien y lo que nos parece mal y lo falso e hipócrita que resultan dichos límites. Las cosas se tuercen para las protagonistas cuando el sueño del Spring Break eterno que persiguen choca con sus conceptos personales de realidad. Es ahí cuando surgen los miedos, las dudas, y los personajes pierden. En el fondo Korine no está intentando decir qué está bien o qué está mal, si no que nos está mirando a todos y nos está llamando cobardes, farsantes e hipócritas, nos está llamando vulgares. Comunes. Normales.

En cuanto a las interpretaciones no hay mucho que decir porque tampoco hay mucho en lo que respecta a los personajes. James Franco sale el que mejor parado gracias a que Alien termina resultando una de las cosas más interesantes de la película y en mi opinión Vanessa Hudgens es la que más partido saca a lo poco que le da Korine para trabajar, su Candy se corona como la chica más fascinante y memorable de todas con apenas cinco miradas y muy pocas líneas de diálogo. Selena Gomez tiene el personaje más normal (y aburrido -pero claro, es aburrido a posta) y Rachel Korine y Ashley Benson terminan siendo bastante intercambiables. Pero no importa porque la película no va tanto de ellos si no del viaje y el mensaje, y es una película más movida por su aspecto audiovisual (la música, la cinematografía, la edición etc) que por las actrices o los diálogos.

Spring Breakers es un film tremendo, diferente y fantástico. De calle la peli más memorable que he visto este año.




Esta es la cuarta entrada en mi lista de "mejores películas que he visto por primera vez este año" aquí una lista con el resto:

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Malas decisiones.


Locke (Steven Knight, 2013) es una película curiosa. No es ni por asomo la primera que se ambienta en un solo lugar, ni siquiera estoy seguro de que sea la primera que pasa integramente dentro de un coche, pero siempre que veo una película que se ambienta solo en un escenario y cuya historia es impulsada a través del diálogo y las interpretaciones me resulta curioso, y dentro de esa tendencia, esta película es de las pocas que no se siente como una obra teatral, que es una cosa que les tiende a pasar mucho a este tipo de pelis (cosa que también pasa porque en muchas ocasiones está adaptando una obra teatral). Pero gracias, creo, al modo semi improvisado en el que se rodó la película, el resultado es mucho más veraz y realista. Hasta el punto en el que al final uno se termina sintiendo como si estuviese haciendo BlaBlaCar en el peor día en la vida de este arquitecto más que ver una película.

La historia, como suele ocurrir en este tipo de cintas, es relativamente sencilla; Ivan Locke (Tom Hardy) recibe una llamada que le empuja a hacer un viaje que va a destruir toda su vida. Los noventa escasos minutos que dura la película son el trayecto en tiempo real que emprende el personaje desde su ciudad (no me acuerdo cual era) hasta Londres, y la historia se desarrolla a través de las llamadas que realiza y los diversos personajes con los que habla. No quiero contar nada más porque realmente esta es una de esas películas con las que es mejor entrar lo más a ciegas posible. Es un film que habla sobre qué significa ser una buena persona, sobre responsabilizarse de los errores de cada uno y sobre la fragilidad del statu quo. De como no importa cuanto tiempo dediquemos y lo mucho que trabajemos por hacer las cosas bien, que todo está a un error de derrumbarse, ya sea la estructura de un edificio o nuestra propia vida.

Hardy lleva la película sobre sus hombros en la que es otra marca en su lista de interpretaciones absolutamente brillantes. No sabría si decir que es su mejor papel, pero es una clara competidora por el título. Lo que sí es destacable es que un actor tan físico como él (que da lo mejor de si cuando le dan espacio -vease Bronson o incluso Warrior) funcione tan bien en un papel tan comedido, con un personaje que transmite todo a través de sus expresiones y forma de hablar. Es, para mi, de calle el mejor actor de su generación. El resto están bien, destacando sobre todo a Ruth Wilson y Andrew Scott, que a pesar de verse reducidos a voces en un teléfono consiguen transmitirte perfectamente como son y quienes son sus personajes, pero no viéndoles la cara y teniendo en cuenta que muchos de ellos tienen papeles relativamente pequeños es muy difícil hablar de sus interpretaciones.

Me parece imprescindible comentar el modo en el que rodaron esta película de todos modos. Porque al parecer (no me acuerdo donde lo leí) se rodó en dos noches en las que Tom Hardy estaba haciendo el viaje en coche, mientras el resto de actores y el director estaban en otra sala llamándo a su teléfono. Hardy sabía la historia y sabía sobre qué iban a ir las llamadas que le llegaran, pero no sabía quien iba a responder al teléfono ni cual era el tema del que iban a hablar. Y la verdad, siento que ese planteamiento semi-improvisado de la película es lo que de verdad la hace funcionar tan bien como funciona.

Locke es una película curiosa y perfecta. Otro tour de force de Hardy que funciona a las mil maravillas y resulta fascinante en los escasos 90 minutos que dura.




Esta es la tercera entrega de la lista de las mejores pelis que he visto en 2017. Aquí el resto:

martes, 21 de noviembre de 2017

Retrato de la soledad.


No me gusta usar el término "animación para adultos". Me pasa como con "novela gráfica". Es algo creado para justificar que te gusta un producto que se presupone para niños. Decir; "Yo no leo cómics de superhéroes, perdona, yo leo NOVELAS GRÁFICAS" ayuda a ciertas personas a sentirse más seguras de si mismas y autojustificarse frente a supuestas miradas prejuiciosas. Y con la animación pasa una cosa parecida, si algo te gusta hay que explicar por qué. Ya sea sobreanalizando las series/películas hasta poder decir que son buenas porque "no hablan solo de temas infantiles" (a pesar de que decir eso solo evidencia tus propios prejuicios, ya que crees que hay temas que son para niños y temas que son para adultos -incluso aunque no haya escenas de sexo) o justificando que directamente no son para niños por hacer chistes de negros y judios.

Pero es innegable que hay un porcentaje de películas y series de animación que son puramente "para adultos". Y no tienen tanto que ver con las temáticas que puedan tratar, como con el modo en el que se están contando las historias. A los adultos y a los niños les interesan cosas distintas y responden de forma diferente a distintos estímulos. Sobre todo si el adulto no es un tarado mental, claro. Sin embargo este subgénero de productos genuinamente para mayores, no es tan prolífico como uno podría imaginar, especialmente en el cine. No se si es por un prejuicio de la audiencia que los lleva a que les de vergüenza la mera idea de meterse a un cine a ver una peli de animación o si tiene que ver, y esto es lo más probable, con que el mercado de la animación cinematográfica está absolutamente dominada por las mastodónticas productoras de Hollywood. Pero sea cual sea el caso, es un poco una puta pena.

Y es un poco una pena porque por culpa de esos prejuicios (n)os terminá(mos)is perdiendo películones brutales e incontestables como la que fue de lejos la mejor película de animación de 2015 (sí, por encima de Inside Out, lo siento); ANOMALISA

Anomalisa es una cinta de animación muy extraña que, sin embargo no es complicada ni dificil de entender y va bastante a tiro fijo y es relativamente explicita en sus temáticas. Lo suficiente para que hasta el espectador más tonto entienda que esta historia sobre un escritor de libros de autoayuda en un hotel es en realidad una película acerca de la soledad y la depresión. Su juego es obvio y telegrafiado y no requiere que el espectador rellene los huecos como algunas de estas otras películas inteligentes requieren. No estoy diciéndolo como algo negativo, ojo, agradezco mucho que hagan eso porque no reduce la inteligencia del mensaje ni la efectividad de la cinta para nada. La película nunca es demasiado obvia o evidente, nunca aparece un personaje que literalmenete explica al gran público que es lo que está pasando, simplemente utiliza la narrativa visual de un modo muy directo y claro, sin florituras ni recursos estílisticos raros y de forma obvia. Pero sigue siendo narrativa cinematográfica.

La decisión de hacer esta película con marionetas en lugar de con personas es imprescindible además. Esta es una historia que no funcionaría jamás como algo que no fuera animación. Desde el punto de vista de la historia que se quiere contar y el modo en el que se quiere contar, lo de usar a solo tres actores para todas voces no funcionaría si los personajes fueran de carne y hueso, pero lo de que sean muñecos ya nos da a nivel subconsciente una idea de que, que todos salvo dos estén doblados por una única voz, sea algo comprensible y que no choca, porque en el fondo ya hemos suplido ese choque inicial con el hecho de que son muñecos hablando. La animación, por cierto, es una pasada. En general el stop-motion es complicado de hacer bien, pero hacerlo bien a este nivel de sutileza y que nunca resulte mecánico o artificial es maravilloso, estos personajes de plástico se terminan sintiendo más humanos que los de casi todas las películas que he visto este año.

La película de Charlie Kaufman y Duke Johnson funciona a todos los niveles como ojalá más películas lo hicieran. Su mensaje funciona, su historia funciona, los actores funcionan y las decisiones estéticas son magníficas, además de que es corta y eso siempre se agradece. Así que corred a ver Anomalisa como podáis. Porque es una puta peli tremenda. Una historia muy minimalista que sin embargo funciona a la perfección y deja muchísimo poso.

Como dato curioso decir que esta es la cuarta película/corto en la que veo follar a muñecos. Que por cierto, no es el motivo por el que considero esta como una película de animación para adultos, la considero algo para adultos porque dudo que algún niño se divierta viendo como afecta la crisis de mediana edad a un depresivo escritor de cuarenta años.






Esta es la segunda película de mi lista de "las mejores pelis que he visto este año". No las mejores películas del año, si no las mejores que he visto por primera vez este año. Aquí el resto de la lista:

sábado, 18 de noviembre de 2017

AVENTURA espacial.


Hay una secuencia en Valerian y la ciudad de los mil planetas en la que el personaje titular está desaparecido en la estación espacial en la que se encuentran (la ciudad de los mil planetas del título), y su compañera de aventuras, Laureline (Cara Delevigne) tiene que encontrarlo, así que se alía con tres pterodáctilos que se parecen al mayordomo de Piccolo Daimao en Dragon Ball para ir junto a un pescador humanoide, en su submarino, a la zona sumergida de la estación (porque la ciudad tiene una parte sumergida para las razas acuaticas) a pescar una medusa de la espalda de un especimen macho de una raza de ballenas/dinosaurio gigantes, porque esas medusas tienen poderes mentales y cuando conectan con una persona le pueden mostrar el paradero presente de alguien en quien están pensando... pero solo durante un minuto porque a partir del minuto empiezan a devorar los recuerdos del sujeto conectado a ellas. Nada en esa escena tiene demasiado contexto, los tres pájaros informantes simplemente están ahí, el pescador simplemente está ahí y las ballenas y las medusas simplemente existen, y después de esa escena nadie vuelve a mencionar nada de lo que ha pasado ni ninguno de los personajes vuelven a aparecer (salvo Laureline, claro) en toda la película.

En ningún momento nadie se para a explicar quienes son los pterodactilos informantes, por qué conocen de antes a Valerian y Laureline, quién es el pescador, por qué hay unas ballenas gigantes en una estación espacial o de donde vienen las medusas. Y antes de que tú puedas empezar a formular todas las preguntas que te ha generado esa escena, ya hemos pasado a la siguiente secuencia (que incluye una raza de alienígenas barbáricos pescando con mariposas literalmente a uno de los personajes, una stripper multiforme, un banquete real y una huida tipo Errol Flinn) visualmente interesante y divertidisima. Porque en el fondo, "Valerian y la ciudad de los mil planetas" se siente como la sexta parte de una saga de películas famosas que nunca ocurrieron, y para mi, por más raro que suene, funciona en gran medida precisamente por eso, porque es una ópera espacial loca que decide llevar su contexto hasta las máximas consecuencias.

No puedo evitar compararla con óperas espaciales estadounidenses como "Star Wars" o la más reciente "Guardianes de la galaxia". Y a pesar de que, sobre todo la segunda, estas películas presentan universos interesantes y raros e intentan mostrar todas las rarezas que se pueden presuponer en una cultura alienígena, no siento que ninguna lo haga con la falta de pudor y de complejos con la que lo hace la cinta de Besson, y por eso a pesar de sus fallos (principalmente una historia que da muy igual y un protagonista terriblemente mal escogido) termina funcionando para mi. Porque todo lo que está pasando en pantalla desde el primer minuto me interesa y me atrae, todo el universo que me presentan, en donde literalmente puede pasar cualquier cosa (a los quince minutos tenemos una persecución y un tiroteo en un mercado negro interdimensional en la que posiblemente sea la escena de acción más original que he visto en años) me fascina y es un mundo en el que quiero pasar doce películas más.

Pero, por supuesto, la película tiene muchísimos problemas. De entrada, una historia intrascendente y asquerosamente tópica que choca de frente con la magia y la invención del mundo que la rodea, y que en el fondo es la culpable de que el tercer acto (cuando la película de verdad se centra en la historia) sea tan aburrido y se haga tan largo. Me gusta el mensaje general de la misma, del perdón y el amor y la comprensión entre razas frente a la guerra, pero es que toda la "intriga" (que en ningún momento es tal porque Besson no quiere que lo sea) da igual. A esto hay que sumarle dos protagonsitas que no terminan de cuajar, tanto por estereotipados como por mal escogidos. Cara Delevingne y su Laureline salen algo mejor parados porque, a pesar de lo tópico de su personaje, al menos sí me la creo como la tipa dura y atractiva que se supone que tiene que ser, pero Dane Dehaan simplemente no funciona como Valerian. En su primera escena se nos intenta vender que Valerian es un fucker, un super aventurero espacial, mujeriego y divertido que sin embargo tiene la cara de friki y la voz de Dehaan. Y no es que no entienda lo que estaba intentando hacer Besson aquí, romper con el estereotipo del héroe de acción americano que tiene que ser corpulento, alto, de ojos claros y preferiblemente rubio, es que simple y llanamente Dehaan es una mala elección aquí. Y me encanta Dehaan como actor, de verdad que sí, pero como Valerian es que no funciona casi nunca (cuando más funciona es cuando la película no nos recuerda que este tío se supone que es el mayor "player" de toda la galaxia).

Luego tengo otros pequeños problemas, como Clive Owen (pero es que al pobre no le dan NADA con lo que trabajar y se ve que no está nada cómodo) y Rihanna (que cuando hace de stripper bien, pero como la voz del pulpo azul no te la crees nunca y está al borde de arruinar todas las escenas en la que sale), o el exceso de CGI, pero son cosas más secundarias, sinceramente.

Y el tema es que a pesar de esos evidentes fallos... la película me ha encantado, porque es creativa todo el rato, y porque el ritmo no decae (hasta los últimos veinte minutos). Todo el rato pasan cosas, todo el rato hay imágenes interesantísimas y todo el rato hay aventura. Y a veces eso es todo lo que le pido a una película. Si tuviese que definirla, Valerian y la ciudad de los mil planetas es lo que hubiese pasado si las hermanas Wachowski hubiesen hecho Jupiter Ascending con pelotas. Es como Star Wars hecha por gente con imaginación. Es como Guardianes de la Galaxia sin filtro. Y para mi al menos, funciona muy bien. De mis películas favoritas este año (y no me refiero a "pelis estrenadas este año" si no a "pelis que he visto este año"). Es una pena que se haya pegado la hostia en taquilla, porque, de verdad, ojalá 100 películas más así de visualmente atractivas. Es una aventura espacial en mayúsculas.

De lo que más me arrepiento es de haberme fiado de las críticas y no haber ido a verla en el pantallón más grande que pude encontrar.






Esta es la primera de varias críticas contando las que me han parecido las mejores y más interesantes pelis que he visto este 2017, no necesariamente tienen que ser "películas estrenadas este año", son "películas que he visto por primera vez en estos doce meses". Aquí el resto:

miércoles, 19 de julio de 2017

Crimen Sexual.


Quiero empezar a recomendar más colecciones independientes de cómics americanos. Me gustaría recomendar también algún tebeo Europeo en el proceso, pero, y es una espina que tengo clavada desde hace años, no conozco tanto del cómic europeo como me gustaría. Pero gracias a la piratería he podido leer muchas series independientes nuevas que se están publicando en el país en el que gobierna Donald Trump, y la verdad, esa vertiente está muy a tope desde hace algunos años (algo más de una década apostaría). No solo porque las editoriales dan muchísima más libertad a sus autores que las dos grandes editoriales principales, si no porque, al no limitarse a contar historias de tíos en mallas pegándose con otros tíos en mallas, se les abre la puerta a guionistas y dibujantes que quieren explorar otras cosas.

Hoy, como primera recomendación, quiero hablar de la última colección a la que me he enganchado (después de que me la recomendase mi mejor amigo); Sex Criminals, de Matt Fraction y Chip Zdarsky. Lo que, y ahora llegamos a ello, no dejo de sentir que es algo un poco contradictorio.

Pero antes de hablar de ello, dejad que hable un poco del noveno arte como medio, así en general.

Hay dos cosas por las que el cómic es mi medio favorito para contar historias; La primera es su aspecto tradicionalmente contra-cultural. Incluso cuando los cómics de superhéroes vendían bien, no vendían tanto como el cine o la televisión. Esa tradición de estar fuera del sistema ha permitido siempre (al menos así lo entiendo yo) al cómic estar a la vanguardia en cuanto a temáticas y el planteamiento pseudo-experimental de dichas temáticas. Al menos en lo que respecta a un medio que, además de texto, requiere imágenes. 

El otro factor, y que es el que hace que para mi funcione más que el cine o la T.V, es que el cómic es un medio en el que el presupuesto no es importante. Que inviertas mucho en un cómic no lo hace mejor o peor, porque el cómic no necesita presupuesto, necesita talento. Si te vas a la vertiente más contra-cultural cinematográfica, la que estaba alejada de los grandes estudios y de más, se nota. Los productos surgidos ahí son cutres porque no había dinero para hacer las cosas bien. Y sí, hay muchísima gente que encuentra satisfacción y gusto precisamente en esa cutrez claro, pero el resultado es el que es. En el cómic una historia marciana sin casi lectores puede lucir igual de bien que el número que más vende si el talento está ahí. No dependes de actores, directores de foto o efectos especiales para que tu historia luzca. Y es el único medio (el único que cuenta cosas a través de imágenes y diálogo) que siento que permite eso.

¿Por qué explico estas cosas cuando son cosas bastante obvias?

Porque Sex Criminals es la clase de obra que no podría existir como existe y lucir como luce de no ser un cómic.

La historia sigue a una pareja, Suzie y Jon, que comparten un don muy particular, cuando se corren, detienen el tiempo. Literalmente. Como ambos son un par de millenials (25 y 28 años respectivamente) en una situación no particularmente simpática con ellos (él atrapado en un trabajo sin futuro y ella intentando salvar una biblioteca pública) deciden usar sus dones para robar bancos. Y bueno, luego la trama se vuelve más loca y más marciana según pasan los números, pero tampoco se trata de contaros todo.

Ya de base esa premisa no permitiría nunca que apareciese en televisión (a no ser que se suavizase un poco) o en cine, al menos no la clase de televisión y cine con presupuesto que hiciese que las cosas no luciesen cutres. Pero no es solo por eso que digo que esto no podría existir fuera del mundo del noveno arte, el tema es que desde los primeros números Fraction y Zdarksy se dedican a romper la cuarta pared constantemente y a experimentar muchísimo con los límites narrativos de los que disponen. En el tercer número, por ejemplo, aparece un número musical, pero como no consiguieron (o eso dicen) los derechos para la canción en cuestión, los diálogos del número musical (donde aparecería la letra) son sustituidos por unos textos de apoyo en donde el guionista explica lo que ha pasado y por qué, aunque les molaría mazo poder poner el número tal cual, no pueden. En uno de los últimos, justo antes de una de las conversaciones más importantes de todas, autor y dibujante interrumpen para explicar que no se les ha ocurrido una idea visualmente interesante para contar esa escena, así que explican que es lo que iba a pasar y ya.

Sex Criminals  es raro, experimental, meta y graciosísimo. Pero por encima de todas esas cosas, es una de las historias sobre sexo y amor más honestas y sinceras que he leído. La pareja que dirige la trama tiene una relación muy real y de este siglo. Con problemas y soluciones normales. Y el trato que hace el tebeo del sexo, es un trato sin tapujos ni medias tintas, va a saco, porque, y de nuevo, esto es gracias a pertenecer al medio al que pertenece, puede permitirse ir a saco. Nadie va a ir donde Matt Fraction a decirle "tío, de este tipo de cosas no podemos hablar" o "esto no lo podemos enseñar". Porque a pesar de estar publicado en Image (que es la tercera editorial grande de EEUU), sigue siendo independiente y contra-cultural.

Guión y dibujo funcionan con una sinergia perfecta, que es lo que pasa casi siempre en las buenas obras. Fraction es un veterano ya del medio que se ha ido labrando una merecida fama gracias a sus etapa en El inmortal Puño de Hierro y Ojo de Halcón (de está última hablé hace años aquí) y Zdarsky, aunque para mi era un desconocido, está empezando a sonar bastante gracias a este cómic, su etapa en el reboot de Howard el Pato, y la colección de Jughead que ha hecho para Archie Comics. Cuando un equipo creativo funciona se hace magia, y estos dos consiguen exactamente eso.

Resumiendo; Sex Criminals es una de esas obras que me recuerdan por qué amo los cómics por encima de todo. Es la clase de obra que me gustaría ser lo suficientemente inteligente para escribir, o que me gustaría dibujar si se me diese la oportunidad. Un tebeo cuya existencia solo es comprensible en el medio en el que se mueve, que es fresca, nueva y genial. Algo que me gustaría recomendar a todos aquellos lectores de cómics que aún no la estáis leyendo, pero también a los que no os hayáis leído nunca un tebeo. Porque, ok, quizás no sea la obra más accesible (es bastante experimental, ya aviso, no lo más experimental del mundo, pero tampoco sigue una narrativa tradicional), si no porque si tenéis la mente un poco abierta, es algo de lo que podréis disfrutar muchísimo.





Acabo de mirar y el primer tomo, subtitulado en España "Un truco sucio" ya está a la venta. 136 páginas por 16€, un ofertón, vamos (yo desde luego en cuanto vuelva al país lo voy a comprar). Además publica Astiberri. A mi me gustan las ediciones de Astiberri. Así que nada, corred a la tienda, que cuesta lo mismo que una entrada en una discoteca o dos cubatas una noche de fiesta, y dura más y merece mucho más la pena.

martes, 21 de marzo de 2017

El noveno arte.



Otro de los cómics que compré en Navidad, que tenía pendiente desde hacía años, fue Píldoras Azules. No sé por qué quería comprar ese cómic, porque la verdad, nadie me lo había recomendado jamás, pero la sinopsis y la portada me parecían interesantes, y el hecho de ser una historia autobiográfica y eso llamaban mi atención supongo. El caso es que lo compré.

Y Píldoras Azules es el motivo por el que amo los cómics.

Para los que no conozcáis la obra de Frederik Peeters, narra la relación entre el autor y Cati, una chica seropositiva con un hijo con la misma enfermedad. Y a pesar de lo pesada que suene la premisa, jamás cae en el melodramatismo barato o en la tragedia. Es una historia muy humana sobre gente que empieza una relación en una situación que no es la ideal. A través de los ojos del autor descubrimos como es, en realidad, la vida de una seropositiva, y según él va conviviendo con esta nueva realidad, el lector va aprendiendo lo mismo que a Frederik le tocó aprender. Qué significa en realidad el SIDA y como afecta a la vida de quienes lo padecen.

Peeters, que es un narrador excepcional, cuenta la historia de un modo que solo el medio en el que está contada permite. Explota el recurso de la imagen, jugando en algunos momentos con la fantasía, de un modo que el cine no le permitiría contar, y expresa, a través de sus expresivos personajes, emociones de un modo que la narración de una novela no conseguiría. 

Es una imperdible genialidad, una pequeña gran historia real, tremendamente humana y cercana.

No puedo escribir mucho más acerca de ella porque tampoco sé que más decir. Y no se me ocurren muchos más sinónimos para "genialidad". En definitiva, Píldoras Azules es uno de esos cómics que hacen que podamos llamar a este medio el noveno arte.

El anti-hype

Poster de Phil Noto


No pude ir en Navidad a ver Rogue One. Tampoco es que hiciera ningún esfuerzo, en parte por las críticas, que sin llegar a ser malas, no fueron tampoco entusiastas. La opinión general fue que la película "estaba bien" pero poco más, así que tampoco sentí la necesidad de hacer ningún esfuerzo por ir al cine a verla.

Hace un par de días ya sí pude verla. Y... es curioso el tema de las expectativas.

Esas críticas poco entusiastas habían provocado cierta pereza y desdén en mi, y cuando me senté a verla no esperaba gran cosa. Y siento que esa falta de expectativas es lo que ha hecho que me guste tanto. Porque no es una película perfecta, es una película tremendamente fallida en ciertos aspectos (ahora llegamos a eso) y sin embargo, tiene suficientes elementos geniales para que esos "fallos" se le perdonen. O al menos para que a mi me den exactamente igual.

Pero empecemos por el principio;

Rogue One nace como parte del plan maestro de Disney por dominar la cultura pop moderna. Cuando la compañía del ratón adquirió LucasFilms y con ello los derechos de la franquicia La Guerra de Las Galaxias, no solo decidieron que había llegado el momento de empezar una nueva trilogía ambientada en la galaxia muy muy lejana, si no que podían explotar ese universo algo más. Valiéndose del éxito que su monstruo multifranquicia marvelita les había dado, en Disney decidieron que no solo producirían los episodios VII, VIII y IX, si no que en los años en los que no hubiese una entrega numerada de la creación de George Lucas, lanzarían películas individuales a modo de "notas al pie de página" ambientadas en ese universo.

No es la primera vez que alguien intenta expandir este tema. Hay un montón de novelas, cómics, videojuegos e incluso series de televisión que ya lo habían hecho anteriormente (lo que, antes de que Disney decidiese que nada era canon, se conocía como Star Wars Expanded Universe), pero nunca nadie lo había intentado a esta escala. Lucas podía producir series para televisión, pero el cine estaba reservado exclusivamente para las entregas numeradas. Rogue One, nace con la idea de romper eso, de demostrar que una película de nicho como esta (que cuenta una historia ajena a la de la familia Skywalker -más o menos) puede interesar al gran público. Y viendo como sobrepasó la barrera de los mil millones... parece que la jugada les salió bien.

La cinta, que podría interpretarse como una suerte de "episodio 3.5" sigue al pequeño grupo de rebeldes que, como ya se estableció en la primera película, dieron sus vidas por robar los planos de la estrella de la muerte. No se sabía mucho de esta historia más allá de eso. Y si hacía falta contar esta historia es una discusión irrelevante llegados a este punto, porque la película existe, la historia ya está contada, así que lo mejor que podemos hacer es hablar de si está bien o mal contada. Y en ese sentido... hay mucho de lo que hablar.

Como película, la tercera cinta de Gareth Edwards supone el primer acercamiento cinematográfico al aspecto bélico de la saga. La GUERRA de La Guerra de las Galaxias nunca se había contado tan de cerca. Y sí, esta cinta agradecería estar producida por una compañía que no orientase todos sus productos a la búsqueda de complacer al mayor número de gente posible, pero teniendo en cuenta las limitaciones a las que se ven forzados... resulta bastante exitosa. Como película bélica siento que funciona bastante bien. Da buena cuenta de los horrores de la guerra, y presenta el conflicto de un modo más gris que lo visto hasta ahora. Los idealizados rebeldes de la trilogía original no eran unos santurrones, eran unos milicianos a los que no les temblaba la mano a la hora de matar a sangre fría o que no tenían demasiado problema en comenzar una escaramuza en medio de una ciudad, sin tener en cuenta los posibles daños colaterales (la niña llorando en medio del campo de batalla del mercado quizás sea el momento más "humano" del conflicto en 8 películas). Esta es una historia sobre soldados y Edwards lo sabe y decide centrarse tanto en la infantería como en las naves. La batalla final es, a pesar de su duración, tremenda. Quizás la mejor que hemos visto hasta el momento.

A nivel argumental es, sin embargo, donde empiezan los problemas. El primer acto de la película sucede de forma tremendamente confusa, haciendo saltar la historia de planeta en planeta, presentando de pasada demasiados elementos para que pueda ser seguida correctamente. Aún así, la escena que abre la película es, como fan de la saga que soy, una de mis favoritas. Porque nunca habíamos visto el universo creado por George Lucas desde ese punto de vista, el del imperio. En el fondo, Mads Mikkelsen, por más descontento que pueda estar, es un imperial (lo demuestran detalles como que su hija juegue con muñecos de Stormtroopers) y eso es "nuevo". Y me encanta. Pero es una escena, claro. Y ese creo que es el problema de como se desarrolla la historia, que hasta que el equipo (salvo el piloto) se reúne... es una sucesión de escenas, no una historia coherente. Los primeros... no sé, 15 o 20 minutos son una sucesión de prólogos; Cuando Jyn pierde a sus padres, cuando Cassian se entera de la existencia de la estrella de la muerte, cuando a Jyn la rescatan... la película empieza tres o cuatro veces, como si tuviese miedo.

Y cuando por fin arranca y se pone en marcha mejora, sí, pero no para. No sabemos mucho más de estos personajes más allá de uno o dos rasgos de personalidad y lo que hicieron. No se profundiza en ellos o sus motivaciones. Y aunque soy de los que piensa que no siempre es necesario esto en un blockbuster, creo que en personajes como Cassian se agradecería que la película se detuviese un momento. Porque el personaje de Diego Luna termina actuando un poco porque sí en todas las situaciones. Hace las cosas bajo la única lógica de "es lo que la historia necesita", y aunque es más destacable en el personaje de Luna, en el fondo es un problema que traen todos consigo.

Mi otro gran problema en cuanto a la historia es con el clímax. Pero tampoco quiero decir que sea algo "malo" (porque no es necesariamente algo malo, la escena de lucha mola bastante) si no con como casa este final con la idea que tenía preconcebida en la cabeza. En el fondo siempre me había imaginado el robo de los planos de la Estrella de la Muerte como algo más pequeño. Más cercano a un robo o a una operación de espionaje que al pitote que se termina montando en esta película. Pero ya digo... no quiero hablar de "problema" como tal, si no de una cosa que a mi particularmente no me gustó.

En lo respectivo a personajes e interpretaciones no hay mucho que contar. Los seis protagonistas apenas están definidos (y no hace falta que lo estén tampoco) y responden más a clichés predeterminados de otras películas fantásticas que otra cosa. Y sus interpretaciones varían en calidad, siendo Luna el que peor está, en un personaje en el que no parece sentirse cómodo en ningún momento. Felicity Jones y Alan Tudyk son los que mejor parados salen, la primera por tener el personaje más definido de todos y tener más material para trabajar que el resto, y el segundo porque es un maestro del doblaje y es capaz de dotar de carisma a una puñetera piedra. Donnie Yen y Wen Jiang son los más desaprovechados, con unos personajes que casi merecen un spin off para ellos solos. En cuanto a secundarios, Mikkelsen está genial, como siempre y Forest Whitaker se lo está pasando tan bien que termina definiendo perfectamente a un personaje en dos putas escenas. Por su parte el villano Ben Mendelsohn resulta funcional. Ni muy destacable ni muy olvidable.

Por lo general mi mayor problema con la película es que me parece desaprovechada. Me resulta interesante todo, y me gustaría saber más. Y siento que funcionaría mejor como miniserie de seis episodios que otra cosa. Me encantaría saber más de todos los personajes, y me encantaría ver una exploración más detallada de muchos conceptos que plantea esta película (como la perspectiva imperial, como la alianza rebelde no eran unos santos, los horrores de la guerra etc). No quiero decir con esto que me haya parecido mala, me ha parecido una cinta bastante competente, y me ha gustado bastante más de lo que esperaba, pero me resulta tan atractivo este universo que me encantaría saber más acerca de ello.

En general, este primer acercamiento de Disney al universo expandido me parece que funciona bien. Me da miedo lo que vaya a pasar ahora (¿De verdad necesitamos una película de Star Wars al año?) pero ya nos preocuparemos de eso cuando pase. Rogue One está bastante bien. No es perfecta, pero cumple bien, al menos desde mi punto de vista.








He decidido no hablar de los cameos porque los cameos en esta película son el sida. Son, de lejos, lo puto peor de la película. El momento en el que te rompen la ilusión creada en la escena anterior (porque son básicamente los personajes mirando a cámara y guiñándote un ojo). Todos son basura. Todos sobran. Y si no hablo de ellos es porque es mejor que nos olvidemos que existieron. 

sábado, 25 de febrero de 2017

La mona vestida de seda.


Moana a lo mejor es la película más bonita de Disney. Ya está, ya lo he dicho.

Todas las decisiones que corresponden a diseño de personajes, color, iluminación etc... son perfectas. En serio, como alguien que intenta dedicarse a trabajar en lo visual estaba FLIPANDO FUERTE con esta película al empezar y absolutamente enamorado de todo lo que salía en pantalla. Lo comenté en mi crítica de Big Hero 6, pero si por algo ha destacado siempre Disney es por la calidad de su animación. El motivo por el que era el titán que era antaño es porque sus monigotes se movían mejor que el resto, la creme de la creme del acting, el movimiento y todo eso estaba en la compañía del ratón, y desde que con Enredados decidiesen que era hora de lanzarse en serio al mercado de la animación digital... han recuperado su puesto un poco. Pixar destacaba por sus historias y por sus avances técnicos, pero se han dormido un poco y su compañía hermana (o madre) les está comiendo terreno, la verdad. Porque Moana luce increíble. Es la película de animación digital más estéticamente bonita que he visto.

Luce tan bien que casi hace que me olvide que la historia es una mierda como un piano.

Moana es una película que sigue a su homónima protagonista y el viaje que emprende para restablecer el equilibrio del mundo junto al semidiós que lo rompió en primer lugar. Es una aventura clásica, un viaje del héroe de manual que aún así consigue fracasar estrepitosamente gracias a tomar decisiones absurdas. Me siento en la necesidad de compararla a Enredados, porque aunque Enredados era una película mucho más de andar por casa, al menos sabía lo que se proponía y tenía una historia mucho más centrada y mejor. En Moana pasan muchas cosas y todas ellas son tan vacías e insustanciales como (en el fondo lo es) el viaje de la protagonista.

A Moana y a Maui les pasan cosas en su viaje, pero salvo el encuentro con el cangrejo ninguna tiene demasiada relevancia (y esa tampoco es que tenga mucha). Y sí, se que es una película para niños y todo eso, pero ser una película para niños no debería hacerte renunciar a tener una historia coherente y que funcione. Porque si no cuando el conflicto llega no tiene ningún sentido. Y me refiero a en sentido literal, el conflicto (los conflictos) de esta película no tiene(n) sentido, y como no tienen sentido resultan forzosos a más no poder y sus resoluciones insatisfactorias.

Está todo tan mal contado que es que te termina dando igual. Ahora se pelean porque necesitamos conflicto, ahora aparecen unos cocos piratas y la película se convierte en la versión Fury Road de Waterworld porque hace falta aventura y al final... pues yo que se, hay que terminar la película, así el giro no venga de ningún lado, y la resolución venga apresurada y a trompicones. Todo el tercer acto da exactamente igual porque la película no ha hecho nada para conseguir que algo, lo que sea, te importe lo más mínimo. El excesivo número de canciones (que arruinan hasta momentos que deberían ser contenidos y emotivos) y el hecho de que estas sean en su gran mayoría olvidables no ayuda tampoco.

Podría entrar en terreno de spoilers y hablar de qué son exactamente esas decisiones equivocadas de las que hablo pero ¿Para qué?

En el fondo Moana no tiene nada más allá de su estética. Y no me entendáis mal, solo por su estética merece la pena verla, claro, técnicamente es una jodida maravilla y no puedo enfatizar lo suficiente lo muchísimo que estaba flipando al verla. Pero es que no tiene nada más. Es que la ves sin sonido y te causa la misma sensación.

martes, 21 de febrero de 2017

El mejor mod.


El mayor problema al que se enfrenta Enderal: The Shards Of Order es que quizás sea el último gran mod que veremos para el Skyrim original. Desconozco si Skyblivion y Skywind (los proyectos paralelos para remasterizar las entregas anteriores de Elder Scrolls), de salir algún día, se apoyarán sobre el Skyrim original o la edición remasterizada, pero por el momento, y en vista de que ninguno de los dos parece estar cerca de terminarse, asumamos que Enderal es el último gran mod de este juego.

Esto es un problema porque Enderal es un juego/mod que pide a gritos que la comunidad le ayude. Hay demasiadas cosas por pulir, muchas de las cuales tendrían arreglos fáciles y harían de la experiencia algo maravilloso. Por no hablar de lo que se beneficiaría Enderal si la comunidad empezase a importar armaduras al juego. Y es que si algo se le puede achacar a la obra de SureAI es la falta de variedad en armas y armaduras.

Pero bueno, hablemos de que es Enderal, porque muchos no sabréis que es, y para ello, dejadme un párrafo para hablar del Skyrim.

La quinta entrega de la saga Elder Scrolls es ya uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos. Es un juego al que fácilmente le pude dedicar algo más de 300 horas en mis diversas partidas. Dos de ellas intentando completar lo máximo posible del juego (y posiblemente las 300 primeras horas se me fuesen solo ahí). Es un juego al que siempre me parece oportuno volver, como me pasa con Super Mario Bros 3 y World, Metal Slug, y algún otro juego más. Pero el Skyrim no sería ni la mitad de interesante que es y no se habría mantenido tan relevante, de no ser por su comunidad y los mods que han ido sacando. Desde el simple cambio gráfico que impulsó el aspecto a las nuevas generaciones, las nuevas armaduras, los nuevos monstruos e incluso el desentrañar historias y misiones que, presuntamente, estaban concebidas para aparecer en la obra original y fueron descartadas en algún momento, a mods que añadían completos DLCs y que conectaban el juego con Oblivion en maneras inimaginables, que añadían nuevas tierras con nuevos NPCs y argumentos que suponían nuevas aventuras para el Sangre de Dragón... las posibilidades eran infinitas.

Basta con pasarse un rato en la página de Nexus (o en cualquiera de los canales de YouTube que aún a día de hoy sigue hablando semana a semana de mods para el Skyrim) para darse cuenta de la importancia de la comunidad en el desarrollo de este juego.

Y, de todos los que he podido probar... Enderal es de lejos el mejor de todos.

Enderal: The Shards Of The Order es la obra de una desarrolladora alemana llamada SureAI. Es un mod que convierte Skyrim en otro juego diferente, ambientado en otra saga, en otro universo, con otra historia, personajes y razas. Es lo que se conoce como una conversión total. Y, para lo que es, es maravilloso. Pero claro, para lo que es.

Llevo desde que empecé a jugarlo (hace un par de meses y unas cuarenta horas) queriendo hablar de él. Y me resulta extremadamente complicado, porque respeto mucho el trabajo detrás de este proyecto. Sin animo de lucro (dudo que la gente de SureAI vivan de hacer mods), sin apoyo de un gran estudio y todo para sacar algo gratuito en lo que aún a día de hoy siguen trabajando (joder, es que tienen programado un DLC para este año). Les respeto tanto que temo hablar de los evidentes problemas que tiene Enderal. Temo criticar demasiado duramente a un grupo de gente que se merecen todas las alabanzas del mundo. También me resulta complicado hablar de ello porque el interés por un mod de un juego que salió hace cinco años es nulo, como bien demuestra que prácticamente nadie conoce el juego. Pero eso es otra historia.

En fin... hablemos de Enderal. De las cosas que hace objetivamente mejor que Skyrim y las que hace objetivamente peor, para intentar hacer un análisis final para determinar si merece o no la pena.

Los detractores de la ambientación del quinto juego de la saga de Bethesda, aquellos que llevan desde que salió quejándose de lo repetitiva y vacía que resulta la región del juego, están de enhorabuena. Y es que si en algo resulta ampliamente superior este Enderal con respecto a su padre es en variedad de escenarios y ambientación. Al no estar sujeto a una región nórdica llena de nieve y páramos vacíos, Enderal se permite resultar variada y mágica. Ya no estamos limitados a la tundra, y gracias a eso nos encontramos con una región variada, que va desde las montañas árticas al norte a frondosos bosques primaverales, pasando por estampas más otoñales, desiertos, junglas, bosques encantados y hasta una isla caribeña en un momento dado. Y no es solo en el exterior donde resulta más variado, sus ciudades, aunque pocas, parecen ciudades. La capital de la región es lo que uno esperaría que fuera una capital de una región. Atrás quedó la plazoletilla que era Soledad, en Enderal tenemos Ark, una gran metrópolis con diferentes secciones, barrios, y tipos de edificios. Con un banco, un teatro, varias tabernas y puestos e incluso una subciudad subterránea en la que los pobres y criminales residen (que incluso, aunque no se puede acceder ahora, tiene un pozo de lucha). Incluso en lo que respecta a mazmorras la cosa resulta más variada. Más allá de tus tumbas y tus ruinas dwemer (que claro que hay), en Enderal me he encontrado monasterios abandonados, barcos voladores hundidos entre icebergs y hasta un tren.


Es absurda la cantidad de detalle y mimo que se ha puesto en la ambientación de este mod. Sobre todo cuando se compara con la obra de la que parte. Y sí, es muy probable que el 90% de los recursos sean reciclados (no solo de Skyrim si no de otros mods) pero no por ello deja de ser menos impresionante. Si acaso, por sacarle un par de pegas, en Ark hay demasiados tiempos de carga (todas las zonas tienen tiempos de carga -que se, si la comunidad se pusiese a trabajar en ello, podría ser solucionado) y los cambios resultan demasiado abruptos a veces. No es difícil encontrarte explorando y descubrir el punto exacto que divide un ambiente absolutamente primaveral y el polo norte. O un desierto y una jungla de un bosque. Pero eso es, ya digo, unos pequeños detalles. Un par de pegas mínimas que sacar a un trabajo absolutamente brillante.

Por contra, la cantidad de objetos y el poco detalle puesto en ellos choca de forma directa contra la ambientación. No hay variedad ni en armaduras, ni en armas, ni en premios y uno termina echando de menos mods como immersive armors e immersive weapons o, directamente, la variedad (escasa) del Skyrim original. Los objetos que deberían ser únicos no lo son, y la calidad en el diseño de armaduras varía de un modo absurdo a más no poder. De auténticas nuevas armaduras y armas que funcionan de forma maravillosa a combinaciones raras de recursos del juego original que casan a medias hasta las putas mismas armas del juego original pero con el nombre cambiado.


Y en cuanto a los enemigos, en parte a consecuencia de esto y en parte no, la cosa es igual y el resultado es bastante pobre. Por la poca variedad e incluso por la poca variedad entre clases dentro de los grupos de enemigos. Los bandidos que uno se encuentra pululando por el mundo, por ejemplo, llevan siempre las mismas armaduras y las mismas armas encima. Lo más destacable resultan pues las criaturas nuevas, que aunque no dejan de ser skins de criaturas pre-existentes en Skyrim, algunas resultan verdaderamente curiosas (especialmente reseñable es el caso de los hombres-cabra y los hombres-lagarto)

Así que tenemos una de cal y otra de arena. Algo que es una norma en casi todos los aspectos de este juego. Por ejemplo, su historia es maravillosa si se compara con la del Skyrim, llena de NPCs interesantísimos y divertidísimos (y con voces únicas y geniales)... siempre que nos olvidemos de que, en el fondo, no es más que la historia del Mass Effect pasada por un filtro de alta fantasía. En lugar de una raza de seres hipertecnológicos tenemos a una raza de supermagos (o dioses, no he completado la misión principal todavía así que no se cual es la naturaleza de los High Ones), en lugar de una supermáquina para derrotarlos cedida por la raza dominante anterior a la nuestra tenemos a un objeto mágico que hace básicamente lo mismo y, como en Mass Effect, estamos intentando impedir que se cumpla un ciclo histórico que termina con los malos malísimos matándonos a todos. Sí no hay un espacio exterior ni diferentes razas o planetas, pero a efectos prácticos, es la misma historia. Entonces, bien pero.... un poco mal. Una de cal y otra de arena.

La jugabilidad también se ve afectada por esto. Es más desafiante, requiere que pienses más en tus acciones y tu personaje está más sujeto a una clase que en Skyrim, cosas que son "buenas" (entrecomillo buenas porque lo son para la gente que se quejaba del sistema de niveles de Skyrim -que a mi me parece perfecto), pero que sin embargo se ve lastrado por culpa de haber eliminado que tus habilidades crezcan contigo y tener el sistema de aprendizaje que tiene. Ya no mejoras en una disciplina a base de usarla, ahora tienes que comprar libros a tenderos que suben cada uno un punto de habilidad en esa disciplina en concreta, y dichos libros no pueden ser leidos en cualquier momento, por cada nivel ascendido se te otorgan "puntos de aprendizaje" que se gastan cada vez que utilizas un libro. ¿Suena excesivamente complicado? Pues claro. Porque es excesivamente complicado. Retomar las clases es algo que gustará a algunos pero sacrificar algunas cosas por el camino me parece un error.


Con todo, no quiero ser demasiado duro. Los problemas que arrastra son algunos heredados del juego del que parte y otros nuevos, pero en general son problemas comprensibles si se tiene en cuenta que una obra como esta la ha hecho un equipo que no gana dinero (quizás en patreon) con esto. Un equipo pequeño que se mueve por amor al arte y a la saga Elder Scrolls.

Así que, ¿Merece la pena jugar a Enderal?

Sí. Si como yo sois de los que disfrutasteis Skyrim a tope, claro. Porque, insisto, es fácil pasar de largo los evidentes problemas que tiene cuando uno piensa que esto, en el fondo, no deja de ser un mod. El mod más grande jamás realizado, sí, pero un mod al fin y al cabo. Y sobre todo, merece la pena jugarlo porque una vez te acostumbras a las nuevas normas... no deja de ser otro Skyrim.

Una de las cosas que más echaba en falta en mis partidas a partir de la segunda, y el motivo por el que recurrí tanto a mods que añadiesen tierras y contenido de tamaño DLC, es la exploración. Una vez superado el Skyrim una vez, si como yo sois de los que hicisteis todo (pongo eso así porque Skyrim no es un juego en el que se pueda hacer todo nunca creo) en la primera partida, ya sabes donde está todo. Y sí, de vez en cuando te encuentras con pequeños detalles en los que no habías caído en tus anteriores partidas, ese personaje con el que no habías hablado, aquella misión que no hiciste, el arma que no encontraste, etc, pero la gran parte de la exploración se perdía. Recomiendo Enderal encarecidamente porque ha conseguido devolverme esa sensación. Esa de "voy a ir a ese punto del mapa solo para ver que hay, porque no tengo ni puta idea de que me voy a encontrar". Esa sensación de no poder dejar ninguna cueva sin visitar porque quizás sea en esta en la que va a pasar algo. Esas primeras impresiones al entrar a las mazmorras más originales etc.

Esa sensación de maravilla que me produjo Skyrim, me la ha devuelto este juego en cantidades loquísimas. Y solo por eso ya me parece un triunfo y algo a lo que deberíais jugar.

Me sigue pareciendo una pena que la comunidad mod (que ya se ha mudado a la versión remasterizada) no vaya a meter mano aquí. Porque podría salir algo maravilloso en año y medio si lo hiciesen.



Por cierto, por si después de haber leído esto os interesa probarlo, aquí os dejo el link para descargar el juego. 

viernes, 3 de febrero de 2017

Memoria Histórica


Estando en Bilbao por navidades pude comprar un par de cómics que tenía pendientes desde hace un montón de tiempo.

El primero de ellos, del que vengo a hablar ahora, es El Invierno del Dibujante, de Paco Roca.

Paco Roca debería considerarse ya un tesoro nacional. Es uno de los mejores autores que han salido de España, con un estilo propio y particular que lo vuelven casi un Hergé moderno, un color magnífico siempre y una forma de escribir capaz de hacerte llorar sin caer en el sentimentalismo barato. Es un puto genio, y un referente absoluto. Alguien a quien querer parecerse, y con cada obra suya que leo (me quedan muchas) más cuenta me doy de esto.

El Invierno del Dibujante cuenta (aunque sin entrar en muchos detalles) la historia real de la creación de la revista Tío Vivo. En 1957, cinco de los mejores autores de Bruguera, Escobar, Peñarroya, Conti, Cifré y Giner fueron acusados de un delito que no habían cometido que se sentían explotados por la editorial y sentían que apenas tenían control creativo sobre sus creaciones, decidieron salirse para crear la cooperativa DER, Dibujantes Españoles Reunidos, y lanzar la revista Tío Vivo, que buscaba ser una revista de humor algo más adulta que lo que venían trabajando hasta ahora.

El cómic, que ya digo, tampoco entra en todos los detalles de esta historia, narra la derrota (casi inevitable) de estos cinco soñadores, al tiempo que repasa los momentos más importantes de la aventura rebelde que emprendieron. Es un cómic sentido y respetuoso, una mirada a una parte de nuestra historia (y con nuestra historia me refiero a la de los ilustradores españoles) olvidada, que no oculta la amargura de la derrota al tiempo que no se olvida de ensalzar lo que intentaron como el gran gesto que fue. 

No puedo expresar lo maravilloso que me parece este cómic. Es simplemente perfecto e imprescindible, una de las grandes obras del cómic patrio. Y no es por sonar redundante, pero es que el trabajo de Roca en esta obra es magnífico. Es un maestro de la narrativa y la atmósfera a través del color, un jodido genio. Por eso escribir una crítica de esto es un problema, porque no puedo ponerle pegas. Y dedicar tres párrafos enteros a decir sinónimos de "magnífico", no parece una buena idea.

Así que nada. Conseguidlo y leedlo. Que es uno de esos cómics que todo el mundo debería leer en algún momento.

Los días gigantes.

La última entrada de este blog está fechada en Noviembre del año pasado. Hace más de dos meses. Casi tres de hecho. No es que en este tiempo no haya querido escribir, es que no me ha salido escribir. Pero... en fin... intentémoslo una última vez. Porque hay, sin duda, muchas cosas de las que me gustaría hablar.


El cómic alternativo estadounidense vive una edad dorada en lo que respecta a ventas y series de calidad publicándose al mismo tiempo. Hasta el punto en que, en mi opinión, editoriales como Boom! Studios y Image Cómics (incluso Valiant) han conseguido casi que nos olvidemos de Marvel y DC. Y eso que tampoco es que las dos grandes casas de cómic de superhéroes estén mal ahora, pero si uno busca obras originales, por autores de calidad, que se salgan un poco de la norma... y por algún motivo no quiere salirse del mercado americano (porque no le apetece dar una oportunidad al mercado europeo, yo que se) entonces tiene que recurrir a esas editoriales, no independientes, si no alternativas.

A esas editoriales y colecciones como Paper Girls, Saga, Seven to Eternity, Low, Deadly Class, Archer and Armstrong etc etc.

Boom! además, gracias en gran medida al lanzamiento del sello Boom! Box, se ha convertido en una editorial a la que tener muy en cuenta. Con colecciones que van desde la aclamada Lumberjanes (que tengo pendiente) a la nueva Slam! (que con suerte no se irá el carajo) pasando por la que nos ocupa, Giant Days, una colección creada por John Allison y que continua su miniserie del mismo título, solo que esta vez, en lugar de tenerle a él también a los lápices, tiene a Max Sarin, una ilustradora a la que no conocía pero que, como tantas otras dibujantes de esta nueva ola de mujeres en el cómic, tiene un estilo fresco, expresivo y bastante cartoon.

Giant Days narra las aventuras de tres nuevas mejores amigas, Susan, Esther y Daisy, que intentan sobrevivir a la vida en la universidad. A bote pronto esta idea no parece que de mucho de si, y en realidad, a nivel argumental no lo da (al menos no en sus seis primeros números) pero es en el humor y en el como cuenta las pocas cosas que cuenta donde está lo verdaderamente disfrutable de la colección. Las tres amigas tienen personalidades completamente diferenciadas y uno termina cogiéndoles cariño a cada una por motivos particulares. Susan es la cabeza pensante y racional del grupo, Esther es una cabra loca fiestera y Daisy es una chica que fue educada en casa y está, por primera vez, experimentando muchas cosas que para el resto del mundo son "normales".

Esa química que surge entre ellas, esas interacciones entre las distintas personalidades y como estas afectan a sus historias personales hacen de este un cómic tan genial, fresco y diferente. Porque no va de nada, pero es precisamente en ese "nada" donde está el meollo de la cuestión. Además, a pesar de que todo sigue un hilo más o menos (las cosas que ocurren en cada número tienen consecuencias en números futuros), las historias son semi-autoconclusivas. Cada número se centra (en general) en una de las tres protagonistas y cuenta un momento particular en sus vidas. 

No sé. Me encuentro disfrutando mucho últimamente estas colecciones de cómics en las que la acción no es lo primordial y se centran en contar los aspectos más costumbristas de las relaciones humanas. Me encuentro últimamente disfrutando más de una historia como esta, que en el fondo no deja de ser tu clásica comedia romántica televisiva en formato tebeo, que de historias sobre grandes héroes. Y me encuentro disfrutando mucho de este estilo más infantil y ñoño que del hiperrealismo del cómic americano más tradicional.

(aunque no debería llamar a esto "cómic americano" porque es "cómic británico" en realidad. Pero tampoco me parece que ni en temática ni en método se parezca en nada de lo que he leído del cómic británico tradicional)

A nivel narrativo no es nada del otro mundo. Es correcto y acertado. Lo más destacable en ese aspecto es el timming para las bromas, y que creo, surge gracias a la gracia natural del guión de Allison juntado con la expresividad, movimiento y fuerza del dibujo de Sarin. Es un cómic que me hace reír continuamente, y no es una cosa sencilla esa. En general, creo que es algo muy disfrutable, una pequeña gran obra, reivindicable y relativamente desconocida a la que ojalá deis una oportunidad.