miércoles, 17 de febrero de 2016

Marvel, qué haces...

De un tiempo a esta parte Marvel parecía estar tomando decisiones que les llevaban a hacer lo que llevo años pidiendo que hagan. Y es que mi mayor problema con los cómics de Marvel en particular y las dos grandes editoriales de superhéroes en general, es su estancamiento. Batman lleva siendo el mismo Batman peleando con los mismos villanos 75 años y lo mismo puede decirse de Spider-Man o cualquier otro héroe de Marvel. Sí, sí, cada etapa con cada nuevo guionista o dibujante aporta (en general) algo diferente al personaje y en cierta medida cada persona involucrada da su propia versión del personaje... pero para mi no es suficiente. Hay, o al menos yo tengo, una sensación de agotamiento que se acentúa especialmente en personajes que no nacieron estancados. Me explico, en el universo Marvel, y esto pasa en DC también, quiero dejar claro eso, hay dos tipos de superhéroe, el superhéroe pensado "con perspectivas de futuro" y el "superhéroe tradicional". Los ejemplos más fáciles para diferenciarlos serían Spider-Man en el de personajes con perspectiva de futuro y Superman o Batman en el de personajes estancados.

Cuando Peter Parker apareció por primera vez en 1962 era un adolescente. Un nerd sin amigos. En aquel momento Marvel seguía una continuidad en la que los años pasaban y durante su primera etapa los lectores del Hombre Araña vieron como su héroe se graduaba, entraba en la universidad, se graduaba de ahí y empezaba su vida adulta. Spider-Man tenía una evolución. Crecía. Le pasaban cosas y maduraba, y mucha parte de la gracia del personaje radicaba precisamente en eso, en que el lector crecía a la vez que Peter. Se enfrentaba a los mismos problemas que se enfrentaba el personaje y podía verse reflejado en él. Batman o Superman por otra parte no nacieron así. Cuando Batman tuvo su primera aparición en 1939 (que se dice pronto) ya era un adulto y luchaba contra el crimen. Hay que entender también que los cómics en 1939 no seguían tanto una continuidad como lo hacen ahora, con lo que que estos personajes creciesen o evolucionasen era secundario. Y sí, en cierto modo Batman y Bruce Wayne han cambiado cada década con la llegada de un nuevo escritor a la colección, pero a grandes rasgos sigue siendo el mismo personaje. Mientras que en Peter Parker la diferencia de edad de cuando comenzó a ahora mismo es muy evidente, Bruce sigue teniendo la misma edad (más o menos) que hace 77 años.

El tema es que en un momento dado Marvel decidió que su continuidad no podía seguir sujeta al tiempo real. Supongo que lo hicieron porque se dieron cuenta que si lo hacían así cada 20 o 30 años casi todos sus héroes deberían retirarse y el miedo a perder lectores que no comprendiesen que la época de sus favoritos había pasado y se decantasen por explorar nuevos personajes era demasiado grande. Esto a grupos como Los Vengadores o personajes como El Capitán América no les afectó tanto pero fue (a largo plazo) terrible para grupos como Los X-Men o personajes como Spider-Man. En el caso de los X-Men el problema es además más grave porque el propio grupo fue creado con un objetivo final que, gracias al estancamiento de la continuidad, jamás será alcanzado. Nunca habrá paz entre humanos y mutantes porque el tiempo no pasa. Esto lleva a que los mutantes lleven sin rumbo décadas y que cuando aparece un escritor que decide empujar la serie hacia adelante (Grant Morrison en sus Nuevos X-Men) y hacer crecer la historia, es absolutamente destruido por Marvel (cuando Morrison se marchó llegó Whedon, que devolvió a los mutantes a un orden mucho más tradicional -y poco después Marvel hizo el infame evento "La dinastía de M" que terminaba con el "No más mutantes" que terminó de destruir todas las cosas fantásticas que había construido Morrison). El problema es que mirando la imagen general no tiene sentido que los mutantes sigan siendo temidos y odiados en el universo Marvel, porque llevan unos 50 años así. Y cuanto más tiempo pasa, peor se vuelven las colecciones y más se nota que se está estirando el chicle hasta el límite.

Sin embargo de un tiempo a esta parte, La Casa de Ideas empezó a tomar ideas que parecían desembocar en una reinvención de su universo. Y tiene (o más bien tenía) lógica que lo hagan (o más bien lo hicieran) además, al fin y al cabo, ahora la editorial está mucho más centrada en la producción de sus películas (que es lo que realmente les da dinero) que en los cómics, así que parecía tener sentido otorgar algo más de libertad creativa a sus guionistas para hacer lo que les diese la gana. Y así empezaron a brotar héroes que era "legados" de héroes anteriores. Teníamos un nuevo Spider-Man, una nueva Ms.Marvel, una nueva Thor, un nuevo Nova, un nuevo Capitán América, una nueva Lobezno etc, etc... Y para mi esto era fantástico porque por primera vez en décadas sentía que estaba leyendo algo nuevo. Sí, muchos de estos nuevos héroes no eran "nuevos" (el Halcón lleva existiendo desde los 70 por ejemplo) pero sus nuevas identidades los hacían nuevos y, lo más importante, hacían que de nuevo pareciese que el tiempo pasaba en Marvel. Y eso, para mi, era algo maravilloso.

Cuan equivocado estaba,

El 20 de Enero se anunció (o más bien se confirmó) que Steve Rogers volvería a ser el Capitán América a tiempo para su nueva película. Marvel, para que no vayan los fans con antorchas a matarlos, mantendrá a Sam Wilson como Capitán América también y habrá dos (que es una cosa que ya han hecho con Spider-Man), pero no deja de ser un horror que esto ocurra. Es dar la razón a todos los fans que llevan quejándose de que poner a un negro en el traje del capi o dar a una mujer el martillo de Thor no es más que una estrategia momentánea para vender tebeos y que todo volverá a su status quo habitual para las nuevas películas. Y la verdad, no puedo decir que me sorprenda, o que no me lo esperaba, pero... joder... no entendéis lo mucho que me decepciona. Sobre todo cuando Marvel lleva desde que empezó a tomar esas decisiones insultando abiertamente a sus detractores en las páginas de sus tebeos, la última vez en el cuarto número de All-New All-Different Avengers (que irónicamente salió después del anuncio):

Para los que no saben inglés:
-Whoop-de-doo, rescatados por los Vengadores Suplenetes
-¿Donde están los de verdad? Macho, el mundo se está volviendo TAN políticamente correcto...
-¿Has oído eso? ¡Y después de que les salvemos la vida!
-Deja que sean desagradecidos, ¿A quien le importa?
Esto, y esta indignación y tristeza que siento al darme cuenta una vez más que Marvel es una empresa a la que solo le importa el dinero y no las historias que cuenta (SORPRESÓN ¿verdad?) es lo que me lleva a preguntarme; ¿Por qué? ¿De verdad el éxito de las películas afectan a la venta de tebeos?

Me parece una pregunta legitima y una que hay que hacerse, que Marvel debería hacerse. ¿Aumentan las ventas cuando sale una nueva película? Y de hacerlo ¿Son picos sueltos el mes que sale (debido, por ejemplo, a que chavales que van a verlas les da por ir a la tienda de cómics) o son tendencias que se mantienen? Porque viendo los resultados en taquilla de las películas frente a los resultados de la venta de cómics (que no tengo constancia que hayan aumentado tanto -aunque están mejor que a principios de siglo, es verdad)... parece que no. Y si no ¿Por qué seguir jodiendo el medio con estrategias de marketing baratas que no sirven para nada? ¿Por qué no dejar al universo marvel de los cómics ser su propia cosa?

No, lo digo en serio. Dejad que el universo crezca y evolucione, crear una subdivisión en la editorial que se ocupe de los tebeos y dejad que guionistas competentes lleven a los personajes a los límites que nunca les habéis dejado ir. ¿Por qué no? En serio lo pregunto ¿Qué se pierde? Los que leemos cómics de manera habitual lo agradeceríamos, y los nuevos lectores... joder, es que los nuevos lectores no se van a enterar de nada igual sea Steve Rogers el Capitán América o no porque tiene una carrera de unos 60 años detrás.

Tanto Marvel como DC (en DC hay casos de estos cambios -como que por ejemplo el Capitán Frio perdiese sus nuevos poderes al tiempo que su contrapartida televisiva aparecía, o que Oliver Queen tuviese un diseño mucho más "Arrow" en su relanzamiento -aquí se ha hecho bi-direccionalmente y la serie ha terminado viéndose afectada por los nuevos cómics) hacen eso, y de verdad que no entiendo por qué lo hacen. Solo conozco un caso de alguien que, después de haber visto las películas de Marvel, me preguntó como y por donde podía empezar a leer cómics. UN CASO.

No sé...

Estoy muy decepcionado hoy. Porque me he enterado hoy de esto. Y me jode mucho.

domingo, 14 de febrero de 2016

03- ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (1964)

"Gentlemen, you can't fight in here! This is the War Room!!"
Los últimos cuatro días no he podido ver ninguna película. Del Miercoles al Viernes apenas pasé por casa tiempo suficiente para ver nada y ayer... ayer me daba mucha pereza, la verdad.

Pero hoy sí, y hoy he visto otro clásico pendiente (tranquilos, no todo son clásicos en mi lista de pendientes de Netflix), la película de Stanley Kubrick "Doctor Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb", que en España se llamó "¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú". Una comedia satírica sobre la paranoia de la guerra fría, que sigue los últimos instantes de la humanidad después de que un general estadounidense ponga en marcha un plan para hacer estallar una guerra nuclear.

Es maravillosa, y sí, tal vez esté un poco desfasada, no solo por su contexto si no por su desarrollo, pero creo que sigue siendo una definición muy acertada de temas aplicables al día de hoy como los peligros del miedo o lo absurdo de la burocracia internacional. En el fondo en esta película el mundo llega a su fin debido a un desliz burocrático y una imposibilidad tremenda por subsanarlo. Claro que se ocupan de dejar claro que lo que ocurre jamás podría ocurrir en la vida real, pero no deja de ser bastante similar a como funcionan realmente las cosas.

El punto fuerte de la cinta está en las escenas en la sala de guerra del pentágono. Las conversaciones entre el presidente de los estados unidos (magnifico Peter Sellers) con el presidente ruso, el personaje entero de Strangelove o el general Buck Turgidson son sin duda los momentos más divertidos de una comedia que, por otra parte, no es tan de carcajada como lo es de reflexión. No es graciosa por sus chistes si no por lo absurdo de las situaciones. Si acaso tuviese que achacar algo a la película es que no ocurra toda la historia en esa habitación. Sí, las escenas entre Mandrake y el general que pone en marcha todo (inteligentísimamente llamado Jack D. Reaper) son también fantásticas pero si se cortasen de la historia esta no se resentiría para nada. Mucho menos si las escenas del avión (lo peor desde mi punto de vista) también desapareciesen, aunque en ese caso me daría más lástima pues sin ellas no tendríamos una de las escenas más icónicas de la historia.

En general me ha encantado esta película. Es citable, inteligente y, muy agradecidamente corta. Dura poco más de una hora y media y no necesita ni un minuto más.



Como último comentario decir que esta ha sido la primera película de Kubrick que creo me ha gustado de principio a fin.

miércoles, 10 de febrero de 2016

02- French Connection. Contra el imperio de la droga (1971)

Segunda película del nuevo proyecto. Primera decepción.


Una de cal y otra de arena.

La primera película que vi de mi pila de pendientes, El Apartamento, me encantó por su sencillez y su sinceridad. La segunda que he visto, el clásico Thriller protagonizado por Gene Hackman, me ha parecido un aburrimiento.

No es la primera vez que pasa, mis sensaciones con The French Connection son las mismas que tuve en su día cuando vi (o más bien intenté ver) Bullit. Y es que los thrillers en los 70 tenían un ritmo que aburrirían hasta a las ovejas. O, más bien, a mi me aburren mucho. La falta de música (completamente premeditada) o el hecho de que intentase verla ayer a las 11 de la noche no ayudan. Tuve que pararla al inicio del último acto porque andaba peleando contra mi propio cansancio. Y hoy, despejado, cuando me he sentado a terminarla la verdad es que me ha costado horrores.

Me gusta mucho, aún así, el modo en el que está dirigida. Hay mucha cámara en mano, que no se si se originó en esta película (mi cultura cinematográfica no es tan amplia) pero es curioso ver en una cinta de esa década. Por no hablar de que está bastante mejor hecha la cámara en mano en esta película (que solo se usa para enfatizar las múltiples persecuciones a pie) que en casi todo el cine moderno. Las persecuciones son la mejor parte de la película, una pena que me importase tan poco su contexto.

Jamás empaticé con el personaje de Gene Hackman y su descenso a la locura y la obsesión porque en ningún momento lo presentan. Aparece, y es muy profesional y obsesivo y ya. Eso es todo su personaje. Lo mismo ocurre un poco con el caso y el villano de turno, nunca se explica porque este en particular es tan importante con lo que el hecho de que Popeye se vaya radicalizando tampoco tiene tanto sentido. Sí, el francés va dos pasos por delante de él en todo momento, pero no es un caso grave o un caso en el que el protagonista se esté jugando tanto, al menos yo nunca sentí que así lo fuera. Para mi era simplemente un caso aleatorio al que el protagonista llega casi por casualidad (va a un bar a vigilar a unos capos y se termina metiendo en un berenjenal y ya está).

Ahora, a nivel de dirección muy bien, claro. Pero es que eso es prácticamente todo lo que puedo destacar. Eso y que me hace gracia ver a Gene Hackman de joven (que tiene la misma cara y aparenta la misma edad que Gene Hackman de viejo) haciendo de "héroe de acción", saltando vallas y persiguiendo a los malos por las calles de N.Y. Porque parece tu padre, no un héroe de acción. Al menos no uno a los que estamos acostumbrados. Pero ya digo, el modo en el que está hecho la película es muy moderno y se nota lo influyente que es y ha sido esta película.

Como ya digo, para mi lo más destacable son las persecuciones, especialmente el duelo de pilla-pilla al que juegan el villano y el protagonista en el vagón del metro (la escena del tirador también mola).

Imagino que siendo como es una cinta de culto tendrá muchos seguidores que la apreciarán mucho y pensarán que no tengo ni puta idea de lo que hablo. Y no sé, tal vez sea verdad, pero que queréis que os diga, este es mi blog, son mis opiniones y yo no puedo mentir. Y si tengo que deciros que me ha parecido The French Connection, la verdad es que tengo que decir que me ha parecido bastante aburrida.

lunes, 8 de febrero de 2016

01- El Apartamento (1960)

Llevo sin escribir en general, y en este blog en particular, ni se el tiempo. Durante esta temporada de ausencia he estado pensando que hacer, como renovar el blog. He intentado escribir algunas críticas (vi El Renacido el otro día, y también The Raid y quise escribir sobre ellas pero no salían) pero no ha habido manera.

Después de mucho meditarlo he pensado que ya sé que quiero hacer con este blog. Ocurre que me apunté a Netflix a finales del año pasado y ahora vivo en Colombia (sí, sí dos hechos que no tienen relación) y el videoclub online este tiene mucho mayor catálogo aquí. Hoy he aprovechado para meter en mi lista de la web todos aquellos títulos que tienen ellos y estaban en mi lista de pendientes. Tendré que hacer un repaso cada poco tiempo (cambian el catálogo y eso) pero de momento he pensado que es una buena manera de enfocar el blog.

Cada día, o más bien, cada noche, intentaré ver una película de la lista y hacer una pequeña crítica sobre ella. Por supuesto no podré ver una todos los días, claro, tengo una vida y eso, pero intentaré que sea lo más diario posible. Así yo tengo algo que hacer este 2016 y el blog tiene algo de vida, que falta le hace.




La película que he visto hoy era un clásico del cine que tenía en mi pila de pendientes desde hace años; El Apartamento, de Billy Wilder.

Ocurre que durante mi juventud tuve una relación de amor-odio con los clásicos del cine, pues los veía más artificiales y más falsos que el cine moderno. Esa manera de hablar, esa manera de comportarse, el hecho de que todo fuesen decorados... no me gustaba. Luego me he ido haciendo viejo y he ido apreciando mucho más el cine clásico, he aprendido a valorar su realismo y su honestidad y como en cierto sentido muchas de las películas de entonces eran más sinceras y veraces que todo el cine que se hace ahora.

El Apartamento es una de esas películas.

Es curioso que esta cinta juegue con tan pocos clichés románticos a pesar de ser del año que es. Uno pensaría que su estructura sería mucho más clásica, que tal vez la historia romántica estaría llena de tópicos por ser una cinta tan antigua... pero no. El Apartamento es una bonita historia sobre la soledad en la sociedad moderna. Jack Lemmon (enorme en la película) es un hombre solitario, atrapado en una situación que no le gusta. Arrastrado por todo y por todos. Es un oficinista que se deja mangonear por sus jefes continuamente y que carece de vida social. Es un hombre solo en una de las ciudades más pobladas de la tierra. Y lo mismo ocurre con el personaje de Shirley Maclaine, solo que ella en lugar de por sus jefes se deja mangonear por su pareja.

Una de las cosas que más me ha gustado, a parte de reflejar muy bien la soledad de la gran ciudad en una película de hace 76 años (lo que te da una idea de lo poco que hemos cambiado) es la historia entre ellos, que lejos de ser una historia de amor de película, en la que ellos se aman locamente desde que se ven por primera vez, es una historia de amor muy real. Trabajan en el mismo sitio y se ven todos los días, y sí, él está enamorado de ella, pero las cosas no pasan de la misma. No hay grandes gestos (ni siquiera el último es un gran gesto) y en general toda su relación es muy natural y normal. Supongo que por eso es un clásico la película.

Así que en general me ha encantado.

Empieza bien la lista.

lunes, 4 de enero de 2016

Fanboyismo difícil


Me cuesta mucho defender lo último de Pixar, El Viaje de Arlo.

Técnicamente es intachable. Cosa que, por otra parte, ya debería ser sinónimo de la productora. El hiper-realismo de los decorados está a años luz de cualquier cosa que hacen sus competidoras (ya habían demostrado esto anteriormente) y la animación, la luz, los efectos... todo es genial. Ahora... ¿Como película? Bueno, ahí es donde empezamos a tener un problema.

El viaje de Arlo no es una buena película. Es una película muy mediocre, llena de cosas rescatables que resultan completamente desperdiciadas por una historia que hemos visto cien mil veces. Ideas como la de que el humano se comporte como un cachorro son fantásticas, pero más allá del concepto de que el humano es un cachorro... no se hace NADA con esa idea. A mitad de la película Arlo se encuentra con una serie de personajes y toda la historia se convierte en una suerte de western protagonizado por dinosaurios, con los personajes trotando por la pradera controlando a las vacas y contando historias al fuego. Y es maravillosa esa parte, pero dura cinco minutos. Los villanos son unos dinosaurios sectarios, pero nunca se explora su entorno ni su contexto, aparecen solo cuando la historia los necesita para dar por saco... Y ya.

¿Veis el patrón? Muy buenas ideas, pero ninguna explorada, lo que al final resulta en un conjunto soso que no tiene ni idea de que quiere ser. Los momentos dramáticos se van insertando de forma aleatoria a lo largo de la película en escenas que, aunque personalmente me encantaron (esa no-conversación entre Arlo y Spot en la playa es maravillosa), son muy poco sutiles, la verdad. Los personajes no tienen chicha alguna, ni a nivel de diseño (¿Se puede ser más simple que Arlo?) ni a nivel de personalidad y, en general, es una cinta que está a medio gas en todo. Como ejemplo de esto que estoy hablando están los dos primeros giros de la película. Dos momentos dramáticos en donde el drama se pierde bastante porque en lugar de ocurrir todo en una misma escena, pasa en dos escenas diferentes (SPOILERS la muerte del padre termina pareciendo bastante gratuita FIN SPOILERS)

A pesar de ello yo me lo pasé como un enano en el cine, y me emocioné y me pareció preciosista y maravillosa. Pero soy plenamente consciente de todos y cada uno de los numerosísimos problemas de esta película, con lo que espero que entendáis mi problema a la hora de defenderla. Sobre todo me da rabia que Pixar haga una película tan a medio gas el mismo año en el que han hecho una obra maestra atemporal e incontestable como Inside/Out. En mi escala de las películas del estudio esta está definitivamente en la parte baja de la tabla solo por delante de bodrietes como Brave o Cars La secuela de esta última está MUY por debajo).

Así que sí, a mi El Viaje de Arlo me encantó, pero porque, como dije ayer en twitter, he llegado a un punto de fanboyismo con Pixar en el que creo que si los del estudio hiciesen cola para cagarme en la boca me gustaría.





Por cierto, ya que hablamos de animación, la semana pasada vi gracias a Netflix la película Kung Fu Panda 2, que me pareció maravillosamente perfecta y pasada de vueltas. Una cinta de acción y aventuras fantástica que aprovecha (a diferencia de esta) cada puta oportunidad que le concede el ser una película de animación. Es curioso lo buena que es Dreamworks con las secuelas (Cómo entrenar a tu dragón 2 -aunque es peor que la del oso- es maravillosa también).