lunes, 13 de abril de 2020

El problema con Watchmen.


El problema con Watchm... No, espera. No puedo empezar así, joder. Menuda manera de abrir. Un año y medio sin escribir en este blog y vuelvo para hablar de algo negativo. Pero es que en realidad es de lo que quiero hablar. Y va a parecer que la serie no me ha gustado, cuando, la verdad, me ha gustado más de lo que esperaba. No daba un duro por ella y mira, muy bien, muy conseguida. Me ha sorprendido para bien y la recomiendo. Pero.

Siempre hay un pero ¿no? 

Y en este caso necesito sacarme esto del pecho. Por supuesto si estáis leyendo esto (¿hay alguien que en 2020 todavía lea blogs?) os aviso desde ya que puede que haya spoilers. Así que dejad de leer y ved la serie que está guay.

En fin.

Volvamos a empezar.








Tulsa es una ciudad relativamente pequeña, perteneciente al estado de Oklahoma. Geográficamente está un poco en, y perdonad mi lenguaje, el puto medio de Estados Unidos. En la Wikipedia, cuando pones las ciudades de EEUU ordenadas por población, ocupa el puesto número 46 de las 282 que aparecen. No es una ciudad particularmente destacada ni por densidad de población, ni monumentos ni nada. O por lo menos no lo es para los que no vivimos en USA, a lo mejor en USA es importante, no lo se. También es el escenario de la nueva serie de Watchmen de HBO. Y es importante que lo sea, y una de las cosas más inteligentes que hace la serie en realidad.

Watchmen, la serie, como Watchmen, el cómic, parte de un conflicto del mundo real que está al borde del colapso. Pero mientras que la obra de Moore y Gibbons tenía la Guerra Fría como escenario, la gente de HBO ha tenido que tirar de algo mucho más local, porque en el año 2019 ya no tenemos grandes conflictos internacionales. La guerra fria terminó, y sí, el ejercito de USA sigue pegando tiros por ahí y siguen promocionando de vez en cuando "la lucha contra los terroristas" y esas cosas que les gustan decir a ellos, pero en general no tienen un gran villano al que derrotar. No están al borde del conflicto mundial con otra superpotencia. En parte porque no existe otra superpotencia y en parte porque ya hemos superado un poco toda esa fase, sinceramente.

No, el conflicto del que parte Watchmen es más privado y es la situación sociopolítica que viven ellos. En general que vivimos todos a nivel internacional, pero cada país con sus particularidades, y es el del resurgimiento de la ultraderecha y los movimientos supremacistas y nacionalistas. En USA eso se traduce en los MAGA y el resto de tarados racistas que se fueron en 2017 a gritar para que no tirasen la estatua de un señor racista en Charlottesville. Todos esos movimientos reaccionarios de, en su mayoría, hombres y, en su mayoría, blancos, muy enfadados con el sistema que les ha dejado atrás y ha abandonado sus valores tradicionales que buscan reconducir el país y el mundo a su orden natural a cualquier precio.

Y, hasta cierto punto, me parece muy inteligente que se centre en ese conflicto, y como plantea ese conflicto también me gusta. De verdad. Porque hay pequeños detalles aquí y allá en el planteamiento de este 2019 alternativo que si no justifican la existencia de movimientos supremacistas blancos, si los hacen entendibles. Hay muchas pinceladas de lo que parece querer presentarse como una distopía de izquierdas, una sociedad tan centrada en forzar el buenismo que ha coartado las libertades individuales de sobremanera. Y no solo eso, es que encima lo han justificado a través de la mayor mentira jamás contada (el final de la obra original).

El problema con Watchmen, la serie de HBO es que pasado ese punto de partida decide no hacer nada con los temas que plantea. No solo eso, si no que decide dejarlos de lado en favor de una historia de ciencia ficción que poco o nada tiene que ver con el conflicto privado y político en el que parecía centrarse al principio. Y cuando toda una obra parece construida en base a una temática particular, abandonar esa temática me parece que es caerse un poco con todo el equipo.

No quiero decir que la serie necesite hacer una exploración humana del nazi que justifique su mierda de mentalidad, pero es que a ratos parece querer hacer un ejercicio de autocrítica. A ratos parece querer decir "mira, esta gente es basura pero no vamos a negar que esta basura ha crecido un poco por nuestra culpa", incluso aunque no llegue a decirlo del todo nunca. Hay un comentario sobre dejarse llevar por el odio, sobre el resentimiento, sobre el ciclo de destrucción, la acción/reacción y todas esas cosas, que nunca termina de ser el centro de atención que, en un principio, parece querer ser.

Hacia la mitad abandona (no del todo, pero sí lo abandona) todo eso en favor de una historia más propia de un cómic de superhéroes, con villanos que buscan el poder absoluta y un conflicto a escala planetaria. Y no es que sea insatisfactorio, está bien, los actores están genial, los personajes son buenos y la historia es interesante, pero es un cambio tonal y un abandono temático tal que no puedo si no verlo con ojos negativos. Eso sin contar con que se suceden una cantidad de sin sentidos importantes. Pero tampoco quiero hacer esta entrada más larga de lo que debe ser.

Tampoco quiero que suene esto a que no me ha gustado porque "no han hecho lo que yo creía que iban a hacer/quería que hiciesen" porque no es eso. No estoy hablando de que quería que se centrasen más en la problemática social e ideológica, es que la serie se estaba centrando en eso ¡Que abre con unos tipo del Ku Kux Klan destruyendo un pueblo después de que un niño vea una serie sobre un superhéroe negro! ¡Y los villanos hasta la mitad son un grupo de racistas confesos! ¡No es subtexto!

Y sobre todo es que al final, gracias a ese cambio de dirección, la serie se ahorra hacer algún tipo de cierre real al problema del que partía. En el cómic Adrian Veidt "arregla" la Guerra Fria. Da a la Unión Soviética y EEUU un enemigo común al que temer, utiliza sus reglas en su contra y les hace desviar ese pánico que tienen el uno del otro y centra toda esa energía en el gran engaño. Cuando la historia termina, todo ha cambiado. En la serie eso no pasa. Al final matan al grupo de racistas del principio ¿Y qué? ¿El racismo en américa está solucionado? ¿La división entra la izquierda y la derecha se ha terminado? No. Porque responder esas preguntas requeriría dar respuestas más complejas que la serie activamente decide no dar.

Cuando todo está dicho y hecho, nada ha cambiado. El cambio más significativo viene de que la humanidad va a descubrir lo que hizo Veidt en el 85 y el propio Veidt va a pagar por ello, pero es que de eso no iba la serie.

Watchmen me ha gustado mucho. Está bien actuada, hay un par de personajes que me han encantado, tiene una producción y una dirección buenas y hasta un par de episodios que consideraría sobresalientes. Pero también es una serie que se queda a medio gas al final.

Me gana por la sorpresa. Porque no esperaba nada de ella y es buena.

Me pierde un poco porque durante un rato parece que podía ser mejor que eso.

martes, 6 de noviembre de 2018

Los peligros del telemarketing.


Sorry To Bother You es muchas cosas, o más bien intenta ser, muchas cosas al mismo tiempo con diferentes niveles de éxito. Por un lado, es una sátira de la sociedad moderna y una crítica al capitalismo extremo, también es un comentario acerca de los roles que asumimos en la sociedad y los disfraces que nos ponemos, y luego es una película semi-distópica que parece tratar de mezclar comedia, ciencia ficción y ¿terror? (¿supongo?). Todo esto además narrado de un modo que prioriza lo visual y utiliza muchos trucos prácticos para darle una sensación de... no sabría como definirlo ¿surrealismo?, bueno, de lo que fuera que hizo Michel Gondry en "¡Olvídate de mi!" (por cierto, hay una referencia a Gondry en esta película).

Y si todo esto suena a desastre y a una película que no sabe lo que quiere ser y que en el fondo intenta abarcar demasiado y fracasa porque aprieta poco y que tiene un tono disfuncional que no termina de casar... estaríais un poco en lo cierto. Pero solo un poco. Porque a pesar de todo ello, la película funciona bien. Mejor que bien de hecho. O, más bien, a mi me pareció que lo hacía. Es importante aquí que deje claro que "a mi me pareció" porque el debut en la dirección del rapero y activista Boots Riley, como cualquier clásico de culto instantáneo (y esta lo es), ha sido recibido de forma extremadamente polarizante, y a pesar de que yo me incline en el lado de la balanza que va a alabar esta película, entiendo perfectamente por qué ha pasado esto. Pero es que para mi hay demasiados buenos elementos en esta peli para no estar a favor.

De entrada, las interpretaciones son todas destacables, Lakeith Stanfield (visto en Atlanta, Get Out y Short Term 12) borda al protagonista, Cassius Green, un perdedor sin suerte de clase baja que recibe la oportunidad de su vida cuando entra a trabajar para una empresa de telemarketing y descubre que tiene el superpoder de hablar con voz de blanco (cuando habla con voz de blanco le dobla David Cross). Tessa Thompson hace de su pareja sentimental y... yo que sé, Tessa Thompson mola mucho y tiene mucho carisma, y este papel básicamente requiere que tenga presencia en pantalla más que otra cosa así que lo borda. Y por último también está Armie Hammer, que es lo mejor de la película, la verdad. Cada escena en la que está (y no está en muchas) es magnífica y él clava un personaje muy fuera de lo que estamos acostumbrados a verle hacer y que es divertidísimo. Armie Hammer debería ser mucho más famoso de lo que es, la verdad.

Los pendientes de Tessa Thompson en la película también son la caña
A nivel argumental, a pesar de algunas cosas, le película es fantástica también. Porque su historia, que parte de una premisa ya de por si original, es una locura que solo se vuelve más loca conforme pasan los minutos, sin olvidarse en ningún momento de ser la crítica brutal que es. De hecho, en cierta medida ese es un poco su gran problema, Riley parece desesperado por contar todo lo que pueda y termina por no apretar del todo en algunas cosas que plantea. Hay ciertos elementos, tanto a nivel argumental como de mensaje, que se sienten poco explorados o, como ocurre en el peor de los casos, parece que la cinta se olvide de ellos a la mitad. Pero es un viaje tan puñeteramente extraño que para cuando termina (siempre y cuando hayas decidido ir con la película, claro está), el hecho de que ciertas cosas se hayan perdido a lo largo del metraje no se nota. O más bien da igual. Hay sin embargo un momento clave que es la parte que va a determinar si este film os gusta o no. Porque al inicio del tercer acto la historia decide tomar un giro de 180º y pasar de extraña a majara, y ahí... o entráis o no. No creo que haya un termino medio con respecto a como os vais a sentir cuando eso pase.

También es verdad que puede que yo entrase porque estoy completamente de acuerdo con el discurso general de la película sobre el capitalismo, la sociedad moderna, la hipocresía, el consumismo, la diferencia de clases y la importancia de los movimientos sindicales. Me imagino que si sois neoliberales o de derechas en general esta cinta (que no deja de ser un poco panfletaria) a lo mejor os produce urticaria.

En general Sorry To Bother You es una película que brilla en muchas cosas, fracasa en otras, pero que por originalidad y por ser "diferente" ya merece la pena verla y ya es una de las películas más destacables de 2018, por no hablar de la importancia y relevancia que algunos elementos de su discurso tienen ahora mismo. Es de lejos lo más original que he visto este año y ojalá Boots Riley haga más películas (siempre y cuando aprenda de los evidentes errores que tiene esta).





Por otra parte, lo que es un puto drama es que todavía no tenga (y probablemente nunca vaya a tener) fecha de estreno en España. Pero bueno, qué le vamos a hacer.

lunes, 19 de febrero de 2018

La importancia de la cultura pop

Me sabe mal usar algo que haya dicho Max Landis de ejemplo después de que fuese acusado hace unos meses de acoso (como tantos otros) y desapareciese de la faz de la tierra, pero el hijo del director de El Principe de Zamunda hizo este vídeo a raíz de la polémica de la adaptación estadounidense de Ghost In The Shell, cuando se decidió contratar a Scarlett Johanson para interpretar al personaje protagonista en lugar de a una actriz japonesa (que es lo que se supone que es el personaje), y se acusó a la cinta de "whitewashing" y eso:



Para los que no sepáis inglés, o no soportéis a Landis hasta el punto en el que no podáis verle hablar durante más de dos minutos, os hago un breve resumen. Max en el vídeo dice que, si os jodió eso, no deberíais cargar ni "contra el estudio, o el director, o la actriz o la industria cinematográfica". Justifica esto basicamente hablando de como en la industria hace unos diez años desaparecieron las "estrellas". Antes, había "estrellas de cine", actores y actrices que significaban distintas cosas en diferentes mercados pero que podían hacer una película viable por si mismos. Según él quedan unos diez o doce actores que pueden sacar adelante un proyecto (de los cuales solo dos son negros -Will Smith y Denzel Whasington, aunque creo que en el caso de Smith ya no), y hay solo como unas cuatro o cinco actrices que pueden lograr lo mismo (de las cuales, según Landis, todas son blancas). El guionista de Chronicle pasa luego a hablar como esto no era así antes y como en los ochentas y noventas sí existía diversidad entre las estrellas (porque había más), como antes existía gente como Jackie Chan, Jet Li, o Lucy Liu... y ya no. Pero eso, según su idea, no es culpa de la industria cinematográfica per se, que de un momento a otro se ha vuelto racista, si no al sistema y como ya las películas no hacen tanto dinero (los blockbusters famosos cada vez hacen más pero las pelis que se perciben como medio arriesgadas cada vez hacen menos), lo que provoca que los productores estén acojonados y hagan lo que les parece que es ir sobre seguro (y eso pasa por contratar basicamente a gente blanca).

Hizo una secuela de ese vídeo AQUÍ, en el que expandía sobre esos pensamientos y hablaba de como el sistema es racista pero no puedes culpar a la gente que trabaja dentro del sistema de ser racista porque no es solo un problema provocado por una única persona, si no por una industria trabajando bajo unas métricas irreales y basadas en el pánico provocado por una crisis en la industria.

Os he dado esta pequeña gran chapa introductoria, porque creo que es muy importante entender esta realidad de la que hablaba Max Landis (y de la que el año pasado habló Anthony Mackie -Falcon en las películas de Marvel- en una comic con -cuyo vídeo podéis ver AQUÍ) para entender por qué ir a ver películas como Black Panther o Wonder Woman, cintas hechas por super corporaciones y pensadas casi de forma exclusiva con el propósito de vender merchandising a niños, es importante. Porque, y esto os lo digo de todo corazón, que estas películas tengan un éxito absurdo es una de las mejores maneras de lograr que volvamos al estado en el que estaba la industria en los noventa, en donde que se estrenase toda la franquicia de Alien, Blade o Spawn (es muy jodido que la gente siempre diga que Blade es la primera película relevante con un superhéroe negro como protagonista cuando literalmente dos años antes se había estrenado Spawn) no eran un acontecimiento ni suponían un punto y aparte en el estado de nada. El único modo que tenemos de demostrar a ese sistema jodido, machista y racista que queremos que dejen de ser unos machistas y unos racistas es si mostramos interés en estas películas.

Es lo mismo que pasa con lo de ir a ver más cine independiente, o mejor dicho, alternativo a las salas de cine (algo de lo que hablé largo y tendido hace años EN ESTA ENTRADA). Es importante apoyar a las películas que sean diferentes. Ya sea porque el protagonista no tiene el sexo o la raza a la que la maquinaria de Hollywood nos ha acostumbrado en la última década o porque es una película medio arriesgada no basada en nada de algún género minoritario. El único modo de que tengamos más de algo es si demostramos que queremos más. Y el úncio modo que tenemos de demostrar eso en lo que respecta a las películas es yendo al puto cine y pagando por verlas.

Y con eso explicado, quiero hablaros ahora un poco de la película de Pantera Negra.



La decimoctava película de la monstruosa multifranquicia Marvelita en el cine, primera protagonizada por alguien que no sea un actor blanco (generalmente llamado Chris) supone otro éxito, dentro de su campo, para la Casa de Ideas y Disney. La tercera cinta del director Ryan Cooglar funciona muy bien como blockbuster a casi todos los niveles; la historia (cuando llega) es interesante, el villano funciona, el protagonista funciona, los secundarios están muy bien y consigue, como por otra parte ya otras películas del Universo Cinematográfico de Marvel ya habían conseguido, presentar un mundo nuevo de forma exitosa. Wakanda mola y es interesante, y ojalá podamos pasar más tiempo en ella en las futuras secuelas.

Nada nuevo bajo el sol, Marvel ha llegado a un punto de efectividad tal que casi lo de que está bien se da por sentado. Y no es que no hayan hecho películas de estas que sean abiertamente malas aún (El increible Hulk es muy floja, Thor 1 es un aburrimiento y Thor 2 es directamente mala -y eso sin mencionar Iron Man 2). Pero llevan una racha de éxitos tan grande que parece imposible que puedan volver a fallar. Sin embargo, Pantera Negra, aunque efectiva y un poco por encima de la media, no deja de tener unos errores graves, al menos en mi modesta opinión, que empañan un poco el conjunto.

La película tarda en arrancar de verdad y llegar a su trama casi una hora, y nada de ese larguísimo primer acto aporta realmente algo fundamental de cara a la película. La persecución en Hong Kong es muy chula, sí, pero viendo como no termina teniendo casi relevancia, es algo que se podrían haber ahorrado, sobre todo porque cuando la historia llega y vemos cual es el conflicto real de la cinta y sus temas, estos resultan infinitamente más fascinantes que todo lo de más. Killmonger es uno de los mejores villanos del Universo Cinematográfico de Marvel (en el que cada vez son más los buenos). Tiene unas motivaciones claras, unas, de hecho, que no solo podemos entender, si no que como ocurría con el Buitre de Spider-Man:Homecoming, casi podemos compartir y apoyar. Pero hay ciertos detalles sobre él (que es un genio estratega y un militar excelente) que me hubiera gustado que se contasen a través de imágenes en lugar de tener al personaje de Martin Freeman escupiendo información a la cámara sin miramientos. Pero claro, es que para eso necesitaríamos minutos y no nos quedan minutos porque hemos dedicado la primera hora a unas escenas tipo James Bond o Misión:Imposible que no iban realmente a ninguna parte... ¿Veis lo que digo?

También los efectos digitales, especialmente en el climax del tercer acto, cuando la necesaria y ya tópica multitudinaria batalla tiene lugar, cantan bastante. No molestan tanto como en otras cintas del género, pero es un poco extraño que en una película con semejante presupuesto, en donde tantos otros detalles han sido mimados hasta el extremo (todo lo que rodea a como se ve Wakanda y sus habitantes está pensadísimo y mola todo), este, que es de los más importantes, se descuide de un modo tan exagerado.

Aunque tampoco quiero poner a parir mucho la película, o escribir una crítica que tenga un tono negativo, de verdad, porque, como digo, funciona la mar de bien. Su conflicto es, de lejos, el más interesante y relevante de una película de Marvel desde El Soldado de Invierno, su villano es, quizás, el segundo mejor, Pantera Negra, como personaje, es el protagonista más original que hemos tenido en 18 películas (porque no es un borde, un cachondo mental, o un buenazo que nunca se equivoca, es una persona normal y corriente) y me encanta que es la película de Marvel con más personajes femeninos potentes de todas (Shuri, Nakia y Okoye son lo puto más). La cinta funciona y me gustó mucho a pesar de sus evidentes errores. Entra sin duda en mi top 10 del MCU y es otra muestra más de como Marvel ha conseguido que me interesen muchos superhéroes que, hasta este momento, me daban bastante igual (jamás he leído un cómic de Pantera Negra, he leído cómics en los que aparecía, pero no cómics en los que él fuera el personaje titular).


Afortunadamente en este caso, no es solo que debáis ir al cine a ver la película porque es importante para el estado del cine (como pasó el año pasado con Wonder Woman) si no que es que este además es un muy buen blockbuster que funciona muchísimo mejor y resulta mucho más satisfactorio de lo que funcionó la película de Patty Jenkins.

Para terminar quiero hacer enfasis en una última idea acerca de la importancia o relevancia de esta película. Es importante que vayamos a verla para demostrar que queremos una representación más variada en nuestras películas. Porque es importante que haya una representación más variada en la cultura pop. Porque la cultura pop es muy importante, sobre todo, para la gente joven. Se que hay mucha gente que no quiere que "Las películas tengan mensajes políticos" pero es muy importante que los tengan, especialmente las que estén orientadas a un público más infantil, porque es muy probable que esto sea su primer contacto con esos temas. Y es fundamental que su primer contacto con temas más importantes provenga de algo positivo, con héroes y villanos en donde ganan los héroes siempre. Porque eso da esperanza. Y si además el personaje titular da la casualidad que se parece a ti o tiene una problemática parecida a la tuya más.

Dicho esto, Black Panther no deja de ser un multimillonario producto mega producido por una corporación que busca, por encima de todo, vender juguetes, y que cada día que pasa está más cerca de controlar toda la industria cinematográfica ella sola. No podemos olvidarnos de esto. Es importante que la película triunfe, necesitamos más cine así, pero no nos tomemos esto como el momento histórico que definitivamente no es. No nos tomemos esto como la salvación que definitivamente no es. Y no es que quiera sonar cínico, pero es que (y perdonadme por mi lenguaje) me toca los cojones un poco los dos extremos en los que se está manteniendo la conversación; el de los racistas que ven una película protagonizada enteramente por negros como algo "de diversidad forzada" y el de la gente de la mega izquierda que ve en esta película algo equivalente a lo que pasó cuando Rosa Parks decidió que ella no iba a ir en la parte de atrás del autobús nunca más.

No nos volvamos locos, por favor. Esto es una película importante. Pero no deja de ser una película.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Contra la Pared


Se me ha ido la olla y ahora ya no me quedan días (pero sí cinco películas que cubrir), así que terminaré mi lista de "Pelis favoritas que he visto en 2017" en Enero al final. Pero bueno, siempre pasa, empiezo fuerte, con ganas (este año reforzadas por el hecho de que practicamente llevaba medio año sin escribir realmente nada) y a la mitad me encuentro con la lista de pelis que me han encantado pero sobre las que no tengo tanto que decir, bien porque A) No van realmente de nada (como pasó con la anterior) y lo que mola es más la experiencia de verlas que el hecho de lo que está en pantalla, B) Son películas que me encantaron pero que cubren temas demasiado trascendentes o son unas muestras de cinematografía tan acojonantes que me siento superado por el tema. En este caso es un poco una combinación de las dos y es que hoy toca hablar de la que quizás sea mi peli favorita de 2016: Comanchería (David Mackenzie, 2016).

La cinta, que a ratos bebe demasiado de películas de los Cohen como No es país para viejos, es un western moderno sobre dos hermanos en la ruina que optan por una vida criminal para salvar la granja de su madre antes de que se la quite el banco, mientras un ranger de texas a punto de retirarse les sigue los talones. Sin embargo la cinta aprovecha la premisa para dar un retrato completamente pesimista de la américa profunda post-crisis económica. Y es que no está siendo un buen siglo para Estados Unidos, el desencanto del sueño americano que vino tras la pérdida de la industria, solo se ha visto reforzado por una guerra eterna e inganable por el petroleo contra el terrorismo en oriente medio y una crisis económica mundial que se originó en suelo americano y que nos ha dejado a todos temblando. Los dos hermanos protagonistas, un irreconocible Chris Pine y un absolutamente brillante (para mi de las tres mejores actuaciones del año pasado) Ben Foster, surgen como dos puntos relativamente opuestos. Pine es un padre de familia divorciado al que la vida solo le ha dado palos y que se mete en la delincuencia por motivos nobles mientras que Foster es un puto loco que ve la américa moderna no tan alejada del salvajo oeste de las películas.

Más allá de eso la película resulta tremendamente efectiva. Va al grano, tanto en sus temas como su historia. Es cruda y directa y no se anda con chorradas. Y para mi es tremendamente satisfacotoria precisamente por eso. Es cine en estado puro. Sin tonterías. Y lo curioso es... que no tiene ningún sentido que sea tan buena como lo es. Su director, David Mackenzie y el director de foto, Giles Nuttgens, no habían hecho nada excesivamente relevante antes de esta película, nada que al menos indicara que podían jugar al nivel que juegan. Y su guionista, Taylor Sheridan (cuyo debút como director puede o no que aparezca en esta lista más adelante), solo había escrito otra película antes de esta, Sicario, que sí, fue aplaudida, pero es una. Además de esto ¡Chris Pine no está ridículo! ¡Lo hace de puta madre! y sí, Jeff Bridges hace el mismo papel en el que lleva estancado desde que se sacó el carnet de viejo, pero al menos en esta película parece que estaba sobrio cuando iba a rodar sus escenas.

No sé... Comanchería resonó muchísimo conmigo. Y no estoy seguro de si fue por su manera de contar la historia, dura y directa, el concepto cuasi romántico de estos dos bandidos contra el mundo, su climax, la foto o los personajes, o si quizás fue un cúmulo de todo lo de más, pero lo hizo. Y me da mucha rabia que esta es una de esas cintas de las que no hablaremos dentro de diez años, y deberíamos. El exceso de contenido en el que vivimos sumergidos hará que lamentablemente esta película, que pasó sin pena ni gloria tanto por taquilla como por el circuito de premios, se diluya de la mente colectiva. Es la típica película que cuando la ves sabes que dentro de diez años aparecerá en la lista de "Películas de la decada pasada que no has visto y deberías"

La cinta de David Mackenzie es una peli que traslada los tropos del género western a un contexto actual y relevante. Habla de problemas reales de un sector muy amplio de la sociedad, y en un momento histórico como el que vivimos, en donde los guardianes morales de twitter son excesivamente vocales con respecto a las causas perdidas por las que luchan, y en donde alzamos excesivamente cintas como Wonder Woman solo por ser una cinta de acción que pone en el foco a una mujer, o cintas como Get Out por hablar de problemáticas sociales relevantes (y por ser buena también, pero ya me entendéis), me resulta curioso que no prestemos más atención a esta peli. Porque es una peli sobre desencanto social, sobre los problemas del capitalismo extremo y un sistema económico construido para putear siempre al pez pequeño. Sobre la moral y sobre si merece la pena hacer lo correcto cuando por hacerlo lo único que vas a recibir son hostias. Y todos esos temas me parecen tremendamente relevantes.









Séptima entrega de mi lista de mejores películas que he visto por primera vez en 2017. Las críticas del resto las tenéis aquí:

viernes, 15 de diciembre de 2017

Nostalgia bien llevada.


Llevo un par de semanas sin escribir, en parte porque no he tenido tanto tiempo y en parte porque he llegado a esa parte de la lista en la que me cuesta hablar de las películas en cuestión. En el caso de la que me ocupa hoy, Estiu, 1993 (Carla Simón, 2017), es porque no sé bien qué decir más allá de "Es maravillosa, vedla".

El film cuenta como, durante el verano de 1993, Frida, de 6 años, tiene que abandonar su vida en Barcelona y todo lo que ha conocido hasta ese momento para irse a vivir con sus tíos y su prima pequeña al pueblo tras la muerte de sus padres. 

Lo que resulta más fascinante de esta película es la habilidad de Simón para caminar por la línea exacta que separa la nostalgia edulcorada y el melodrama, que es algo que podía haber ocurrido facilmente ya que la película no solo por estar basada en la infancia de la directora, si no también por narrar posiblemente el momento más duro de esta. Lo fácil hubiese sido caer o bien en una mirada excesivamente complaciente del mitoplasta del "Yo fui a EGB" o bien en el melodrama de domingo por la tarde. No es el caso y la película recrea la atmosfera de los veranos en el pueblo con un nivel de honestidad que no soy capaz de tener yo mismo con mis propios recuerdos.

En ese aspecto de veracidad, hay que destacar la increible labor de su jóven protagonista, Laia Artigas, asombrosamente natural para su corta edad, que consigue sostener la película sobre sus hombros como una veterana. Su Frida resulta creible y real, y es gracias a eso que el tono general termina de funcionar. Porque toda la película está contada desde sus ojos, y como los ojos de cualquier niño, son unos ojos que no entienden del todo qué es lo que ocurre y que descubren lo que pasa a base de espiar conversaciones a medias y atar cabos. Por no hablar de que su adaptación a esta nueva realidad en la que le toca vivir es creible y cualquiera puede verse reflejado en ella. No hay que olvidar el trabajo de los dos actores adultos principales, David Verdaguer y Bruna Cusí (ambos merecidamente nominados al Goya), maravillosos en su papel de tíos que tienen que adaptarse también al nuevo statu quo.

En general Estiu, 1993 es una cinta curiosa, diferente y fabulosa que funciona a todos los niveles. Una pequeña gran película maravillosa que todos deberíais ver si tenéis la oportunidad. Ya siento que la crítica sea tan breve, pero es que no sé que más añadir. Id a verla, o buscadla o lo que sea, pero vedla. Cintas así hay pocas y necesitan atención.










Esta es la sexta película en mi lista de "las mejores que he visto por primera vez en 20017", aquí dejo la lista con el resto:

domingo, 26 de noviembre de 2017

Carnívoros


La etapa universitaria es, tradicionalmente, el momento en el que uno/a se conoce a si mismo/a. Especialmente si estudia fuera de casa y lejos del control de las figuras paternas. Es una época de experimentación y autodescubrimiento, de probar cosas nuevas y encontrar quien eres realmente.

Crudo (Julia Ducournau, 2016), cuenta el primer semestre en la facultad de veterinaria de una chica que ha crecido en una familia vegana llamada Justine, de las novatadas a las que la someten los veteranos de la residencia, la relación con su compañero de habitación y su hermana y en general del autodescubrimiento. Claro que lo hace añadiendo un giro gore y salvaje y pasado de vueltas que convierte esta historia de llegada a la madurez en un cuento torcido y una espiral perturbadora que solo se vuelve peor según pasan los minutos, y por eso mola tanto.

No se como clasificar la ópera prima de la directora francesa porque a pesar de que la ficha de IMDb la señale como "terror y drama" no creo que sea ninguna de las dos cosas. Sí, es salvaje y es perturbadora por las imágenes que pasan (y lo jodidamente rara que se pone la historia), pero no diría que es terror. No da miedo ni creo que esté intentando dar miedo. De hecho muchos de los momentos más dramáticos se ven un poco lastrados por esa explicitud de la que hace gala, especialmente el momento del dedo, que es jodido y loco, pero es tan jodido y tan loco que me parece inevitable que te entre un poco la risa.

Garance Marillier y Ella Rumpf hacen un gran papel como las hermanas Justine y Alexia, su relación es muy natural y su rivalidad (al menos hasta que la película se pone rara) resulta muy sincera. Alexia es la mayor y más experimentada mientras que Justine es la hija obediente y responsable que no entiende qué es lo que le está ocurriendo a su hermana. Sí, es una relación un tanto tópica, pero funciona y es lo que mueve la película hasta el final. Pero si hay algo que me parece destacable es la atmósfera que crea Julia Ducournau casi desde el primer minuto. Entre la ambientación (con esa facultad pública europea semi-abandonada), la luz fría, la música y todo se genera una sensación muy perturbante que solo se pone peor según avanza.

Este tipo de cintas son las que más complicadas me resultan a la hora de escribir una crítica sobre ellas, porque me encantó la película, pero no puedo entrar en profundidad a hablar de ella sin entrar a saco en el terreno de los spoilers. Y como Crudo creo que es una película que se va a disfrutar mucho más cuanto menos se sepa de ella, tengo que terminar la entrada aquí.

Ved Crudo, que es muy salvaje y muy divertida. No se que tal os sentará si sois muy animalistas o sois de estomago flojo, pero vedla que mola muchísimo.







Esta es la quinta película en mi lista de "Las mejores películas que he visto este 2017, aquí dejo el resto de críticas:

jueves, 23 de noviembre de 2017

Spring Break Forever.


Mi relación con la obra de Harmony Korine se reduce (o más bien se reducía) a que vi una vez Kids hace como 12 años y no me gustó y vi Gummo hará unos 8 y todavía tengo pesadillas. No es que la segunda me pareciese espantosa, nada más lejos de la realidad, es que aquel retrato crudo, puro y perturbador de la america más profunda tenía momentos que se quedaron grabados en mi retina, como la primera vez que miraste a un gato atropellado o la imágen del cadaver de un pariente en la cama de un hospital. Gummo es como mirar un accidente multiple, a ratos es horrible y sin embargo es imposible apartar la vista.

Spring Breakers, la película que sacó en el año 2013, sigue un poco la línea de su ópera prima, pero trasladando la ambientación. Ya no habla de los deformes, los pobres y los olvidados de américa, ahora habla de los hedonistas y los universitarios y utiliza el contexto del Spring Break (o vacaciones de primavera si lo preferís) para hacer un comentario acerca, o al menos así la interpreté yo, la hipocresía de la gente que vive con el placer como fin último y el hedonismo extremo que se le presupone y del que alardea la generación del instagram. Y es tan maravillosa y tan fantástica que no se ni como empezar a hablar de ella en profundidad.

La cinta de Korine es lo más explicito y hortera que podáis encontrar ahí fuera. Es una oda a la generación de los tronistas y Snooki, la del dubstep para las masas y las drogas bien vistas. La de las mujeres sexualmente liberadas que se objetivizan voluntariamente en las redes sociales y los machitos de gimnasios que dedican la mitad de su día a preocuparse de su aspecto trasnformándose a si mismos en hombres objeto. Es una celebración del nuevo trash, es la moda del trap antes de que el trap se pusiese de moda. Y todo envuelto en muchas de las imágenes más fascinantes y maravillosas que he visto en muchos años. La escena en la que James Franco canta Everytime de Britney Spears posiblemente sea mi cosa favorita que he visto este año.

Pero debajo de todo ese neón, de los oros, de la música machacona, las drogas, las tetas y las armas, hay una historia y un mensaje.

Para hablar de ello hay que mencionar primero la cámara de Korine. Durante la primera mitad de la película, el director californiano no está juzgando nada de lo que pasa en pantalla y por eso puede permitirse ser tan explicito como es. Igual que en Gummo no miraba a los protagonistas con ojos juzgadores ni buscaba en ningún momento la burla, simplemente te mostraba que esa gente existía, aquí no busca hacer ningún juicio de valor acerca de las festividades del Spring Break, simplemente te está mostrando la realidad. Si tu la consideras sexista, machista, moralmente reprochable y en general desagradable, si te sientes incómodo, como un voyeur con sentimiento de culpabilidad y vergüenza, es TÚ problema. Y creo que por eso para mucha gente esta película puede resultar tan contradictoria, porque cuando llega la segunda parte (cuando aparece Alien), es cuando empieza a contar de verdad su historia y exhibe la "moraleja" de su perturbadora fábula. Y ese mensaje lo más probable es que choque directamente con tus ideas personales.

Esta es una película sobre la pureza y la falta de prejuicios. Es una cinta que habla sobre donde ponemos el límite entre lo que nos parece bien y lo que nos parece mal y lo falso e hipócrita que resultan dichos límites. Las cosas se tuercen para las protagonistas cuando el sueño del Spring Break eterno que persiguen choca con sus conceptos personales de realidad. Es ahí cuando surgen los miedos, las dudas, y los personajes pierden. En el fondo Korine no está intentando decir qué está bien o qué está mal, si no que nos está mirando a todos y nos está llamando cobardes, farsantes e hipócritas, nos está llamando vulgares. Comunes. Normales.

En cuanto a las interpretaciones no hay mucho que decir porque tampoco hay mucho en lo que respecta a los personajes. James Franco sale el que mejor parado gracias a que Alien termina resultando una de las cosas más interesantes de la película y en mi opinión Vanessa Hudgens es la que más partido saca a lo poco que le da Korine para trabajar, su Candy se corona como la chica más fascinante y memorable de todas con apenas cinco miradas y muy pocas líneas de diálogo. Selena Gomez tiene el personaje más normal (y aburrido -pero claro, es aburrido a posta) y Rachel Korine y Ashley Benson terminan siendo bastante intercambiables. Pero no importa porque la película no va tanto de ellos si no del viaje y el mensaje, y es una película más movida por su aspecto audiovisual (la música, la cinematografía, la edición etc) que por las actrices o los diálogos.

Spring Breakers es un film tremendo, diferente y fantástico. De calle la peli más memorable que he visto este año.




Esta es la cuarta entrada en mi lista de "mejores películas que he visto por primera vez este año" aquí una lista con el resto:

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Malas decisiones.


Locke (Steven Knight, 2013) es una película curiosa. No es ni por asomo la primera que se ambienta en un solo lugar, ni siquiera estoy seguro de que sea la primera que pasa integramente dentro de un coche, pero siempre que veo una película que se ambienta solo en un escenario y cuya historia es impulsada a través del diálogo y las interpretaciones me resulta curioso, y dentro de esa tendencia, esta película es de las pocas que no se siente como una obra teatral, que es una cosa que les tiende a pasar mucho a este tipo de pelis (cosa que también pasa porque en muchas ocasiones está adaptando una obra teatral). Pero gracias, creo, al modo semi improvisado en el que se rodó la película, el resultado es mucho más veraz y realista. Hasta el punto en el que al final uno se termina sintiendo como si estuviese haciendo BlaBlaCar en el peor día en la vida de este arquitecto más que ver una película.

La historia, como suele ocurrir en este tipo de cintas, es relativamente sencilla; Ivan Locke (Tom Hardy) recibe una llamada que le empuja a hacer un viaje que va a destruir toda su vida. Los noventa escasos minutos que dura la película son el trayecto en tiempo real que emprende el personaje desde su ciudad (no me acuerdo cual era) hasta Londres, y la historia se desarrolla a través de las llamadas que realiza y los diversos personajes con los que habla. No quiero contar nada más porque realmente esta es una de esas películas con las que es mejor entrar lo más a ciegas posible. Es un film que habla sobre qué significa ser una buena persona, sobre responsabilizarse de los errores de cada uno y sobre la fragilidad del statu quo. De como no importa cuanto tiempo dediquemos y lo mucho que trabajemos por hacer las cosas bien, que todo está a un error de derrumbarse, ya sea la estructura de un edificio o nuestra propia vida.

Hardy lleva la película sobre sus hombros en la que es otra marca en su lista de interpretaciones absolutamente brillantes. No sabría si decir que es su mejor papel, pero es una clara competidora por el título. Lo que sí es destacable es que un actor tan físico como él (que da lo mejor de si cuando le dan espacio -vease Bronson o incluso Warrior) funcione tan bien en un papel tan comedido, con un personaje que transmite todo a través de sus expresiones y forma de hablar. Es, para mi, de calle el mejor actor de su generación. El resto están bien, destacando sobre todo a Ruth Wilson y Andrew Scott, que a pesar de verse reducidos a voces en un teléfono consiguen transmitirte perfectamente como son y quienes son sus personajes, pero no viéndoles la cara y teniendo en cuenta que muchos de ellos tienen papeles relativamente pequeños es muy difícil hablar de sus interpretaciones.

Me parece imprescindible comentar el modo en el que rodaron esta película de todos modos. Porque al parecer (no me acuerdo donde lo leí) se rodó en dos noches en las que Tom Hardy estaba haciendo el viaje en coche, mientras el resto de actores y el director estaban en otra sala llamándo a su teléfono. Hardy sabía la historia y sabía sobre qué iban a ir las llamadas que le llegaran, pero no sabía quien iba a responder al teléfono ni cual era el tema del que iban a hablar. Y la verdad, siento que ese planteamiento semi-improvisado de la película es lo que de verdad la hace funcionar tan bien como funciona.

Locke es una película curiosa y perfecta. Otro tour de force de Hardy que funciona a las mil maravillas y resulta fascinante en los escasos 90 minutos que dura.




Esta es la tercera entrega de la lista de las mejores pelis que he visto en 2017. Aquí el resto:

martes, 21 de noviembre de 2017

Retrato de la soledad.


No me gusta usar el término "animación para adultos". Me pasa como con "novela gráfica". Es algo creado para justificar que te gusta un producto que se presupone para niños. Decir; "Yo no leo cómics de superhéroes, perdona, yo leo NOVELAS GRÁFICAS" ayuda a ciertas personas a sentirse más seguras de si mismas y autojustificarse frente a supuestas miradas prejuiciosas. Y con la animación pasa una cosa parecida, si algo te gusta hay que explicar por qué. Ya sea sobreanalizando las series/películas hasta poder decir que son buenas porque "no hablan solo de temas infantiles" (a pesar de que decir eso solo evidencia tus propios prejuicios, ya que crees que hay temas que son para niños y temas que son para adultos -incluso aunque no haya escenas de sexo) o justificando que directamente no son para niños por hacer chistes de negros y judios.

Pero es innegable que hay un porcentaje de películas y series de animación que son puramente "para adultos". Y no tienen tanto que ver con las temáticas que puedan tratar, como con el modo en el que se están contando las historias. A los adultos y a los niños les interesan cosas distintas y responden de forma diferente a distintos estímulos. Sobre todo si el adulto no es un tarado mental, claro. Sin embargo este subgénero de productos genuinamente para mayores, no es tan prolífico como uno podría imaginar, especialmente en el cine. No se si es por un prejuicio de la audiencia que los lleva a que les de vergüenza la mera idea de meterse a un cine a ver una peli de animación o si tiene que ver, y esto es lo más probable, con que el mercado de la animación cinematográfica está absolutamente dominada por las mastodónticas productoras de Hollywood. Pero sea cual sea el caso, es un poco una puta pena.

Y es un poco una pena porque por culpa de esos prejuicios (n)os terminá(mos)is perdiendo películones brutales e incontestables como la que fue de lejos la mejor película de animación de 2015 (sí, por encima de Inside Out, lo siento); ANOMALISA

Anomalisa es una cinta de animación muy extraña que, sin embargo no es complicada ni dificil de entender y va bastante a tiro fijo y es relativamente explicita en sus temáticas. Lo suficiente para que hasta el espectador más tonto entienda que esta historia sobre un escritor de libros de autoayuda en un hotel es en realidad una película acerca de la soledad y la depresión. Su juego es obvio y telegrafiado y no requiere que el espectador rellene los huecos como algunas de estas otras películas inteligentes requieren. No estoy diciéndolo como algo negativo, ojo, agradezco mucho que hagan eso porque no reduce la inteligencia del mensaje ni la efectividad de la cinta para nada. La película nunca es demasiado obvia o evidente, nunca aparece un personaje que literalmenete explica al gran público que es lo que está pasando, simplemente utiliza la narrativa visual de un modo muy directo y claro, sin florituras ni recursos estílisticos raros y de forma obvia. Pero sigue siendo narrativa cinematográfica.

La decisión de hacer esta película con marionetas en lugar de con personas es imprescindible además. Esta es una historia que no funcionaría jamás como algo que no fuera animación. Desde el punto de vista de la historia que se quiere contar y el modo en el que se quiere contar, lo de usar a solo tres actores para todas voces no funcionaría si los personajes fueran de carne y hueso, pero lo de que sean muñecos ya nos da a nivel subconsciente una idea de que, que todos salvo dos estén doblados por una única voz, sea algo comprensible y que no choca, porque en el fondo ya hemos suplido ese choque inicial con el hecho de que son muñecos hablando. La animación, por cierto, es una pasada. En general el stop-motion es complicado de hacer bien, pero hacerlo bien a este nivel de sutileza y que nunca resulte mecánico o artificial es maravilloso, estos personajes de plástico se terminan sintiendo más humanos que los de casi todas las películas que he visto este año.

La película de Charlie Kaufman y Duke Johnson funciona a todos los niveles como ojalá más películas lo hicieran. Su mensaje funciona, su historia funciona, los actores funcionan y las decisiones estéticas son magníficas, además de que es corta y eso siempre se agradece. Así que corred a ver Anomalisa como podáis. Porque es una puta peli tremenda. Una historia muy minimalista que sin embargo funciona a la perfección y deja muchísimo poso.

Como dato curioso decir que esta es la cuarta película/corto en la que veo follar a muñecos. Que por cierto, no es el motivo por el que considero esta como una película de animación para adultos, la considero algo para adultos porque dudo que algún niño se divierta viendo como afecta la crisis de mediana edad a un depresivo escritor de cuarenta años.






Esta es la segunda película de mi lista de "las mejores pelis que he visto este año". No las mejores películas del año, si no las mejores que he visto por primera vez este año. Aquí el resto de la lista:

sábado, 18 de noviembre de 2017

AVENTURA espacial.


Hay una secuencia en Valerian y la ciudad de los mil planetas en la que el personaje titular está desaparecido en la estación espacial en la que se encuentran (la ciudad de los mil planetas del título), y su compañera de aventuras, Laureline (Cara Delevigne) tiene que encontrarlo, así que se alía con tres pterodáctilos que se parecen al mayordomo de Piccolo Daimao en Dragon Ball para ir junto a un pescador humanoide, en su submarino, a la zona sumergida de la estación (porque la ciudad tiene una parte sumergida para las razas acuaticas) a pescar una medusa de la espalda de un especimen macho de una raza de ballenas/dinosaurio gigantes, porque esas medusas tienen poderes mentales y cuando conectan con una persona le pueden mostrar el paradero presente de alguien en quien están pensando... pero solo durante un minuto porque a partir del minuto empiezan a devorar los recuerdos del sujeto conectado a ellas. Nada en esa escena tiene demasiado contexto, los tres pájaros informantes simplemente están ahí, el pescador simplemente está ahí y las ballenas y las medusas simplemente existen, y después de esa escena nadie vuelve a mencionar nada de lo que ha pasado ni ninguno de los personajes vuelven a aparecer (salvo Laureline, claro) en toda la película.

En ningún momento nadie se para a explicar quienes son los pterodactilos informantes, por qué conocen de antes a Valerian y Laureline, quién es el pescador, por qué hay unas ballenas gigantes en una estación espacial o de donde vienen las medusas. Y antes de que tú puedas empezar a formular todas las preguntas que te ha generado esa escena, ya hemos pasado a la siguiente secuencia (que incluye una raza de alienígenas barbáricos pescando con mariposas literalmente a uno de los personajes, una stripper multiforme, un banquete real y una huida tipo Errol Flinn) visualmente interesante y divertidisima. Porque en el fondo, "Valerian y la ciudad de los mil planetas" se siente como la sexta parte de una saga de películas famosas que nunca ocurrieron, y para mi, por más raro que suene, funciona en gran medida precisamente por eso, porque es una ópera espacial loca que decide llevar su contexto hasta las máximas consecuencias.

No puedo evitar compararla con óperas espaciales estadounidenses como "Star Wars" o la más reciente "Guardianes de la galaxia". Y a pesar de que, sobre todo la segunda, estas películas presentan universos interesantes y raros e intentan mostrar todas las rarezas que se pueden presuponer en una cultura alienígena, no siento que ninguna lo haga con la falta de pudor y de complejos con la que lo hace la cinta de Besson, y por eso a pesar de sus fallos (principalmente una historia que da muy igual y un protagonista terriblemente mal escogido) termina funcionando para mi. Porque todo lo que está pasando en pantalla desde el primer minuto me interesa y me atrae, todo el universo que me presentan, en donde literalmente puede pasar cualquier cosa (a los quince minutos tenemos una persecución y un tiroteo en un mercado negro interdimensional en la que posiblemente sea la escena de acción más original que he visto en años) me fascina y es un mundo en el que quiero pasar doce películas más.

Pero, por supuesto, la película tiene muchísimos problemas. De entrada, una historia intrascendente y asquerosamente tópica que choca de frente con la magia y la invención del mundo que la rodea, y que en el fondo es la culpable de que el tercer acto (cuando la película de verdad se centra en la historia) sea tan aburrido y se haga tan largo. Me gusta el mensaje general de la misma, del perdón y el amor y la comprensión entre razas frente a la guerra, pero es que toda la "intriga" (que en ningún momento es tal porque Besson no quiere que lo sea) da igual. A esto hay que sumarle dos protagonsitas que no terminan de cuajar, tanto por estereotipados como por mal escogidos. Cara Delevingne y su Laureline salen algo mejor parados porque, a pesar de lo tópico de su personaje, al menos sí me la creo como la tipa dura y atractiva que se supone que tiene que ser, pero Dane Dehaan simplemente no funciona como Valerian. En su primera escena se nos intenta vender que Valerian es un fucker, un super aventurero espacial, mujeriego y divertido que sin embargo tiene la cara de friki y la voz de Dehaan. Y no es que no entienda lo que estaba intentando hacer Besson aquí, romper con el estereotipo del héroe de acción americano que tiene que ser corpulento, alto, de ojos claros y preferiblemente rubio, es que simple y llanamente Dehaan es una mala elección aquí. Y me encanta Dehaan como actor, de verdad que sí, pero como Valerian es que no funciona casi nunca (cuando más funciona es cuando la película no nos recuerda que este tío se supone que es el mayor "player" de toda la galaxia).

Luego tengo otros pequeños problemas, como Clive Owen (pero es que al pobre no le dan NADA con lo que trabajar y se ve que no está nada cómodo) y Rihanna (que cuando hace de stripper bien, pero como la voz del pulpo azul no te la crees nunca y está al borde de arruinar todas las escenas en la que sale), o el exceso de CGI, pero son cosas más secundarias, sinceramente.

Y el tema es que a pesar de esos evidentes fallos... la película me ha encantado, porque es creativa todo el rato, y porque el ritmo no decae (hasta los últimos veinte minutos). Todo el rato pasan cosas, todo el rato hay imágenes interesantísimas y todo el rato hay aventura. Y a veces eso es todo lo que le pido a una película. Si tuviese que definirla, Valerian y la ciudad de los mil planetas es lo que hubiese pasado si las hermanas Wachowski hubiesen hecho Jupiter Ascending con pelotas. Es como Star Wars hecha por gente con imaginación. Es como Guardianes de la Galaxia sin filtro. Y para mi al menos, funciona muy bien. De mis películas favoritas este año (y no me refiero a "pelis estrenadas este año" si no a "pelis que he visto este año"). Es una pena que se haya pegado la hostia en taquilla, porque, de verdad, ojalá 100 películas más así de visualmente atractivas. Es una aventura espacial en mayúsculas.

De lo que más me arrepiento es de haberme fiado de las críticas y no haber ido a verla en el pantallón más grande que pude encontrar.






Esta es la primera de varias críticas contando las que me han parecido las mejores y más interesantes pelis que he visto este 2017, no necesariamente tienen que ser "películas estrenadas este año", son "películas que he visto por primera vez en estos doce meses". Aquí el resto:

miércoles, 19 de julio de 2017

Crimen Sexual.


Quiero empezar a recomendar más colecciones independientes de cómics americanos. Me gustaría recomendar también algún tebeo Europeo en el proceso, pero, y es una espina que tengo clavada desde hace años, no conozco tanto del cómic europeo como me gustaría. Pero gracias a la piratería he podido leer muchas series independientes nuevas que se están publicando en el país en el que gobierna Donald Trump, y la verdad, esa vertiente está muy a tope desde hace algunos años (algo más de una década apostaría). No solo porque las editoriales dan muchísima más libertad a sus autores que las dos grandes editoriales principales, si no porque, al no limitarse a contar historias de tíos en mallas pegándose con otros tíos en mallas, se les abre la puerta a guionistas y dibujantes que quieren explorar otras cosas.

Hoy, como primera recomendación, quiero hablar de la última colección a la que me he enganchado (después de que me la recomendase mi mejor amigo); Sex Criminals, de Matt Fraction y Chip Zdarsky. Lo que, y ahora llegamos a ello, no dejo de sentir que es algo un poco contradictorio.

Pero antes de hablar de ello, dejad que hable un poco del noveno arte como medio, así en general.

Hay dos cosas por las que el cómic es mi medio favorito para contar historias; La primera es su aspecto tradicionalmente contra-cultural. Incluso cuando los cómics de superhéroes vendían bien, no vendían tanto como el cine o la televisión. Esa tradición de estar fuera del sistema ha permitido siempre (al menos así lo entiendo yo) al cómic estar a la vanguardia en cuanto a temáticas y el planteamiento pseudo-experimental de dichas temáticas. Al menos en lo que respecta a un medio que, además de texto, requiere imágenes. 

El otro factor, y que es el que hace que para mi funcione más que el cine o la T.V, es que el cómic es un medio en el que el presupuesto no es importante. Que inviertas mucho en un cómic no lo hace mejor o peor, porque el cómic no necesita presupuesto, necesita talento. Si te vas a la vertiente más contra-cultural cinematográfica, la que estaba alejada de los grandes estudios y de más, se nota. Los productos surgidos ahí son cutres porque no había dinero para hacer las cosas bien. Y sí, hay muchísima gente que encuentra satisfacción y gusto precisamente en esa cutrez claro, pero el resultado es el que es. En el cómic una historia marciana sin casi lectores puede lucir igual de bien que el número que más vende si el talento está ahí. No dependes de actores, directores de foto o efectos especiales para que tu historia luzca. Y es el único medio (el único que cuenta cosas a través de imágenes y diálogo) que siento que permite eso.

¿Por qué explico estas cosas cuando son cosas bastante obvias?

Porque Sex Criminals es la clase de obra que no podría existir como existe y lucir como luce de no ser un cómic.

La historia sigue a una pareja, Suzie y Jon, que comparten un don muy particular, cuando se corren, detienen el tiempo. Literalmente. Como ambos son un par de millenials (25 y 28 años respectivamente) en una situación no particularmente simpática con ellos (él atrapado en un trabajo sin futuro y ella intentando salvar una biblioteca pública) deciden usar sus dones para robar bancos. Y bueno, luego la trama se vuelve más loca y más marciana según pasan los números, pero tampoco se trata de contaros todo.

Ya de base esa premisa no permitiría nunca que apareciese en televisión (a no ser que se suavizase un poco) o en cine, al menos no la clase de televisión y cine con presupuesto que hiciese que las cosas no luciesen cutres. Pero no es solo por eso que digo que esto no podría existir fuera del mundo del noveno arte, el tema es que desde los primeros números Fraction y Zdarksy se dedican a romper la cuarta pared constantemente y a experimentar muchísimo con los límites narrativos de los que disponen. En el tercer número, por ejemplo, aparece un número musical, pero como no consiguieron (o eso dicen) los derechos para la canción en cuestión, los diálogos del número musical (donde aparecería la letra) son sustituidos por unos textos de apoyo en donde el guionista explica lo que ha pasado y por qué, aunque les molaría mazo poder poner el número tal cual, no pueden. En uno de los últimos, justo antes de una de las conversaciones más importantes de todas, autor y dibujante interrumpen para explicar que no se les ha ocurrido una idea visualmente interesante para contar esa escena, así que explican que es lo que iba a pasar y ya.

Sex Criminals  es raro, experimental, meta y graciosísimo. Pero por encima de todas esas cosas, es una de las historias sobre sexo y amor más honestas y sinceras que he leído. La pareja que dirige la trama tiene una relación muy real y de este siglo. Con problemas y soluciones normales. Y el trato que hace el tebeo del sexo, es un trato sin tapujos ni medias tintas, va a saco, porque, y de nuevo, esto es gracias a pertenecer al medio al que pertenece, puede permitirse ir a saco. Nadie va a ir donde Matt Fraction a decirle "tío, de este tipo de cosas no podemos hablar" o "esto no lo podemos enseñar". Porque a pesar de estar publicado en Image (que es la tercera editorial grande de EEUU), sigue siendo independiente y contra-cultural.

Guión y dibujo funcionan con una sinergia perfecta, que es lo que pasa casi siempre en las buenas obras. Fraction es un veterano ya del medio que se ha ido labrando una merecida fama gracias a sus etapa en El inmortal Puño de Hierro y Ojo de Halcón (de está última hablé hace años aquí) y Zdarsky, aunque para mi era un desconocido, está empezando a sonar bastante gracias a este cómic, su etapa en el reboot de Howard el Pato, y la colección de Jughead que ha hecho para Archie Comics. Cuando un equipo creativo funciona se hace magia, y estos dos consiguen exactamente eso.

Resumiendo; Sex Criminals es una de esas obras que me recuerdan por qué amo los cómics por encima de todo. Es la clase de obra que me gustaría ser lo suficientemente inteligente para escribir, o que me gustaría dibujar si se me diese la oportunidad. Un tebeo cuya existencia solo es comprensible en el medio en el que se mueve, que es fresca, nueva y genial. Algo que me gustaría recomendar a todos aquellos lectores de cómics que aún no la estáis leyendo, pero también a los que no os hayáis leído nunca un tebeo. Porque, ok, quizás no sea la obra más accesible (es bastante experimental, ya aviso, no lo más experimental del mundo, pero tampoco sigue una narrativa tradicional), si no porque si tenéis la mente un poco abierta, es algo de lo que podréis disfrutar muchísimo.





Acabo de mirar y el primer tomo, subtitulado en España "Un truco sucio" ya está a la venta. 136 páginas por 16€, un ofertón, vamos (yo desde luego en cuanto vuelva al país lo voy a comprar). Además publica Astiberri. A mi me gustan las ediciones de Astiberri. Así que nada, corred a la tienda, que cuesta lo mismo que una entrada en una discoteca o dos cubatas una noche de fiesta, y dura más y merece mucho más la pena.

martes, 21 de marzo de 2017

El noveno arte.



Otro de los cómics que compré en Navidad, que tenía pendiente desde hacía años, fue Píldoras Azules. No sé por qué quería comprar ese cómic, porque la verdad, nadie me lo había recomendado jamás, pero la sinopsis y la portada me parecían interesantes, y el hecho de ser una historia autobiográfica y eso llamaban mi atención supongo. El caso es que lo compré.

Y Píldoras Azules es el motivo por el que amo los cómics.

Para los que no conozcáis la obra de Frederik Peeters, narra la relación entre el autor y Cati, una chica seropositiva con un hijo con la misma enfermedad. Y a pesar de lo pesada que suene la premisa, jamás cae en el melodramatismo barato o en la tragedia. Es una historia muy humana sobre gente que empieza una relación en una situación que no es la ideal. A través de los ojos del autor descubrimos como es, en realidad, la vida de una seropositiva, y según él va conviviendo con esta nueva realidad, el lector va aprendiendo lo mismo que a Frederik le tocó aprender. Qué significa en realidad el SIDA y como afecta a la vida de quienes lo padecen.

Peeters, que es un narrador excepcional, cuenta la historia de un modo que solo el medio en el que está contada permite. Explota el recurso de la imagen, jugando en algunos momentos con la fantasía, de un modo que el cine no le permitiría contar, y expresa, a través de sus expresivos personajes, emociones de un modo que la narración de una novela no conseguiría. 

Es una imperdible genialidad, una pequeña gran historia real, tremendamente humana y cercana.

No puedo escribir mucho más acerca de ella porque tampoco sé que más decir. Y no se me ocurren muchos más sinónimos para "genialidad". En definitiva, Píldoras Azules es uno de esos cómics que hacen que podamos llamar a este medio el noveno arte.

El anti-hype

Poster de Phil Noto


No pude ir en Navidad a ver Rogue One. Tampoco es que hiciera ningún esfuerzo, en parte por las críticas, que sin llegar a ser malas, no fueron tampoco entusiastas. La opinión general fue que la película "estaba bien" pero poco más, así que tampoco sentí la necesidad de hacer ningún esfuerzo por ir al cine a verla.

Hace un par de días ya sí pude verla. Y... es curioso el tema de las expectativas.

Esas críticas poco entusiastas habían provocado cierta pereza y desdén en mi, y cuando me senté a verla no esperaba gran cosa. Y siento que esa falta de expectativas es lo que ha hecho que me guste tanto. Porque no es una película perfecta, es una película tremendamente fallida en ciertos aspectos (ahora llegamos a eso) y sin embargo, tiene suficientes elementos geniales para que esos "fallos" se le perdonen. O al menos para que a mi me den exactamente igual.

Pero empecemos por el principio;

Rogue One nace como parte del plan maestro de Disney por dominar la cultura pop moderna. Cuando la compañía del ratón adquirió LucasFilms y con ello los derechos de la franquicia La Guerra de Las Galaxias, no solo decidieron que había llegado el momento de empezar una nueva trilogía ambientada en la galaxia muy muy lejana, si no que podían explotar ese universo algo más. Valiéndose del éxito que su monstruo multifranquicia marvelita les había dado, en Disney decidieron que no solo producirían los episodios VII, VIII y IX, si no que en los años en los que no hubiese una entrega numerada de la creación de George Lucas, lanzarían películas individuales a modo de "notas al pie de página" ambientadas en ese universo.

No es la primera vez que alguien intenta expandir este tema. Hay un montón de novelas, cómics, videojuegos e incluso series de televisión que ya lo habían hecho anteriormente (lo que, antes de que Disney decidiese que nada era canon, se conocía como Star Wars Expanded Universe), pero nunca nadie lo había intentado a esta escala. Lucas podía producir series para televisión, pero el cine estaba reservado exclusivamente para las entregas numeradas. Rogue One, nace con la idea de romper eso, de demostrar que una película de nicho como esta (que cuenta una historia ajena a la de la familia Skywalker -más o menos) puede interesar al gran público. Y viendo como sobrepasó la barrera de los mil millones... parece que la jugada les salió bien.

La cinta, que podría interpretarse como una suerte de "episodio 3.5" sigue al pequeño grupo de rebeldes que, como ya se estableció en la primera película, dieron sus vidas por robar los planos de la estrella de la muerte. No se sabía mucho de esta historia más allá de eso. Y si hacía falta contar esta historia es una discusión irrelevante llegados a este punto, porque la película existe, la historia ya está contada, así que lo mejor que podemos hacer es hablar de si está bien o mal contada. Y en ese sentido... hay mucho de lo que hablar.

Como película, la tercera cinta de Gareth Edwards supone el primer acercamiento cinematográfico al aspecto bélico de la saga. La GUERRA de La Guerra de las Galaxias nunca se había contado tan de cerca. Y sí, esta cinta agradecería estar producida por una compañía que no orientase todos sus productos a la búsqueda de complacer al mayor número de gente posible, pero teniendo en cuenta las limitaciones a las que se ven forzados... resulta bastante exitosa. Como película bélica siento que funciona bastante bien. Da buena cuenta de los horrores de la guerra, y presenta el conflicto de un modo más gris que lo visto hasta ahora. Los idealizados rebeldes de la trilogía original no eran unos santurrones, eran unos milicianos a los que no les temblaba la mano a la hora de matar a sangre fría o que no tenían demasiado problema en comenzar una escaramuza en medio de una ciudad, sin tener en cuenta los posibles daños colaterales (la niña llorando en medio del campo de batalla del mercado quizás sea el momento más "humano" del conflicto en 8 películas). Esta es una historia sobre soldados y Edwards lo sabe y decide centrarse tanto en la infantería como en las naves. La batalla final es, a pesar de su duración, tremenda. Quizás la mejor que hemos visto hasta el momento.

A nivel argumental es, sin embargo, donde empiezan los problemas. El primer acto de la película sucede de forma tremendamente confusa, haciendo saltar la historia de planeta en planeta, presentando de pasada demasiados elementos para que pueda ser seguida correctamente. Aún así, la escena que abre la película es, como fan de la saga que soy, una de mis favoritas. Porque nunca habíamos visto el universo creado por George Lucas desde ese punto de vista, el del imperio. En el fondo, Mads Mikkelsen, por más descontento que pueda estar, es un imperial (lo demuestran detalles como que su hija juegue con muñecos de Stormtroopers) y eso es "nuevo". Y me encanta. Pero es una escena, claro. Y ese creo que es el problema de como se desarrolla la historia, que hasta que el equipo (salvo el piloto) se reúne... es una sucesión de escenas, no una historia coherente. Los primeros... no sé, 15 o 20 minutos son una sucesión de prólogos; Cuando Jyn pierde a sus padres, cuando Cassian se entera de la existencia de la estrella de la muerte, cuando a Jyn la rescatan... la película empieza tres o cuatro veces, como si tuviese miedo.

Y cuando por fin arranca y se pone en marcha mejora, sí, pero no para. No sabemos mucho más de estos personajes más allá de uno o dos rasgos de personalidad y lo que hicieron. No se profundiza en ellos o sus motivaciones. Y aunque soy de los que piensa que no siempre es necesario esto en un blockbuster, creo que en personajes como Cassian se agradecería que la película se detuviese un momento. Porque el personaje de Diego Luna termina actuando un poco porque sí en todas las situaciones. Hace las cosas bajo la única lógica de "es lo que la historia necesita", y aunque es más destacable en el personaje de Luna, en el fondo es un problema que traen todos consigo.

Mi otro gran problema en cuanto a la historia es con el clímax. Pero tampoco quiero decir que sea algo "malo" (porque no es necesariamente algo malo, la escena de lucha mola bastante) si no con como casa este final con la idea que tenía preconcebida en la cabeza. En el fondo siempre me había imaginado el robo de los planos de la Estrella de la Muerte como algo más pequeño. Más cercano a un robo o a una operación de espionaje que al pitote que se termina montando en esta película. Pero ya digo... no quiero hablar de "problema" como tal, si no de una cosa que a mi particularmente no me gustó.

En lo respectivo a personajes e interpretaciones no hay mucho que contar. Los seis protagonistas apenas están definidos (y no hace falta que lo estén tampoco) y responden más a clichés predeterminados de otras películas fantásticas que otra cosa. Y sus interpretaciones varían en calidad, siendo Luna el que peor está, en un personaje en el que no parece sentirse cómodo en ningún momento. Felicity Jones y Alan Tudyk son los que mejor parados salen, la primera por tener el personaje más definido de todos y tener más material para trabajar que el resto, y el segundo porque es un maestro del doblaje y es capaz de dotar de carisma a una puñetera piedra. Donnie Yen y Wen Jiang son los más desaprovechados, con unos personajes que casi merecen un spin off para ellos solos. En cuanto a secundarios, Mikkelsen está genial, como siempre y Forest Whitaker se lo está pasando tan bien que termina definiendo perfectamente a un personaje en dos putas escenas. Por su parte el villano Ben Mendelsohn resulta funcional. Ni muy destacable ni muy olvidable.

Por lo general mi mayor problema con la película es que me parece desaprovechada. Me resulta interesante todo, y me gustaría saber más. Y siento que funcionaría mejor como miniserie de seis episodios que otra cosa. Me encantaría saber más de todos los personajes, y me encantaría ver una exploración más detallada de muchos conceptos que plantea esta película (como la perspectiva imperial, como la alianza rebelde no eran unos santos, los horrores de la guerra etc). No quiero decir con esto que me haya parecido mala, me ha parecido una cinta bastante competente, y me ha gustado bastante más de lo que esperaba, pero me resulta tan atractivo este universo que me encantaría saber más acerca de ello.

En general, este primer acercamiento de Disney al universo expandido me parece que funciona bien. Me da miedo lo que vaya a pasar ahora (¿De verdad necesitamos una película de Star Wars al año?) pero ya nos preocuparemos de eso cuando pase. Rogue One está bastante bien. No es perfecta, pero cumple bien, al menos desde mi punto de vista.








He decidido no hablar de los cameos porque los cameos en esta película son el sida. Son, de lejos, lo puto peor de la película. El momento en el que te rompen la ilusión creada en la escena anterior (porque son básicamente los personajes mirando a cámara y guiñándote un ojo). Todos son basura. Todos sobran. Y si no hablo de ellos es porque es mejor que nos olvidemos que existieron.