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domingo, 31 de diciembre de 2017

Contra la Pared


Se me ha ido la olla y ahora ya no me quedan días (pero sí cinco películas que cubrir), así que terminaré mi lista de "Pelis favoritas que he visto en 2017" en Enero al final. Pero bueno, siempre pasa, empiezo fuerte, con ganas (este año reforzadas por el hecho de que practicamente llevaba medio año sin escribir realmente nada) y a la mitad me encuentro con la lista de pelis que me han encantado pero sobre las que no tengo tanto que decir, bien porque A) No van realmente de nada (como pasó con la anterior) y lo que mola es más la experiencia de verlas que el hecho de lo que está en pantalla, B) Son películas que me encantaron pero que cubren temas demasiado trascendentes o son unas muestras de cinematografía tan acojonantes que me siento superado por el tema. En este caso es un poco una combinación de las dos y es que hoy toca hablar de la que quizás sea mi peli favorita de 2016: Comanchería (David Mackenzie, 2016).

La cinta, que a ratos bebe demasiado de películas de los Cohen como No es país para viejos, es un western moderno sobre dos hermanos en la ruina que optan por una vida criminal para salvar la granja de su madre antes de que se la quite el banco, mientras un ranger de texas a punto de retirarse les sigue los talones. Sin embargo la cinta aprovecha la premisa para dar un retrato completamente pesimista de la américa profunda post-crisis económica. Y es que no está siendo un buen siglo para Estados Unidos, el desencanto del sueño americano que vino tras la pérdida de la industria, solo se ha visto reforzado por una guerra eterna e inganable por el petroleo contra el terrorismo en oriente medio y una crisis económica mundial que se originó en suelo americano y que nos ha dejado a todos temblando. Los dos hermanos protagonistas, un irreconocible Chris Pine y un absolutamente brillante (para mi de las tres mejores actuaciones del año pasado) Ben Foster, surgen como dos puntos relativamente opuestos. Pine es un padre de familia divorciado al que la vida solo le ha dado palos y que se mete en la delincuencia por motivos nobles mientras que Foster es un puto loco que ve la américa moderna no tan alejada del salvajo oeste de las películas.

Más allá de eso la película resulta tremendamente efectiva. Va al grano, tanto en sus temas como su historia. Es cruda y directa y no se anda con chorradas. Y para mi es tremendamente satisfacotoria precisamente por eso. Es cine en estado puro. Sin tonterías. Y lo curioso es... que no tiene ningún sentido que sea tan buena como lo es. Su director, David Mackenzie y el director de foto, Giles Nuttgens, no habían hecho nada excesivamente relevante antes de esta película, nada que al menos indicara que podían jugar al nivel que juegan. Y su guionista, Taylor Sheridan (cuyo debút como director puede o no que aparezca en esta lista más adelante), solo había escrito otra película antes de esta, Sicario, que sí, fue aplaudida, pero es una. Además de esto ¡Chris Pine no está ridículo! ¡Lo hace de puta madre! y sí, Jeff Bridges hace el mismo papel en el que lleva estancado desde que se sacó el carnet de viejo, pero al menos en esta película parece que estaba sobrio cuando iba a rodar sus escenas.

No sé... Comanchería resonó muchísimo conmigo. Y no estoy seguro de si fue por su manera de contar la historia, dura y directa, el concepto cuasi romántico de estos dos bandidos contra el mundo, su climax, la foto o los personajes, o si quizás fue un cúmulo de todo lo de más, pero lo hizo. Y me da mucha rabia que esta es una de esas cintas de las que no hablaremos dentro de diez años, y deberíamos. El exceso de contenido en el que vivimos sumergidos hará que lamentablemente esta película, que pasó sin pena ni gloria tanto por taquilla como por el circuito de premios, se diluya de la mente colectiva. Es la típica película que cuando la ves sabes que dentro de diez años aparecerá en la lista de "Películas de la decada pasada que no has visto y deberías"

La cinta de David Mackenzie es una peli que traslada los tropos del género western a un contexto actual y relevante. Habla de problemas reales de un sector muy amplio de la sociedad, y en un momento histórico como el que vivimos, en donde los guardianes morales de twitter son excesivamente vocales con respecto a las causas perdidas por las que luchan, y en donde alzamos excesivamente cintas como Wonder Woman solo por ser una cinta de acción que pone en el foco a una mujer, o cintas como Get Out por hablar de problemáticas sociales relevantes (y por ser buena también, pero ya me entendéis), me resulta curioso que no prestemos más atención a esta peli. Porque es una peli sobre desencanto social, sobre los problemas del capitalismo extremo y un sistema económico construido para putear siempre al pez pequeño. Sobre la moral y sobre si merece la pena hacer lo correcto cuando por hacerlo lo único que vas a recibir son hostias. Y todos esos temas me parecen tremendamente relevantes.









Séptima entrega de mi lista de mejores películas que he visto por primera vez en 2017. Las críticas del resto las tenéis aquí:

domingo, 26 de noviembre de 2017

Carnívoros


La etapa universitaria es, tradicionalmente, el momento en el que uno/a se conoce a si mismo/a. Especialmente si estudia fuera de casa y lejos del control de las figuras paternas. Es una época de experimentación y autodescubrimiento, de probar cosas nuevas y encontrar quien eres realmente.

Crudo (Julia Ducournau, 2016), cuenta el primer semestre en la facultad de veterinaria de una chica que ha crecido en una familia vegana llamada Justine, de las novatadas a las que la someten los veteranos de la residencia, la relación con su compañero de habitación y su hermana y en general del autodescubrimiento. Claro que lo hace añadiendo un giro gore y salvaje y pasado de vueltas que convierte esta historia de llegada a la madurez en un cuento torcido y una espiral perturbadora que solo se vuelve peor según pasan los minutos, y por eso mola tanto.

No se como clasificar la ópera prima de la directora francesa porque a pesar de que la ficha de IMDb la señale como "terror y drama" no creo que sea ninguna de las dos cosas. Sí, es salvaje y es perturbadora por las imágenes que pasan (y lo jodidamente rara que se pone la historia), pero no diría que es terror. No da miedo ni creo que esté intentando dar miedo. De hecho muchos de los momentos más dramáticos se ven un poco lastrados por esa explicitud de la que hace gala, especialmente el momento del dedo, que es jodido y loco, pero es tan jodido y tan loco que me parece inevitable que te entre un poco la risa.

Garance Marillier y Ella Rumpf hacen un gran papel como las hermanas Justine y Alexia, su relación es muy natural y su rivalidad (al menos hasta que la película se pone rara) resulta muy sincera. Alexia es la mayor y más experimentada mientras que Justine es la hija obediente y responsable que no entiende qué es lo que le está ocurriendo a su hermana. Sí, es una relación un tanto tópica, pero funciona y es lo que mueve la película hasta el final. Pero si hay algo que me parece destacable es la atmósfera que crea Julia Ducournau casi desde el primer minuto. Entre la ambientación (con esa facultad pública europea semi-abandonada), la luz fría, la música y todo se genera una sensación muy perturbante que solo se pone peor según avanza.

Este tipo de cintas son las que más complicadas me resultan a la hora de escribir una crítica sobre ellas, porque me encantó la película, pero no puedo entrar en profundidad a hablar de ella sin entrar a saco en el terreno de los spoilers. Y como Crudo creo que es una película que se va a disfrutar mucho más cuanto menos se sepa de ella, tengo que terminar la entrada aquí.

Ved Crudo, que es muy salvaje y muy divertida. No se que tal os sentará si sois muy animalistas o sois de estomago flojo, pero vedla que mola muchísimo.







Esta es la quinta película en mi lista de "Las mejores películas que he visto este 2017, aquí dejo el resto de críticas:

miércoles, 19 de julio de 2017

Crimen Sexual.


Quiero empezar a recomendar más colecciones independientes de cómics americanos. Me gustaría recomendar también algún tebeo Europeo en el proceso, pero, y es una espina que tengo clavada desde hace años, no conozco tanto del cómic europeo como me gustaría. Pero gracias a la piratería he podido leer muchas series independientes nuevas que se están publicando en el país en el que gobierna Donald Trump, y la verdad, esa vertiente está muy a tope desde hace algunos años (algo más de una década apostaría). No solo porque las editoriales dan muchísima más libertad a sus autores que las dos grandes editoriales principales, si no porque, al no limitarse a contar historias de tíos en mallas pegándose con otros tíos en mallas, se les abre la puerta a guionistas y dibujantes que quieren explorar otras cosas.

Hoy, como primera recomendación, quiero hablar de la última colección a la que me he enganchado (después de que me la recomendase mi mejor amigo); Sex Criminals, de Matt Fraction y Chip Zdarsky. Lo que, y ahora llegamos a ello, no dejo de sentir que es algo un poco contradictorio.

Pero antes de hablar de ello, dejad que hable un poco del noveno arte como medio, así en general.

Hay dos cosas por las que el cómic es mi medio favorito para contar historias; La primera es su aspecto tradicionalmente contra-cultural. Incluso cuando los cómics de superhéroes vendían bien, no vendían tanto como el cine o la televisión. Esa tradición de estar fuera del sistema ha permitido siempre (al menos así lo entiendo yo) al cómic estar a la vanguardia en cuanto a temáticas y el planteamiento pseudo-experimental de dichas temáticas. Al menos en lo que respecta a un medio que, además de texto, requiere imágenes. 

El otro factor, y que es el que hace que para mi funcione más que el cine o la T.V, es que el cómic es un medio en el que el presupuesto no es importante. Que inviertas mucho en un cómic no lo hace mejor o peor, porque el cómic no necesita presupuesto, necesita talento. Si te vas a la vertiente más contra-cultural cinematográfica, la que estaba alejada de los grandes estudios y de más, se nota. Los productos surgidos ahí son cutres porque no había dinero para hacer las cosas bien. Y sí, hay muchísima gente que encuentra satisfacción y gusto precisamente en esa cutrez claro, pero el resultado es el que es. En el cómic una historia marciana sin casi lectores puede lucir igual de bien que el número que más vende si el talento está ahí. No dependes de actores, directores de foto o efectos especiales para que tu historia luzca. Y es el único medio (el único que cuenta cosas a través de imágenes y diálogo) que siento que permite eso.

¿Por qué explico estas cosas cuando son cosas bastante obvias?

Porque Sex Criminals es la clase de obra que no podría existir como existe y lucir como luce de no ser un cómic.

La historia sigue a una pareja, Suzie y Jon, que comparten un don muy particular, cuando se corren, detienen el tiempo. Literalmente. Como ambos son un par de millenials (25 y 28 años respectivamente) en una situación no particularmente simpática con ellos (él atrapado en un trabajo sin futuro y ella intentando salvar una biblioteca pública) deciden usar sus dones para robar bancos. Y bueno, luego la trama se vuelve más loca y más marciana según pasan los números, pero tampoco se trata de contaros todo.

Ya de base esa premisa no permitiría nunca que apareciese en televisión (a no ser que se suavizase un poco) o en cine, al menos no la clase de televisión y cine con presupuesto que hiciese que las cosas no luciesen cutres. Pero no es solo por eso que digo que esto no podría existir fuera del mundo del noveno arte, el tema es que desde los primeros números Fraction y Zdarksy se dedican a romper la cuarta pared constantemente y a experimentar muchísimo con los límites narrativos de los que disponen. En el tercer número, por ejemplo, aparece un número musical, pero como no consiguieron (o eso dicen) los derechos para la canción en cuestión, los diálogos del número musical (donde aparecería la letra) son sustituidos por unos textos de apoyo en donde el guionista explica lo que ha pasado y por qué, aunque les molaría mazo poder poner el número tal cual, no pueden. En uno de los últimos, justo antes de una de las conversaciones más importantes de todas, autor y dibujante interrumpen para explicar que no se les ha ocurrido una idea visualmente interesante para contar esa escena, así que explican que es lo que iba a pasar y ya.

Sex Criminals  es raro, experimental, meta y graciosísimo. Pero por encima de todas esas cosas, es una de las historias sobre sexo y amor más honestas y sinceras que he leído. La pareja que dirige la trama tiene una relación muy real y de este siglo. Con problemas y soluciones normales. Y el trato que hace el tebeo del sexo, es un trato sin tapujos ni medias tintas, va a saco, porque, y de nuevo, esto es gracias a pertenecer al medio al que pertenece, puede permitirse ir a saco. Nadie va a ir donde Matt Fraction a decirle "tío, de este tipo de cosas no podemos hablar" o "esto no lo podemos enseñar". Porque a pesar de estar publicado en Image (que es la tercera editorial grande de EEUU), sigue siendo independiente y contra-cultural.

Guión y dibujo funcionan con una sinergia perfecta, que es lo que pasa casi siempre en las buenas obras. Fraction es un veterano ya del medio que se ha ido labrando una merecida fama gracias a sus etapa en El inmortal Puño de Hierro y Ojo de Halcón (de está última hablé hace años aquí) y Zdarsky, aunque para mi era un desconocido, está empezando a sonar bastante gracias a este cómic, su etapa en el reboot de Howard el Pato, y la colección de Jughead que ha hecho para Archie Comics. Cuando un equipo creativo funciona se hace magia, y estos dos consiguen exactamente eso.

Resumiendo; Sex Criminals es una de esas obras que me recuerdan por qué amo los cómics por encima de todo. Es la clase de obra que me gustaría ser lo suficientemente inteligente para escribir, o que me gustaría dibujar si se me diese la oportunidad. Un tebeo cuya existencia solo es comprensible en el medio en el que se mueve, que es fresca, nueva y genial. Algo que me gustaría recomendar a todos aquellos lectores de cómics que aún no la estáis leyendo, pero también a los que no os hayáis leído nunca un tebeo. Porque, ok, quizás no sea la obra más accesible (es bastante experimental, ya aviso, no lo más experimental del mundo, pero tampoco sigue una narrativa tradicional), si no porque si tenéis la mente un poco abierta, es algo de lo que podréis disfrutar muchísimo.





Acabo de mirar y el primer tomo, subtitulado en España "Un truco sucio" ya está a la venta. 136 páginas por 16€, un ofertón, vamos (yo desde luego en cuanto vuelva al país lo voy a comprar). Además publica Astiberri. A mi me gustan las ediciones de Astiberri. Así que nada, corred a la tienda, que cuesta lo mismo que una entrada en una discoteca o dos cubatas una noche de fiesta, y dura más y merece mucho más la pena.

martes, 21 de marzo de 2017

El anti-hype

Poster de Phil Noto


No pude ir en Navidad a ver Rogue One. Tampoco es que hiciera ningún esfuerzo, en parte por las críticas, que sin llegar a ser malas, no fueron tampoco entusiastas. La opinión general fue que la película "estaba bien" pero poco más, así que tampoco sentí la necesidad de hacer ningún esfuerzo por ir al cine a verla.

Hace un par de días ya sí pude verla. Y... es curioso el tema de las expectativas.

Esas críticas poco entusiastas habían provocado cierta pereza y desdén en mi, y cuando me senté a verla no esperaba gran cosa. Y siento que esa falta de expectativas es lo que ha hecho que me guste tanto. Porque no es una película perfecta, es una película tremendamente fallida en ciertos aspectos (ahora llegamos a eso) y sin embargo, tiene suficientes elementos geniales para que esos "fallos" se le perdonen. O al menos para que a mi me den exactamente igual.

Pero empecemos por el principio;

Rogue One nace como parte del plan maestro de Disney por dominar la cultura pop moderna. Cuando la compañía del ratón adquirió LucasFilms y con ello los derechos de la franquicia La Guerra de Las Galaxias, no solo decidieron que había llegado el momento de empezar una nueva trilogía ambientada en la galaxia muy muy lejana, si no que podían explotar ese universo algo más. Valiéndose del éxito que su monstruo multifranquicia marvelita les había dado, en Disney decidieron que no solo producirían los episodios VII, VIII y IX, si no que en los años en los que no hubiese una entrega numerada de la creación de George Lucas, lanzarían películas individuales a modo de "notas al pie de página" ambientadas en ese universo.

No es la primera vez que alguien intenta expandir este tema. Hay un montón de novelas, cómics, videojuegos e incluso series de televisión que ya lo habían hecho anteriormente (lo que, antes de que Disney decidiese que nada era canon, se conocía como Star Wars Expanded Universe), pero nunca nadie lo había intentado a esta escala. Lucas podía producir series para televisión, pero el cine estaba reservado exclusivamente para las entregas numeradas. Rogue One, nace con la idea de romper eso, de demostrar que una película de nicho como esta (que cuenta una historia ajena a la de la familia Skywalker -más o menos) puede interesar al gran público. Y viendo como sobrepasó la barrera de los mil millones... parece que la jugada les salió bien.

La cinta, que podría interpretarse como una suerte de "episodio 3.5" sigue al pequeño grupo de rebeldes que, como ya se estableció en la primera película, dieron sus vidas por robar los planos de la estrella de la muerte. No se sabía mucho de esta historia más allá de eso. Y si hacía falta contar esta historia es una discusión irrelevante llegados a este punto, porque la película existe, la historia ya está contada, así que lo mejor que podemos hacer es hablar de si está bien o mal contada. Y en ese sentido... hay mucho de lo que hablar.

Como película, la tercera cinta de Gareth Edwards supone el primer acercamiento cinematográfico al aspecto bélico de la saga. La GUERRA de La Guerra de las Galaxias nunca se había contado tan de cerca. Y sí, esta cinta agradecería estar producida por una compañía que no orientase todos sus productos a la búsqueda de complacer al mayor número de gente posible, pero teniendo en cuenta las limitaciones a las que se ven forzados... resulta bastante exitosa. Como película bélica siento que funciona bastante bien. Da buena cuenta de los horrores de la guerra, y presenta el conflicto de un modo más gris que lo visto hasta ahora. Los idealizados rebeldes de la trilogía original no eran unos santurrones, eran unos milicianos a los que no les temblaba la mano a la hora de matar a sangre fría o que no tenían demasiado problema en comenzar una escaramuza en medio de una ciudad, sin tener en cuenta los posibles daños colaterales (la niña llorando en medio del campo de batalla del mercado quizás sea el momento más "humano" del conflicto en 8 películas). Esta es una historia sobre soldados y Edwards lo sabe y decide centrarse tanto en la infantería como en las naves. La batalla final es, a pesar de su duración, tremenda. Quizás la mejor que hemos visto hasta el momento.

A nivel argumental es, sin embargo, donde empiezan los problemas. El primer acto de la película sucede de forma tremendamente confusa, haciendo saltar la historia de planeta en planeta, presentando de pasada demasiados elementos para que pueda ser seguida correctamente. Aún así, la escena que abre la película es, como fan de la saga que soy, una de mis favoritas. Porque nunca habíamos visto el universo creado por George Lucas desde ese punto de vista, el del imperio. En el fondo, Mads Mikkelsen, por más descontento que pueda estar, es un imperial (lo demuestran detalles como que su hija juegue con muñecos de Stormtroopers) y eso es "nuevo". Y me encanta. Pero es una escena, claro. Y ese creo que es el problema de como se desarrolla la historia, que hasta que el equipo (salvo el piloto) se reúne... es una sucesión de escenas, no una historia coherente. Los primeros... no sé, 15 o 20 minutos son una sucesión de prólogos; Cuando Jyn pierde a sus padres, cuando Cassian se entera de la existencia de la estrella de la muerte, cuando a Jyn la rescatan... la película empieza tres o cuatro veces, como si tuviese miedo.

Y cuando por fin arranca y se pone en marcha mejora, sí, pero no para. No sabemos mucho más de estos personajes más allá de uno o dos rasgos de personalidad y lo que hicieron. No se profundiza en ellos o sus motivaciones. Y aunque soy de los que piensa que no siempre es necesario esto en un blockbuster, creo que en personajes como Cassian se agradecería que la película se detuviese un momento. Porque el personaje de Diego Luna termina actuando un poco porque sí en todas las situaciones. Hace las cosas bajo la única lógica de "es lo que la historia necesita", y aunque es más destacable en el personaje de Luna, en el fondo es un problema que traen todos consigo.

Mi otro gran problema en cuanto a la historia es con el clímax. Pero tampoco quiero decir que sea algo "malo" (porque no es necesariamente algo malo, la escena de lucha mola bastante) si no con como casa este final con la idea que tenía preconcebida en la cabeza. En el fondo siempre me había imaginado el robo de los planos de la Estrella de la Muerte como algo más pequeño. Más cercano a un robo o a una operación de espionaje que al pitote que se termina montando en esta película. Pero ya digo... no quiero hablar de "problema" como tal, si no de una cosa que a mi particularmente no me gustó.

En lo respectivo a personajes e interpretaciones no hay mucho que contar. Los seis protagonistas apenas están definidos (y no hace falta que lo estén tampoco) y responden más a clichés predeterminados de otras películas fantásticas que otra cosa. Y sus interpretaciones varían en calidad, siendo Luna el que peor está, en un personaje en el que no parece sentirse cómodo en ningún momento. Felicity Jones y Alan Tudyk son los que mejor parados salen, la primera por tener el personaje más definido de todos y tener más material para trabajar que el resto, y el segundo porque es un maestro del doblaje y es capaz de dotar de carisma a una puñetera piedra. Donnie Yen y Wen Jiang son los más desaprovechados, con unos personajes que casi merecen un spin off para ellos solos. En cuanto a secundarios, Mikkelsen está genial, como siempre y Forest Whitaker se lo está pasando tan bien que termina definiendo perfectamente a un personaje en dos putas escenas. Por su parte el villano Ben Mendelsohn resulta funcional. Ni muy destacable ni muy olvidable.

Por lo general mi mayor problema con la película es que me parece desaprovechada. Me resulta interesante todo, y me gustaría saber más. Y siento que funcionaría mejor como miniserie de seis episodios que otra cosa. Me encantaría saber más de todos los personajes, y me encantaría ver una exploración más detallada de muchos conceptos que plantea esta película (como la perspectiva imperial, como la alianza rebelde no eran unos santos, los horrores de la guerra etc). No quiero decir con esto que me haya parecido mala, me ha parecido una cinta bastante competente, y me ha gustado bastante más de lo que esperaba, pero me resulta tan atractivo este universo que me encantaría saber más acerca de ello.

En general, este primer acercamiento de Disney al universo expandido me parece que funciona bien. Me da miedo lo que vaya a pasar ahora (¿De verdad necesitamos una película de Star Wars al año?) pero ya nos preocuparemos de eso cuando pase. Rogue One está bastante bien. No es perfecta, pero cumple bien, al menos desde mi punto de vista.








He decidido no hablar de los cameos porque los cameos en esta película son el sida. Son, de lejos, lo puto peor de la película. El momento en el que te rompen la ilusión creada en la escena anterior (porque son básicamente los personajes mirando a cámara y guiñándote un ojo). Todos son basura. Todos sobran. Y si no hablo de ellos es porque es mejor que nos olvidemos que existieron. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Drama clásico.


Derek Cianfrance me sorprendió mucho con Blue Valentine, un crudo análisis del principio y el final de una relación, que me pilló por sorpresa y me destruyó un poco. Su siguiente película, Cruce de caminos, me sorprendió de nuevo gracias a una publicidad engañosa pero efectiva, que me hizo esperar algo totalmente distinto a lo que me encontré. Esperaba una historia de crimen y me encontré un drama sobre las relaciones entre padres e hijos y las consecuencias. Con esos precedentes, y teniendo de protagonistas a Michael Fassbender y Alicia Vikander (que son dos de los mejores actores trabajando ahora mismo), cuando se anunció La luz entre los océanos se me hinchó el hype. Incluso después de que las críticas no fuesen demasiado benevolentes con ella, el hype seguía allí. Y ayer pude verla y... es la que menos me ha gustado del director, pero no es ni de lejos una mala película. Es una cinta con problemas, sí, pero me parece que sus puntos positivos son ampliamente superiores a los negativos.

Pero no nos adelantemos. La luz entre los océanos nos cuenta la historia de un veterano de la gran guerra interpretado por Michael Fassbender, que tras cuatro años traumáticos luchando en Francia decide aceptar un trabajo como farero en una remota y aislada isla inglesa. Allí conoce a la hija del ¿alcalde? interpretada por Alicia Vikander, se enamoran y comienzan una vida juntos. Y luego les pasan un montón de movidas que no quiero contar porque aunque no sean spoilers (salen en el trailer -no deberíais ver el trailer) siento que la experiencia se vería beneficiada si no sabéis.

Encuentro en el cine de Cianfrance ciertos lugares comunes y una repetición casi obsesiva de los mismos temas. Temas como el amor, las relaciones y los hombres dispuestos a sacrificarlo todo por esas relaciones. También, a nivel algo más profundo, hay en las tres películas del director una obsesión con las consecuencias. En las tres películas los protagonistas toman alguna decisión que los condena a pasar penurias en el futuro. Sin embargo siento que estos temas estaban mucho mejor explorados en las anteriores cintas del director que aquí, o al menos estaban explorados de un modo mucho más interesante, introspectivo y modesto. Porque esta es la película más ambiciosa (su primera película costó un millón, la anterior 15 y esta 20) y siento que quizás eso es lo que la condena. El director le da un tono muy clásico a la historia y busca contar un drama más grande que la vida, apostando por el melodrama en lugar del intimismo y privacidad que reflejaban sus anteriores trabajos y que siento que le funcionan mejor.

Pero, y la cosa es importante, está dirigida de forma impecable, con una fotografía maravillosa y unas interpretaciones por parte de todos los implicados absolutamente brillantes. Fassbender y Vikander están increíbles en esta película, y salvan los momentos más melodramáticos, culebronescos y de película de domingo de la tarde gracias a que ellos funcionan. Y, al menos para mi (aunque entiendo que para mucha gente no), salvan una película que en otras manos habría sido un desastre absoluto. También creo que influirá en vuestra opinión la importancia que le deis al tercer acto y al final, porque es ahí donde están casi todos los problemas. Durante dos tercios la película funciona muy bien, incluso a pesar de que tarde en llegar al conflicto central casi una hora, pero es en el tercer acto cuando todo se vuelve loco y muy melodramático y el final, un final quizás demasiado dulce para el tono general de la cinta, terminará de matar la película para mucha parte del público.

No quiero decir con esto que sea una mala película, si no que no es una película que vaya a gustar a todo el mundo. A mi personalmente me encantó, y creo que cuando quiere ser buena es maravillosa (todas las escenas de ellos con la niña o la escena del piano) pero es innegable que es quizás demasiado larga, porque su estructura novelesca que tan bien funcionaba en Cruce de caminos aquí se hace algo agotadora, y que tiene un final (hablando rápido y mal) de mierda.

A España llega en Enero del año que viene según IMDb, y personalmente os la recomiendo encarecidamente. Es un drama con un sabor muy añejo, y si sois de los que el drama clásico os gusta, creo que disfrutaréis de esta La luz entre los océanos a pesar de sus múltiples pegas.

domingo, 31 de julio de 2016

Punks VS Neonazis



Green Room es la nueva The Guest. Es una película que no inventa nada, un slasher corriente y moliente, que consigue hacer las cosas lo suficientemente bien para destacar lejos de lo mediocre que podría haber sido. Como The Guest, es una película que no ha visto prácticamente nadie (está 98 en el ranking de este año). Y como The Guest, es una película que está llamada a ser de culto.

La premisa es bien sencilla. Un grupo punk de quinta termina aceptando un bolo a la fuerza en un bar neonazi. El plan es entrar, tocar, cobrar y salir, pero por una serie de circunstancias terminan viendo algo que no deberían y convirtiéndose en las presas de los habituales del bar y su dueño, un líder neonazi interpretado por Patrick Stewart, que consigue sacar oro de lo que no es más que un cameo.

En las cosas buenas tenemos un tono maravilloso, crudo, gore, salvaje y tenso. El retrato de la banda, aunque estereotipado (pero ahora hablamos de eso) es un retrato relativamente sincero. Desde la primera escena se nos construye quienes son estos personajes, un grupo de perdedores sin dinero que van de bolo en bolo intentando hacer el punk más auténtico que pueden. Patrick Stewart, aunque no tiene NADA (porque literalmente no tiene nada) con lo que trabajar, consigue sacar oro de algo muy estereotipado, y la historia va como un tiro. Habrá quienes critiquen que, tal vez, jamás se indague en muchos de los asuntos que plantea (sobre todo en lo referente a los malos), pero es completamente comprensible porque, y esto es importante, no es esa película la que está intentando contar su director.

Estos personajes se ven de lleno arrastrados a una historia que ya va por la mitad. Una trama de traiciones, bandas criminales y cárteles de droga, de la que nuestros protagonistas (que son el punto de vista desde el que nosotros experimentamos la historia) no son protagonistas. Entran de lleno en ella y solo quieren salir lo antes posible. Que no sepamos nada del personaje de Imogen Poots tiene sentido porque, como todos los de más personajes (que no son los protagonistas) es parte de una historia que no tiene nada que ver con esta. Y al menos para mi funciona.

Sin embargo no todo es bueno. La película no dedica el tiempo suficiente a sus protagonistas para que lleguemos a conocerlos y nos importen lo suficiente. Este probablemente sea el problema más grave de la película (quizás el único real que tiene), que se rinde al peor cliché del género presentando a unos protagonistas estereotipados que no tienen más personalidad más allá del tropo del género que representan. Se definen rápido y de forma perfecta (esa primera escena en el coche, dice muchísimo de ellos) pero nunca se indaga en quienes son o por qué deberían importarnos. También es verdad que el ritmo frenético y la corta duración de la cinta no ayudan a que nos tomemos siquiera un segundo para conocerlos. Antes de que sepamos quienes son ya están en medio del jaleo.

Ahora hablemos del elefante en la habitación; Anton Yelchin era uno de esos actores que siempre estaba bien en todo lo que hacía. Y aquí no decepciona. Es una pena lo de este chico. Era, para mi, uno de los mejores interpretes de su generación, y nunca tuvo ese gran papel que lo destacase y por el que el gran público lo fuera a recordar. Me da mucha rabia eso, es otra persona con talento que vivió y murió en el olvido. No habrá ningún rapero que le dedique una canción que gane un premio MTV, y el mundo no se conmocionará por su muerte prematura. Pero supongo que es porque no era el protagonista sexy de una franquicia multimillonaria de coches tuneados. Pero qué sabré yo. En esta película Yelchin está magnífico. Como siempre estaba.

En general, Green Room es como un buen tema punk. Es ruidosa, salvaje, breve y no inventa nada pero toca las teclas correctas para ponerte a mil.

Una pequeña cinta muy recomendable.