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lunes, 19 de febrero de 2018

La importancia de la cultura pop

Me sabe mal usar algo que haya dicho Max Landis de ejemplo después de que fuese acusado hace unos meses de acoso (como tantos otros) y desapareciese de la faz de la tierra, pero el hijo del director de El Principe de Zamunda hizo este vídeo a raíz de la polémica de la adaptación estadounidense de Ghost In The Shell, cuando se decidió contratar a Scarlett Johanson para interpretar al personaje protagonista en lugar de a una actriz japonesa (que es lo que se supone que es el personaje), y se acusó a la cinta de "whitewashing" y eso:



Para los que no sepáis inglés, o no soportéis a Landis hasta el punto en el que no podáis verle hablar durante más de dos minutos, os hago un breve resumen. Max en el vídeo dice que, si os jodió eso, no deberíais cargar ni "contra el estudio, o el director, o la actriz o la industria cinematográfica". Justifica esto basicamente hablando de como en la industria hace unos diez años desaparecieron las "estrellas". Antes, había "estrellas de cine", actores y actrices que significaban distintas cosas en diferentes mercados pero que podían hacer una película viable por si mismos. Según él quedan unos diez o doce actores que pueden sacar adelante un proyecto (de los cuales solo dos son negros -Will Smith y Denzel Whasington, aunque creo que en el caso de Smith ya no), y hay solo como unas cuatro o cinco actrices que pueden lograr lo mismo (de las cuales, según Landis, todas son blancas). El guionista de Chronicle pasa luego a hablar como esto no era así antes y como en los ochentas y noventas sí existía diversidad entre las estrellas (porque había más), como antes existía gente como Jackie Chan, Jet Li, o Lucy Liu... y ya no. Pero eso, según su idea, no es culpa de la industria cinematográfica per se, que de un momento a otro se ha vuelto racista, si no al sistema y como ya las películas no hacen tanto dinero (los blockbusters famosos cada vez hacen más pero las pelis que se perciben como medio arriesgadas cada vez hacen menos), lo que provoca que los productores estén acojonados y hagan lo que les parece que es ir sobre seguro (y eso pasa por contratar basicamente a gente blanca).

Hizo una secuela de ese vídeo AQUÍ, en el que expandía sobre esos pensamientos y hablaba de como el sistema es racista pero no puedes culpar a la gente que trabaja dentro del sistema de ser racista porque no es solo un problema provocado por una única persona, si no por una industria trabajando bajo unas métricas irreales y basadas en el pánico provocado por una crisis en la industria.

Os he dado esta pequeña gran chapa introductoria, porque creo que es muy importante entender esta realidad de la que hablaba Max Landis (y de la que el año pasado habló Anthony Mackie -Falcon en las películas de Marvel- en una comic con -cuyo vídeo podéis ver AQUÍ) para entender por qué ir a ver películas como Black Panther o Wonder Woman, cintas hechas por super corporaciones y pensadas casi de forma exclusiva con el propósito de vender merchandising a niños, es importante. Porque, y esto os lo digo de todo corazón, que estas películas tengan un éxito absurdo es una de las mejores maneras de lograr que volvamos al estado en el que estaba la industria en los noventa, en donde que se estrenase toda la franquicia de Alien, Blade o Spawn (es muy jodido que la gente siempre diga que Blade es la primera película relevante con un superhéroe negro como protagonista cuando literalmente dos años antes se había estrenado Spawn) no eran un acontecimiento ni suponían un punto y aparte en el estado de nada. El único modo que tenemos de demostrar a ese sistema jodido, machista y racista que queremos que dejen de ser unos machistas y unos racistas es si mostramos interés en estas películas.

Es lo mismo que pasa con lo de ir a ver más cine independiente, o mejor dicho, alternativo a las salas de cine (algo de lo que hablé largo y tendido hace años EN ESTA ENTRADA). Es importante apoyar a las películas que sean diferentes. Ya sea porque el protagonista no tiene el sexo o la raza a la que la maquinaria de Hollywood nos ha acostumbrado en la última década o porque es una película medio arriesgada no basada en nada de algún género minoritario. El único modo de que tengamos más de algo es si demostramos que queremos más. Y el úncio modo que tenemos de demostrar eso en lo que respecta a las películas es yendo al puto cine y pagando por verlas.

Y con eso explicado, quiero hablaros ahora un poco de la película de Pantera Negra.



La decimoctava película de la monstruosa multifranquicia Marvelita en el cine, primera protagonizada por alguien que no sea un actor blanco (generalmente llamado Chris) supone otro éxito, dentro de su campo, para la Casa de Ideas y Disney. La tercera cinta del director Ryan Cooglar funciona muy bien como blockbuster a casi todos los niveles; la historia (cuando llega) es interesante, el villano funciona, el protagonista funciona, los secundarios están muy bien y consigue, como por otra parte ya otras películas del Universo Cinematográfico de Marvel ya habían conseguido, presentar un mundo nuevo de forma exitosa. Wakanda mola y es interesante, y ojalá podamos pasar más tiempo en ella en las futuras secuelas.

Nada nuevo bajo el sol, Marvel ha llegado a un punto de efectividad tal que casi lo de que está bien se da por sentado. Y no es que no hayan hecho películas de estas que sean abiertamente malas aún (El increible Hulk es muy floja, Thor 1 es un aburrimiento y Thor 2 es directamente mala -y eso sin mencionar Iron Man 2). Pero llevan una racha de éxitos tan grande que parece imposible que puedan volver a fallar. Sin embargo, Pantera Negra, aunque efectiva y un poco por encima de la media, no deja de tener unos errores graves, al menos en mi modesta opinión, que empañan un poco el conjunto.

La película tarda en arrancar de verdad y llegar a su trama casi una hora, y nada de ese larguísimo primer acto aporta realmente algo fundamental de cara a la película. La persecución en Hong Kong es muy chula, sí, pero viendo como no termina teniendo casi relevancia, es algo que se podrían haber ahorrado, sobre todo porque cuando la historia llega y vemos cual es el conflicto real de la cinta y sus temas, estos resultan infinitamente más fascinantes que todo lo de más. Killmonger es uno de los mejores villanos del Universo Cinematográfico de Marvel (en el que cada vez son más los buenos). Tiene unas motivaciones claras, unas, de hecho, que no solo podemos entender, si no que como ocurría con el Buitre de Spider-Man:Homecoming, casi podemos compartir y apoyar. Pero hay ciertos detalles sobre él (que es un genio estratega y un militar excelente) que me hubiera gustado que se contasen a través de imágenes en lugar de tener al personaje de Martin Freeman escupiendo información a la cámara sin miramientos. Pero claro, es que para eso necesitaríamos minutos y no nos quedan minutos porque hemos dedicado la primera hora a unas escenas tipo James Bond o Misión:Imposible que no iban realmente a ninguna parte... ¿Veis lo que digo?

También los efectos digitales, especialmente en el climax del tercer acto, cuando la necesaria y ya tópica multitudinaria batalla tiene lugar, cantan bastante. No molestan tanto como en otras cintas del género, pero es un poco extraño que en una película con semejante presupuesto, en donde tantos otros detalles han sido mimados hasta el extremo (todo lo que rodea a como se ve Wakanda y sus habitantes está pensadísimo y mola todo), este, que es de los más importantes, se descuide de un modo tan exagerado.

Aunque tampoco quiero poner a parir mucho la película, o escribir una crítica que tenga un tono negativo, de verdad, porque, como digo, funciona la mar de bien. Su conflicto es, de lejos, el más interesante y relevante de una película de Marvel desde El Soldado de Invierno, su villano es, quizás, el segundo mejor, Pantera Negra, como personaje, es el protagonista más original que hemos tenido en 18 películas (porque no es un borde, un cachondo mental, o un buenazo que nunca se equivoca, es una persona normal y corriente) y me encanta que es la película de Marvel con más personajes femeninos potentes de todas (Shuri, Nakia y Okoye son lo puto más). La cinta funciona y me gustó mucho a pesar de sus evidentes errores. Entra sin duda en mi top 10 del MCU y es otra muestra más de como Marvel ha conseguido que me interesen muchos superhéroes que, hasta este momento, me daban bastante igual (jamás he leído un cómic de Pantera Negra, he leído cómics en los que aparecía, pero no cómics en los que él fuera el personaje titular).


Afortunadamente en este caso, no es solo que debáis ir al cine a ver la película porque es importante para el estado del cine (como pasó el año pasado con Wonder Woman) si no que es que este además es un muy buen blockbuster que funciona muchísimo mejor y resulta mucho más satisfactorio de lo que funcionó la película de Patty Jenkins.

Para terminar quiero hacer enfasis en una última idea acerca de la importancia o relevancia de esta película. Es importante que vayamos a verla para demostrar que queremos una representación más variada en nuestras películas. Porque es importante que haya una representación más variada en la cultura pop. Porque la cultura pop es muy importante, sobre todo, para la gente joven. Se que hay mucha gente que no quiere que "Las películas tengan mensajes políticos" pero es muy importante que los tengan, especialmente las que estén orientadas a un público más infantil, porque es muy probable que esto sea su primer contacto con esos temas. Y es fundamental que su primer contacto con temas más importantes provenga de algo positivo, con héroes y villanos en donde ganan los héroes siempre. Porque eso da esperanza. Y si además el personaje titular da la casualidad que se parece a ti o tiene una problemática parecida a la tuya más.

Dicho esto, Black Panther no deja de ser un multimillonario producto mega producido por una corporación que busca, por encima de todo, vender juguetes, y que cada día que pasa está más cerca de controlar toda la industria cinematográfica ella sola. No podemos olvidarnos de esto. Es importante que la película triunfe, necesitamos más cine así, pero no nos tomemos esto como el momento histórico que definitivamente no es. No nos tomemos esto como la salvación que definitivamente no es. Y no es que quiera sonar cínico, pero es que (y perdonadme por mi lenguaje) me toca los cojones un poco los dos extremos en los que se está manteniendo la conversación; el de los racistas que ven una película protagonizada enteramente por negros como algo "de diversidad forzada" y el de la gente de la mega izquierda que ve en esta película algo equivalente a lo que pasó cuando Rosa Parks decidió que ella no iba a ir en la parte de atrás del autobús nunca más.

No nos volvamos locos, por favor. Esto es una película importante. Pero no deja de ser una película.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Contra la Pared


Se me ha ido la olla y ahora ya no me quedan días (pero sí cinco películas que cubrir), así que terminaré mi lista de "Pelis favoritas que he visto en 2017" en Enero al final. Pero bueno, siempre pasa, empiezo fuerte, con ganas (este año reforzadas por el hecho de que practicamente llevaba medio año sin escribir realmente nada) y a la mitad me encuentro con la lista de pelis que me han encantado pero sobre las que no tengo tanto que decir, bien porque A) No van realmente de nada (como pasó con la anterior) y lo que mola es más la experiencia de verlas que el hecho de lo que está en pantalla, B) Son películas que me encantaron pero que cubren temas demasiado trascendentes o son unas muestras de cinematografía tan acojonantes que me siento superado por el tema. En este caso es un poco una combinación de las dos y es que hoy toca hablar de la que quizás sea mi peli favorita de 2016: Comanchería (David Mackenzie, 2016).

La cinta, que a ratos bebe demasiado de películas de los Cohen como No es país para viejos, es un western moderno sobre dos hermanos en la ruina que optan por una vida criminal para salvar la granja de su madre antes de que se la quite el banco, mientras un ranger de texas a punto de retirarse les sigue los talones. Sin embargo la cinta aprovecha la premisa para dar un retrato completamente pesimista de la américa profunda post-crisis económica. Y es que no está siendo un buen siglo para Estados Unidos, el desencanto del sueño americano que vino tras la pérdida de la industria, solo se ha visto reforzado por una guerra eterna e inganable por el petroleo contra el terrorismo en oriente medio y una crisis económica mundial que se originó en suelo americano y que nos ha dejado a todos temblando. Los dos hermanos protagonistas, un irreconocible Chris Pine y un absolutamente brillante (para mi de las tres mejores actuaciones del año pasado) Ben Foster, surgen como dos puntos relativamente opuestos. Pine es un padre de familia divorciado al que la vida solo le ha dado palos y que se mete en la delincuencia por motivos nobles mientras que Foster es un puto loco que ve la américa moderna no tan alejada del salvajo oeste de las películas.

Más allá de eso la película resulta tremendamente efectiva. Va al grano, tanto en sus temas como su historia. Es cruda y directa y no se anda con chorradas. Y para mi es tremendamente satisfacotoria precisamente por eso. Es cine en estado puro. Sin tonterías. Y lo curioso es... que no tiene ningún sentido que sea tan buena como lo es. Su director, David Mackenzie y el director de foto, Giles Nuttgens, no habían hecho nada excesivamente relevante antes de esta película, nada que al menos indicara que podían jugar al nivel que juegan. Y su guionista, Taylor Sheridan (cuyo debút como director puede o no que aparezca en esta lista más adelante), solo había escrito otra película antes de esta, Sicario, que sí, fue aplaudida, pero es una. Además de esto ¡Chris Pine no está ridículo! ¡Lo hace de puta madre! y sí, Jeff Bridges hace el mismo papel en el que lleva estancado desde que se sacó el carnet de viejo, pero al menos en esta película parece que estaba sobrio cuando iba a rodar sus escenas.

No sé... Comanchería resonó muchísimo conmigo. Y no estoy seguro de si fue por su manera de contar la historia, dura y directa, el concepto cuasi romántico de estos dos bandidos contra el mundo, su climax, la foto o los personajes, o si quizás fue un cúmulo de todo lo de más, pero lo hizo. Y me da mucha rabia que esta es una de esas cintas de las que no hablaremos dentro de diez años, y deberíamos. El exceso de contenido en el que vivimos sumergidos hará que lamentablemente esta película, que pasó sin pena ni gloria tanto por taquilla como por el circuito de premios, se diluya de la mente colectiva. Es la típica película que cuando la ves sabes que dentro de diez años aparecerá en la lista de "Películas de la decada pasada que no has visto y deberías"

La cinta de David Mackenzie es una peli que traslada los tropos del género western a un contexto actual y relevante. Habla de problemas reales de un sector muy amplio de la sociedad, y en un momento histórico como el que vivimos, en donde los guardianes morales de twitter son excesivamente vocales con respecto a las causas perdidas por las que luchan, y en donde alzamos excesivamente cintas como Wonder Woman solo por ser una cinta de acción que pone en el foco a una mujer, o cintas como Get Out por hablar de problemáticas sociales relevantes (y por ser buena también, pero ya me entendéis), me resulta curioso que no prestemos más atención a esta peli. Porque es una peli sobre desencanto social, sobre los problemas del capitalismo extremo y un sistema económico construido para putear siempre al pez pequeño. Sobre la moral y sobre si merece la pena hacer lo correcto cuando por hacerlo lo único que vas a recibir son hostias. Y todos esos temas me parecen tremendamente relevantes.









Séptima entrega de mi lista de mejores películas que he visto por primera vez en 2017. Las críticas del resto las tenéis aquí:

viernes, 15 de diciembre de 2017

Nostalgia bien llevada.


Llevo un par de semanas sin escribir, en parte porque no he tenido tanto tiempo y en parte porque he llegado a esa parte de la lista en la que me cuesta hablar de las películas en cuestión. En el caso de la que me ocupa hoy, Estiu, 1993 (Carla Simón, 2017), es porque no sé bien qué decir más allá de "Es maravillosa, vedla".

El film cuenta como, durante el verano de 1993, Frida, de 6 años, tiene que abandonar su vida en Barcelona y todo lo que ha conocido hasta ese momento para irse a vivir con sus tíos y su prima pequeña al pueblo tras la muerte de sus padres. 

Lo que resulta más fascinante de esta película es la habilidad de Simón para caminar por la línea exacta que separa la nostalgia edulcorada y el melodrama, que es algo que podía haber ocurrido facilmente ya que la película no solo por estar basada en la infancia de la directora, si no también por narrar posiblemente el momento más duro de esta. Lo fácil hubiese sido caer o bien en una mirada excesivamente complaciente del mitoplasta del "Yo fui a EGB" o bien en el melodrama de domingo por la tarde. No es el caso y la película recrea la atmosfera de los veranos en el pueblo con un nivel de honestidad que no soy capaz de tener yo mismo con mis propios recuerdos.

En ese aspecto de veracidad, hay que destacar la increible labor de su jóven protagonista, Laia Artigas, asombrosamente natural para su corta edad, que consigue sostener la película sobre sus hombros como una veterana. Su Frida resulta creible y real, y es gracias a eso que el tono general termina de funcionar. Porque toda la película está contada desde sus ojos, y como los ojos de cualquier niño, son unos ojos que no entienden del todo qué es lo que ocurre y que descubren lo que pasa a base de espiar conversaciones a medias y atar cabos. Por no hablar de que su adaptación a esta nueva realidad en la que le toca vivir es creible y cualquiera puede verse reflejado en ella. No hay que olvidar el trabajo de los dos actores adultos principales, David Verdaguer y Bruna Cusí (ambos merecidamente nominados al Goya), maravillosos en su papel de tíos que tienen que adaptarse también al nuevo statu quo.

En general Estiu, 1993 es una cinta curiosa, diferente y fabulosa que funciona a todos los niveles. Una pequeña gran película maravillosa que todos deberíais ver si tenéis la oportunidad. Ya siento que la crítica sea tan breve, pero es que no sé que más añadir. Id a verla, o buscadla o lo que sea, pero vedla. Cintas así hay pocas y necesitan atención.










Esta es la sexta película en mi lista de "las mejores que he visto por primera vez en 20017", aquí dejo la lista con el resto:

domingo, 26 de noviembre de 2017

Carnívoros


La etapa universitaria es, tradicionalmente, el momento en el que uno/a se conoce a si mismo/a. Especialmente si estudia fuera de casa y lejos del control de las figuras paternas. Es una época de experimentación y autodescubrimiento, de probar cosas nuevas y encontrar quien eres realmente.

Crudo (Julia Ducournau, 2016), cuenta el primer semestre en la facultad de veterinaria de una chica que ha crecido en una familia vegana llamada Justine, de las novatadas a las que la someten los veteranos de la residencia, la relación con su compañero de habitación y su hermana y en general del autodescubrimiento. Claro que lo hace añadiendo un giro gore y salvaje y pasado de vueltas que convierte esta historia de llegada a la madurez en un cuento torcido y una espiral perturbadora que solo se vuelve peor según pasan los minutos, y por eso mola tanto.

No se como clasificar la ópera prima de la directora francesa porque a pesar de que la ficha de IMDb la señale como "terror y drama" no creo que sea ninguna de las dos cosas. Sí, es salvaje y es perturbadora por las imágenes que pasan (y lo jodidamente rara que se pone la historia), pero no diría que es terror. No da miedo ni creo que esté intentando dar miedo. De hecho muchos de los momentos más dramáticos se ven un poco lastrados por esa explicitud de la que hace gala, especialmente el momento del dedo, que es jodido y loco, pero es tan jodido y tan loco que me parece inevitable que te entre un poco la risa.

Garance Marillier y Ella Rumpf hacen un gran papel como las hermanas Justine y Alexia, su relación es muy natural y su rivalidad (al menos hasta que la película se pone rara) resulta muy sincera. Alexia es la mayor y más experimentada mientras que Justine es la hija obediente y responsable que no entiende qué es lo que le está ocurriendo a su hermana. Sí, es una relación un tanto tópica, pero funciona y es lo que mueve la película hasta el final. Pero si hay algo que me parece destacable es la atmósfera que crea Julia Ducournau casi desde el primer minuto. Entre la ambientación (con esa facultad pública europea semi-abandonada), la luz fría, la música y todo se genera una sensación muy perturbante que solo se pone peor según avanza.

Este tipo de cintas son las que más complicadas me resultan a la hora de escribir una crítica sobre ellas, porque me encantó la película, pero no puedo entrar en profundidad a hablar de ella sin entrar a saco en el terreno de los spoilers. Y como Crudo creo que es una película que se va a disfrutar mucho más cuanto menos se sepa de ella, tengo que terminar la entrada aquí.

Ved Crudo, que es muy salvaje y muy divertida. No se que tal os sentará si sois muy animalistas o sois de estomago flojo, pero vedla que mola muchísimo.







Esta es la quinta película en mi lista de "Las mejores películas que he visto este 2017, aquí dejo el resto de críticas:

jueves, 23 de noviembre de 2017

Spring Break Forever.


Mi relación con la obra de Harmony Korine se reduce (o más bien se reducía) a que vi una vez Kids hace como 12 años y no me gustó y vi Gummo hará unos 8 y todavía tengo pesadillas. No es que la segunda me pareciese espantosa, nada más lejos de la realidad, es que aquel retrato crudo, puro y perturbador de la america más profunda tenía momentos que se quedaron grabados en mi retina, como la primera vez que miraste a un gato atropellado o la imágen del cadaver de un pariente en la cama de un hospital. Gummo es como mirar un accidente multiple, a ratos es horrible y sin embargo es imposible apartar la vista.

Spring Breakers, la película que sacó en el año 2013, sigue un poco la línea de su ópera prima, pero trasladando la ambientación. Ya no habla de los deformes, los pobres y los olvidados de américa, ahora habla de los hedonistas y los universitarios y utiliza el contexto del Spring Break (o vacaciones de primavera si lo preferís) para hacer un comentario acerca, o al menos así la interpreté yo, la hipocresía de la gente que vive con el placer como fin último y el hedonismo extremo que se le presupone y del que alardea la generación del instagram. Y es tan maravillosa y tan fantástica que no se ni como empezar a hablar de ella en profundidad.

La cinta de Korine es lo más explicito y hortera que podáis encontrar ahí fuera. Es una oda a la generación de los tronistas y Snooki, la del dubstep para las masas y las drogas bien vistas. La de las mujeres sexualmente liberadas que se objetivizan voluntariamente en las redes sociales y los machitos de gimnasios que dedican la mitad de su día a preocuparse de su aspecto trasnformándose a si mismos en hombres objeto. Es una celebración del nuevo trash, es la moda del trap antes de que el trap se pusiese de moda. Y todo envuelto en muchas de las imágenes más fascinantes y maravillosas que he visto en muchos años. La escena en la que James Franco canta Everytime de Britney Spears posiblemente sea mi cosa favorita que he visto este año.

Pero debajo de todo ese neón, de los oros, de la música machacona, las drogas, las tetas y las armas, hay una historia y un mensaje.

Para hablar de ello hay que mencionar primero la cámara de Korine. Durante la primera mitad de la película, el director californiano no está juzgando nada de lo que pasa en pantalla y por eso puede permitirse ser tan explicito como es. Igual que en Gummo no miraba a los protagonistas con ojos juzgadores ni buscaba en ningún momento la burla, simplemente te mostraba que esa gente existía, aquí no busca hacer ningún juicio de valor acerca de las festividades del Spring Break, simplemente te está mostrando la realidad. Si tu la consideras sexista, machista, moralmente reprochable y en general desagradable, si te sientes incómodo, como un voyeur con sentimiento de culpabilidad y vergüenza, es TÚ problema. Y creo que por eso para mucha gente esta película puede resultar tan contradictoria, porque cuando llega la segunda parte (cuando aparece Alien), es cuando empieza a contar de verdad su historia y exhibe la "moraleja" de su perturbadora fábula. Y ese mensaje lo más probable es que choque directamente con tus ideas personales.

Esta es una película sobre la pureza y la falta de prejuicios. Es una cinta que habla sobre donde ponemos el límite entre lo que nos parece bien y lo que nos parece mal y lo falso e hipócrita que resultan dichos límites. Las cosas se tuercen para las protagonistas cuando el sueño del Spring Break eterno que persiguen choca con sus conceptos personales de realidad. Es ahí cuando surgen los miedos, las dudas, y los personajes pierden. En el fondo Korine no está intentando decir qué está bien o qué está mal, si no que nos está mirando a todos y nos está llamando cobardes, farsantes e hipócritas, nos está llamando vulgares. Comunes. Normales.

En cuanto a las interpretaciones no hay mucho que decir porque tampoco hay mucho en lo que respecta a los personajes. James Franco sale el que mejor parado gracias a que Alien termina resultando una de las cosas más interesantes de la película y en mi opinión Vanessa Hudgens es la que más partido saca a lo poco que le da Korine para trabajar, su Candy se corona como la chica más fascinante y memorable de todas con apenas cinco miradas y muy pocas líneas de diálogo. Selena Gomez tiene el personaje más normal (y aburrido -pero claro, es aburrido a posta) y Rachel Korine y Ashley Benson terminan siendo bastante intercambiables. Pero no importa porque la película no va tanto de ellos si no del viaje y el mensaje, y es una película más movida por su aspecto audiovisual (la música, la cinematografía, la edición etc) que por las actrices o los diálogos.

Spring Breakers es un film tremendo, diferente y fantástico. De calle la peli más memorable que he visto este año.




Esta es la cuarta entrada en mi lista de "mejores películas que he visto por primera vez este año" aquí una lista con el resto:

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Malas decisiones.


Locke (Steven Knight, 2013) es una película curiosa. No es ni por asomo la primera que se ambienta en un solo lugar, ni siquiera estoy seguro de que sea la primera que pasa integramente dentro de un coche, pero siempre que veo una película que se ambienta solo en un escenario y cuya historia es impulsada a través del diálogo y las interpretaciones me resulta curioso, y dentro de esa tendencia, esta película es de las pocas que no se siente como una obra teatral, que es una cosa que les tiende a pasar mucho a este tipo de pelis (cosa que también pasa porque en muchas ocasiones está adaptando una obra teatral). Pero gracias, creo, al modo semi improvisado en el que se rodó la película, el resultado es mucho más veraz y realista. Hasta el punto en el que al final uno se termina sintiendo como si estuviese haciendo BlaBlaCar en el peor día en la vida de este arquitecto más que ver una película.

La historia, como suele ocurrir en este tipo de cintas, es relativamente sencilla; Ivan Locke (Tom Hardy) recibe una llamada que le empuja a hacer un viaje que va a destruir toda su vida. Los noventa escasos minutos que dura la película son el trayecto en tiempo real que emprende el personaje desde su ciudad (no me acuerdo cual era) hasta Londres, y la historia se desarrolla a través de las llamadas que realiza y los diversos personajes con los que habla. No quiero contar nada más porque realmente esta es una de esas películas con las que es mejor entrar lo más a ciegas posible. Es un film que habla sobre qué significa ser una buena persona, sobre responsabilizarse de los errores de cada uno y sobre la fragilidad del statu quo. De como no importa cuanto tiempo dediquemos y lo mucho que trabajemos por hacer las cosas bien, que todo está a un error de derrumbarse, ya sea la estructura de un edificio o nuestra propia vida.

Hardy lleva la película sobre sus hombros en la que es otra marca en su lista de interpretaciones absolutamente brillantes. No sabría si decir que es su mejor papel, pero es una clara competidora por el título. Lo que sí es destacable es que un actor tan físico como él (que da lo mejor de si cuando le dan espacio -vease Bronson o incluso Warrior) funcione tan bien en un papel tan comedido, con un personaje que transmite todo a través de sus expresiones y forma de hablar. Es, para mi, de calle el mejor actor de su generación. El resto están bien, destacando sobre todo a Ruth Wilson y Andrew Scott, que a pesar de verse reducidos a voces en un teléfono consiguen transmitirte perfectamente como son y quienes son sus personajes, pero no viéndoles la cara y teniendo en cuenta que muchos de ellos tienen papeles relativamente pequeños es muy difícil hablar de sus interpretaciones.

Me parece imprescindible comentar el modo en el que rodaron esta película de todos modos. Porque al parecer (no me acuerdo donde lo leí) se rodó en dos noches en las que Tom Hardy estaba haciendo el viaje en coche, mientras el resto de actores y el director estaban en otra sala llamándo a su teléfono. Hardy sabía la historia y sabía sobre qué iban a ir las llamadas que le llegaran, pero no sabía quien iba a responder al teléfono ni cual era el tema del que iban a hablar. Y la verdad, siento que ese planteamiento semi-improvisado de la película es lo que de verdad la hace funcionar tan bien como funciona.

Locke es una película curiosa y perfecta. Otro tour de force de Hardy que funciona a las mil maravillas y resulta fascinante en los escasos 90 minutos que dura.




Esta es la tercera entrega de la lista de las mejores pelis que he visto en 2017. Aquí el resto:

martes, 21 de noviembre de 2017

Retrato de la soledad.


No me gusta usar el término "animación para adultos". Me pasa como con "novela gráfica". Es algo creado para justificar que te gusta un producto que se presupone para niños. Decir; "Yo no leo cómics de superhéroes, perdona, yo leo NOVELAS GRÁFICAS" ayuda a ciertas personas a sentirse más seguras de si mismas y autojustificarse frente a supuestas miradas prejuiciosas. Y con la animación pasa una cosa parecida, si algo te gusta hay que explicar por qué. Ya sea sobreanalizando las series/películas hasta poder decir que son buenas porque "no hablan solo de temas infantiles" (a pesar de que decir eso solo evidencia tus propios prejuicios, ya que crees que hay temas que son para niños y temas que son para adultos -incluso aunque no haya escenas de sexo) o justificando que directamente no son para niños por hacer chistes de negros y judios.

Pero es innegable que hay un porcentaje de películas y series de animación que son puramente "para adultos". Y no tienen tanto que ver con las temáticas que puedan tratar, como con el modo en el que se están contando las historias. A los adultos y a los niños les interesan cosas distintas y responden de forma diferente a distintos estímulos. Sobre todo si el adulto no es un tarado mental, claro. Sin embargo este subgénero de productos genuinamente para mayores, no es tan prolífico como uno podría imaginar, especialmente en el cine. No se si es por un prejuicio de la audiencia que los lleva a que les de vergüenza la mera idea de meterse a un cine a ver una peli de animación o si tiene que ver, y esto es lo más probable, con que el mercado de la animación cinematográfica está absolutamente dominada por las mastodónticas productoras de Hollywood. Pero sea cual sea el caso, es un poco una puta pena.

Y es un poco una pena porque por culpa de esos prejuicios (n)os terminá(mos)is perdiendo películones brutales e incontestables como la que fue de lejos la mejor película de animación de 2015 (sí, por encima de Inside Out, lo siento); ANOMALISA

Anomalisa es una cinta de animación muy extraña que, sin embargo no es complicada ni dificil de entender y va bastante a tiro fijo y es relativamente explicita en sus temáticas. Lo suficiente para que hasta el espectador más tonto entienda que esta historia sobre un escritor de libros de autoayuda en un hotel es en realidad una película acerca de la soledad y la depresión. Su juego es obvio y telegrafiado y no requiere que el espectador rellene los huecos como algunas de estas otras películas inteligentes requieren. No estoy diciéndolo como algo negativo, ojo, agradezco mucho que hagan eso porque no reduce la inteligencia del mensaje ni la efectividad de la cinta para nada. La película nunca es demasiado obvia o evidente, nunca aparece un personaje que literalmenete explica al gran público que es lo que está pasando, simplemente utiliza la narrativa visual de un modo muy directo y claro, sin florituras ni recursos estílisticos raros y de forma obvia. Pero sigue siendo narrativa cinematográfica.

La decisión de hacer esta película con marionetas en lugar de con personas es imprescindible además. Esta es una historia que no funcionaría jamás como algo que no fuera animación. Desde el punto de vista de la historia que se quiere contar y el modo en el que se quiere contar, lo de usar a solo tres actores para todas voces no funcionaría si los personajes fueran de carne y hueso, pero lo de que sean muñecos ya nos da a nivel subconsciente una idea de que, que todos salvo dos estén doblados por una única voz, sea algo comprensible y que no choca, porque en el fondo ya hemos suplido ese choque inicial con el hecho de que son muñecos hablando. La animación, por cierto, es una pasada. En general el stop-motion es complicado de hacer bien, pero hacerlo bien a este nivel de sutileza y que nunca resulte mecánico o artificial es maravilloso, estos personajes de plástico se terminan sintiendo más humanos que los de casi todas las películas que he visto este año.

La película de Charlie Kaufman y Duke Johnson funciona a todos los niveles como ojalá más películas lo hicieran. Su mensaje funciona, su historia funciona, los actores funcionan y las decisiones estéticas son magníficas, además de que es corta y eso siempre se agradece. Así que corred a ver Anomalisa como podáis. Porque es una puta peli tremenda. Una historia muy minimalista que sin embargo funciona a la perfección y deja muchísimo poso.

Como dato curioso decir que esta es la cuarta película/corto en la que veo follar a muñecos. Que por cierto, no es el motivo por el que considero esta como una película de animación para adultos, la considero algo para adultos porque dudo que algún niño se divierta viendo como afecta la crisis de mediana edad a un depresivo escritor de cuarenta años.






Esta es la segunda película de mi lista de "las mejores pelis que he visto este año". No las mejores películas del año, si no las mejores que he visto por primera vez este año. Aquí el resto de la lista:

sábado, 18 de noviembre de 2017

AVENTURA espacial.


Hay una secuencia en Valerian y la ciudad de los mil planetas en la que el personaje titular está desaparecido en la estación espacial en la que se encuentran (la ciudad de los mil planetas del título), y su compañera de aventuras, Laureline (Cara Delevigne) tiene que encontrarlo, así que se alía con tres pterodáctilos que se parecen al mayordomo de Piccolo Daimao en Dragon Ball para ir junto a un pescador humanoide, en su submarino, a la zona sumergida de la estación (porque la ciudad tiene una parte sumergida para las razas acuaticas) a pescar una medusa de la espalda de un especimen macho de una raza de ballenas/dinosaurio gigantes, porque esas medusas tienen poderes mentales y cuando conectan con una persona le pueden mostrar el paradero presente de alguien en quien están pensando... pero solo durante un minuto porque a partir del minuto empiezan a devorar los recuerdos del sujeto conectado a ellas. Nada en esa escena tiene demasiado contexto, los tres pájaros informantes simplemente están ahí, el pescador simplemente está ahí y las ballenas y las medusas simplemente existen, y después de esa escena nadie vuelve a mencionar nada de lo que ha pasado ni ninguno de los personajes vuelven a aparecer (salvo Laureline, claro) en toda la película.

En ningún momento nadie se para a explicar quienes son los pterodactilos informantes, por qué conocen de antes a Valerian y Laureline, quién es el pescador, por qué hay unas ballenas gigantes en una estación espacial o de donde vienen las medusas. Y antes de que tú puedas empezar a formular todas las preguntas que te ha generado esa escena, ya hemos pasado a la siguiente secuencia (que incluye una raza de alienígenas barbáricos pescando con mariposas literalmente a uno de los personajes, una stripper multiforme, un banquete real y una huida tipo Errol Flinn) visualmente interesante y divertidisima. Porque en el fondo, "Valerian y la ciudad de los mil planetas" se siente como la sexta parte de una saga de películas famosas que nunca ocurrieron, y para mi, por más raro que suene, funciona en gran medida precisamente por eso, porque es una ópera espacial loca que decide llevar su contexto hasta las máximas consecuencias.

No puedo evitar compararla con óperas espaciales estadounidenses como "Star Wars" o la más reciente "Guardianes de la galaxia". Y a pesar de que, sobre todo la segunda, estas películas presentan universos interesantes y raros e intentan mostrar todas las rarezas que se pueden presuponer en una cultura alienígena, no siento que ninguna lo haga con la falta de pudor y de complejos con la que lo hace la cinta de Besson, y por eso a pesar de sus fallos (principalmente una historia que da muy igual y un protagonista terriblemente mal escogido) termina funcionando para mi. Porque todo lo que está pasando en pantalla desde el primer minuto me interesa y me atrae, todo el universo que me presentan, en donde literalmente puede pasar cualquier cosa (a los quince minutos tenemos una persecución y un tiroteo en un mercado negro interdimensional en la que posiblemente sea la escena de acción más original que he visto en años) me fascina y es un mundo en el que quiero pasar doce películas más.

Pero, por supuesto, la película tiene muchísimos problemas. De entrada, una historia intrascendente y asquerosamente tópica que choca de frente con la magia y la invención del mundo que la rodea, y que en el fondo es la culpable de que el tercer acto (cuando la película de verdad se centra en la historia) sea tan aburrido y se haga tan largo. Me gusta el mensaje general de la misma, del perdón y el amor y la comprensión entre razas frente a la guerra, pero es que toda la "intriga" (que en ningún momento es tal porque Besson no quiere que lo sea) da igual. A esto hay que sumarle dos protagonsitas que no terminan de cuajar, tanto por estereotipados como por mal escogidos. Cara Delevingne y su Laureline salen algo mejor parados porque, a pesar de lo tópico de su personaje, al menos sí me la creo como la tipa dura y atractiva que se supone que tiene que ser, pero Dane Dehaan simplemente no funciona como Valerian. En su primera escena se nos intenta vender que Valerian es un fucker, un super aventurero espacial, mujeriego y divertido que sin embargo tiene la cara de friki y la voz de Dehaan. Y no es que no entienda lo que estaba intentando hacer Besson aquí, romper con el estereotipo del héroe de acción americano que tiene que ser corpulento, alto, de ojos claros y preferiblemente rubio, es que simple y llanamente Dehaan es una mala elección aquí. Y me encanta Dehaan como actor, de verdad que sí, pero como Valerian es que no funciona casi nunca (cuando más funciona es cuando la película no nos recuerda que este tío se supone que es el mayor "player" de toda la galaxia).

Luego tengo otros pequeños problemas, como Clive Owen (pero es que al pobre no le dan NADA con lo que trabajar y se ve que no está nada cómodo) y Rihanna (que cuando hace de stripper bien, pero como la voz del pulpo azul no te la crees nunca y está al borde de arruinar todas las escenas en la que sale), o el exceso de CGI, pero son cosas más secundarias, sinceramente.

Y el tema es que a pesar de esos evidentes fallos... la película me ha encantado, porque es creativa todo el rato, y porque el ritmo no decae (hasta los últimos veinte minutos). Todo el rato pasan cosas, todo el rato hay imágenes interesantísimas y todo el rato hay aventura. Y a veces eso es todo lo que le pido a una película. Si tuviese que definirla, Valerian y la ciudad de los mil planetas es lo que hubiese pasado si las hermanas Wachowski hubiesen hecho Jupiter Ascending con pelotas. Es como Star Wars hecha por gente con imaginación. Es como Guardianes de la Galaxia sin filtro. Y para mi al menos, funciona muy bien. De mis películas favoritas este año (y no me refiero a "pelis estrenadas este año" si no a "pelis que he visto este año"). Es una pena que se haya pegado la hostia en taquilla, porque, de verdad, ojalá 100 películas más así de visualmente atractivas. Es una aventura espacial en mayúsculas.

De lo que más me arrepiento es de haberme fiado de las críticas y no haber ido a verla en el pantallón más grande que pude encontrar.






Esta es la primera de varias críticas contando las que me han parecido las mejores y más interesantes pelis que he visto este 2017, no necesariamente tienen que ser "películas estrenadas este año", son "películas que he visto por primera vez en estos doce meses". Aquí el resto:

martes, 21 de marzo de 2017

El anti-hype

Poster de Phil Noto


No pude ir en Navidad a ver Rogue One. Tampoco es que hiciera ningún esfuerzo, en parte por las críticas, que sin llegar a ser malas, no fueron tampoco entusiastas. La opinión general fue que la película "estaba bien" pero poco más, así que tampoco sentí la necesidad de hacer ningún esfuerzo por ir al cine a verla.

Hace un par de días ya sí pude verla. Y... es curioso el tema de las expectativas.

Esas críticas poco entusiastas habían provocado cierta pereza y desdén en mi, y cuando me senté a verla no esperaba gran cosa. Y siento que esa falta de expectativas es lo que ha hecho que me guste tanto. Porque no es una película perfecta, es una película tremendamente fallida en ciertos aspectos (ahora llegamos a eso) y sin embargo, tiene suficientes elementos geniales para que esos "fallos" se le perdonen. O al menos para que a mi me den exactamente igual.

Pero empecemos por el principio;

Rogue One nace como parte del plan maestro de Disney por dominar la cultura pop moderna. Cuando la compañía del ratón adquirió LucasFilms y con ello los derechos de la franquicia La Guerra de Las Galaxias, no solo decidieron que había llegado el momento de empezar una nueva trilogía ambientada en la galaxia muy muy lejana, si no que podían explotar ese universo algo más. Valiéndose del éxito que su monstruo multifranquicia marvelita les había dado, en Disney decidieron que no solo producirían los episodios VII, VIII y IX, si no que en los años en los que no hubiese una entrega numerada de la creación de George Lucas, lanzarían películas individuales a modo de "notas al pie de página" ambientadas en ese universo.

No es la primera vez que alguien intenta expandir este tema. Hay un montón de novelas, cómics, videojuegos e incluso series de televisión que ya lo habían hecho anteriormente (lo que, antes de que Disney decidiese que nada era canon, se conocía como Star Wars Expanded Universe), pero nunca nadie lo había intentado a esta escala. Lucas podía producir series para televisión, pero el cine estaba reservado exclusivamente para las entregas numeradas. Rogue One, nace con la idea de romper eso, de demostrar que una película de nicho como esta (que cuenta una historia ajena a la de la familia Skywalker -más o menos) puede interesar al gran público. Y viendo como sobrepasó la barrera de los mil millones... parece que la jugada les salió bien.

La cinta, que podría interpretarse como una suerte de "episodio 3.5" sigue al pequeño grupo de rebeldes que, como ya se estableció en la primera película, dieron sus vidas por robar los planos de la estrella de la muerte. No se sabía mucho de esta historia más allá de eso. Y si hacía falta contar esta historia es una discusión irrelevante llegados a este punto, porque la película existe, la historia ya está contada, así que lo mejor que podemos hacer es hablar de si está bien o mal contada. Y en ese sentido... hay mucho de lo que hablar.

Como película, la tercera cinta de Gareth Edwards supone el primer acercamiento cinematográfico al aspecto bélico de la saga. La GUERRA de La Guerra de las Galaxias nunca se había contado tan de cerca. Y sí, esta cinta agradecería estar producida por una compañía que no orientase todos sus productos a la búsqueda de complacer al mayor número de gente posible, pero teniendo en cuenta las limitaciones a las que se ven forzados... resulta bastante exitosa. Como película bélica siento que funciona bastante bien. Da buena cuenta de los horrores de la guerra, y presenta el conflicto de un modo más gris que lo visto hasta ahora. Los idealizados rebeldes de la trilogía original no eran unos santurrones, eran unos milicianos a los que no les temblaba la mano a la hora de matar a sangre fría o que no tenían demasiado problema en comenzar una escaramuza en medio de una ciudad, sin tener en cuenta los posibles daños colaterales (la niña llorando en medio del campo de batalla del mercado quizás sea el momento más "humano" del conflicto en 8 películas). Esta es una historia sobre soldados y Edwards lo sabe y decide centrarse tanto en la infantería como en las naves. La batalla final es, a pesar de su duración, tremenda. Quizás la mejor que hemos visto hasta el momento.

A nivel argumental es, sin embargo, donde empiezan los problemas. El primer acto de la película sucede de forma tremendamente confusa, haciendo saltar la historia de planeta en planeta, presentando de pasada demasiados elementos para que pueda ser seguida correctamente. Aún así, la escena que abre la película es, como fan de la saga que soy, una de mis favoritas. Porque nunca habíamos visto el universo creado por George Lucas desde ese punto de vista, el del imperio. En el fondo, Mads Mikkelsen, por más descontento que pueda estar, es un imperial (lo demuestran detalles como que su hija juegue con muñecos de Stormtroopers) y eso es "nuevo". Y me encanta. Pero es una escena, claro. Y ese creo que es el problema de como se desarrolla la historia, que hasta que el equipo (salvo el piloto) se reúne... es una sucesión de escenas, no una historia coherente. Los primeros... no sé, 15 o 20 minutos son una sucesión de prólogos; Cuando Jyn pierde a sus padres, cuando Cassian se entera de la existencia de la estrella de la muerte, cuando a Jyn la rescatan... la película empieza tres o cuatro veces, como si tuviese miedo.

Y cuando por fin arranca y se pone en marcha mejora, sí, pero no para. No sabemos mucho más de estos personajes más allá de uno o dos rasgos de personalidad y lo que hicieron. No se profundiza en ellos o sus motivaciones. Y aunque soy de los que piensa que no siempre es necesario esto en un blockbuster, creo que en personajes como Cassian se agradecería que la película se detuviese un momento. Porque el personaje de Diego Luna termina actuando un poco porque sí en todas las situaciones. Hace las cosas bajo la única lógica de "es lo que la historia necesita", y aunque es más destacable en el personaje de Luna, en el fondo es un problema que traen todos consigo.

Mi otro gran problema en cuanto a la historia es con el clímax. Pero tampoco quiero decir que sea algo "malo" (porque no es necesariamente algo malo, la escena de lucha mola bastante) si no con como casa este final con la idea que tenía preconcebida en la cabeza. En el fondo siempre me había imaginado el robo de los planos de la Estrella de la Muerte como algo más pequeño. Más cercano a un robo o a una operación de espionaje que al pitote que se termina montando en esta película. Pero ya digo... no quiero hablar de "problema" como tal, si no de una cosa que a mi particularmente no me gustó.

En lo respectivo a personajes e interpretaciones no hay mucho que contar. Los seis protagonistas apenas están definidos (y no hace falta que lo estén tampoco) y responden más a clichés predeterminados de otras películas fantásticas que otra cosa. Y sus interpretaciones varían en calidad, siendo Luna el que peor está, en un personaje en el que no parece sentirse cómodo en ningún momento. Felicity Jones y Alan Tudyk son los que mejor parados salen, la primera por tener el personaje más definido de todos y tener más material para trabajar que el resto, y el segundo porque es un maestro del doblaje y es capaz de dotar de carisma a una puñetera piedra. Donnie Yen y Wen Jiang son los más desaprovechados, con unos personajes que casi merecen un spin off para ellos solos. En cuanto a secundarios, Mikkelsen está genial, como siempre y Forest Whitaker se lo está pasando tan bien que termina definiendo perfectamente a un personaje en dos putas escenas. Por su parte el villano Ben Mendelsohn resulta funcional. Ni muy destacable ni muy olvidable.

Por lo general mi mayor problema con la película es que me parece desaprovechada. Me resulta interesante todo, y me gustaría saber más. Y siento que funcionaría mejor como miniserie de seis episodios que otra cosa. Me encantaría saber más de todos los personajes, y me encantaría ver una exploración más detallada de muchos conceptos que plantea esta película (como la perspectiva imperial, como la alianza rebelde no eran unos santos, los horrores de la guerra etc). No quiero decir con esto que me haya parecido mala, me ha parecido una cinta bastante competente, y me ha gustado bastante más de lo que esperaba, pero me resulta tan atractivo este universo que me encantaría saber más acerca de ello.

En general, este primer acercamiento de Disney al universo expandido me parece que funciona bien. Me da miedo lo que vaya a pasar ahora (¿De verdad necesitamos una película de Star Wars al año?) pero ya nos preocuparemos de eso cuando pase. Rogue One está bastante bien. No es perfecta, pero cumple bien, al menos desde mi punto de vista.








He decidido no hablar de los cameos porque los cameos en esta película son el sida. Son, de lejos, lo puto peor de la película. El momento en el que te rompen la ilusión creada en la escena anterior (porque son básicamente los personajes mirando a cámara y guiñándote un ojo). Todos son basura. Todos sobran. Y si no hablo de ellos es porque es mejor que nos olvidemos que existieron. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Drama clásico.


Derek Cianfrance me sorprendió mucho con Blue Valentine, un crudo análisis del principio y el final de una relación, que me pilló por sorpresa y me destruyó un poco. Su siguiente película, Cruce de caminos, me sorprendió de nuevo gracias a una publicidad engañosa pero efectiva, que me hizo esperar algo totalmente distinto a lo que me encontré. Esperaba una historia de crimen y me encontré un drama sobre las relaciones entre padres e hijos y las consecuencias. Con esos precedentes, y teniendo de protagonistas a Michael Fassbender y Alicia Vikander (que son dos de los mejores actores trabajando ahora mismo), cuando se anunció La luz entre los océanos se me hinchó el hype. Incluso después de que las críticas no fuesen demasiado benevolentes con ella, el hype seguía allí. Y ayer pude verla y... es la que menos me ha gustado del director, pero no es ni de lejos una mala película. Es una cinta con problemas, sí, pero me parece que sus puntos positivos son ampliamente superiores a los negativos.

Pero no nos adelantemos. La luz entre los océanos nos cuenta la historia de un veterano de la gran guerra interpretado por Michael Fassbender, que tras cuatro años traumáticos luchando en Francia decide aceptar un trabajo como farero en una remota y aislada isla inglesa. Allí conoce a la hija del ¿alcalde? interpretada por Alicia Vikander, se enamoran y comienzan una vida juntos. Y luego les pasan un montón de movidas que no quiero contar porque aunque no sean spoilers (salen en el trailer -no deberíais ver el trailer) siento que la experiencia se vería beneficiada si no sabéis.

Encuentro en el cine de Cianfrance ciertos lugares comunes y una repetición casi obsesiva de los mismos temas. Temas como el amor, las relaciones y los hombres dispuestos a sacrificarlo todo por esas relaciones. También, a nivel algo más profundo, hay en las tres películas del director una obsesión con las consecuencias. En las tres películas los protagonistas toman alguna decisión que los condena a pasar penurias en el futuro. Sin embargo siento que estos temas estaban mucho mejor explorados en las anteriores cintas del director que aquí, o al menos estaban explorados de un modo mucho más interesante, introspectivo y modesto. Porque esta es la película más ambiciosa (su primera película costó un millón, la anterior 15 y esta 20) y siento que quizás eso es lo que la condena. El director le da un tono muy clásico a la historia y busca contar un drama más grande que la vida, apostando por el melodrama en lugar del intimismo y privacidad que reflejaban sus anteriores trabajos y que siento que le funcionan mejor.

Pero, y la cosa es importante, está dirigida de forma impecable, con una fotografía maravillosa y unas interpretaciones por parte de todos los implicados absolutamente brillantes. Fassbender y Vikander están increíbles en esta película, y salvan los momentos más melodramáticos, culebronescos y de película de domingo de la tarde gracias a que ellos funcionan. Y, al menos para mi (aunque entiendo que para mucha gente no), salvan una película que en otras manos habría sido un desastre absoluto. También creo que influirá en vuestra opinión la importancia que le deis al tercer acto y al final, porque es ahí donde están casi todos los problemas. Durante dos tercios la película funciona muy bien, incluso a pesar de que tarde en llegar al conflicto central casi una hora, pero es en el tercer acto cuando todo se vuelve loco y muy melodramático y el final, un final quizás demasiado dulce para el tono general de la cinta, terminará de matar la película para mucha parte del público.

No quiero decir con esto que sea una mala película, si no que no es una película que vaya a gustar a todo el mundo. A mi personalmente me encantó, y creo que cuando quiere ser buena es maravillosa (todas las escenas de ellos con la niña o la escena del piano) pero es innegable que es quizás demasiado larga, porque su estructura novelesca que tan bien funcionaba en Cruce de caminos aquí se hace algo agotadora, y que tiene un final (hablando rápido y mal) de mierda.

A España llega en Enero del año que viene según IMDb, y personalmente os la recomiendo encarecidamente. Es un drama con un sabor muy añejo, y si sois de los que el drama clásico os gusta, creo que disfrutaréis de esta La luz entre los océanos a pesar de sus múltiples pegas.

domingo, 31 de julio de 2016

Punks VS Neonazis



Green Room es la nueva The Guest. Es una película que no inventa nada, un slasher corriente y moliente, que consigue hacer las cosas lo suficientemente bien para destacar lejos de lo mediocre que podría haber sido. Como The Guest, es una película que no ha visto prácticamente nadie (está 98 en el ranking de este año). Y como The Guest, es una película que está llamada a ser de culto.

La premisa es bien sencilla. Un grupo punk de quinta termina aceptando un bolo a la fuerza en un bar neonazi. El plan es entrar, tocar, cobrar y salir, pero por una serie de circunstancias terminan viendo algo que no deberían y convirtiéndose en las presas de los habituales del bar y su dueño, un líder neonazi interpretado por Patrick Stewart, que consigue sacar oro de lo que no es más que un cameo.

En las cosas buenas tenemos un tono maravilloso, crudo, gore, salvaje y tenso. El retrato de la banda, aunque estereotipado (pero ahora hablamos de eso) es un retrato relativamente sincero. Desde la primera escena se nos construye quienes son estos personajes, un grupo de perdedores sin dinero que van de bolo en bolo intentando hacer el punk más auténtico que pueden. Patrick Stewart, aunque no tiene NADA (porque literalmente no tiene nada) con lo que trabajar, consigue sacar oro de algo muy estereotipado, y la historia va como un tiro. Habrá quienes critiquen que, tal vez, jamás se indague en muchos de los asuntos que plantea (sobre todo en lo referente a los malos), pero es completamente comprensible porque, y esto es importante, no es esa película la que está intentando contar su director.

Estos personajes se ven de lleno arrastrados a una historia que ya va por la mitad. Una trama de traiciones, bandas criminales y cárteles de droga, de la que nuestros protagonistas (que son el punto de vista desde el que nosotros experimentamos la historia) no son protagonistas. Entran de lleno en ella y solo quieren salir lo antes posible. Que no sepamos nada del personaje de Imogen Poots tiene sentido porque, como todos los de más personajes (que no son los protagonistas) es parte de una historia que no tiene nada que ver con esta. Y al menos para mi funciona.

Sin embargo no todo es bueno. La película no dedica el tiempo suficiente a sus protagonistas para que lleguemos a conocerlos y nos importen lo suficiente. Este probablemente sea el problema más grave de la película (quizás el único real que tiene), que se rinde al peor cliché del género presentando a unos protagonistas estereotipados que no tienen más personalidad más allá del tropo del género que representan. Se definen rápido y de forma perfecta (esa primera escena en el coche, dice muchísimo de ellos) pero nunca se indaga en quienes son o por qué deberían importarnos. También es verdad que el ritmo frenético y la corta duración de la cinta no ayudan a que nos tomemos siquiera un segundo para conocerlos. Antes de que sepamos quienes son ya están en medio del jaleo.

Ahora hablemos del elefante en la habitación; Anton Yelchin era uno de esos actores que siempre estaba bien en todo lo que hacía. Y aquí no decepciona. Es una pena lo de este chico. Era, para mi, uno de los mejores interpretes de su generación, y nunca tuvo ese gran papel que lo destacase y por el que el gran público lo fuera a recordar. Me da mucha rabia eso, es otra persona con talento que vivió y murió en el olvido. No habrá ningún rapero que le dedique una canción que gane un premio MTV, y el mundo no se conmocionará por su muerte prematura. Pero supongo que es porque no era el protagonista sexy de una franquicia multimillonaria de coches tuneados. Pero qué sabré yo. En esta película Yelchin está magnífico. Como siempre estaba.

En general, Green Room es como un buen tema punk. Es ruidosa, salvaje, breve y no inventa nada pero toca las teclas correctas para ponerte a mil.

Una pequeña cinta muy recomendable.

viernes, 29 de julio de 2016

La cazadora.



Under the Skin es una película cuya trama no quiero describir por si no habéis visto ni habéis leído nada sobre ella. Creo que explicar de que va la película es contraproducente en este caso, porque es clara la intención del director de que su película resulte perturbadora y confusa, mostrándote lo suficiente para que entiendas qué está pasando sin terminar de entenderlo todo.

Iba a decir que es artística, pero odio usar la palabra artística para describir una película. Generalmente porque aceptar que hay películas artísticas supone aceptar también que hay películas que no lo son, y aunque estoy completamente de acuerdo con esa afirmación, el apelativo artístico se usa para una minoría selecta, descartando como posibles obras de arte todas las demás. Generalmente el adjetivo se aplica a cintas como esta, que no cuentan su historia en el sentido más tradicional, y resultan confusas y extrañas y requieren que el espectador rellene ciertos huecos, y ya. Con lo que auténticas obras de arte como El Padrino quedan por descarte fuera de esa categoría superior. Como si no fuesen obras de arte solo por el hecho de contar cosas de manera tradicional. Es como descartar cuadros de Velázquez solo porque son figurativos.

Y tampoco me gusta cuando artístico se utiliza como eufemismo de pretencioso, en un sentido completamente vejatorio. Porque proviene de la ignorancia del que mira, como todos aquellos que insultan el arte moderno sin haber intentado jamás comprenderlo.

Pero estoy desvariando mucho... lo que quiero decir es que Under The Skin es una película rara. Rara en su realización y en su narrativa, porque gran parte de la historia se cuenta a través de cámaras ocultas y con gente que ni siquiera sabía que estaba en la cinta, además de a través de metáforas visuales y sin apenas diálogo. Pero lejos de, como me pasó con Sólo Dios Perdona, parecerme un coñazo horrible, la verdad es que me pareció interesante. O curiosa como mínimo. No voy a mentir tampoco y decir que no hubo partes que me aburrieron, porque hubo bastantes partes que me aburrieron, pero los momentos interesantes, especialmente el primer acto y el final, me resultaron fascinantes.

Porque es lenta y no hay diálogos y no pasa gran cosa en ella... pero el modo en el que la historia va fluyendo es genial. Somos tan espectadores del mundo que rodea a Scarlett Johansson como ella, y atendemos a todos los momentos como un espía. Esto se refuerza tanto a través del uso de cámaras ocultas como de planos muy alejados, que refuerzan el concepto de espectador, convirtiéndonos en casi voyeurs de lo que está ocurriendo, algo que ayuda, junto con la tremenda banda sonora, a darle este aura perturbadora a la película. Esa sensación de que algo está jodidamente roto en las imágenes que estás viendo, incluso aunque hasta la primera vez que entran en la sala negra no puedas señalar exactamente qué es (y después de eso tampoco es que tengas una idea muy clara de lo que está pasando, la verdad).

He leído explicaciones de la película que hablan de cómo Under The Skin hace una exploración de lo que supone la belleza en el mundo moderno, y que resulta una crítica de como solo la apariencia exterior nos parece importante hoy en día... y no sé... tal vez sea verdad, pero yo desde luego no entendí nada de eso. Pero es una cinta que espera que seas tú quien rellene los huecos, así que si alguien los quiere rellenar así, me parece muy respetable. Para mi la historia es bastante directa y no tiene mucho comentario acerca de nada... pero es lo que yo vi (y no soy de los que suelen enterarse de estas mierdas).

En general la película es una demostración genial de narrativa visual y de cómo se puede contar una historia exclusivamente a través de imágenes. Es fácil comprender qué es lo que piensa en cada momento el personaje de Scarlett Johansson, incluso aunque pase más de tres cuartos de película sin abrir la boca, solo por su interpretación y las cosas que ocurren a su alrededor. No necesita contarte todos los detalles, ni decirte abiertamente que es lo que ocurre en diálogos expositivos, es una película que espera que tú seas lo suficientemente inteligente para rellenar los huecos que faltan y comprenderla. Evidentemente como el arte moderno, no es para todo el mundo. Pero yo le daría una oportunidad, a mi estas películas no me suelen gustar un puto pelo y esta, sin parecerme una obra maestra ni nada, me gustó bastante y es algo que recomendaría.


Así que quién sabe. Igual la veis y os encanta.


O igual la veis y os parece de una pedantería de asustar.

Cualquiera de las dos podría pasar, la verdad. Pero yo le daría una oportunidad, aunque solo sea para que veáis algo completamente diferente.

lunes, 25 de julio de 2016

Mi X-Men 2 (primera parte: La crítica)


Me ha costado mucho ponerme en serio a hacer esto. Y con mucho quiero decir mucho. Varios intentos de sentarme, ver la película, sentarme otra vez, intentar esta vez sí terminarla, y luego varios de escribir entradas y pensar en el enfoque.

Y mi conclusión final es que el mayor problema a la hora de hablar de esta película, es que no es una mala película. Se ha quedado vieja, y para el estado en el que está el subgénero a día de hoy, sí, es una mala película. Pero si me retrotraigo al año 2003 y las películas que se estaban haciendo entonces, X-Men 2 es la mejor película que podía haber sido. Porque esta película salió un año después de Spider-Man pero cinco antes de que Iron Man y El Caballero Oscuro diesen el último empujón al subgénero (cada una a su manera), por no hablar de que era una secuela. Y en ese contexto, esta es la mejor película que se podía haber pedido.

Ahora bien, ¿es una buena película? ¿es un film atemporal que seguiremos recomendando dentro de tres décadas? No. Por supuesto que no, nada de esta época es así. Con suerte, después de Homecoming, ni siquiera seguiremos recomendando las Spider-Man de Raimi en unos años. Pero eso no hace que en su contexto histórico particular y bajo sus circunstancias, esta sea una mala película. Y juega muy en mi contra a la hora de plantearme los cambios, porque todos los que haría, son cambios para los que no está preparado el subgénero. Porque esta película es una adaptación muy descafeinada de una de las mejores novelas gráficas (porque esta sí es una novela gráfica, no como Watchmen) protagonizadas por la Imposible Patrulla-X; "Dios ama, el hombre mata", que aunque medio respeta los elementos principales de aquella historia (con el villano y el uso que quiere darle al profesor, los lavados de cerebro, la ayudante mutante, etc) decide no mirar a los elementos más controvertidos de la obra (Stryker deja de ser un cura católico en una cruzada completamente xenófoba y pro-humana que en las primeras páginas mata a dos niños, para ser un militar que utiliza a mutantes como armas) y simplifica muchos otros (como la relación entre Magneto y los X-men).

Es una versión más tonta de ese cómic, pero porque ese cómic no se podría haber adaptado tal cual a la gran pantalla entonces (y dudo que se pudiese ahora, si soy completamente sincero). También la condena que sustituye los temas, mucho más relacionados en la segregación racial en la obra original, por las taras personales de su director, que utiliza el odio mutante como una metáfora de los homosexuales (en la lamentable escena de los padres de Bobby). Una metáfora que si bien también ha sido utilizada en los cómics y funciona bien ahí, aquí está tratada de forma gruesa y poco sutil. La otra cosa que termina, para mi, de condenar la película, es que aunque Singer intenta dar algo más que hacer a gente como Tormenta o Cíclope, su filia por el canadiense de las garras sigue siendo tan grande que la cinta termina siendo Lobezno-céntrica (por más que se empeñe en volver a usar el recurso de "parece que el malo busca a Logan y al final no", el hecho es que conectar el pasado de Logan a Stryker y ubicar la pelea final en Arma-X resta relevancia al villano). Pero siendo justos, muchos de estos problemas son cosas que arrastra más por ser una secuela que otra cosa.

He separado esta entrada en dos partes porque sentía la necesidad de explicarme antes de contaros como iba a ser mi película. Porque debido a las cosas arriba mencionadas, la versión que voy a describiros de la película es una cinta que poco o nada va a tener que ver con lo que se pudo ver en cines en 2003. Lo he estado pensando mucho y siento que no puedo andarme con medias tintas con esta película, o lo cambio todo, o no cambio nada. Y tengo que hacer lo primero.

En breves os cuento como hubiese sido mi versión de la película, si viajase en el tiempo y me pusiese a trabajar en Fox.

miércoles, 18 de marzo de 2015

CINE: Negociador (2014)



La última película de Borja Cobeaga, de cara al público y a pesar de su distribución minoritaria, se enfrenta a dos problemas fundamentales que ni siquiera es culpa del director Donostiarra, y es que la cinta se está vendiendo, primero como comedia y después como una comedia sobre las negociaciones que mantuvo el Partido Socialista con la banda terrorista ETA durante el llamado Proceso de paz. Personalmente creo que no es ni una cosa ni la otra, o, más bien (porque sí, de acuerdo, yo también la llamaría comedia, y la verdad, sí habla de dichas negociaciones) esos no son los aspectos más destacados de la película, y me parecen aspectos que pueden tirar para atrás al público.

Para empezar, aquellos que vayan esperando la nueva comedia del guionista de Ocho Apellidos Vascos, y busquen encontrarse con algo en la línea de sus anteriores trabajos, Pagafantas y No Controles, van a salir decepcionados. Negociador es una comedia triste. No es una comedia de carcajada y gag. En esta cinta no se busca el chiste o el humor fácil, la gracia surge de presentar situaciones sumamente ridículas que les ocurren a personajes relativamente tristes. Tiene más de los cortos de Cobeaga La primera vez y sobre todo Eramos Pocos que de sus dos películas anteriores. Manu Aranguren (genialmente interpretado por el relativamente infravalorado Ramón Barea), el protagonista de la película, no es ningún héroe. Es un tipo solitario y sencillo, que se pelea con la tecnología más básica, que no sabe idiomas, que va desaliñado y no se sabe hacer el nudo de la corbata. Y sus motivaciones no son (obviamente sí pero no son las principales) acabar con la violencia si no con el conflicto. Acabar con eso que nos lleva dividiendo a los que vivimos en el País Vasco (perdón, Euskadi, no vayamos ahora a tenerla por la terminología) desde hace 40 años. Es un buen tipo lleno de buenas intenciones, quizás no el más indicado para el trabajo para muchos, pero sin duda el tipo que se necesita ahí.

Durante la primera parte, que dura hasta la segunda negociación, Cobeaga prácticamente evita entrar en temas políticos. Obviamente estos están ahí, no se puede evitar por completo la política cuando es de lo que se está hablando, pero lejos de centrarse en lo que se dice en la negociación se centra en el conflicto personal entre los dos representantes de ambos bandos. No se nos presenta a los otros como unos monstruos sin corazón, nuestro primer contacto con ellos, y el contacto que tenemos durante más de media película, es la de un tipo, que, en otras circunstancias, sin bandos ni odios ni muerte ni nada, sería un tipo con el que igual hasta nos apetecía tomar una cerveza. Y eso es bueno. Buscar al humano dentro del etarra me parece valiente y lo entendí como una parte del mensaje principal que inunda toda la cinta, un mensaje conciliador y positivo que, como digo, se centra en el aspecto más fratricida del problema.

Toda la primera parte es puro Cobeaga, sobre todo la secuencia que ocurre en Domingo. Si estáis familiarizados con el cine del Donostiarra esos dos momentos, el de los tres en el coche y el de los tres derrotados en el bar del Hotel, sabréis que son puro cine de este director. Es su seña de identidad, situaciones absurdas para personajes atípicos y relativamente tristes. No se regodea (tampoco es que esa secuencia invite a ello, no tanto como otras que hay en la película al menos -como la de salir a correr o la escena con la prostituta) en el patetismo de sus personajes, si no que se centra en presentarlos lo más humanamente posibles. En el fondo, mirado desde fuera, hasta el tema más serio es una cosa ridícula, porque el humano es, en el fondo, un ser ridículo. Esto es una cosa que, desde mi personal punto de vista, ha llenado siempre en mayor o menor medida el cine del director vasco. El humanismo más puro y más triste, sin ensañarse, como otras comedias tipo Los padres de ella, en ese cierto patetismo absurdo y tan humano. Quizás por su temática la que más se regodeaba en ello era Pagafantas, pero incluso en esta (o al menos así la vi yo) la película no buscaba que te rieses del personaje de Gorka Otxoa, si no que empatizases con él. Era un ridículo circunstancial, un ridículo que a muchos, en una situación parecida, nos ocurriría exactamente igual. Y en esta Negociador pasa parecido. El personaje de Barea es un pez fuera del agua, pero la película no quiere que te rías con él, si no que empatices. Uno de los mejores momentos, o al menos que más me gustaron, es el plano de los tres derrotados en el bar, porque es el momento en el que vemos que más allá del rol que representan en la negociación, simplemente son tres tíos normales, tres humanos corrientes, en una situación rara.

Y entonces empieza la segunda parte, que es la parte verdaderamente política de la película, en donde esta acelera de verdad y en donde se reservan, si no los momentos más divertidos en un sentido cómico, aunque fue en una de estas escenas el único momento en el que se escucharon un par de carcajadas en el cine en el que estaba (no diré en que momento pero si veis la película os lo podréis imaginar), si no divertidas por su intensidad. A partir de la segunda parte, que abarca el último tercio de la cinta, la cosa se pone tensa y nos metemos de lleno en esa realidad que el director ha evitado tocar los otros dos tercios. Porque por más que quiera centrarse en la parte más personal y humana, al final el conflicto vasco eran más cosas, eran unos tipos que andaban por ahí matando a gente. Cobeaga sabe esto, sabe que lo ha estado evitando, y decide meterte todo en los minutos que le quedan. Ambas partes, sin embargo, casan bien, o al menos a mi me dio esa sensación. Para lo poco que tienen que ver entre sí, en temas de ritmo y tono (pausado y esperanzador a acelerado y puramente dramático), no sentí que fuesen dos cintas diferentes si no que entraba bien en el discurso que, creo y que a mi personalmente me pareció que estaba intentando dar el director. En esta parte hay que destacar, como casi siempre, a Carlos Areces, que entra como una fuerza de la naturaleza en la cinta y está fantástico e impredecible. Cada escena en la que aparece es oro. 

Al final además, tras ese acelerado torbellino dramático, se reserva una escena que cierra en más de un sentido la película y que lo hace desde el punto más sincero y esperanzador que se podía, al menos según lo que nos lleva queriendo decir toda la película. De hecho es que son la primera escena de la película y esta última los dos momentos que más me llegaron a nivel emocional y que por mínimos (se basan en un par de gestos) creo que funcionan mejor.

Negociador es una película que creo que es recomendable para todo el mundo, pero especialmente si eres vasco. El resto de habitantes de la península podrán disfrutarla también, pero creo que a nosotros, por esa manera que tiene el director de centrarse en las personas, nos toca más cerca y la vamos a entender mejor. Los actores están todos bien, Barea y Areces especialmente, y me gusta ver que Cobeaga vuelve a sus orígenes en la parte de la dirección y hace una película más mínima y más sincera, con planos más cortos y relativamente más oscuros que sus anteriores largos. Eso sí, no esperéis una comedia ni partiros de risa en plan Vaya Semanita, porque no. Esto no es eso.