martes, 21 de noviembre de 2017

Retrato de la soledad.


No me gusta usar el término "animación para adultos". Me pasa como con "novela gráfica". Es algo creado para justificar que te gusta un producto que se presupone para niños. Decir; "Yo no leo cómics de superhéroes, perdona, yo leo NOVELAS GRÁFICAS" ayuda a ciertas personas a sentirse más seguras de si mismas y autojustificarse frente a supuestas miradas prejuiciosas. Y con la animación pasa una cosa parecida, si algo te gusta hay que explicar por qué. Ya sea sobreanalizando las series/películas hasta poder decir que son buenas porque "no hablan solo de temas infantiles" (a pesar de que decir eso solo evidencia tus propios prejuicios, ya que crees que hay temas que son para niños y temas que son para adultos -incluso aunque no haya escenas de sexo) o justificando que directamente no son para niños por hacer chistes de negros y judios.

Pero es innegable que hay un porcentaje de películas y series de animación que son puramente "para adultos". Y no tienen tanto que ver con las temáticas que puedan tratar, como con el modo en el que se están contando las historias. A los adultos y a los niños les interesan cosas distintas y responden de forma diferente a distintos estímulos. Sobre todo si el adulto no es un tarado mental, claro. Sin embargo este subgénero de productos genuinamente para mayores, no es tan prolífico como uno podría imaginar, especialmente en el cine. No se si es por un prejuicio de la audiencia que los lleva a que les de vergüenza la mera idea de meterse a un cine a ver una peli de animación o si tiene que ver, y esto es lo más probable, con que el mercado de la animación cinematográfica está absolutamente dominada por las mastodónticas productoras de Hollywood. Pero sea cual sea el caso, es un poco una puta pena.

Y es un poco una pena porque por culpa de esos prejuicios (n)os terminá(mos)is perdiendo películones brutales e incontestables como la que fue de lejos la mejor película de animación de 2015 (sí, por encima de Inside Out, lo siento); ANOMALISA

Anomalisa es una cinta de animación muy extraña que, sin embargo no es complicada ni dificil de entender y va bastante a tiro fijo y es relativamente explicita en sus temáticas. Lo suficiente para que hasta el espectador más tonto entienda que esta historia sobre un escritor de libros de autoayuda en un hotel es en realidad una película acerca de la soledad y la depresión. Su juego es obvio y telegrafiado y no requiere que el espectador rellene los huecos como algunas de estas otras películas inteligentes requieren. No estoy diciéndolo como algo negativo, ojo, agradezco mucho que hagan eso porque no reduce la inteligencia del mensaje ni la efectividad de la cinta para nada. La película nunca es demasiado obvia o evidente, nunca aparece un personaje que literalmenete explica al gran público que es lo que está pasando, simplemente utiliza la narrativa visual de un modo muy directo y claro, sin florituras ni recursos estílisticos raros y de forma obvia. Pero sigue siendo narrativa cinematográfica.

La decisión de hacer esta película con marionetas en lugar de con personas es imprescindible además. Esta es una historia que no funcionaría jamás como algo que no fuera animación. Desde el punto de vista de la historia que se quiere contar y el modo en el que se quiere contar, lo de usar a solo tres actores para todas voces no funcionaría si los personajes fueran de carne y hueso, pero lo de que sean muñecos ya nos da a nivel subconsciente una idea de que, que todos salvo dos estén doblados por una única voz, sea algo comprensible y que no choca, porque en el fondo ya hemos suplido ese choque inicial con el hecho de que son muñecos hablando. La animación, por cierto, es una pasada. En general el stop-motion es complicado de hacer bien, pero hacerlo bien a este nivel de sutileza y que nunca resulte mecánico o artificial es maravilloso, estos personajes de plástico se terminan sintiendo más humanos que los de casi todas las películas que he visto este año.

La película de Charlie Kaufman y Duke Johnson funciona a todos los niveles como ojalá más películas lo hicieran. Su mensaje funciona, su historia funciona, los actores funcionan y las decisiones estéticas son magníficas, además de que es corta y eso siempre se agradece. Así que corred a ver Anomalisa como podáis. Porque es una puta peli tremenda. Una historia muy minimalista que sin embargo funciona a la perfección y deja muchísimo poso.

Como dato curioso decir que esta es la cuarta película/corto en la que veo follar a muñecos. Que por cierto, no es el motivo por el que considero esta como una película de animación para adultos, la considero algo para adultos porque dudo que algún niño se divierta viendo como afecta la crisis de mediana edad a un depresivo escritor de cuarenta años.






Esta es la segunda película de mi lista de "las mejores pelis que he visto este año". No las mejores películas del año, si no las mejores que he visto por primera vez este año. Aquí el resto de la lista:

sábado, 18 de noviembre de 2017

AVENTURA espacial.


Hay una secuencia en Valerian y la ciudad de los mil planetas en la que el personaje titular está desaparecido en la estación espacial en la que se encuentran (la ciudad de los mil planetas del título), y su compañera de aventuras, Laureline (Cara Delevigne) tiene que encontrarlo, así que se alía con tres pterodáctilos que se parecen al mayordomo de Piccolo Daimao en Dragon Ball para ir junto a un pescador humanoide, en su submarino, a la zona sumergida de la estación (porque la ciudad tiene una parte sumergida para las razas acuaticas) a pescar una medusa de la espalda de un especimen macho de una raza de ballenas/dinosaurio gigantes, porque esas medusas tienen poderes mentales y cuando conectan con una persona le pueden mostrar el paradero presente de alguien en quien están pensando... pero solo durante un minuto porque a partir del minuto empiezan a devorar los recuerdos del sujeto conectado a ellas. Nada en esa escena tiene demasiado contexto, los tres pájaros informantes simplemente están ahí, el pescador simplemente está ahí y las ballenas y las medusas simplemente existen, y después de esa escena nadie vuelve a mencionar nada de lo que ha pasado ni ninguno de los personajes vuelven a aparecer (salvo Laureline, claro) en toda la película.

En ningún momento nadie se para a explicar quienes son los pterodactilos informantes, por qué conocen de antes a Valerian y Laureline, quién es el pescador, por qué hay unas ballenas gigantes en una estación espacial o de donde vienen las medusas. Y antes de que tú puedas empezar a formular todas las preguntas que te ha generado esa escena, ya hemos pasado a la siguiente secuencia (que incluye una raza de alienígenas barbáricos pescando con mariposas literalmente a uno de los personajes, una stripper multiforme, un banquete real y una huida tipo Errol Flinn) visualmente interesante y divertidisima. Porque en el fondo, "Valerian y la ciudad de los mil planetas" se siente como la sexta parte de una saga de películas famosas que nunca ocurrieron, y para mi, por más raro que suene, funciona en gran medida precisamente por eso, porque es una ópera espacial loca que decide llevar su contexto hasta las máximas consecuencias.

No puedo evitar compararla con óperas espaciales estadounidenses como "Star Wars" o la más reciente "Guardianes de la galaxia". Y a pesar de que, sobre todo la segunda, estas películas presentan universos interesantes y raros e intentan mostrar todas las rarezas que se pueden presuponer en una cultura alienígena, no siento que ninguna lo haga con la falta de pudor y de complejos con la que lo hace la cinta de Besson, y por eso a pesar de sus fallos (principalmente una historia que da muy igual y un protagonista terriblemente mal escogido) termina funcionando para mi. Porque todo lo que está pasando en pantalla desde el primer minuto me interesa y me atrae, todo el universo que me presentan, en donde literalmente puede pasar cualquier cosa (a los quince minutos tenemos una persecución y un tiroteo en un mercado negro interdimensional en la que posiblemente sea la escena de acción más original que he visto en años) me fascina y es un mundo en el que quiero pasar doce películas más.

Pero, por supuesto, la película tiene muchísimos problemas. De entrada, una historia intrascendente y asquerosamente tópica que choca de frente con la magia y la invención del mundo que la rodea, y que en el fondo es la culpable de que el tercer acto (cuando la película de verdad se centra en la historia) sea tan aburrido y se haga tan largo. Me gusta el mensaje general de la misma, del perdón y el amor y la comprensión entre razas frente a la guerra, pero es que toda la "intriga" (que en ningún momento es tal porque Besson no quiere que lo sea) da igual. A esto hay que sumarle dos protagonsitas que no terminan de cuajar, tanto por estereotipados como por mal escogidos. Cara Delevingne y su Laureline salen algo mejor parados porque, a pesar de lo tópico de su personaje, al menos sí me la creo como la tipa dura y atractiva que se supone que tiene que ser, pero Dane Dehaan simplemente no funciona como Valerian. En su primera escena se nos intenta vender que Valerian es un fucker, un super aventurero espacial, mujeriego y divertido que sin embargo tiene la cara de friki y la voz de Dehaan. Y no es que no entienda lo que estaba intentando hacer Besson aquí, romper con el estereotipo del héroe de acción americano que tiene que ser corpulento, alto, de ojos claros y preferiblemente rubio, es que simple y llanamente Dehaan es una mala elección aquí. Y me encanta Dehaan como actor, de verdad que sí, pero como Valerian es que no funciona casi nunca (cuando más funciona es cuando la película no nos recuerda que este tío se supone que es el mayor "player" de toda la galaxia).

Luego tengo otros pequeños problemas, como Clive Owen (pero es que al pobre no le dan NADA con lo que trabajar y se ve que no está nada cómodo) y Rihanna (que cuando hace de stripper bien, pero como la voz del pulpo azul no te la crees nunca y está al borde de arruinar todas las escenas en la que sale), o el exceso de CGI, pero son cosas más secundarias, sinceramente.

Y el tema es que a pesar de esos evidentes fallos... la película me ha encantado, porque es creativa todo el rato, y porque el ritmo no decae (hasta los últimos veinte minutos). Todo el rato pasan cosas, todo el rato hay imágenes interesantísimas y todo el rato hay aventura. Y a veces eso es todo lo que le pido a una película. Si tuviese que definirla, Valerian y la ciudad de los mil planetas es lo que hubiese pasado si las hermanas Wachowski hubiesen hecho Jupiter Ascending con pelotas. Es como Star Wars hecha por gente con imaginación. Es como Guardianes de la Galaxia sin filtro. Y para mi al menos, funciona muy bien. De mis películas favoritas este año (y no me refiero a "pelis estrenadas este año" si no a "pelis que he visto este año"). Es una pena que se haya pegado la hostia en taquilla, porque, de verdad, ojalá 100 películas más así de visualmente atractivas. Es una aventura espacial en mayúsculas.

De lo que más me arrepiento es de haberme fiado de las críticas y no haber ido a verla en el pantallón más grande que pude encontrar.






Esta es la primera de varias críticas contando las que me han parecido las mejores y más interesantes pelis que he visto este 2017, no necesariamente tienen que ser "películas estrenadas este año", son "películas que he visto por primera vez en estos doce meses". Aquí el resto:

miércoles, 19 de julio de 2017

Crimen Sexual.


Quiero empezar a recomendar más colecciones independientes de cómics americanos. Me gustaría recomendar también algún tebeo Europeo en el proceso, pero, y es una espina que tengo clavada desde hace años, no conozco tanto del cómic europeo como me gustaría. Pero gracias a la piratería he podido leer muchas series independientes nuevas que se están publicando en el país en el que gobierna Donald Trump, y la verdad, esa vertiente está muy a tope desde hace algunos años (algo más de una década apostaría). No solo porque las editoriales dan muchísima más libertad a sus autores que las dos grandes editoriales principales, si no porque, al no limitarse a contar historias de tíos en mallas pegándose con otros tíos en mallas, se les abre la puerta a guionistas y dibujantes que quieren explorar otras cosas.

Hoy, como primera recomendación, quiero hablar de la última colección a la que me he enganchado (después de que me la recomendase mi mejor amigo); Sex Criminals, de Matt Fraction y Chip Zdarsky. Lo que, y ahora llegamos a ello, no dejo de sentir que es algo un poco contradictorio.

Pero antes de hablar de ello, dejad que hable un poco del noveno arte como medio, así en general.

Hay dos cosas por las que el cómic es mi medio favorito para contar historias; La primera es su aspecto tradicionalmente contra-cultural. Incluso cuando los cómics de superhéroes vendían bien, no vendían tanto como el cine o la televisión. Esa tradición de estar fuera del sistema ha permitido siempre (al menos así lo entiendo yo) al cómic estar a la vanguardia en cuanto a temáticas y el planteamiento pseudo-experimental de dichas temáticas. Al menos en lo que respecta a un medio que, además de texto, requiere imágenes. 

El otro factor, y que es el que hace que para mi funcione más que el cine o la T.V, es que el cómic es un medio en el que el presupuesto no es importante. Que inviertas mucho en un cómic no lo hace mejor o peor, porque el cómic no necesita presupuesto, necesita talento. Si te vas a la vertiente más contra-cultural cinematográfica, la que estaba alejada de los grandes estudios y de más, se nota. Los productos surgidos ahí son cutres porque no había dinero para hacer las cosas bien. Y sí, hay muchísima gente que encuentra satisfacción y gusto precisamente en esa cutrez claro, pero el resultado es el que es. En el cómic una historia marciana sin casi lectores puede lucir igual de bien que el número que más vende si el talento está ahí. No dependes de actores, directores de foto o efectos especiales para que tu historia luzca. Y es el único medio (el único que cuenta cosas a través de imágenes y diálogo) que siento que permite eso.

¿Por qué explico estas cosas cuando son cosas bastante obvias?

Porque Sex Criminals es la clase de obra que no podría existir como existe y lucir como luce de no ser un cómic.

La historia sigue a una pareja, Suzie y Jon, que comparten un don muy particular, cuando se corren, detienen el tiempo. Literalmente. Como ambos son un par de millenials (25 y 28 años respectivamente) en una situación no particularmente simpática con ellos (él atrapado en un trabajo sin futuro y ella intentando salvar una biblioteca pública) deciden usar sus dones para robar bancos. Y bueno, luego la trama se vuelve más loca y más marciana según pasan los números, pero tampoco se trata de contaros todo.

Ya de base esa premisa no permitiría nunca que apareciese en televisión (a no ser que se suavizase un poco) o en cine, al menos no la clase de televisión y cine con presupuesto que hiciese que las cosas no luciesen cutres. Pero no es solo por eso que digo que esto no podría existir fuera del mundo del noveno arte, el tema es que desde los primeros números Fraction y Zdarksy se dedican a romper la cuarta pared constantemente y a experimentar muchísimo con los límites narrativos de los que disponen. En el tercer número, por ejemplo, aparece un número musical, pero como no consiguieron (o eso dicen) los derechos para la canción en cuestión, los diálogos del número musical (donde aparecería la letra) son sustituidos por unos textos de apoyo en donde el guionista explica lo que ha pasado y por qué, aunque les molaría mazo poder poner el número tal cual, no pueden. En uno de los últimos, justo antes de una de las conversaciones más importantes de todas, autor y dibujante interrumpen para explicar que no se les ha ocurrido una idea visualmente interesante para contar esa escena, así que explican que es lo que iba a pasar y ya.

Sex Criminals  es raro, experimental, meta y graciosísimo. Pero por encima de todas esas cosas, es una de las historias sobre sexo y amor más honestas y sinceras que he leído. La pareja que dirige la trama tiene una relación muy real y de este siglo. Con problemas y soluciones normales. Y el trato que hace el tebeo del sexo, es un trato sin tapujos ni medias tintas, va a saco, porque, y de nuevo, esto es gracias a pertenecer al medio al que pertenece, puede permitirse ir a saco. Nadie va a ir donde Matt Fraction a decirle "tío, de este tipo de cosas no podemos hablar" o "esto no lo podemos enseñar". Porque a pesar de estar publicado en Image (que es la tercera editorial grande de EEUU), sigue siendo independiente y contra-cultural.

Guión y dibujo funcionan con una sinergia perfecta, que es lo que pasa casi siempre en las buenas obras. Fraction es un veterano ya del medio que se ha ido labrando una merecida fama gracias a sus etapa en El inmortal Puño de Hierro y Ojo de Halcón (de está última hablé hace años aquí) y Zdarsky, aunque para mi era un desconocido, está empezando a sonar bastante gracias a este cómic, su etapa en el reboot de Howard el Pato, y la colección de Jughead que ha hecho para Archie Comics. Cuando un equipo creativo funciona se hace magia, y estos dos consiguen exactamente eso.

Resumiendo; Sex Criminals es una de esas obras que me recuerdan por qué amo los cómics por encima de todo. Es la clase de obra que me gustaría ser lo suficientemente inteligente para escribir, o que me gustaría dibujar si se me diese la oportunidad. Un tebeo cuya existencia solo es comprensible en el medio en el que se mueve, que es fresca, nueva y genial. Algo que me gustaría recomendar a todos aquellos lectores de cómics que aún no la estáis leyendo, pero también a los que no os hayáis leído nunca un tebeo. Porque, ok, quizás no sea la obra más accesible (es bastante experimental, ya aviso, no lo más experimental del mundo, pero tampoco sigue una narrativa tradicional), si no porque si tenéis la mente un poco abierta, es algo de lo que podréis disfrutar muchísimo.





Acabo de mirar y el primer tomo, subtitulado en España "Un truco sucio" ya está a la venta. 136 páginas por 16€, un ofertón, vamos (yo desde luego en cuanto vuelva al país lo voy a comprar). Además publica Astiberri. A mi me gustan las ediciones de Astiberri. Así que nada, corred a la tienda, que cuesta lo mismo que una entrada en una discoteca o dos cubatas una noche de fiesta, y dura más y merece mucho más la pena.

martes, 21 de marzo de 2017

El noveno arte.



Otro de los cómics que compré en Navidad, que tenía pendiente desde hacía años, fue Píldoras Azules. No sé por qué quería comprar ese cómic, porque la verdad, nadie me lo había recomendado jamás, pero la sinopsis y la portada me parecían interesantes, y el hecho de ser una historia autobiográfica y eso llamaban mi atención supongo. El caso es que lo compré.

Y Píldoras Azules es el motivo por el que amo los cómics.

Para los que no conozcáis la obra de Frederik Peeters, narra la relación entre el autor y Cati, una chica seropositiva con un hijo con la misma enfermedad. Y a pesar de lo pesada que suene la premisa, jamás cae en el melodramatismo barato o en la tragedia. Es una historia muy humana sobre gente que empieza una relación en una situación que no es la ideal. A través de los ojos del autor descubrimos como es, en realidad, la vida de una seropositiva, y según él va conviviendo con esta nueva realidad, el lector va aprendiendo lo mismo que a Frederik le tocó aprender. Qué significa en realidad el SIDA y como afecta a la vida de quienes lo padecen.

Peeters, que es un narrador excepcional, cuenta la historia de un modo que solo el medio en el que está contada permite. Explota el recurso de la imagen, jugando en algunos momentos con la fantasía, de un modo que el cine no le permitiría contar, y expresa, a través de sus expresivos personajes, emociones de un modo que la narración de una novela no conseguiría. 

Es una imperdible genialidad, una pequeña gran historia real, tremendamente humana y cercana.

No puedo escribir mucho más acerca de ella porque tampoco sé que más decir. Y no se me ocurren muchos más sinónimos para "genialidad". En definitiva, Píldoras Azules es uno de esos cómics que hacen que podamos llamar a este medio el noveno arte.

El anti-hype

Poster de Phil Noto


No pude ir en Navidad a ver Rogue One. Tampoco es que hiciera ningún esfuerzo, en parte por las críticas, que sin llegar a ser malas, no fueron tampoco entusiastas. La opinión general fue que la película "estaba bien" pero poco más, así que tampoco sentí la necesidad de hacer ningún esfuerzo por ir al cine a verla.

Hace un par de días ya sí pude verla. Y... es curioso el tema de las expectativas.

Esas críticas poco entusiastas habían provocado cierta pereza y desdén en mi, y cuando me senté a verla no esperaba gran cosa. Y siento que esa falta de expectativas es lo que ha hecho que me guste tanto. Porque no es una película perfecta, es una película tremendamente fallida en ciertos aspectos (ahora llegamos a eso) y sin embargo, tiene suficientes elementos geniales para que esos "fallos" se le perdonen. O al menos para que a mi me den exactamente igual.

Pero empecemos por el principio;

Rogue One nace como parte del plan maestro de Disney por dominar la cultura pop moderna. Cuando la compañía del ratón adquirió LucasFilms y con ello los derechos de la franquicia La Guerra de Las Galaxias, no solo decidieron que había llegado el momento de empezar una nueva trilogía ambientada en la galaxia muy muy lejana, si no que podían explotar ese universo algo más. Valiéndose del éxito que su monstruo multifranquicia marvelita les había dado, en Disney decidieron que no solo producirían los episodios VII, VIII y IX, si no que en los años en los que no hubiese una entrega numerada de la creación de George Lucas, lanzarían películas individuales a modo de "notas al pie de página" ambientadas en ese universo.

No es la primera vez que alguien intenta expandir este tema. Hay un montón de novelas, cómics, videojuegos e incluso series de televisión que ya lo habían hecho anteriormente (lo que, antes de que Disney decidiese que nada era canon, se conocía como Star Wars Expanded Universe), pero nunca nadie lo había intentado a esta escala. Lucas podía producir series para televisión, pero el cine estaba reservado exclusivamente para las entregas numeradas. Rogue One, nace con la idea de romper eso, de demostrar que una película de nicho como esta (que cuenta una historia ajena a la de la familia Skywalker -más o menos) puede interesar al gran público. Y viendo como sobrepasó la barrera de los mil millones... parece que la jugada les salió bien.

La cinta, que podría interpretarse como una suerte de "episodio 3.5" sigue al pequeño grupo de rebeldes que, como ya se estableció en la primera película, dieron sus vidas por robar los planos de la estrella de la muerte. No se sabía mucho de esta historia más allá de eso. Y si hacía falta contar esta historia es una discusión irrelevante llegados a este punto, porque la película existe, la historia ya está contada, así que lo mejor que podemos hacer es hablar de si está bien o mal contada. Y en ese sentido... hay mucho de lo que hablar.

Como película, la tercera cinta de Gareth Edwards supone el primer acercamiento cinematográfico al aspecto bélico de la saga. La GUERRA de La Guerra de las Galaxias nunca se había contado tan de cerca. Y sí, esta cinta agradecería estar producida por una compañía que no orientase todos sus productos a la búsqueda de complacer al mayor número de gente posible, pero teniendo en cuenta las limitaciones a las que se ven forzados... resulta bastante exitosa. Como película bélica siento que funciona bastante bien. Da buena cuenta de los horrores de la guerra, y presenta el conflicto de un modo más gris que lo visto hasta ahora. Los idealizados rebeldes de la trilogía original no eran unos santurrones, eran unos milicianos a los que no les temblaba la mano a la hora de matar a sangre fría o que no tenían demasiado problema en comenzar una escaramuza en medio de una ciudad, sin tener en cuenta los posibles daños colaterales (la niña llorando en medio del campo de batalla del mercado quizás sea el momento más "humano" del conflicto en 8 películas). Esta es una historia sobre soldados y Edwards lo sabe y decide centrarse tanto en la infantería como en las naves. La batalla final es, a pesar de su duración, tremenda. Quizás la mejor que hemos visto hasta el momento.

A nivel argumental es, sin embargo, donde empiezan los problemas. El primer acto de la película sucede de forma tremendamente confusa, haciendo saltar la historia de planeta en planeta, presentando de pasada demasiados elementos para que pueda ser seguida correctamente. Aún así, la escena que abre la película es, como fan de la saga que soy, una de mis favoritas. Porque nunca habíamos visto el universo creado por George Lucas desde ese punto de vista, el del imperio. En el fondo, Mads Mikkelsen, por más descontento que pueda estar, es un imperial (lo demuestran detalles como que su hija juegue con muñecos de Stormtroopers) y eso es "nuevo". Y me encanta. Pero es una escena, claro. Y ese creo que es el problema de como se desarrolla la historia, que hasta que el equipo (salvo el piloto) se reúne... es una sucesión de escenas, no una historia coherente. Los primeros... no sé, 15 o 20 minutos son una sucesión de prólogos; Cuando Jyn pierde a sus padres, cuando Cassian se entera de la existencia de la estrella de la muerte, cuando a Jyn la rescatan... la película empieza tres o cuatro veces, como si tuviese miedo.

Y cuando por fin arranca y se pone en marcha mejora, sí, pero no para. No sabemos mucho más de estos personajes más allá de uno o dos rasgos de personalidad y lo que hicieron. No se profundiza en ellos o sus motivaciones. Y aunque soy de los que piensa que no siempre es necesario esto en un blockbuster, creo que en personajes como Cassian se agradecería que la película se detuviese un momento. Porque el personaje de Diego Luna termina actuando un poco porque sí en todas las situaciones. Hace las cosas bajo la única lógica de "es lo que la historia necesita", y aunque es más destacable en el personaje de Luna, en el fondo es un problema que traen todos consigo.

Mi otro gran problema en cuanto a la historia es con el clímax. Pero tampoco quiero decir que sea algo "malo" (porque no es necesariamente algo malo, la escena de lucha mola bastante) si no con como casa este final con la idea que tenía preconcebida en la cabeza. En el fondo siempre me había imaginado el robo de los planos de la Estrella de la Muerte como algo más pequeño. Más cercano a un robo o a una operación de espionaje que al pitote que se termina montando en esta película. Pero ya digo... no quiero hablar de "problema" como tal, si no de una cosa que a mi particularmente no me gustó.

En lo respectivo a personajes e interpretaciones no hay mucho que contar. Los seis protagonistas apenas están definidos (y no hace falta que lo estén tampoco) y responden más a clichés predeterminados de otras películas fantásticas que otra cosa. Y sus interpretaciones varían en calidad, siendo Luna el que peor está, en un personaje en el que no parece sentirse cómodo en ningún momento. Felicity Jones y Alan Tudyk son los que mejor parados salen, la primera por tener el personaje más definido de todos y tener más material para trabajar que el resto, y el segundo porque es un maestro del doblaje y es capaz de dotar de carisma a una puñetera piedra. Donnie Yen y Wen Jiang son los más desaprovechados, con unos personajes que casi merecen un spin off para ellos solos. En cuanto a secundarios, Mikkelsen está genial, como siempre y Forest Whitaker se lo está pasando tan bien que termina definiendo perfectamente a un personaje en dos putas escenas. Por su parte el villano Ben Mendelsohn resulta funcional. Ni muy destacable ni muy olvidable.

Por lo general mi mayor problema con la película es que me parece desaprovechada. Me resulta interesante todo, y me gustaría saber más. Y siento que funcionaría mejor como miniserie de seis episodios que otra cosa. Me encantaría saber más de todos los personajes, y me encantaría ver una exploración más detallada de muchos conceptos que plantea esta película (como la perspectiva imperial, como la alianza rebelde no eran unos santos, los horrores de la guerra etc). No quiero decir con esto que me haya parecido mala, me ha parecido una cinta bastante competente, y me ha gustado bastante más de lo que esperaba, pero me resulta tan atractivo este universo que me encantaría saber más acerca de ello.

En general, este primer acercamiento de Disney al universo expandido me parece que funciona bien. Me da miedo lo que vaya a pasar ahora (¿De verdad necesitamos una película de Star Wars al año?) pero ya nos preocuparemos de eso cuando pase. Rogue One está bastante bien. No es perfecta, pero cumple bien, al menos desde mi punto de vista.








He decidido no hablar de los cameos porque los cameos en esta película son el sida. Son, de lejos, lo puto peor de la película. El momento en el que te rompen la ilusión creada en la escena anterior (porque son básicamente los personajes mirando a cámara y guiñándote un ojo). Todos son basura. Todos sobran. Y si no hablo de ellos es porque es mejor que nos olvidemos que existieron.