lunes, 26 de enero de 2015

CINE: Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia) (2014)



Por fin se estrenó Birdman en España y tuve la oportunidad de verla. Doblada claro, pedir en Bilbao un cine que oferte Versión Original y que de la casualidad de ofertar esa película que quiero ver yo en V.O es mucho pedir. Pero bueno, ya llegaremos al tema del doblaje. Con la calma.

La película sigue durante cuatro días (creo que eran cuatro) a Riggan, un actor en horas bajas que tuvo su momento de gloria a principios de los 90 cuando interpretó al superhéroe Birdman. Sin embargo rechazó seguir en el papel y terminó cayendo en el olvido. Los cuatro días en los que se ambienta la película son los tres días previos (y el del estreno) al estreno de su nuevo trabajo, una obra de teatro escrita, dirigida y protagonizada por él, con la que confía recuperar el respeto perdido.

Pero eso es la trama, en realidad la película va, y no de forma muy sutil, de otras cosas. De muchas otras cosas. Va de la fama y la relevancia, de si es mejor estar valorado por la crítica o si es mejor ser amado por el público. Habla sobre el valor de la obra, si debemos devaluar o considerar como "arte menor" aquello que es puro entretenimiento o si por el contrario ambos tipos de arte son igualmente validos y simplemente no deberían compararse. Es la lucha de un hombre obsesionado con su propia fama en un mundo en el que la viralidad de Internet ha multiplicado por mil la efimeridad (toma patada al diccionario, nivel Tatsumaki) de la misma, un mundo en el que se puede ser relevante a nivel mundial hoy durante unas horas y dejar de serlo unas horas después. También habla del poder de los críticos, de como lo mordaz prima sobre el conocimiento, como un crítico ácido, aunque en ningún momento hable de técnica puede llegar a tener más poder que el técnico más experto. Todo esto narrado a un ritmo endiablado, gracias a un montaje que convierte la película en un falso plano secuencia de casi dos horas, y a una banda sonora centrada casi de forma exclusiva en un infernal solo de batería de jazz.

Y funciona. Joder que si funciona. Birdman es una rareza y una gran película, una de esas extrañezas que a veces regala Hollywood, lo suficientemente raras como para ser valoradas bien por el público más intelectualoide (aunque ha recibido muchos palos por parte de ese sector) y lo suficientemente normal para que las masas puedan también aplaudirla. Y en gran medida, más allá de las decisiones del director (todas ellas acertadísimas) lo es por ser una película de actores en las que todos los implicados hacen un esfuerzo sobrehumano por dar lo mejor de si mismos. Incluso la exagerada interpretación de Naomi Watts encaja como  un guante en el papel que interpreta. Michael Keaton hace el papel de su vida (al menos el papel de su vida que he visto, no es que haya sido jamás un fiel seguidor de este actor) interpretando a un personaje que tiene, parece, mucho de él mismo. Digo parece porque no se hasta que punto Riggan y Keaton comparten algo más allá de lo puramente anecdótico de ser dos actores intentando volver a tener relevancia tras perderla por rechazar al personaje que se la dio de buenas a primeras. En cualquier caso su personaje, que va enajenándose más y más según pasan los minutos, está fantásticamente interpretado. Y lo mismo va para Edward Norton, nadie puede dudar ya de su talento, pero siempre es un gustazo verle, y en esta película es el roba-escenas oficial.

O eso presupongo yo, doy por hecho que los actores están bien, no puedo confirmarlo, a mi es lo que me pareció, pero no puedo estar 100% seguro, no mientras la haya visto doblada, claro. Va a sonar snob esto que voy a decir, lo sé, y entiendo a medias la necesidad del doblaje (la entiendo a medias porque en un país como España en el que todo el mundo está alfabetizado, realmente no entiendo por que parecemos incapaces de leer subtítulos en nuestro idioma), pero en una película como esta no puedo si no destacar que es una putada gorda verme obligado a verla doblada. Es imposible apreciar toda la interpretación de un actor si la voz que se escucha es la de otra persona. Pero bueno, es lo que me toca, supongo, mierda de país.

-Y despues de este snobismo momentáneo sigo con la crítica-

Se le puede achacar no ser una película sutil, sus mensajes te los lanza bastante a la cara. O incluso ser una película bastante hipócrita teniendo en cuenta que se centra y mucho en criticar el actual sistema de mercado de Hollywood y quienes son los que están interpretando los papeles. Es gracioso ver en una película que se mete tanto y tan duramente con el nuevo cine de acción, ese que se sostiene a base de adaptaciones/secuelas/precuelas y tios en mallas, a gente como Edward Norton, que de no haber sido un gilipollas a día de hoy es probable que siguiese siendo Hulk, o a Emma Stone, que tan brillantemente interpretó al interés amoroso del hombre araña en las dos de Amazing Spider-Man, o a Zack Galafinakis, que hizo caja explotando la franquicia "Resacón..." hasta que no quedó nada de ella. Incluso que Keaton comparta cosas con su personaje hace un flaco favor a la cinta, que podría interpretarse como el llanto idiota de un niño mimado que ha pasado de ser hijo único a tener un hermanito. Pero bueno, sea o no sutil y sea o no hipócrita, mensaje y presentación me gustaron a pesar de todo.

En el fondo Birdman es una gran película. A nivel de dirección y montaje es una pasada y algo que si me dedicase a alguna de las dos cosas estudiaria durante meses. A nivel interpretativo es tambien fantástica (parece) y el guión es bueno. Lo único verdaderamente malo es su innecesario epílogo (que no sirve para nada pues cierra la película en con la misma ambigüedad con lo que lo hubiese hecho su final natural), pero más allá de eso es una película muy buena. Una gran regreso no solo para su protagonista, si no también para su director, que lo último que nos había regalado fue la extraña y muy (muy) desacertada Biutiful

No es la mejor de 2014 (al menos no para mi, Boyhood sigue pareciendome ampliamente superior y mucho más especial) pero es un gran segundo puesto.

viernes, 9 de enero de 2015

CÓMICS: Los tiempos están cambiando.


Odio un poco que esta sea mi entrada número 100. Pero bueno, he dejado de escribir porque llevo como un mes comiéndome la cabeza sobre cual debería ser mi entrada número 100 y a este paso voy a terminar por no escribir ninguna, así que basta ya. Ya celebraremos en la 150 o la 200.

En fin, al lío.

Esta semana Marvel ha publicado el primer número de La invencible Mujer Ardilla (The Unbeatable Squirrel-Girl #1 -desconozco si a Squirrel-Girl le tradujeron el nombre en los números publicados en España en los que aparecía porque no he leído ninguno todavía), una colección nueva que sigue las aventuras de un personaje que se ha convertido en una especie de coña privada entre los aficionados, y que además supone otro pasito de la casa de ideas por el camino nuevo que llevan recorriendo un tiempo. Y es que, de un tiempo a esta parte, tanto Marvel como (en menor medida) DC se han dado cuenta de dos cosas, la primera es que tienen lectorAs y la segunda es que necesitan renovar a su público.

A día de hoy Marvel publica más series protagonizadas por mujeres de las que ha publicado simultáneamente jamás, desde la serie de Hulka (que por desgracia creo que se va a cancelar) pasando por la colección de la Capitana Marvel, el equipo de X-Men compuesto exclusivamente por mujeres, la serie individual de Tormenta, así como también la absolutamente maravillosa Ms.Marvel (de la que hablo ahora en un rato), la nueva serie de Spider-Woman y dentro de poco las series de Silk y la Gwen Stacy del universo alternativo en el que Gwen Stacy es Spider-Woman, por no hablar de otras colecciones que, si bien no están protagonizadas íntegramente por mujeres, estas forman un papel central y determinante en las tramas, como la serie que continuó los Imposibles X-Force de Remender (desgraciadamente ahora cancelada y fusionada con la otra serie de X-Force) o la, lamentablemente mala, All-New Ultimates, que está a un número de ser cancelada (su último número se publica esta semana) y que no solo presentaba a unos nuevos Ultimates capitaneados por una mujer, si no que de sus seis miembros solo dos eran hombres. Y ahora tenemos a la Mujer Ardilla protagonizando su propia colección.

De estas, además, muchas están claramente orientadas a nuevos lectores y lectoras, la futura serie de Gwen Stacy, por lo que se pudo ver en el piloto ya publicado, no solo a nivel de estilo si no de ambientación va a estar claramente enfocada a un público adolescente no lector de tebeos, y además va a estar protagonizada por una versión del personaje de una realidad alternativa que no solo es Spider-Woman si no que además es batería en un grupo punk solo de chicas (es dificil molar más que eso). Los infames All-New Ultimates, más allá de lo absolutamente terrible que haya terminado siendo su colección (y creedme que soy al que más le duele escribir eso), estaban claramente orientados a un público no lector habitual de tebeos y suponían un inicio cuasi perfecto para cualquier no inciado, y lo mismo supongo que podrá decirse de la nueva colección de Silk, que está protagonizada por un personaje femenino totalmente nuevo que fue presentado hace menos de seis meses en las páginas de Spider-Man, con lo que se espera que no esté sujeta a ninguna continuidad. Por no hablar del estreno de esta semana, que si bien es en un principio un chiste que solo hará gracia a los fans habituales (ya que somos los únicos que entendemos un poco quien es este personaje), presenta un nuevo comienzo para una superheroina que no ha tenido jamás demasiada historia detrás. Joder, es que por no tener, hasta este primer número no tenía ni identidad secreta.

Y luego está Ms.Marvel.

En diez números la serie de G.Willow Wilson y (principalmente) Adrian Alphona no solo ha conseguido convertirse en una de las tres mejores series de Marvel, así como también en la mejor nueva serie de 2014, si no que es, desde mi punto de vista, claro, el cómic más importante y fundamental que la Casa de Ideas ha publicado este siglo, y la colección que más demuestra este nuevo enfoque de la editorial, que aunque todavía está en sus primeros pasitos de bebe, ya es un cambio de aires de la hostia.

Kamala Khan es la nueva Peter Parker. Es la Peter Parker de una nueva generación de lectores, y su tebeo es, sin duda, el único tebeo que recomendar ahora a todos aquellos, y sobre todo, todas aquellas, lectores y lectoras que no hayan leido un tebeo en su vida (sobre todo si tienen entre 14 y 20 años). Es divertidísimo, es adorable, como su protagonista, es loco y deconstruye y renueva el mito superheróico, trasladándolo de forma brutal al S.XXI. Sí, de acuerdo, puede que no sea el primer cómic que hace (o intenta hacer) eso, pero yo desde luego no he leído ninguno que lo consiga tan bien como este. La nueva Ms.Marvel es una superheroína para una nueva generación, es una friki, fan absoluta de Los Vengadores, torpe y adorable y, además, pacifista. En uno de los diez números se encuentra con Lobezno y le confiesa que todo ese rollo de pelearse con la gente en realidad no le motiva nada porque ella jamás ha sido violenta, entiende que a veces no hay más solución, pero avisa de que no le gusta. Llevo leyendo cómics desde hace más de 15 años y jamás había leído a un nuevo superhéroe que tuviese problemas con todo el rollo de meterse en una pelea, cosa que por otra parte me parece lo más normal del mundo. No se trata solo del miedo si no del no me gusta romperle la cara a un tipo, por más que el tipo me esté apuntando con una pistola. A lo mejor ese detalle es una chorrada, pero es para mi una definición brutal de por qué esta serie es tan importante.

(y eso por no hablar del discurso sobre la generación actual que dio Kamala en el último número y que la convirtió definitivamente en la voz de toda una nueva horda de frikis)

No quiero acabar la entrada sin mencionar el nuevo enfoque de Batgirl en DC. No solo porque es la respuesta clara de la Distinguida Competencia a Kamala Khan, si no porque es otra piedra angular en esta nueva tendencia del cómic americano a no solo reconocer a sus lectoras y sus superheroínas si no también tratar de potenciar la lectura por parte de gente que no ha leído un tebeo jamás. Batgirl #35, número que se publicó en EEUU hace un par de meses, no solo me enganchó a un personaje por el que jamás había tenido ningún interés, si no que convirtió a la serie en algo fresco y nuevo, a caballo entre Buffy Cazavampiros y Veronica Mars. Todo ello integrando cosas como Facebook, Twitter, Tinder o los smartphones al mundo del tebeo de una manera bastante cojonuda.

En definitiva, los tiempos están cambiando. O al menos esa es la sensación que me da. Y no podría alegrarme más. Espero que este reconocimiento a los personajes femeninos buenos por parte de Marvel y DC (habría que destacar la Wonder Woman de Azzarello también -que tuvo unas críticas de la hostia) no se quede en una tendencia puntual y se vaya afianzando mes a mes. Desde luego colecciones como Ms.Marvel son fundamentales para ello, y que las ventas hayan (hasta el momento) acompañado bien la colección me llena de alegría. 2014 ha sido un buen año para los tebeos, habrá que ver si la cosa continua en 2015 igual de bien.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

MÚSICA: Lo nuevo de Laura Marling.

Para acabar el año con buena nota (a pesar de que queden 14 días, 14 de 365 no es nada) Laura Marling presenta hoy un adelanto de su quinto trabajo, Short Movie, que saldrá a la venta el 23 de Marzo del año que viene. La canción es la que da nombre al disco y el vídeo es muy cuco y muy bonico:



Lo sé, queda MAZO para el 23 de Marzo.






Off Topic: ¿Hay ultimamente (siendo "ultimamente" un eufemismo de "el último par de años") un boom de los videoclips animados o es mi imaginación?

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Qué pasa con SHIELD?



Si alguien me hubiese dicho hace un año que iba a estar escribiendo una entrada en favor de Agents of SHIELD, le hubiese llamado loco. Y probablemente me hubiese dado un poco la risa también.

Y es que hace un año Agents of SHIELD era "Loca academia de agentes secretos", un procedimental vulgar y corriente protagonizado por unos personajes tan intrascendentes que no podían ser más molestos, con unos triángulos amorosos forzadisimos y sin ningún tipo de argumento real. Hace 365 días, Agents of SHIELD era el primer gran fracaso de Marvel como productora audiovisual (sí, primer GRAN FRACASO, peor que Iron Man 2 o el primer Thor), una mierda de serie que no servía ni como placer culpable.

365 días después la serie se ha convertido en uno de los mejores entretenimientos puros que se emiten ahora mismo en televisión. Ahora mismo ha eliminado prácticamente todo lo que la hacía horrorosa y la ha sustituido por todo aquello que le faltaba. Agents of SHIELD ha pasado de ser el gran fracaso marvelita a ser uno de sus mayores aciertos, ha pasado de ser el producto menor a ser la conexión más fuerte con Los Vengadores 2, de ser el tipo vago al final del grupo a ser el líder que dirige el camino. 

Y es loquísimo.

Y me encanta.


(a partir de aquí va a haber SPOILERS de Capitán América: El soldado de invierno y la serie)

¿Qué es lo que ha cambiado? Para eso tendríamos que remontarnos al piloto y a los primeros cuatro o cinco episodios de la serie, analizar lo que era, y mirar lo que es a día de hoy. Hace un año Marvel presentó una serie que seguía a un equipo especial pequeño de SHIELD que Nick Furia permitía montar a Phil Coulson. Un equipo formado por Ward, un súper-espía, Melinda May, anterior espía al nivel de la viuda negra venida a menos por una vida de misiones, el duo Fitz/Simmons, una pareja de súper-científicos jóvenes y Skye, una hacker a la que casi recogían por lastima en el piloto. Cada episodio era una nueva aventura del equipo, enfrentándose a diversas amenazas que poblaban el mundo marvelita y representada principalmente en forma de tecnología alienígena muy jodida o, de cuando en cuando, tipos con superpoderes. Los focos de la serie estaban en la relación Ward/Skye y en el misterio acerca de cómo Phil Coulson podía haber resucitado de entre los muertos.

Y era un coñazo. No os voy a engañar. Ninguno de los integrantes originales del equipo era interesante en esta primera etapa. Todos estaban vagamente desarrollados y no terminaban de encajar (especialmente Skye, Fitz y Simmons) en la idea de una súper-organización de inteligencia. No había (aparentemente) un rumbo o un objetivo, y el misterio de la serie, aquello sobre la muerte de Coulson, no era lo suficientemente interesante como para mantenerte pegado al asiento semana a semana. Ni siquiera los cameos con cuenta gotas de actores provenientes de las películas del estudio, o sus cruces con aquellas tramas (como la de Thor) servían para mantener el interes. Eran episodios forzados, metidos más como guiño a los fans de las películas que otra cosa, y olían a intento desesperado por revitalizar las audiencias de la serie (que, obviamente, se habían desplomado).

Entonces Marvel estrenó una película llamada Capitán América: El Soldado de Invierno. En ella se descubría que HYDRA llevaba años oculta en SHIELD, para cuando la película terminó Nick Furia era dado por muerto (a ojos del gran público al menos) y la organización desaparecía por completo. Esto produjo muchos cambios en la serie, obviamente, por un lado el tono cambió. De procedimental ligero a serie de espías relativamente oscura en la que nadie era de fiar y todos podían ser unos traidores. Dio un villano al equipo, les puso contra las cuerdas e hizo que en la recta final de la primera temporada la cosa empezase a remontar. Hubo traiciones, cambios de bando, nuevos personajes y mucha más acción de la que había habido hasta el momento. Y al final, Nick Furia cedía a Phil Coulson el mando de SHIELD, haciéndole prometer que la reconstruiría de las cenizas y que sería discreto.

Y en esas estamos ahora. SHIELD ahora no va del pequeño equipo de espías de Phil Coulson si no de su pequeña organización en la sombra. Ahora hay (¿había?) un gran villano en forma de organización espía, hay una trama central con cierto peso, nuevos personajes, todos ellos súper agentes secretos, y sobre todo, los mierdas de la primera temporada (Simmons, Fitz y Skye) pasaron por tanto tras aquel final que son personas completamente diferentes ahora. Los dos científicos acabaron tocados y jodidos, su infantilismo y colegueo de patio de colegio ha dado paso a personalidades mucho más amargas y una relación mucho más jodida, mientras Skye decidió dejar de ser la dama en apuros para convertirse en una agente de campo más, bajo la tutela de Melinda May. Ahora SHIELD parece SHIELD, no los boy scouts. Los villanos son unos hijos de puta y la trama es interesante.

Pero a pesar de todo, todos esos cambios no son "lo mejor que les ha pasado". Lo mejor que les ha pasado han sido el nuevo Ward y la incorporación de Kyle MacLachlan en el papel de Cal, el padre de Skye. El primero el año pasado resultó ser un agente de HYDRA infiltrado, lo que le dio una capa de psicopatía muy cojonuda. Lejos de hacer lo habitual en este tipo de series y usar esta segunda temporada para redimirlo, los guionistas han preferido mantenerlo como as en la manga. Nadie tiene claro si es bueno o es malo, no parece responder ante lealtades de nadie y sobre todo, no es heroico ni quiere fingir serlo. Es un hijo de puta que nunca sabes por donde va a salir, siempre calmado, siempre implacable, y comparándolo con como era su personaje en el piloto de la serie... joder, lo que ha mejorado la cosa. El segundo es otro de los nuevos villanos. Kyle MacLachlan es mejor actor que toda la gente a la que tiene delante y se nota, su Cal es un personaje salvaje y perturbado (y perturbador) con unos cambios de humor terribles, y aunque es un villano pasadísimo de vueltas, MacLachlan lo interpreta con maestría y no cae en el ridículo si no en lo intimidante. 

Así que, sí, Agents of SHIELD ha mejorado. Mucho. Y está a un nivel LOQUÍSIMO. Y lo que han desarrollado para Vengadores 2 y la fase 3 de Marvel es canela fina. Ved la serie, de verdad, merece la pena muchísimo.

martes, 2 de diciembre de 2014

CINE: Human Traffic (1999)


Jip está preocupado porque no puede follar por miedo, a Koop le cuesta sobreponerse a sus paranoides celos y es incapaz de ver a su novia y no pensar que se está follando a otros, Nina está agobiada porque su vida ha alcanzado un punto muerto antes siquiera de empezar, Lulu no sabe si tiene que buscar a un tío o pelear por ser una mujer moderna e independiente, y el pasotismo crónico de Moff no es más que una fachada para ocultar que tiene un pánico absoluto a enfrentarse a la vida de verdad. Juntos estos cinco amigos (y el hermano de Nina) pasarán una noche de clubs, drogas y fiestas en la Cardiff de finales de los noventa. Miembros de la llamada Generación Extasis, los Ravers o la Generación Club. Hedonistas por naturaleza que viven por y para el fin de semana.

Esa es un poco la premisa de Human Traffic una pequeña película independiente inglesa que pude ver el otro día, que viene a ser un poco a las pastillas lo que Trainspotting es a la heroína. Como aquella, Human Traffic abraza las drogas, pero sin presentar casi ninguna de las partes malas de las mismas. Si acaso el bajón del éxtasis del final de la noche, el que revela la hipocresía generada por la droga. O la paranoia provocada por cerebros destrozados por sustancias estupefacientes. Pero más allá de ello esta es una película en la que sus protagonistas son unos yonkis casi orgullosos de serlo. No hay nada de malo en ponerse hasta el culo el fin de semana, mientras todos ellos puedan seguir siendo seres humanos relativamente funcionales el resto de días. El éxtasis no es heroína y ellos solo dependen de las pastillas para momentos de fiesta. Y, la verdad, no tengo ningún problema con ello. He conocido gente así, gente completamente funcional que de vez en cuando se pone hasta el culo, y no hay ningún problema con ponerse hasta el culo de vez en cuando. La droga de por sí no es mala. Si fuese mala no la tomaría nadie. No, es divertida y te hace sentir de la hostia. No hay nada de malo en querer sentirse de la hostia de vez en cuando.

-Y por más que suene exagerado, ser un pastillero o tomar speed el fin de semana no es peor (no mucho, al menos) que ser un alcohólico de fin de semana. La diferencia es la legalidad del producto consumido-

En cuanto a la película en sí, no hay tampoco tanto que decir. Para ser el primer trabajo (previo a esto tiene una T.V movie y un capítulo de una serie -y posterior solo otro trabajo) de Justin Kerrigan y dedicarse al guion y a la dirección al mismo tiempo... no está tan mal. Hay muy buenas ideas, y cuando la película quiere ser crítica lo es y mucho. Siempre desde un punto de vista de adolescente enfadado con el mundo, claro, no es sutil ni inteligente, pero eso no hace que su crítica funcione menos cuando se lo propone. Momentos como el baile del robot en el McDonalds, los reportajes televisivos, los subtítulos de la comida del domingo, la conversación sincera o, mi favorito, la política de los petas son geniales, funcionan y son, sobre todo, honestos. Cualquier persona que fume o haya fumado porros sabe que lo de la política del peta es real como la vida misma, igual que cualquier persona que se haya movido por según que ambientes sabe que la paranoia que representa la película es también es bastante veraz. En ese sentido la cinte se concede pocas concesiones. No intenta ocultar las cosas supuestamente malas si no que las alardea orgullosa. Pero claro, no las alardea tanto como debería.

Hay muchas partes en esta película que, o bien son un coñazo, o bien les sobran minutos. La parte en el club es demasiado larga y hay demasiados planos demasiado extensos de simplemente gente de fiesta. Puedo entender que, como el resto del modo en el que está rodada la película, esos planos están escogidos adrede y que todo pretende contribuir a esa especie de sensación de burbuja que destila toda la cinta como el abusivo uso de primeros planos -cuando no son planos mega cercanos acentuados por un ojo de pez- que ayuda a darle una sensación, tanto de cercanía (de que el espectador es parte del grupo) como de pseudo-mockumentary (subrayando cien veces lo de pseudo), o el sonido, que está mezclado de un modo en el que la música siempre está un grado por encima de la voz, lo que ayuda a inducir al espectador en esa sensación de agobio y sordera que se tiene en las discotecas. Aunque igual solo está mal contado y mal grabado el sonido y le estoy buscando yo tres pies al gato.

Tampoco está bien que la mitad de los personajes no terminen de ser definidos en ningún momento. Se sueltan pequeñas cosas aquí y allí para definirlos, pero jamás se profundiza demasiado en ellos. Cosas como el asunto de la madre de Jip o los problemas del padre de Koop aparecen y desaparecen de la película sin ninguna importancia. Jamás se termina de explicar bien el motivo de que el hermano de Nina los acompañe, lo que me lleva a pensar que solo está ahí para justificar dos coñas, y cuando al final intentan dar un mensaje al asunto, hablando de como no son unos yonkis si no que son unos fiesteros, desencadenado por el personaje más auto-destructivo del grupo, queda apresurado y no tiene demasiado sentido. No es que me parezca un mal mensaje (en el fondo la idea de "dejaremos de hacerlo cuando nos aburramos de ello" no tiene porque ser falsa o un mal mensaje) pero está ejecutada de forma demasiado abrupta.

Y ese creo que es el problema principal del que peca la película, que no termina de funcionar como retrato de una subcultura, pues prefiere quedarse en la superficie, ni como historia, porque, en el fondo, no tiene ninguna. Jip y sus amigos salen un día de fiesta... y ya. El protagonista tiene un arco, por llamarlo de alguna manera, pero es un arco tan intrascendente que llamarlo argumento no tiene ningún sentido. Ni siquiera todo el subtexto de la paranoia de la generación del éxtasis y sus viajes psicotrópicos termina de funcionar porque la película, salvo en momentos puntuales, tampoco quiere ser eso del todo. Así que al final tenemos un pastiche de crítica social, retrato generacional, drogas y música electrónica que no parece saber muy bien que es. Con esto no quiero decir que me haya parecido una película terrible, tiene muy buenas ideas, la banda sonora es buena, y los pocos momentos en los que, en su superficialidad, decide ser honesta es buenísima, pero los peros pesan mucho. Creo que es una película que funciona mejor como piloto de serie (porque duraría casi la mitad y posteriores episodios podrían profundizar en los personajes que presenta) que como película individual.

Eso sí, si como a mi la electrónica de finales de los noventa os mola, y el hedonismo idiota de los ravers de aquella época también os interesa es probable que os guste.