sábado, 12 de noviembre de 2016

Drama clásico.


Derek Cianfrance me sorprendió mucho con Blue Valentine, un crudo análisis del principio y el final de una relación, que me pilló por sorpresa y me destruyó un poco. Su siguiente película, Cruce de caminos, me sorprendió de nuevo gracias a una publicidad engañosa pero efectiva, que me hizo esperar algo totalmente distinto a lo que me encontré. Esperaba una historia de crimen y me encontré un drama sobre las relaciones entre padres e hijos y las consecuencias. Con esos precedentes, y teniendo de protagonistas a Michael Fassbender y Alicia Vikander (que son dos de los mejores actores trabajando ahora mismo), cuando se anunció La luz entre los océanos se me hinchó el hype. Incluso después de que las críticas no fuesen demasiado benevolentes con ella, el hype seguía allí. Y ayer pude verla y... es la que menos me ha gustado del director, pero no es ni de lejos una mala película. Es una cinta con problemas, sí, pero me parece que sus puntos positivos son ampliamente superiores a los negativos.

Pero no nos adelantemos. La luz entre los océanos nos cuenta la historia de un veterano de la gran guerra interpretado por Michael Fassbender, que tras cuatro años traumáticos luchando en Francia decide aceptar un trabajo como farero en una remota y aislada isla inglesa. Allí conoce a la hija del ¿alcalde? interpretada por Alicia Vikander, se enamoran y comienzan una vida juntos. Y luego les pasan un montón de movidas que no quiero contar porque aunque no sean spoilers (salen en el trailer -no deberíais ver el trailer) siento que la experiencia se vería beneficiada si no sabéis.

Encuentro en el cine de Cianfrance ciertos lugares comunes y una repetición casi obsesiva de los mismos temas. Temas como el amor, las relaciones y los hombres dispuestos a sacrificarlo todo por esas relaciones. También, a nivel algo más profundo, hay en las tres películas del director una obsesión con las consecuencias. En las tres películas los protagonistas toman alguna decisión que los condena a pasar penurias en el futuro. Sin embargo siento que estos temas estaban mucho mejor explorados en las anteriores cintas del director que aquí, o al menos estaban explorados de un modo mucho más interesante, introspectivo y modesto. Porque esta es la película más ambiciosa (su primera película costó un millón, la anterior 15 y esta 20) y siento que quizás eso es lo que la condena. El director le da un tono muy clásico a la historia y busca contar un drama más grande que la vida, apostando por el melodrama en lugar del intimismo y privacidad que reflejaban sus anteriores trabajos y que siento que le funcionan mejor.

Pero, y la cosa es importante, está dirigida de forma impecable, con una fotografía maravillosa y unas interpretaciones por parte de todos los implicados absolutamente brillantes. Fassbender y Vikander están increíbles en esta película, y salvan los momentos más melodramáticos, culebronescos y de película de domingo de la tarde gracias a que ellos funcionan. Y, al menos para mi (aunque entiendo que para mucha gente no), salvan una película que en otras manos habría sido un desastre absoluto. También creo que influirá en vuestra opinión la importancia que le deis al tercer acto y al final, porque es ahí donde están casi todos los problemas. Durante dos tercios la película funciona muy bien, incluso a pesar de que tarde en llegar al conflicto central casi una hora, pero es en el tercer acto cuando todo se vuelve loco y muy melodramático y el final, un final quizás demasiado dulce para el tono general de la cinta, terminará de matar la película para mucha parte del público.

No quiero decir con esto que sea una mala película, si no que no es una película que vaya a gustar a todo el mundo. A mi personalmente me encantó, y creo que cuando quiere ser buena es maravillosa (todas las escenas de ellos con la niña o la escena del piano) pero es innegable que es quizás demasiado larga, porque su estructura novelesca que tan bien funcionaba en Cruce de caminos aquí se hace algo agotadora, y que tiene un final (hablando rápido y mal) de mierda.

A España llega en Enero del año que viene según IMDb, y personalmente os la recomiendo encarecidamente. Es un drama con un sabor muy añejo, y si sois de los que el drama clásico os gusta, creo que disfrutaréis de esta La luz entre los océanos a pesar de sus múltiples pegas.

martes, 1 de noviembre de 2016

Especial de Nochevieja


A lo largo de mi vida he salido mucho. Lo suficiente para saber que las mejores noches, las que siempre terminan siendo las más divertidas, son las que surgen de pronto, las que uno no planea. Se que suena a cliché, pero es cierto, son esas noches que no esperas las que terminan llenas de aventuras. Por contra, las noches que uno planea mucho, esas que de verdad uno quiere que terminen funcionando, son las que fracasan estrepitosamente.

Mi Gran Noche no es la gran noche que aventura el título. No es una para el recuerdo, una a la que siempre volveremos, de la que sacaremos anécdotas que contar para toda la vida. Mi Gran Noche es una de esas en las que querías que saliesen bien y al final terminaste vomitando en el baño de tu casa antes siquiera de salir.

La última película de Álex de la Iglesia, se queda a medias de todo, y sí, es divertida, y a veces hasta te ríes, pero al director vasco le hemos visto trabajos mucho mejores. Tanto a nivel de guión como de dirección y empaque general del conjunto. Esta película parece una frivolidad, un gusto que se ha querido dar, un chiste privado que quizás no deberíamos haber visto.

Me cuesta resumir la trama de la película, lo que no suele ser buena señal, y en este caso ya delata cual es el problema principal del film; Durante la grabación de un especial de Nochevieja, diferentes personajes se encuentran y les ocurren diferentes cosas. Y realmente esa es toda la sinopsis que puedo hacer sin entrar a destripar todas las tramas, porque realmente ninguna de las historias tiene más peso que la anterior, ni ninguna parece de verdad la trama de verdad.

Quizás sea la de Raph-perdón- la trama de ALPHONSO la que se supone que es la principal, pero esta trama no tiene nada que ver con ninguna otra, apenas tiene contacto con el personaje al que interpreta Mario Casas, o al que interpreta Pepón Nieto, y desde luego no altera sus historias de ninguna manera (del mismo modo que no altera de ninguna manera esa subtrama política rara que aparece en un momento dado). Si dijese que es la trama principal solo lo diría porque la película se llama "Mi Gran Noche" y en el póster sale, sobre todo, Raphael, ahí, bien grande. Porque más allá de eso... es que simplemente no lo es.

En serio que me resulta complicado hablar de todo esto, porque es una película tremendamente confusa y con una falta de identidad alarmante. Y no se que es lo que quiso decir el director cuando la hizo, en serio.

Si fuese un homenaje a la caspa y un tributo al cantante de Linares, si la película se centrase de verdad en él, su personaje, su relación con Adanne y la trama del intento de asesinato, podría pasar por algo parecido a una película y no una serie de relatos cortos que leemos en desorden. Pero en su lugar opta por interrumpir continuamente lo que parece "algo" con una serie de cosas que no aportan nada. La trama romántica, la discusión entre los presentadores, el comentario sobre la corrupción política o lo del semen.... no aportan nada, y ni siquiera a nivel temático, que podría ser una excusa, tienen correlación.

¿Es el nexo central la indecisión de sus protagonistas? ¿El no tomar riesgos? ¿Es en realidad una película sobre como debemos controlar nuestras vidas? Lo digo porque de verdad, ese parece ser el único nexo de unión. Y eso si me pongo a rebuscarlo mucho. Lo único que une a las regidoras, Pepón Nieto, Mario Casas o al asesino, es que sus vidas están controladas por agentes externos (el agente de Adanne, Yuri, el personaje de Santiago Segura o todo el mundo en el caso de Pepón Nieto). Pero ni siquiera ese parece un nexo temático entre las historias. Solo lo es porque yo quiero, y de verdad quiero, encontrar una conexión entre todo lo de más.

Podría destacar el papel de Blanca Suarez (en general todos los de la trama de la mesa están bien) o incluso el de Mario Casas, que resulta mucho más tolerable en comedia que en drama. Podría hablar de... no sé, Carmen Machi, que siempre está bien, o Jaime Ordoñez, que a veces resulta fingido pero aquí funciona particularmente bien. O podría alabar la labor de Raphael, que se divierte muchísimo con su personaje absurdamente villanesco, y que tiene más carisma que nadie en todas las escenas que sale, pero... para qué.

Al final la película de de la Iglesia es un pastiche confuso que empieza y termina sin tomar una decisión clara acerca de nada. Es una tontería y una frivolidad, ¿Es divertida y graciosa? Por supuesto, pero el director vasco y Jorge Guerricaechevarria (el guionista con el que ha trabajado toda su vida) llevan demasiados años metidos en la comedia como para no saber una cosa o dos de humor o timing, y ya no es suficiente con eso. Si Mi Gran Noche fuese su segunda película, y hubiese salido hace una década, justo después de Acción Mutante... tendría un pase. Se le perdonarían ciertas cosas, pero que hemos visto trabajos mucho mejores de esta gente.

Como los especiales de Nochevieja de los que se ríe, Mi Gran Noche es una mediocridad que desearíamos que fuese mejor, y de la que no nos acordaremos nunca.

lunes, 24 de octubre de 2016

El problema de Flash.



Abandoné Flash poco antes de la mitad de la segunda temporada. Podría mirar el episodio exacto, pero no viene al caso. El tema es que verlo semana a semana era muy pesado, los horribles guiones y los personajes terriblemente escritos no compensaban las pocas cosas rescatables que tenían (como la falta de vergüenza a la hora de abrazar tropos superheroicos o un gran villano en esa segunda temporada que tuvo una introducción realmente aterradora). No tenía intención de ver más. Había terminado con las series de supers de CW.

Sin embargo, cuando hace como dos semanas subieron toda la temporada completa a Netflix (al menos aquí en Colombia, no se en España), y en vista de las buenas críticas que tuvo esa segunda temporada, decidí volver a darle una oportunidad. Y la terminé viendo entera, la verdad.

Con esta entrada no quiero hacer una crítica de la serie ni mucho menos, así que voy a resumir mi opinión de la serie (para pasar a centrarme en lo que de verdad quiero centrarme); La segunda temporada de Flash es mejor que la primera en ciertos aspectos, pero arrastra todos los problemas fundamentales que tuvo la primera e incluso inventa algunos nuevos. Y todos los problemas que tiene la serie, que son los que hacen sombra sobre las muchas virtudes (porque son muchas) que tiene y la dejan en una mediocridad alarmante de la que dudo que vaya a salir en algún momento, se pueden resumir en su planteamiento. Un planteamiento que de base es equivocado, y que veo, se repite en prácticamente todas las series de superhéroes, siendo las de Netflix en las que esto ocurre en menor medida.

El problema de base del que hablo, ese planteamiento equivocado, es que Flash, como Arrow, no es una serie sobre el velocista escarlata, es una serie coral sobre el grupo de personas que comparten su vida con el hombre más rápido del mundo. Sí, Barry es, de lejos, el protagonista, pero su reparto coral es tan importante como él en la serie, Cisco, Caitlyn, Joe, Iris y Wells son personajes que, imagino que tendrá que ver con mierdas de contratos y así, tienen que salir sí o sí en todos los episodios. Así que los guionistas deben encontrar tramas y cosas para que hagan, lo que en última instancia lastra todo el conjunto. Porque Flash es una serie increíblemente procedimental que sigue el esquema de amenaza semanal. Esto fuerza a los guionistas a que, a la hora de sentarse a escribir, tengan que gestionar, SIEMPRE, los siguientes puntos:

A) Presentar una amenaza para nuestro héroe
B) Encontrar el modo de resolverla
C) Dar minutos a cualquier subtrama que haya en la medida de lo posible o, como mínimo, dar lineas de diálogo a esos secundarios fijos de los que hablaba
D) Hacer avanzar la trama principal de la temporada (la gran amenaza) en algún momento. A veces de forma directa (generalmente en epílogos al final del episodio) o a veces de forma indirecta (recordándonos que, a pesar de esa amenaza semanal, los protagonistas tienen otras preocupaciones).

Y todo eso en 40 minutos.

Voy a olvidarme por un momento la cadena en la que está alojada la serie, voy a olvidarme de quien es el público objetivo de dicha cadena y como eso afecta a los guiones, diálogos y, sobre todo, los conflictos que se plantean semana a semana (que son el segundo gran problema de la serie, pero voy a obviarlos por que son algo para hablar otro día) y voy a centrarme solo en este problema fundamental. Porque es imposible que con ese planteamiento, incluso aunque no fuese una serie de CW, esta serie funcionase más de lo que lo hace. Es imposible que, con todos esos puntos que tienen que cubrir, los guionistas encontrasen tiempo para desarrollar bien a sus personajes, o sus relaciones, o generar una serie de conflictos y evoluciones coherentes y satisfactorios en sus relaciones. Y esto desdibuja totalmente a todos los protagonistas, por no hablar de que crea una sensación de redundancia tremenda. Al final, la serie, vive en un limbo que hace que si ves más de tres capítulos seguidos sientas todo el rato una sensación de déjà vu terrible. ¿Cual es el arco de Barry? ¿Tiene algún dilema más allá de "ser más rápido"? ¿Quien se supone que es Iris? ¿Cual es su personaje? ¿Por qué debería importarnos? ¿Y Cisco? ¿Hay algo en Cisco aparte de la necesaria "cita nerd" en todos los episodios?

Es un puto problema enorme este. Es un puto problema enorme que la serie dedique minutos (y tantos además) a toda la subtrama de la familia West, o a que Iris no puede superar la muerte de su prometido, o que Caitlyn tiene una relación con Jay o... yo que se, todo.

Lo que me jode de todo este asunto es que... no debería ser así. Flash, la serie, no debería ser así. Ningún cómic (que no sea un cómic sobre un supergrupo quiero decir) ha sido jamás tan coral como lo es esta serie, porque no lo necesitaba. Porque lo que importaba era el personaje que daba título a la colección y sus secundarios eran eso, secundarios. Que en mayor o menor medida estaban presentes en su vida, pero que salvo en ocasiones puntuales (y porque servían un propósito para la historia), aparecían lo menos posible (si es que incluso llegaban a aparecer). Introducir a Wally West si no vas a introducir a Kid Flash es absurdo. Porque Wally West no le importa a NADIE mientras no sea el Robin de Barry. No me parecería mal todo el asunto de Iris, su madre y su hermano secreto, si fuese porque el nacimiento de Kid Flash estaba a la vuelta de la esquina, pero es que no es así. Al final no pasa NADA.

Y sí, soy consciente de que ahora Kid Flash va a aparecer y todo eso, pero, ¿De verdad era necesario presentarle una temporada antes? ¿En serio necesitabamos conocer a Wally para que nos importase cuando se terminase de convertir en el héroe que todos sabemos que iba a terminar siendo? No.  La verdad es que no.

Luego también está el papel que juega la gente de Star Labs, que son los Q del Bond que es Barry Allen. y su existencia solo idiotiza al héroe. Porque Flash no soluciona sus amenazas, habla con los científicos que le ayudan, estos localizan la debilidad del villano de turno, le preparan un gadget para la ocasión y él gana. Esto no me parecería mal si pasase cada dos o tres episodios, pero es que pasa todo el puto rato. Y es estúpido. E inútil. Y hace que el héroe parezca bobo.

No sé... me da rabia, porque, e insisto, estoy obviando muchos problemas, como los actores escogidos, el presupuesto, los efectos, los diálogos y todo el culebrón intrínseco que vienen de base al ser una serie de CW, pero es que Flash podría ser una gran serie. Podría serlo si decidiese de una vez ser una serie sobre Flash y no sobre su equipo. Si la amenaza semanal a la que debe enfrentarse Barry fuese un problema para él exclusivamente, y fuese él quien deba encontrar el modo de usar sus poderes de forma ingeniosa para resolver el entuerto, si conociésemos quien es este personaje, como piensa, que le motiva... todas esas cosas por las que los amantes de los cómics terminamos queriendo a los personajes del papel.

El ejemplo más claro de como la serie se beneficiaria de un planteamiento más individualista y no tan coral, y voy a poner un ejemplo porque me explico mejor de esta manera, es el episodio en el que Barry está en la Speedforce. En un momento dado de esta segunda temporada Allen sacrifica sus poderes y tiene que replicar su accidente para recuperarlos. Algo sale mal y la "fuerza de la velocidad" (que es como Dios o algo en esta serie), lo retiene en su mundo, en donde tienen, o al menos intentan, tener una conversación sobre lo que significa ser Flash y la culpa que siente Barry por lo que ocurrió con su madre y como eso le está lastrando. Mientras esto pasa, la serie siente la necesidad de cortar continuamente a Star Labs, en donde los miembros del equipo Flash deben enfrentarse a un zombie porque... yo que se tío, algo tenían que hacer.

Los guionistas no pueden desarrollar de forma satisfactoria la experiencia de Barry en la fuerza de la velocidad porque simplemente no tienen tiempo. Porque cada vez que empieza una conversación, tienen que cortar a una mierda que no importa. Cada vez que parece que van a hablar y por fin hacer crecer a su protagonista, tienen que meter a Iris huyendo de un zombie pervertido. No creo que haga falta decir que es un puto desastre ese episodio. Y debería ser un momento emocional para la serie (Barry habla con su madre muerta joder) pero no lo es, porque no puede serlo, porque tiene como doce cosas de las que encargarse, además de ese rollo emocional.

¿Como funcionaría esto mejor? Si el episodio ocurriese todo el rato en la fuerza de la velocidad. Barry se despierta en su casa, su madre esta con vida, y él no es Flash pero no le importa porque se siente bien consigo mismo, incluso podríamos jugar a que no duda acerca de lo que ocurre ni se pregunta porque ha pasado, simplemente él lo ve como natural. Barry "prueba" como sería su vida si jamás se hubiese convertido en el velocista escarlata.  Yo lo hubiese planteado así, con Barry teniendo una revelación tipo "que bello es vivir" en donde experimenta una versión mucho más feliz de su vida y al final tiene que tomar una decisión, volver a casa, convertirse en Flash de nuevo, porque por más feliz que esté en ese mundo... es su deber. Un episodio así daría pie a momentos mucho más emocionales de lo que se vio en el original. Pero no pudieron hacer eso porque... esta no es la serie de Flash, es la serie de Flash y sus fabulosos amigos.

lunes, 3 de octubre de 2016

El alma de Harlem


Dos fallos (y medio casi) de tres confirman dos cosas:

1- Que Marvel es capaz de equivocarse (aunque eso ya lo sabíamos)
2- Que Netflix no es la panacea.

Y sí, llamo "fallo" a Luke Cage, porque, como Jessica Jones, es una serie fallida. Una que, como aquella, no tenía por qué serlo. Una que, como aquella, tenía suficientes elementos para triunfar, y sin embargo no lo hace.

Pero mientras que la de la detective privado fallaba por su excesiva duración, Luke Cage falla por no tener ni idea de qué es lo que quiere ser. Quiere ser la historia de un "working class hero", del héroe de una comunidad muy humana, pero también quiere ser un thriller policiaco, una historia de mafia, y, por encima de eso, una historia de superhéroes con todo lo bueno y lo malo que conlleva eso. Y falla porque intenta equilibrar lo imposible en lugar de escoger una de esas cosas y tirar para adelante. Falla porque ese pastiche no podía hacer otra cosa.

Luke Cage abre en su primer episodio con una estampa muy humana, una barberia de barrio en la que las viejas generaciones y las nuevas hablan de baloncesto. Se nos presenta una realidad costumbrista, de chicos sin figuras paternas, ex-presidiarios redimidos y madres solteras. Y durante sus primeros episodios, el peso de Harlem y sus habitantes están ahí. Pero es en el tercero (en ese final extraño y totalmente fuera de lugar) en el que se rompe el artificio y la naturalidad y se sacrifica lo "humano" por lo poderoso.

El problema sin embargo no radica solo en ese cambio tonal, si no en que cuando da ese paso, prefiere quedarse en tierra de nadie a pisar con firmeza y Luke Cage, la serie, se queda entre el costumbrismo del cameo de Method Man y los villanos pintorescos de planes rocambolescos e invenciones de pura ciencia ficción. Y no llega.

No llega porque se olvida del barrio tanto tiempo que cuando decide acordarse (en el mentado cameo del miembro de Wu Tang Clan o en ese momento en la pelea final) ya no nos importa. Y no nos llega porque a esa trama rocambolesca de tebeo barato la lastra la necesidad de conservar un realismo del que está pidiendo a gritos deshacerse.

Si Luke Cage optase por cualquiera de las dos cosas, tanto por la historia de barrio que pide a gritos ser como la loquísima historia comiquera que se asoma a ratos en su segunda mitad, funcionaría de forma maravillosa. Pero esa posición que toma, quedándose en medio de un modo tan jodidamente tibio lo destruye todo.

No quiero que suene esto a que la serie me ha parecido horrible, como digo, tiene un montón de cosas rescatables. Un reparto buenísimo que cuando quiere está perfecto en su rol, un héroe carismatico, un villano (durante la mitad de la serie) con matices y personalidad que funciona, una banda sonora y una dirección geniales... pero es en el tono, la trama, y las intenciones, donde todo hace aguas.

Luke Cage no es horrible. Pero Luke Cage da exactamente igual.

Aún así quedan Puño de Hierro y los Defensores. Quizás aún quede esperanza para Marvel en Netflix. Recordemos que su Fase 1 (con aquella hedionda El Increible Hulk, la soporifera Thor y las -en general- fallidas Primer Vengador y Iron Man 2) salvó las naves gracias a Vengadores. Quizás aún pueda ocurrir el milagro.

Y si no, siempre nos quedará Daredevil.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Mark y Archie.


Muchos no sabréis quien es imagino, pero Mark Waid es uno de los escritores de cómic más importantes que hay. No es un Frank Miller, un Alan Moore, un Grant Morrison, o un Mark Millar. No es polémico. No hace cosas de las que luego todo el mundo hable. Es un tipo que simplemente lleva dedicándose a escribir tebeos tela de tiempo (31 años exactamente) y que ha estado al frente de muchos de los momentos más importantes de muchos personajes. Pero siempre en un segundo plano por algún motivo.


Por ejemplo, Mark Waid es EL escritor de Flash, de la misma manera que Geoff Johns lo es de Linterna Verde o Chris Claremont de La Patrulla-X. Es el autor de uno de los tebeos de superhéroes más importantes, Kingdom Come, y de una  etapa de Daredevil que duró hasta el año pasado y que para muchos ha sido lo mejor que le ha pasado al personaje en años.


Para mi personalmente es además el que me abrió la mente a un nuevo estilo narrativo cuando decidió montar Thrillbent.

Es uno de los autores más importantes de todos los tiempos, y, supongo que desgraciadamente, uno de esos que siempre será ignorado por el gran público. Ese que no lee demasiados cómics pero le gusta soltar el nombre de Frank Miller o Grant Morrison en las conversaciones para que parezca que sí sabe de lo que habla. Esa persona nunca sabrá quién es Mark Waid, probablemente habrá leído en algún momento algo suyo, o al menos le habrán recomendado encarecidamente algún trabajo suyo, pero nunca sabrá su nombre. Y si lo sabe, nunca podrá colocarlo en una obra concreta.

Mark Waid es, como tantos otros guionistas, un héroe anónimo.

Y ahora, este tipo que escribió Kingdom Come, que se dedicó años (como década y media) a Flash, que renovó Daredevil cuando nadie daba un duro por él, que decidió montar una editorial digital que experimentase y explorase con un nuevo estilo narrativo, apostando con lo que es para mi el futuro de los cómics... se dedica a escribir Archie.

La cosa es que además lo hace bien, en gran medida por el enorme respeto que se nota que tiene por el material original (hasta donde se, hace años trabajaba en la editorial). A Mark Waid le encargaron en Archie Comics traer su buque insignia al siglo XXI. Hacerlo "interesante" para el lector moderno de nuevo, escribir algo que renovase al personaje... y lo ha conseguido. La serie de Archie que escribe es moderna, es interesante, es divertida y graciosa y ha conseguido que me interese por unos personajes que, la verdad, siempre me han parecido una ranciada, unos fósiles de épocas pasadas que solo se seguían publicando por nostalgia.

Y ahora, gracias a Mark Waid, va hasta a tener una serie en CW.

No creí jamás que me vería recomendando a nadie un cómic de ese personaje (quizás el de los zombies. he oído cosas muy buenas del de los zombies pero todavía no lo he leído), y sin embargo mira, aquí estoy. Haciendo exactamente eso. Porque es interesante, es ligero y es muy divertido este nuevo Archie. Además, la ristra de dibujantes que han pasado por la colección (que empezó con la absolutamente maravillosa Fiona Staples) ayuda a dar ese tono moderno y conocido pero actualizado que estaban buscando... sin perder tampoco las raíces. Al final de cada número hay una re-publicación de alguna de las historias clásicas del personaje.

Es un muy buen cómic. Uno que no es para todo el mundo (porque al final no deja de ser una serie de adolescentes en formato tebeo) pero uno al que, creo yo, merece la pena darle una oportunidad. Porque en sus páginas no vais a encontraros aventuras fantásticas o comentario social, pero a lo mejor, como me ha pasado a mi esta tarde, os sorprende muy gratamente.